viernes, 31 de julio de 2015

409. Gente sin hogar II

No hay mucho que añadir a lo explicado en mi post anterior. Pero, a punto de empezar mis vacaciones blogueras, he reservado un hueco para mostrar cómo la literatura y el arte en sus diferentes formas se acercan al mundo de los homeless o gentes sin hogar. Un fenómeno del que no se libra ninguna de las ciudades del mundo occidental que he visitado recientemente. En Hamburgo, la calle principal de Sankt Pauli estaba plagada de gente que había dormido allí. Eran tantos que habían colocado sus sacos de dormir en batería, unos junto a otros, para optimizar el espacio en la acera en que da el sol por las mañanas. Había gentes en distinto grado de deterioro, pero todos tenían unos excelentes sacos de montaña, que allí el frío y la humedad son cosa seria. En Berlín también encontré numerosos colgados y frikis amaneciendo tarde en sus cubículos callejeros, aunque en este caso hacía bastante calor.


Uno de los sectores artísticos que mejor refleja el desamparo de este personal es la fotografía. En Google encuentro algunos personajes bien conocidos para los que solemos transitar por el centro de Madrid. Por ejemplo, ese extraño ser que ven arriba, de sexo indefinido, vestido de mujer pero con envergadura y miembros típicamente masculinos, que pulula por el entorno de la Plaza de Neptuno. Cada día se la ve más exhausta, parece incapaz hasta de levantar la cabeza. A la izquierda el hombre sin brazos que se mueve por Sol y Preciados agitando el cubilete plástico para las monedas que sostiene con los dientes. No he visto a nadie que le dé dinero, su presencia horripila tanto que la gente lo rehuye. Recuerdo también a un chaval que, cuando mis hijos eran niños, andaba por el Retiro. Colocaba en el suelo un transistor, ponía temas de Michael Jackson y se esmeraba en imitar su forma de bailar. Luego pasaba la gorra. 20 años más tarde, lo he visto, ya mayor, repitiendo su número en la Plaza de Santa Ana. Tiene el transistor hecho polvo y ha perdido la flexibilidad de antaño. Ahora casi nadie sigue su actuación y hasta los grupos de músicos rumanos lo echan del lugar a pescozones en cuanto pueden. Otro que perdió el rumbo algún día.

Abajo un rufián que mantiene el sentido del humor, básico para no perder la dignidad. 

Y aquí el prototipo de homeless informatizado.                                                                                       

La literatura también ofrece referencias recientes. Acabo de terminarme una novela que se llama Yo zombie. Su autor es Oscar Urra, con quien compartí firma y caseta en la Feria del Libro 2010. Este hombre, escribió una trilogía de novelas policíacas ambientadas en el entorno de Tirso de Molina, que eran muy buenas. Su cuarta publicación me ha gustado menos literariamente, pero es muy interesante por otros motivos. Cuenta las desventuras de un zombie de Villaverde, que acaba viviendo con otros congéneres en un cuartel abandonado del barrio. La historia de cómo un joven estudiante de secundaria va deviniendo en muerto viviente, es una metáfora de esos procesos de degradación que llevan a las personas a terminar excluidos de la sociedad normal. Las reflexiones de este zombie, que cuenta su historia en primera persona, ilustran ese proceso con bastante precisión. 

Los vagabundos son una presencia tan arraigada en nuestras calles, que algunas ciudades les han dedicado esculturas casuales, esas que se erigen en la vía pública dedicadas a personajes habituales y anónimos, como la que en La Coruña honra a las entrañables Catalinas. Abajo pueden ver algunas, situadas en Bergen (Noruega), Nueva York y El Vaticano, respectivamente. 


  







Queda por añadir la música. Para ello voy a recurrir a la Doctrina. Mississippi John Hurt fue un guitarrista de blues portentoso de los años veinte, reconocido como tal en todas las enciclopedias. Criado en Avalon (Mississippi), era un tipo que no necesitaba otros acompañantes, porque marcaba el compás con el pulgar y a la vez punteaba con el índice y el corazón, manteniendo los otros dos dedos apoyados en la madera. Todo eso mientras cantaba. Con la crisis del 29 tuvo que abandonar la música y dedicarse a trabajar de bracero. Y su rastro, como el de Sixto Rodríguez y tantos otros, se perdió por décadas, aunque el hombre no dejó de practicar con la guitarra y tocar esporádicamente en bodas y fiestas.

Casi 40 años más tarde, algunos críticos musicales del Este encontraron viejas grabaciones suyas y se afanaron en averiguar si vivía. Lo encontraron en su pueblo, ya anciano, y lo convencieron de que fuera a Washington, grabase algunos temas y diera algún concierto. El tipo murió pronto, pero antes tuvo la oportunidad de reivindicarse y ver como una multitud lo ovacionaba en el festival de Newport de 1963. Abajo uno de sus temas más conocidos. Aunque a veces les parezca que suenan dos guitarras, sólo hay una, la suya. Les pongo la letra para que puedan seguirla. El vagabundo llega hecho polvo después de patearse los caminos bajo la nieve y la ventisca. A la vista de un hogar calentito, se viene abajo y suplica a una mujer de manera obsesiva que le prepare un jergón (a pallet) allí mismo, en el suelo de su casa. Nadie puede contar mejor la exclusión que el que lo hace desde dentro, el que ha vivido su amenaza.


Make me down a pallet on your floor                            Móntame aquí un jergón en tu piso
Make me down                                                                  Móntamelo aquí
Make me a pallet down, soft and low                            Móntame aquí un jergón, suave y bajo
Make me a pallet on your floor                                       Móntame un jergón en tu piso

Up the country I’m going my home                               Subiré a mi tierra, voy a mi casa
I’m going up the country                                                 Voy a subir a mi tierra
By the cold sleet and snow                                            Por la fría ventisca y nieve
I’m going up the country                                                 Voy a subir a mi tierra
While  the cold sleet and snow                                      Mientras cae la ventisca y la nieve
No telling how much further I may go                           No te digo a dónde más puedo ir

Yes, make me down, make me down                           Así que móntamelo aquí, móntamelo aquí
Make me a pallet down, soft and low                            Móntame aquí un jergón, suave y bajo
Make me a pallet on your floor                                       Móntame un jergón en tu piso

Well, sleeping, my back and shoulders tire                  Bueno, durmiendo, mi espalda y hombros se cansan
Way I’m sleeping, my back and shoulders tire             Tal como duermo, mi espalda y hombros se cansan
The way I’m sleeping, my back and shoulders tired   Así como duermo, mi espalda y hombros se cansan
Gonna turn over and try it on the side                            Voy a darme la vuelta y probar a ponerme de lado

Oh make me down, make me down                               Oh móntamelo aquí, móntamelo aquí
Make me a pallet down, soft and low                             Móntame aquí un jergón, suave y bajo
Make me a pallet on your floor                                        Móntame un jergón en tu piso

Don’t let my good girl catch you here                             No dejes que mi chica te pille aquí
Don’t let my good girl catch you here                             No dejes que mi chica te pille aquí
Oh she might shoot you                                                    Oh, ella podría dispararte
Might cut and starve you too                                            Podría rajarte y hasta matarte de hambre
No telling what she might do                                            No te digo lo que te podría hacer

Yes make me down, make me down                              Así que móntamelo aquí, móntamelo aquí
Make me a pallet down, soft and low                              Móntame aquí un jergón, suave y bajo
Make me a pallet on your floor                                         Móntame un jergón en tu piso

Make it baby, close behind the door                                Móntalo, nena, aquí detrás de la puerta
Make it baby, close behind the door                                Móntalo, nena, aquí detrás de la puerta
Make me a pallet, close behind the door                        Móntame un jergón, aquí detrás de la puerta
Make it why your good man he’ll never go                     Hazlo, que así tu hombre nunca se irá

Oh make me down, make me down                                Oh móntamelo aquí, móntamelo aquí
Make me a pallet down on your floor                              Móntame un jergón aquí en tu piso
Make me a pallet on your floor                                         Móntame un jergón en tu piso

El domingo salgo para Polonia. Mañana sábado no creo que suba ningún texto más, aunque podría suceder. De modo que les deseo unas excelentes vacaciones. Que lo pasen bien. Y no se lo gasten todo, que está el mundo muy achuchado y no sabemos lo que nos espera. 

2 comentarios:

  1. Pues yo juraría que se oyen dos guitarras a la vez, una de acompañamiento y otra que puntea...

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    1. Que no, coño, que todo lo que suena es responsabilidad de este señor de voz desmayada, con sus tres dedos como porras. Hazme caso.
      En fin, estoy aquí con el equipaje hecho y he entrado un momento a ver si había alguna novedad sobre el cazador cazado de Minessota, o el fichaje de Lucas por el Deportivo. Y me he encontrado tu comentario. Así que, para ti también, buen verano, amigo.

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