martes, 31 de agosto de 2021

1.080. Váyase Pablo, usted ha fraCasado

Hace tiempo que les vengo prometiendo hablar algo de este sujeto, al que en el blog hemos rebautizado como El fraCasado, y créanme: me da una pereza de la hostia, no lo puedo evitar, pero, igual que hemos dedicado un post a Afganistán, tema triste donde los haya, pues habrá que hacer de tripas corazón y hablar de este elemento, porque creo realmente que su actitud no se puede tolerar. En los medios de la derecha, que se dedican más a jalear que a informar, ahora dan por hecho que este señor va a ganar las próximas elecciones generales, que ya las tiene ganadas de antemano, dos años antes de que se convoquen y celebren. Basan este pronóstico tan anticipado en que todos los sondeos le ponen ahora por delante de Sánchez, con la habitual excepción del por todos desprestigiado CIS de Tezanos, que lo sigue poniendo de perdedor. Puede que tengan razón, pero a mí, por el contrario, me parece que se le está poniendo una cara de Rivera inconfundible a pesar de la barba. Ayer apareció por Cataluña y soltó unos cuantos eructos. Copio la información de un periódico catalán:

Su plan para Cataluña es simple: “No cambiar de rumbo el tiempo que haga falta. Durante una legislatura, dos o las que sean precisas”. El único reencuentro que está dispuesto a ofrecer a los catalanes independentistas es “la Constitución, el Estatuto y la ley. Derrotaremos a los secesionistas el día en que entiendan que jamás nos cansaremos de defender la ley”, enfatizó. “Son ellos los que tienen que perder la esperanza, no nosotros. Y si lo vuelven a hacer, volveremos a derrotarlos. No hay plan más eficaz que este, fortalecer nuestra paciencia y acabar con su falsa esperanza”.

¡Hala! ¡A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo! ¿Pretenderá con ese discurso mejorar sus depauperados resultados en Cataluña? No creo que sea muy exitosa esta estrategia, puesto que eso es lo que ya ofrece Vox, que en las pasadas autonómicas duplicó el número de votos del PP. Tal vez su siguiente paso sea ir al País Vasco a cagarse en el árbol de Guernica. No sé qué piensan ustedes, pero a mí me parece que no es este un buen camino, a dos años de unas elecciones, mientras Sánchez se lleva los elogios de los dirigentes europeos y hasta se ajunta con Biden, que ya le ha dedicado algo más de los veinte segundos que le concedió en la cumbre del G7, en los que supongo que les dio tiempo a decirse: ¿qué tal tu mujer? ¿los niños bien? Vale, quedamos un día y tomamos unos bourbons.

He de decirles que tengo muchos amigos de derechas, de esos que votan siempre al PP, aunque el candidato de turno sea corrupto, feo o sin un discurso definido. Les da igual, ellos votan PP. No por eso los aprecio yo menos. Y me parece que el fraCasado no les representa adecuadamente en el concierto político nacional. No es un líder a la altura de lo que se merece el primer partido de la derecha de ámbito nacional. Y parece difícil que, sin mejorar los resultados en Cataluña y el País Vasco vaya a ganar unas generales sin requerir el apoyo de Vox, cuya participación en un eventual gobierno nos haría ser el hazmerreir europeo y rescataría el espantajo de todas las leyendas negras patrias, que tanto les gusta agitar a holandeses y similares.

Vayamos por partes. Este jovenzano animoso y concentrado en su batalla contra el mal, se curtió en la sección juvenil del PP, llamada Nuevas Generaciones, de la que fue elegido presidente apenas un año después de su ingreso. Allí mamó las enseñanzas de la Fundación FAES y su mentor, al que solemos llamar en el blog El del Bigote. A partir de ahí, fue ascendiendo en el partido, hasta llegar al puesto de Vicesecretario de Comunicación. En esas lides andaba (además de haber sido elegido Diputado, primero en Madrid y luego en el Congreso), cuando se planteó la sucesión de Rajoy en julio de 2018, tras la debacle de la moción de censura. Ya se ha contado en el blog, pero lo repetimos. Los que controlaban por entonces el partido quisieron jugar a ser modernos y decidieron convocar unas elecciones primarias para elegir al nuevo secretario general. Hasta entonces, dicha elección se había hecho a dedo, recuerden el famoso cuaderno azul de El del Bigote, donde anotó los nombres de sus tres posibles sucesores, entre los que dio en elegir a Rajoy.

Los fontaneros del partido confiaban en controlar el proceso de forma que ganara Soraya, que era la candidata oficial. Pero no contaban con las rencillas entre mujeres que decantaron la elección final. Soraya ganó la primera vuelta, seguida sorprendentemente de cerca por El fraCasado y quedando en tercer lugar la presunta delincuente Cospedal, lo que obligaba a una segunda vuelta. Enfrentada Cospedal desde hacía tiempo con Soraya, decidió volcar sus votos en segunda vuelta hacia el otro candidato, no porque le gustara más, sino por fastidiar a su enemiga. El despecho es un sentimiento muy fuerte. Y así fue como este señor accedió a la secretaría general de uno de los dos partidos mayores del Estado Español.

Su trayectoria inmediata fue irregular. Empezó consiguiendo la Junta de Andalucía, uniendo por primera vez PP, Ciudadanos y Vox. En las municipales de 2019, perdió una serie de alcaldías de ciudades de tamaño medio, pero recuperó Madrid y aguantó el tirón en la Comunidad con la desconocida Ayuso. Pero en las Generales de 2019 (se celebraron dos) pegó un bajón de votos tremendo en la primera y recuperó parte en la segunda, pero no como para gobernar. La izquierda agitó de forma efectiva el espantajo de la foto de Colón y consiguió resistir. Ya saben que, tras la primera de estas elecciones, Sánchez dijo que no pactaría con Podemos, que la idea de tener a Iglesias en el gobierno le producía insomnio. Por eso convocó la segunda, en la que ambas formaciones de izquierdas perdieron bastantes escaños, lo que llevó a Sánchez a darle el famoso abrazo a Iglesias, a pesar de lo mal que le olía la coleta.

A partir de ahí, y de la constitución del gobierno con apoyos como PNV, Bildu y ERC, el discurso del fraCasado es monocorde: lo que hace el gobierno está TODO MAL. Haga lo que haga Sánchez, TODO MAL, incluso antes de que lo haga. Bien, es su estrategia y pudiera ser que le diera el resultado. De hecho, estuvo a punto de tumbar al gobierno en la famosa sesión de las Cortes en la que Sánchez sobrevivió in extremis por el inesperado apoyo de Arrimadas. Tampoco es una estrategia novedosa, ésta del TODO MAL, de hecho, ya la utilizó Fraga contra Felipe González, de manera igual de infructuosa, hasta que en el partido decidieron jubilarle y mandarlo al retiro dorado gallego. No sé si lo recuerdan pero, en un rasgo de humor muy de la tierra, Fraga proclamó que el Gobierno hacía de vez en cuando alguna cosa bien, pero era porque se equivocaba.

Rajoy también usó esa estrategia contra Zapatero. Pero tanto Fraga como Rajoy eran más inteligentes y le pasaban a sus declaraciones un filtro, para que no pareciera que decían siempre lo mismo. Este señor del que venimos hablando (inflexión sintáctica típicamente rajoyana), es como un loro parlante que, ante cualquier contingencia, se cuadra, ataca el micrófono y dice TODO MAL. Es como si hubiera encontrado el remedio mágico a todos los problemas del país, es su piedra filosofal, es el ungüento amarillo, es el bálsamo de Fierabrás cervantino, o lo que llaman en Francia La poudre de Perlimpinpin. Ante cualquier coyuntura que se suscite, él sale a la palestra y dice TODO MAL. Por cierto, si creen que les estoy contando una bola con lo de la versión francesa, aquí pueden ver que hay hasta camisetas con el nombre de ese remedio mágico inexistente.

Que el fraCasado no se apee de su muletilla es, en primer lugar, aburrido, tedioso en grado sumo, pero es que es tremendo que no cambie de discurso ante una circunstancia terrible como una pandemia mundial. En los demás países de la Unión Europea, los dirigentes de la oposición dejaron aparcadas su críticas, para apoyar a la nación en un momento de graves riesgos para todos. En Portugal, el jefe de la oposición de derechas hizo unos discursos admirables de apoyo total al Gobierno. En Italia, se decretó el estado de alarma, que sigue todavía, sin que nadie lo discuta. Y en Francia, Melenchón, líder de los chalecos amarillos dijo que la protesta se terminaba hasta que se arreglara lo del Covid-19.

En España, el fraCasado seguía empecinado en su estrategia de acoso y derribo de Sánchez para ponerse él, y le hizo pasar un verdadero calvario en cada prórroga del estado de alarma. Le importaba una mierda que eso afectara a la lucha contra la pandemia. Pero, en esta estrategia monocorde, lo que me parece intolerable son dos episodios en los que este señor entra ya de cabeza en los terrenos de la deslealtad. Uno, cuando fue a las instituciones europeas a señalar a Sánchez (el clásico acusica), para pedir que no nos dieran los fondos europeos, incluso comparando al gobierno español con el húngaro y el polaco, a los que se les han condicionado los fondos a que desistan de sus políticas autoritarias. Este señor es muy tonto, porque no se había enterado de que quien manda en Europa es la señora von der Leyen a la que, con perdón, se le hace el culo agualimón en presencia del apolíneo y ebúrneo Sánchez, como pueden constatar en fotos como estas dos que les pongo abajo. ¡Ay! Qué poco sabe de la vida el fraCasado.


La segunda deslealtad intolerable fue cuando los marroquíes dieron suelta a sus adolescentes para que se fueran en masa nadando a Ceuta. En ese momento de grave crisis para el país, al fraCasado no se le ocurrió mejor cosa que reunirse por Teams con los líderes de dos partidos ultras de Marruecos que reivindican la recuperación de Ceuta y Melilla y no sólo reunirse con ellos sino encima publicitarlo en su twitter como presumiendo de lo que acababa de hacer. Pueden verlo abajo. Hasta Abascal lo puso verde. Por cierto, a Abascal lo deberíamos de mandar a la isla Perejil, para que desde allí retara descamisado a los marroquíes, así matábamos dos pájaros de un tiro.

En otro momento, el fraCasado nos asustó a todos con las terribles desdichas que nos iban a asolar a cuenta de los indultos a los catalinos, que iban a ser la ruina de este país, que eran el primer paso para la instauración de la dictadura social-comunista. Y ya ven: todo sigue más o menos igual, seguimos pudiendo tomarnos nuestras cañas y disfrutando de nuestra libertad-libertad-libertad, mientras los ex-presos han perdido todo su protagonismo y seguro que hasta casi añoran la vida muelle de la prisión, en donde les pagábamos la manutención entre todos los españoles y estaban todo el día en las noticias. Y cuando esta última ruina del terrible éxodo de Afganistán, yo creo que España no lo ha hecho tan mal, y así se nos ha reconocido internacionalmente. ¿Y qué dice el fraCasado? Pues que TODO MAL

Un caso en el que este señor rozó el ridículo fue cuando el cambio de gobierno de Sánchez. Es que esa vez, el tipo se adelantó a decir TODO MAL, antes de saber en qué consistía el cambio. Por la mañana se anunció una inminente remodelación a fondo del gobierno y ya el fraCasado se adelantó a decir que era nefasta. Le dijeron los periodistas: oiga, si todavía no se sabe en qué va a consistir. Respuesta: da igual, cualquier cambio será malo, el que se tiene que ir es el propio Sánchez. Le faltó añadir: para ponerme yo. Miren ustedes por dónde, a mí me parece bien el cambio de gobierno. Me parece estupendo que se hayan ido Carmen Calvo, Ábalos y Pedro Duque, que me parecían unos ministros muy malos, igual que la de Asuntos Exteriores que, ha sido irse ella, y arreglarse el problema con Marruecos.

Y sobre todo es cojonudo que hayan echado a Iván Redondo, el consejero áulico y responsable de imagen de Sánchez, de quien en este blog se llegó a decir que tal vez fuera un infiltrado del PP (para quien había trabajado antes) porque realmente no se puede ser más manta. A este respecto, he de confesar que tampoco he visto un cambio significativo en la política de imagen del presidente. Es que Sánchez y sus ministros están haciendo muchas cosas que tienen sentido, pero no las venden adecuadamente. Es que Sánchez tendría que estar todos los días en la televisión explicando lo que están haciendo. A mí, de momento, no me disgusta demasiado el nuevo gobierno, una vez se han largado Iglesias y los que han cesado en la última remodelación.

Voy a ir acabando. Yo tengo claro que Sánchez va a resistir los dos años que le quedan de legislatura. Es que las mismas encuestas que difunden a troche y moche El inMundo y La sinRazón, contribuyen a reforzar al gobierno, porque extienden el miedo a que gane el PP y gobierne con Vox. Y eso va a hacer que los de PNV, Bildu, ERC y demás se estén calladitos, porque no se les va a presentar otra ocasión de estar tan bien situados en el poder central. Y, si admitimos esto, la política del TODO MAL no tiene ningún sentido, mientras Sánchez va a repartir los fondos europeos, tal vez asistir a la conversión de la calamidad pandémica en endémica (porque el Covid no se va a ir) y seguramente liderar la recuperación económica del país. En ese contexto, quizá podría optar a la reelección.

Y ahora, la pregunta del millón. ¿Se cree el fraCasado que decir siempre TODO MAL le va a permitir recolectar más votos? ¿Es tan tonto que no se da cuenta que ganaría muchos más adeptos si de vez en cuando dijera que Sánchez ha hecho algo bien, aunque sea porque se ha equivocado, como decía Fraga? Habrá que ver qué pasa en las elecciones autonómicas que se celebren antes de las generales. Pero yo creo que en estos dos años, el fraCasado tendría muchas más chances si asumiera una imagen de estadista, empezara a elaborar un programa y a explicarlo por toda España y dejara ya el TODO MAL. Yo hace tiempo que me llevo metiendo en el blog con este señor, que pienso que no tiene la altura que debe tener el jefe de la oposición de mi país. Que llama la atención en Europa, porque tiene el llamado cordón sanitario en el lado equivocado. En Francia, en Alemania y en otros países, ese cordón aísla a la extrema derecha. En España ese cordón está mal puesto, el PP lo tiene por el otro lado.

Dentro de esa manía que le tengo, le he lanzado una de mis maldiciones, que son clamorosamente inútiles (por eso las lanzo). He pronosticado que este señor será cesado de su puesto cuando el partido se harte de sus fracasos reiterados y acabará como concursante en Master Chef Celebrities, donde su desempeño será mucho mejor que como líder del PP. Ya ven, con la misma mala uva pronostiqué que Mourinho (tipo odioso y mal entrenador) acabaría en su país entrenando al Rio Ave o al Os Belenenses. Y ahí lo tienen de flamante entrenador del Roma. Yo no entiendo cómo los clubes grandes de Europa le siguen pagando millonadas a este impresentable. En fin: mientras vemos por donde tira el fraCasado, les dejo de propina una foto que viene al pelo. Si, como de costumbre, me equivoco en mis predicciones malévolas, y este señor llega a presidente, que nos pillen confesados (y vacunados). Sean buenos.   

viernes, 27 de agosto de 2021

1.079. Las lecturas de Spiderman

No puedo menos que empezar este texto con un sentido homenaje a Charlie Watts, el batería legendario de los Stones, del que hablamos hace un par de posts sin imaginar que estaba viviendo sus últimos días. Charlie fue siempre un tipo tranquilo, elegante, un dandy apasionado del jazz que aportaba a la banda una base sonora contundente e inconfundible. Ya les conté el otro día que la gira que hicieron en 1971 por las ciudades inglesas fue la última ocasión de verlos actuar en locales pequeños. Su éxito fue tan estratosférico que a partir de ese momento ya sólo se les pudo ver en estadios y eran tan famosos que no podían hacer una vida normal, salir a la calle sin que les rodeara la gente a pedirles autógrafos y hacerse fotos con ellos. Esa normalidad de la vida callejera que tanto les gustaba (y a mí), es la que parecen añorar en este delicioso vídeo de 1981, rodado en el Greenwich Village de NY, que ya mostraba la nueva línea musical del grupo para los siguientes álbumes. Y ojo, que el espectacular saxo que se escucha en esta canción corre a cargo nada menos que del gran Sonny Rollins, uno de los gigantes históricos del jazz. Charlie Watts contactó con él y consiguió que apareciera en este tema. Descanse en paz Charles Robert Watts.

El caso es que llevo varias semanas pensando en hablarles de los libros que he leído en el ínterin este de julio y agosto en el que no he tenido sesión de Billar de Letras y he aprovechado para recuperar algunos libros que tenía pendientes, antes de que el club se reanude en septiembre. Durante años, la obligación de leerme un libro para el club al mes, me impedía leer nada más y pensé que esto cambiaría cuando me jubilara y tuviese más tiempo libre. No ha sido así de momento, ya saben que sigo muy ocupado, así que, tras la sesión de finales de junio, me abalancé sobre algunos libros que me apetecía leer y les cuento aquí mis impresiones.

El primero de estos libros es Kentucky Seco (Chris Offutt, 1992). Este escritor, originario del estado de Kentucky, debutó hace casi veinte años con esta colección de cuentos, que lleva el nombre del Kentucky Straight, el whisky de alambique que se destila ilegalmente en las montañas, igual que el aguardiente gallego. Hace un tiempo les hablé del libro Desguace Americano, que hablaba de una gente muy hecha polvo por la crisis de la industria pesada en Michigan, que se dedican a sobrevivir, incluso cocinando metanfetamina y otras actividades ilegales, todos con coches viejos que reparan de forma artesanal y que necesitan para moverse en una zona donde no se puede vivir sin vehículo particular. En aquella ocasión comenté en el blog que ese libro mostraba la vida de probables votantes de Trump.

Bueno, pues los personajes sobre los que versa Kentucky Seco, es que yo creo que ni siquiera votan. De hecho, en uno de los relatos, un joven se acerca al pueblo de al lado para hacer un examen del programa VISTA (Volunteers in Service to America), que permite conseguir un título de primaria a jóvenes que hayan dejado el colegio. Es un programa que puso en marcha el presidente Lyndon B. Johnson para tratar de reenganchar a los absentistas escolares de las zonas más depauperadas. El protagonista del relato coge un bus para ir al pueblo de al lado y, al volver, todos los de su pueblo lo saben y le vacilan: qué pasa, que quieres ser más que nosotros o qué.

El ambiente de estos lugares es bastante agobiante y está muy bien reflejado en el libro, por alguien que lo vivió desde dentro. Offutt triunfó con esta colección de relatos, lo que le permitió escribir un par de novelas, entre ellas Noche Cerrada (2018) que tengo en la cola de lectura. Además, este señor se gana la vida como guionista de series de televisión, algunas tan celebradas como Tremé, que se desarrolla en Nueva Orleans, o la policiaca True Blood. Ahora, la pregunta del millón: ¿les recomiendo la lectura de este libro? Bueno, yo diría que sí, pero no encarecidamente. Es de lectura fácil y es interesante. Depende de que les atraiga más o menos el tema. A mí, por supuesto, me ha gustado.

El siguiente de la lista es Un amor (Sara Mesa, 2020). Sara Mesa es una escritora acreditada, que lleva como ocho o diez novelas y reside en Sevilla. El año pasado, su novela Un amor fue elegida como el mejor libro del año en alguna encuesta de la prensa nacional. Y realmente es un libro muy recomendable, este sí, sin duda alguna. La historia se centra en Nat, una mujer joven que decide irse a un pueblo enano, para dedicarse desde allí a trabajar como traductora. Más o menos se deja entrever que la decisión de irse desde la ciudad a ese lugar obedece a una crisis existencial, cruzada con la imposibilidad de encontrar un alojamiento tan barato para ella sola en la ciudad.

La historia arranca con bastante dureza desde el primer momento, la casa a la que se va es una mierda, muy por debajo de lo que decía la oferta, y con un casero que es un borde de la peor especie, parece escapado del libro que les he comentado antes. La vida en ese pequeño enclave, en el que cada paso dado se sabe enseguida y se comenta al día siguiente, se va complicando para Nat a medida que van apareciendo otros personajes, muy bien dibujados, como Piter el hippy, Andreas el alemán o la vieja demente Roberta. La acción se desarrolla en ese mundo claustrofóbico, presidido por el monte El Glauco, con giros de guion realmente sorprendentes. Un libro muy bueno realmente.

Una de las últimas veces que fui a comprar libros a la tienda FNAC, a los que pasaban de una determinada cifra de compra les regalaban otro libro de Sara Mesa, un pequeño ensayo que se llama Perder el Miedo (2021). Me lo leí a continuación y me resultó también bastante interesante, esta mujer realmente escribe de una manera muy clara y con mucha brillantez. Pero no sé si este libro está por ahí en venta, yo lo adquirí con la etiqueta de regalo exclusivo para los clientes de la FNAC.

Seguí mi deriva con el libro El Precio del Triunfo, (Ota Pavel, 1967). No sé si recuerdan a Ota Pavel, hace unos años les hablé de su delicioso libro Carpas para la Wehrmacht, en el que contaba la vida de su familia, de padre judío y madre católica. Cuando llegan los nazis a Checoslovaquia, su padre y sus dos hermanos mayores son llevados a un campo de concentración (del que regresarán vivos), mientras a él, que es un niño pequeño, se le permite quedarse con su madre. En la época comunista, Ota Pavel se convirtió primero en un deportista (hockey sobre hielo) y luego en un cronista de deportes muy famoso y popular. En 1964, mientras estaba cubriendo los Juegos Olímpicos de Invierno en Innsbruck, empezó a mostrar signos alarmantes de una enfermedad mental grave.

Lo trajeron a Praga donde fue ingresado en un psiquiátrico. Allí sus amigos le traían cuadernos en blanco y bolígrafos para que escribiera. Y de esa época son sus libros más famosos y admirados, entre ellos Carpas para la Wehrmacht. El libro El Precio del Triunfo es una recopilación de sus mejores reportajes sobre deportistas checos escritos antes de que su mente se quebrara. Uno de ellos está centrado en Emil Zátopek, de quien fue un gran amigo y cuya esposa prologa el libro. En este caso les diré que se trata de trece relatos sobre deportistas checos destacados por algún motivo. Entre ellos hay algunos buenísimos, otros algo menos interesantes. Todos ellos muestran el mérito de deportistas que se entrenan en condiciones penosas para salir afuera a competir con contrincantes mucho mejor preparados y con potentes federaciones detrás. Sobrevuela todo el libro una especie de fatalismo, un sentido trágico, que lleva a estos deportistas a enfrentar retos casi imposibles, con resultados a menudo frustrantes.

Por último, me he leído en esta segunda mitad de agosto el libro El País de los Otros (Leila Slimani, 2020), a cuya presentación en el Instituto Francés acudí en compañía de mi amigo Alfred, seguidor ilustre de este blog. El libro, primero de una trilogía sobre su familia originaria de Marruecos, está centrado en la figura de su abuela francesa, una robusta alsaciana que se enamora de un soldado marroquí de los que combatían por Francia en la Segunda Guerra Mundial, se casa con él y se va a Marruecos, creyendo que va a vivir una aventura muy romántica, para encontrarse con un mundo rural muy duro y con unas costumbres muy diferentes a las europeas y con mucha menos libertad para una mujer. Slimani es una escritora muy buena, de la que ya había leído la extraordinaria Canción Dulce. Ella vive en París y está casada con un francés, según creo. Si tuviera que recomendarles sólo uno de estos libros, este sería el elegido, sin duda, seguido por el de Sara Mesa que es muy bueno también.

En este momento ya he empezado a leer el libro que nos ha puesto Ronaldo para la primera sesión de Billar de Letras, que será a finales de septiembre, pero ya saben que yo, a mi manera, me dedico a hacer una forma de literatura con este blog y su mantenimiento a buen ritmo contra viento y marea. También les he revelado que, inicialmente, yo creé un personaje de mí mismo que era diferente del real, menos tímido, más decidido, un poco como lo que me hubiera gustado ser, pero no era. Esa disociación fue captada enseguida por algunos de mis lectores (y lectoras) más fieles. Pero también les he contado cómo ese personaje ficticio se ha ido apoderando poco a poco de mí, hasta casi hacer desaparecer al otro. La historia que les voy a contar ahora, es una demostración palpable de ese proceso.

Martes 24 de agosto. He tenido por la mañana mi clase de inglés y luego he terminado mi post sobre Afganistán que empecé ayer y que he publicado antes de comerme un pollo al curry que me he preparado. Después de la siesta estoy un poco atontado, tengo muchas tareas pendientes, pero no sé cuál de ellas empezar. Hace mucho calor, el sol está dando de plano sobre mi casa del último piso. Sin ninguna razón especial, decido empezar por ir a tirar los envases de vidrio y las cápsulas de mi máquina de café a los puntos correspondientes, a ver si así me voy espabilando. Cojo la cartera, el móvil, las gafas, la mascarilla, todos mis pertrechos. Salgo, tiro de la puerta y echo la mano al bolsillo para coger las llaves y pasar la cerradura y los dos pestillos que tengo. El bolsillo de las llaves está vacío. Me las he dejado dentro.

Instante de terror. Esto en cualquier momento del año no sería un problema, el portero tiene una copia de las llaves. Pero es agosto, hay un portero suplente al que no se le dejan las llaves de las casas por precaución. Un día antes, o dos días después, tampoco sería un problema: mi hijo Kike está por aquí y tiene sus llaves. Pero Kike y su chica se han ido esta mañana a Segovia con mi coche. Está la señora que viene a limpiar, pero vive en Fuenlabrada o Parla, la voy a molestar para, en el mejor de los casos, conseguir unas llaves a última hora de la tarde después de largos y tediosos viajes en Metro o Cercanías. Calma, Emilio. Bajo y confirmo que el portero suplente no tiene llaves. Le cuento lo que me pasa y me voy a tirar los vidrios y las cápsulas de café. De vuelta de los contenedores, empieza a rondarme la cabeza una idea.

La cosa tiene una solución. Puedo subir a la azotea y descolgarme desde arriba con ayuda del portero. No es sencillo y tiene sus riesgos, pero hay una forma; yo lo hice una vez cuando vivía aquí con mi familia. Debe de hacer unos veinticinco años, mis hijos eran muy pequeños y se echaron a llorar cuando me vieron subirme al peto. Ese es el problema, que entonces tendría unos 45 años y ahora tengo 70. Pero, como les he dicho, el personaje del blog ha atrapado del todo al Emilio real, que era alguien más prudente y con menos arrestos. Y además, un dato clave: lo que pretendo requiere control corporal, equilibrio y precisión y yo llevo más de un mes haciendo Asthanga Yoga, una disciplina que va precisamente de eso: equilibrio, coordinación y control de la musculatura.

Se lo planteo al portero y le digo que con su ayuda podemos hacerlo. Les explico. Desde el suelo de mi terraza hasta el borde superior del peto de la azotea, hay una distancia de 4,10 metros en vertical, lo he medido luego para contarlo en el blog. Pero, a 2,90 de dicho suelo, están los listones metálicos que sustentan los toldos. Pegado a la pared, hay un tejadillo de chapa fina bajo el que se guardan los toldos recogidos. Estudio la estrategia con el portero y nos ponemos a ello. Los toldos están puestos y lo primero es retirar uno de ellos, para lo que nos ayudamos de un palo que traemos. Precisamente quitamos uno que queda encima de la mesa de la terraza sobre la que pretendo caer para restarle otros 75 cms. a la altura.

Retirado el toldo, paso por encima del murete del peto, mientras el portero me sujeta desde dentro. Piso sobre el tejadillo, pero justo en donde tiene debajo el listón que sujeta los toldos, un tubo cuadrado de unos 5 cms. de lado, que parece resistir. Me pongo de pie sobre el listón, con las piernas separadas en un arco perpendicular a la pared, y con el brazo derecho fuertemente sujeto por el portero. Aquí viene la parte más de yogui. Siempre sujeto por el portero, empiezo a agacharme. Mi objetivo es llegar con el brazo izquierdo a asirme al listón sobre el que estoy subido. No lo consigo a la primera; no llego. Entonces le digo al portero que engarfie la mano, en vez de sujetarme el brazo, y yo también engarfio la mía para sujetarme fuerte. Así consigo llegar con la mano izquierda a sujetar el listón.

Ese es el momento decisivo. Le grito al portero ¡Suelte ahora! Bajo el brazo derecho hasta agarrar también con él el listón. Y, sujeto con ambas manos, echo los pies para atrás y me dejo caer con control, igual que hago en las sesiones de yoga sobre la esterilla correspondiente. La altura entre el listón y la mesa es mayor que mi dimensión con las manos levantadas, así que tengo que soltarme al final de la caída y aterrizar controladamente sobre la mesa, como un gato. ¡Bingo! Ni un rasguño. Bajo de la mesa, recupero las llaves y salgo a abrirle al portero, que baja por la escalera atónito y me devuelve mi móvil, que le había entregado para que no se me cayera (y también por si tenía que llamar a urgencias, aunque esto no se lo dije).

No está mal para tener 70 años. Pero de algo me tiene que servir tanto yoga y tanto deporte, digo yo. Por la noche, mi hijo me llamó desde Segovia para ver qué tal estaba y se lo conté. Ayer jueves cuando volvió le expliqué con detalle cómo lo había hecho. Estudió la pared, me miró de arriba abajo y pronunció una de sus frases rotundas: Papá, comprendo que toda esta historia ha sido un subidón importante para ti, pero la próxima vez que te pase algo así, en vez de hacer un Spiderman, por favor llama a un cerrajero. He de decir que no hubiera podido hacer esta machada sin la ayuda y la presencia del portero, y sin mis avances en el yoga. Se lo conté a Elena, mi profesora, al principio de mi clase de ayer y, con un toque travieso en sus ojos, sentenció: estás loco. Afirme vivamente, antes de empezar a hacer el saludo al sol. Por cierto que Elena ha publicado ya su quinta entrega de la serie En voz alta y pelo largo. Con ella les dejo. Ciertamente, Elena está muy guapa en este vídeo. Tiene el volumen un poco bajo, les aconsejo ponerse auriculares. Buen finde.

 

martes, 24 de agosto de 2021

1.078. Afganistán

Se van acortando los días en esta segunda parte de agosto, una vez que hemos culminado el segundo de los meses que componen el verano (esto va a toda pastilla). Es bonito vivir el fluir de las estaciones, ir sintiendo los cambios infinitesimales de temperatura y horario, recuperar las rebecas de los armarios, volver a usar los calcetines finos de entretiempo, observar cómo las plantas se preparan para la nueva contingencia. Se dice que en las zonas próximas al ecuador, donde el clima es prácticamente igual todo el año salvo la diferencia entre la estación más seca y la de las lluvias torrenciales, la gente no tiene el entretenimiento de observar el paso de las estaciones. Apurando mi primer verano de jubilado, disfruto de estos pequeños detalles que se superponen gradualmente preludiando la llegada del otoño.

Ayer empecé mi primera semana con un ritmo reglado marcado por las citas en mi agenda: lunes: yoga, martes: inglés, miércoles: running, jueves: inglés y yoga, viernes: descanso, sábado: running y domingo: descanso otra vez. A partir de mediados de septiembre, se añadirá a esto mi clase de guitarra de blues de los miércoles por la tarde. Más el resto de actividades no regladas que les voy contando puntualmente. El domingo, después de correr, desayunar y ducharme hube de vestirme deprisa para acudir al aeropuerto a recibir a mi hijo Kike y su señora, que volaban desde Roma. Fuimos los tres a comer al Flores de Alcachofa, echamos una siesta y luego ellos se fueron a sus cosas y yo no encontré el ánimo para escribir el post que me tocaba, entre otros motivos, porque mucha gente espera que cuente algo de Afganistán. Ayer y hoy he dedicado varios ratos a este empeño.

Es un tema este que me resulta bastante penoso y que no puedo casar fácilmente con el tono festivo y optimista que caracteriza a este foro. Yo soy una persona que cree en el progreso continuo de la Humanidad, si bien reconozco los retrocesos temporales en ese proceso (la Edad Media fue, en su conjunto, un enorme retroceso hasta la llegada del Renacimiento, al menos así lo entiendo yo). Y tengo muy claro que este es un paso atrás gigantesco, no sólo para ese país, sino para todo el mundo. No nos queda otra que encajarlo y esperar que esta vez los talibanes se limiten a la política interior y no se dediquen a entrenar terroristas para que salgan a atacar el paraíso este en el que vivimos los occidentales, con todos su defectos, sus desigualdades y sus injusticias, pero bendito sea: aquí las chicas pueden salir a la calle en minifalda y tomarse una cerveza en una terraza.

Tal vez lo único que yo pueda aportar a este asunto es tratar de contar un poco la historia, desde mi punto de vista, como siempre sesgado, por si ayuda a dar algunas claves de lo sucedido y aprender a identificar las señales cuando se produzcan en otros lugares. Decir en cualquier caso un par de cosas previas. Una, el señor Biden se ha lucido, y bien que lo siento, porque hasta ahora no lo estaba haciendo mal. Parece claro que los americanos querían irse ya, el 70% de la opinión pública interna estaba a favor de la retirada. Pero lo que ha fallado es la forma. ¡Qué chapuza! Parece que la inteligencia americana manejaba el dato de que los talibanes necesitarían tres meses para hacerse con el país. La inteligencia americana no se merece su nombre, su pronóstico es un insulto a la otra inteligencia, la de la primera acepción RAE.   

La otra viene a abundar en una afirmación que ya he hecho varias veces en el blog: la mayor putada que se le ha hecho al llamado Tercer Mundo es la colonización, sin duda. Pero la segunda mayor putada es la descolonización, tal como se hizo en muchos países, entre ellos la mayoría de los de África, por el sistema sálvese el que pueda y dejando a los pueblos en manos de regímenes corruptos, ineptos o, como en este caso, tiránicos. Las imágenes del caos en el aeropuerto internacional Hamid Karzai, son bien explícitas. Veamos unas pocas, aunque imagino que ya las conocen.




Una hecatombe. Se suele localizar el comienzo de esta desgracia en la entrada de los soviéticos en el país en diciembre de 1979, pero yo creo que debemos remontarnos un poco más atrás, porque: ¿acaso creen ustedes que los rusos aparecieron por allí porque les apetecía darse un paseo por el desierto? Vayamos pues a los orígenes. No sé si lo saben pero, desde 1933 hasta 1973, el país estuvo regido por el rey Zahir Sha. Cuarenta años de monarquía primero absoluta y luego constitucional, pero siempre con tendencias modernizadoras y europeizantes, similar a lo que podían ser los más conocidos Haile Selassie en Etiopía o el Sha de Persia. Es decir, una mínima élite urbana, moderna y fascinada por el modo de vida occidental y el resto del país enquistado en el analfabetismo y la cultura rural centrada en la ganadería y con una estructura tribal tan dividida y primitiva como la propia orografía.

Un escenario endiablado, en el que el rey era apreciado por casi todos, por ser una figura unificadora y su condición de buena persona. En los 60, Zahir solía tener como primer ministro a su cuñado Daud Khan una especie de dictadorzuelo iracundo y autoritario que campaba por sus respetos por el procedimiento de tener a la gente un poco asustada, aunque luego lo destituyó. Además de aprobar en 1964 una Constitución bastante avanzada, consiguió fondos americanos y soviéticos para construir carreteras y crear la prestigiosa Universidad de Kabul.

Mucho antes de eso, el rey había logrado mantener a su país neutral en la Segunda Guerra Mundial y se había convertido en un personaje importante en el Movimiento de los Países No Alineados de Tito y Nasser, con notable actividad viajera y recepción de continuas visitas de presidentes extranjeros en Kabul. El país era ya un avispero tribal, pero la figura del rey lo mantenía unido y pacificado. Es un hecho que la mujer nunca ha sido tan libre en Afganistan, como en los 60, de cuando son esas fotos de universitarias en Vespa con el pelo al viento. El rey aprobó una Constitución en 1964, por la que el país se convertía en monarquía constitucional con estricta división de poderes a la manera europea. Incluso llegó a haber una ministra de Sanidad en 1965. 

Y miren por dónde, todo este equilibrio saltó en pedazos por un problema aparentemente menor: al rey le entró un lumbago de la hostia. Estamos en 1973. Le dijeron que, para curarse, nada mejor que los balnearios termales de la isla italiana de Ischia en la costa napolitana. Fuese el rey Zahir a las costas napolitanas y, en su ausencia, Daud Khan, aprovechó para derrocarle y proclamar la República, presidida por él mismo. Este Daud Khan se había propuesto imitar al general Ataturk de Turquía y en consecuencia, sacar a su patria del atraso, alfabetizar a todo el mundo y convertir el país en un estado laico, libre de las garras de los mulás y los ulemas. Zahir encajó el golpe deportivamente, le mandó a su cuñado una carta de abdicación y, finalizado el tratamiento, decidió instalarse en Roma, donde tenía propiedades.

Pero el pueblo no aceptó de buen grado estos cambios y empezó a mostrar inquietud. Ellos querían al rey y estaban encantados con sus clérigos y con su miseria rural. Para qué querían alfabetizarse, si las cabras no saben leer. Y además, se empieza por aprender a leer, luego a escribir y se acaba con las mujeres quitándose el burkha y es un despelote. Con lo bien que estaban ellos con la mujer sin salir de casa. El único apoyo que encontró Daud Khan en sus laicos proyectos, fue el del pequeño, pero muy activo, ortodoxo y disciplinado Partido Comunista de Afganistán, creado en 1965 y que pasó a formar parte de la coalición de gobierno con los partidarios de Daud, que constituían una especie de clase alta ilustrada del país. Las revueltas se fueron radicalizando y aumentando de escala. Frente a esto, la coalición de gobierno empezó a tener diferencias. Los comunistas acusaban de blandos a los ilustrados de Daud, que estaban aterrorizados con la que se estaba liando.

El nuevo régimen recibe una sociedad con un 95% de analfabetos, machacados por una sequía severa, y bastante recelosos ante esos cambios modernizadores. Y los clérigos musulmanes inician su labor de zapa. Además, los líderes tribales se empiezan a pelear entre ellos por trifulcas históricas relacionadas con lindes o viejas ofensas. Lo de que estos líderes, que se llaman a sí mismos mujaidines, se dediquen a guerrear entre ellos, a relacionarse a gorrazo limpio, es algo tan inevitable como la Segunda Ley de la Termodinámica. Ese guirigay se mantenía estable por la figura del rey. Al destituirlo, Daud abrió la tapa de un avispero que acabó por llevárselo por delante a él mismo y que luego ha llevado al país a la ruina.

Sin embargo, durante los cinco años de gobierno de Daud y sus ilustrados, en coalición con el Partido Comunista, se alfabetizó a cinco millones de afganos, se instituyó la igualdad jurídica hombre-mujer, se llevó a cabo una reforma agraria radical, se aprobó una Ley de Divorcio, se abolió el matrimonio infantil, se eliminó la obligación de la mujeres de llevar velo y se prohibió (al menos formalmente) el cultivo de opio. Todo eso en medio de un acoso importante de los sectores retrógrados, alentados por los mulás y los ulemas, que querían mantener la estructura social tradicional. Es importante que entendamos que este régimen era progresista y que las fuerzas de la reacción no aceptaban de buen grado sus avances y sus reformas.

El escenario es muy similar al que surgió en el Irán del Sha, tan bien descrito por Kapuscinsky. Pero las diferencias en la coalición de gobierno se agudizan y se van haciendo insalvables hasta llegar al punto en que se produce una revuelta y los comunistas matan a Daud Khan, inaugurando un procedimiento que se ha convertido en endémico en Afganistán: cargarse al anterior líder para ejemplo de los aterrorizados súbditos. Los ilustrados partidarios de Daud, optan por poner pies en polvorosa, se van al exilio (donde todavía siguen), y se proclama la República Marxista-Leninista de Afganistán. Estamos en 1978 y el nuevo régimen se apresta a acentuar su sesgo marxista, definiéndose ya como dictadura, al tiempo que firma un tratado de ayuda mutua con la vecina Unión Soviética.

Aquí es cuando la cosa se vuelve ingobernable porque el comunismo es un paso más allá de lo que las viejas estructuras feudales están dispuestas a soportar. Y entonces es cuando se monta la guerrilla en una serie de frentes dispersos por todo el país. Ante ello, el régimen pide ayuda a la URSS en virtud del tratado firmado y, en diciembre de 1979, las tropas soviéticas entran en Afganistán. También es importante puntualizar esto: los soviéticos no invadieron Afganistán, como nos dijo la propaganda occidental, sino que acudieron a ayudar a un régimen afín, a petición de dicho régimen. Pero estamos en la fase final de la guerra fría y los americanos cometen uno de sus errores históricos más clamorosos: apoyar a los fundamentalistas islámicos de Afganistán, muchos radicados en Pakistán y que reciben un apoyo decisivo de fanáticos islamistas llegados de todos los países musulmanes, como el entonces desconocido Osama Bin Laden. El presidente Reagan llegó a recibir en la Casa Blanca a los barbudos líderes de este movimiento reaccionario, como se ve en la imagen de abajo.  

Es curiosa la presencia de una mujer entre los líderes mujaidines. El resto de la historia imagino que la conocen mejor. Para los USA cualquier cosa valía con tal de joder a los rusos. Pero, apoyando a este movimiento y dándoles armas sin límites, crearon un monstruo que sigue dándonos disgustos y nos dará muchos todavía. La URSS se desintegra en torno a 1989, pero la dictadura comunista de Afganistán se mantiene en el poder hasta 1992, en medio de una situación de guerra civil generalizada. En 1992, el último presidente comunista Najibulah es destituido por un gobierno de los señores de la guerra que intentan en vano reconducir la situación. Najibulah se refugia en la delegación de la ONU en Kabul, donde permanecerá los cuatro años del gobierno de los señores de la guerra.

En ese escenario es donde surge el movimiento de los taliban, que son, digamos, los más extremistas y retrógrados de todo el cotarro. Imagino que saben que la palabreja viene del vocablo talib, con el que se autodenominan los estudiantes de la madrassas islámicas más recalcitrantes, las que enseñan la doctrina wahabista, alentada desde Arabia Saudí, que convierten el Corán, que es un texto que promueve el amor, en un manual para guerrear y ganar todas las guerras mediante una crueldad infinita. Taliban es el plural de talib, pero en España se empezó a hablar de talibanes, en una acepción más amplia (fulanito es un talibán del volante) y se generó el debate sobre si esa palabra era correcta o debía decirse los talibán. El debate fue zanjado por el propio Lázaro Carreter, que proclamó que el lenguaje es un asunto vivo, no siempre ortodoxo, y que estaba bien decir los talibanes.

Lo que es meridiano es que en un contexto de guerra de todos contra todos, la ventaja la lleva siempre el grupo más disciplinado, más bruto, más cruel y más despiadado. Los talibanes se van haciendo con zonas cada vez más amplias, están muy bien organizados y son afganos, es decir, que conocen muy bien el terreno y su orografía endiablada, y también los usos y costumbres locales, lo que les permite entrar en ciudades y pueblos, negociar con las autoridades locales e incorporarlas a su movimiento. Ellos sólo pelean como último recurso. Llegan así a Kabul en 1996 y lo primero que hacen es entrar en la sede de la ONU, violando todos los tratados internacionales, darle un tiro en la cabeza a Najibulah, ahorcar en la plaza pública a su hermano que lo acompañaba en su refugio y colgar ambos cuerpos durante días en el centro de la ciudad. Lo segundo, implantar el buhrka obligatorio, suprimir la educación para las niñas desde los diez años e instaurar el código islámico extremo.

Estamos hablando de que a los que pillan en adulterio se les mata por lapidación en la plaza del pueblo. Que a los acusados de robar se les amputa la mano derecha y a los reincidentes (es decir, que siguen robando con la mano que les queda) se les amputa el pie izquierdo. No sigo con los horrores. Occidente no hace nada ante esto durante cinco años. Hasta que les atacan las Torres Gemelas en 2001. Entonces montan la operación Libertad Duradera, que ha acabado estos días como el rosario de la aurora, igual que la intervención soviética de los 80. En estos veinte años de gobierno tutelado por la OTAN y el ejército americano, la sociedad se ha abierto a códigos más razonables: fuera burkha, igualdad de género a niveles aceptables, etc. Pero su lastre ha sido la corrupción. Es que los famosos 300.000 soldados que integraban el ejército gubernamental, eran falsos. Los sueldos de los soldados de mentira se los embolsaban determinados intermediarios que se llevaban el dinero al extranjero.

Ese ejército demediado estaba muy poco motivado y ha entregado armas y pertrechos a los talibanes, que no son más de 75.000 y que no han tenido que disparar un solo tiro para hacerse con el país en un par de semanas. Ahora impondrán su orden por la fuerza. En el nuevo régimen taliban se supone que no habrá luchas fratricidas ni corrupción. Pero a cambio de qué. Como digo: un horror. Espero que estas líneas les hayan servido para aprender cosas que no sabían y entender mejor este conflicto. Sigan disfrutando de este verano atípico. Estamos en la minoría que vive medio bien en el mundo, a pesar del Covid. Disfruten mientras puedan.

jueves, 19 de agosto de 2021

1.077. Carcamales insignes

Vaya, mira que son retorcidos algunos de mis seguidores, más de uno ha unido mi mensaje final del último post, en el que les pedía que no olviden llevar unas rosas a mi tumba, con el hecho cierto de que me acabo de hacer una analítica de cuyo resultado no he contado nada en el blog a pesar de que, obviamente, lo conozco desde hace días. De ambas circunstancias deducen estos desconfiados que me pasa algo grave, o no tan grave, por lo que se preocupan y me mandan mensajes indagatorios. A ver: la analítica ha dado buen resultado, pero esto es sólo una primera parte del chequeo que me estoy haciendo y que no pienso contar minuciosamente, porque aquí, se lo crean o no, sólo se cuentan cosas que tengan algún aspecto o matiz por el que merezcan ser contadas en el blog. Por eso relaté mi salida nocturna a buscar una farmacia de guardia para que me dieran un recipiente para la orina.

En los tiempos que corren, con 70 años uno puede seguir estando muy bien y pasárselo pipa. En el post anterior, hablábamos de Keith Richards. Con 77 años se mantiene en forma, con su sentido del humor de siempre. Hace pocos días nos regaló otra de sus típicas muestras de humor negro, cuando le dijo a un periodista que le entrevistaba que le sigue encantando el sexo, que a su edad le resulta todavía más excitante, porque no sabe si va a terminar con un orgasmo o con un infarto. Genio y figura. Los Stones están preparando gira por los Estados Unidos, pendientes de cómo vaya la pandemia, pero ya han anunciado que tendrán que buscar un suplente para la batería, porque Charlie Watts acaba de pasar una operación quirúrgica para solucionar un problema leve que le fue detectado en un chequeo como el que yo me estoy haciendo, operación de la que se está recuperando satisfactoriamente. Por si no lo saben, el gran Charlie Watts tiene nada menos que 80 años.

No hace mucho les hablé de Clint Eastwood que, con 91 años, está a punto de estrenar su nueva película que se llama Cry Macho, de la que es director y protagonista. Ya saben cuál es el secreto de este hombre, que no ha dejado de trabajar ni en pandemia: Don’t let the old man in, no dejen entrar al viejo en su alma. Sigan teniendo el ánimo de un joven. Eso es lo que yo pretendo, convertirme como estos personajes que son mis referentes en un insigne carcamal, al que sus propios hijos le dicen que funciona como un quinceañero (sic). Otro de mis referentes es, como ya he contado, Arnold Swarzenegger, que en estos días se ha cansado de llamar idiotas a los que no se vacunan o no quieren llevar mascarilla. ¡A la mierda vuestra libertad! les ha dicho. Aquí abajo les pongo el vídeo. Por cierto, el Papa Francisco, otro ilustre carcamal, ha pedido a los católicos que se vacunen como un acto de amor. Como ven, todos los carcamales estamos en línea, cada uno a su manera. 

Tiene razón Schwarzenegger, es cabreante que haya gente que no le haga caso a los expertos, a los sabios en cada materia, y en cambio se traguen toda la bazofia que les llega por las redes o lo que les cuenta el cuñao de turno en un bar cualquiera. Pero de esto ya se ha hablado bastante en posts anteriores y yo hoy quiero centrarme en esto de los carcamales que siguen dando guerra a su edad, en vez de estar todo el día tristes y hundirse en la autocompasión, como hacen algunos. La clave de todo está en la cabeza. No puede uno desanimarse, porque entonces se las dan todas en el mismo papo. Desde luego, lo de Afganistán es un desastre de unas dimensiones que aun no acabamos de ver (ya hablaremos otro día de esto, menos en caliente) y el terremoto de Haití y todo lo demás, sin olvidar el puto virus que sigue chuleándonos desde hace año y medio, sin que se vea todavía el fin.

Antes de la pandemia, mi mayor ilusión era viajar por el mundo adelante, visitando a mis amigos y amigas de todas las ciudades en donde tengo algún contacto. ¿Que no puedo viajar? Pues a joderse y a viajar por dentro de mi casa, como el autor de un famoso libro ya comentado en el blog. Juan Carlos Onetti no solo no salía de casa, sino que ni siquiera se levantaba de la cama. Habla Keith Richards del sexo a los 77. Hombre, uno no tiene las mismas energías ni las mismas ansiedades, pero hay un margen para disfrutar. Ya saben que el gran Compay Segundo, en una entrevista que le hicieron en el año 2000, cuando contaba 92 años, declaró que él tenía ya cinco hijos, pero que estaba intentando esforzadamente tener un sexto con su última esposa, de 40 años. No lo logró, finalmente, pero seguro que disfrutó de intentarlo. Compay murió a los 95, después de más de 80 años fumando como un carretero.

Otro al que parece que no le va mal es mi también admirado Richard Gere, cuyos andares en American Gigolo he tratado de copiar toda mi vida, como expliqué en el blog y le confesé también al podólogo que me vio hace poco, quien basó su diagnóstico en ese dato decisivo. Gere tiene 71 años y se ha buscado una esposa jovencita, para más datos originaria de Oleiros (La Coruña). Han vivido en Madrid bastantes años, discretamente radicados en la colonia Fuente del Berro, lo sé porque tengo al menos dos amigos que viven en esa colonia. Y este verano se han ido a pasar unos días a la casa de sus suegros junto a la playa de Bastiagueiro, estancia de la que se ha hecho eco toda la prensa local. Muy bien, pues este señor tiene con mi paisana dos hijos de tres y un año. No es de extrañar que se le vea tan feliz en las escasas fotos que se deja tomar la pareja, muy celosa de su privacidad. Vean un par de ellas.

Más o menos la misma cara tiene de costumbre mi amigo José Félix, arquitecto unos años mayor que yo, que tiene el estudio por aquí por el Reina Sofía y del que ya he contado que me lo encontré con una pareja bastante joven y un par de críos muy pequeños, que me presentó: este es mi nieto, de 3 años, y este es mi hijo, de 2. Al ver mi cara de asombro, la pareja mostró una sonrisa al unísono prácticamente calcada de la de Gere y su señora. ¿Adónde quiero llegar con todo esto? Pues a que disfruten, coño. Cada día que uno se despierta en su cama, sin demasiados dolores ni grandes preocupaciones, es un regalo del cielo. Aprovechémoslo, que esto no es para siempre.

Miren, esta semana en que no he tenido inglés, ni yoga el lunes, he aprovechado para intensificar mi entrenamiento, recuperando mi ritmo de una salida cada tres días. Eso me llevó a correr el lunes, después de haberlo hecho el viernes anterior. La siguiente carrera me tocaba hoy jueves, pero hoy volvía de sus cortas vacaciones mi profesora de yoga, así que se me juntaban las dos cosas. Además de la obligación de hacer un post para ustedes. Pues ningún problema. He madrugado para salir a hacer mis 6,5 kilómetros de carrera por el Retiro, luego he desayunado bien, me he duchado y me he tumbado en el sofá a empezar a escribir este post. A las 13.40 he echado a andar hacia la plaza del Conde de Barajas, he hecho mi hora y cuarto de yoga y he salido a comerme unas tapas en el Ricla, un bar mítico, que ya ha abierto también después de sus vacaciones. Luego otros veinte minutos de camino de vuelta bajo el sol, una merecida siesta y a terminar el post. Y luego cenaré moderadamente. La edad no es un obstáculo para seguir haciendo una vida activa, y si no me creen, vean esta imagen de una corredora yanqui de 103 años llegando a la meta tan contenta.



Estos días me ha llegado al Whatsapp un resumen de las recomendaciones que daba para la vejez el filósofo chino Lin Yutang. Nacido en 1895 en el suroeste de China, estudió en Shanghai y luego se consiguió una beca para estudiar en el extranjero. Vivió primero en Francia, luego en Leipzig, donde se doctoró, y finalmente en Estados Unidos, en donde sus libros se hicieron muy populares, además de desarrollar una amplia tarea como traductor de grandes obras de la literatura china al inglés. Durante muchos años vivió en Nueva York y, lógicamente, era más apreciado en Taiwan que en la China comunista. En Taiwan es precisamente donde murió, durante un viaje, y donde tiene una estatua. Podemos decir que los libros de Lin Yutang son un antecedente de los actuales manuales de autoayuda, el más famoso La importancia de vivir (1937). Las recomendaciones de Lin se basan en el sentido común y en el placer de las cosas sencillas. En concreto, estas para los mayores, es como si las hubiera escrito yo mismo, o las conociera de antes. Son la fórmula perfecta para conseguir ser un carcamal insigne. Con ellas les dejo. Disfruten de la vida.

Tú ya no tienes muchos años para vivir, y además no podrás llevarte nada cuando te vayas, por lo cual debes ser ahorrativo pero sin sacrificar tu bienestar.

Gasta el dinero que deba ser gastado, disfruta lo que deba ser disfrutado, y dona lo que te sea posible.

No te preocupes por lo que pasará cuando te hayas ido, porque cuando te vuelvas polvo, no notarás si te alaban o te critican, si te visitan al cementerio o te olvidan.

El tiempo para disfrutar la vida es este momento, y los bienes que tan difícilmente ganaste debes gozarlos.

No te preocupes mucho por tus hijos, porque ellos tendrán su propio destino y encontrarán su propio camino.

Cuida en especial a tus nietos, ámalos, consiéntelos, y también trata de disfrutarlos mientras puedas.

La vida debe tener más cosas que trabajar desde la cuna hasta la tumba.

Despiértate diariamente a disfrutar un día más de vida sin peleas con nadie ni rencores.

No esperes mucho de tus hijos.

Los hijos aunque se preocupen por sus padres, también estarán continuamente ocupados con sus trabajos, sus compromisos y con su propia vida.

Muchos hijos que no se han preocupado de sus padres, luego pelean por sus bienes aún cuando todavía estén vivos, y desearán que pronto dejes esta vida para poder heredar sus propiedades y riqueza.

Si ya tienes 65 años ó más, no intercambies tu salud por riqueza trabajando en exceso, ya que estarás cavando tu temprana sepultura.

De mil hectáreas sembradas de arroz, sólo puedes consumir 1/2 taza diaria, y de mil mansiones, sólo necesitas un espacio de 8 metros cuadrados para descansar en las noches, así que si tienes alimento y algo de dinero para tus necesidades, no necesitas más.

Trata de vivir feliz, pues solo tienes una vida.

No te compares con otros midiendo tu fama, tu dinero o tu status social, o ufanándote por ver los hijos de quiénes tienen más éxito y, en lugar de eso, reta a tus hijos a que logren felicidad, salud, gozo, y calidad de vida.

Acepta las cosas que no puedes cambiar, pues si te preocupas demasiado, puedes estropear tu salud.

Crea tu propio bienestar y encuentra tu propia felicidad, haciendo cosas que te diviertan y alegren diariamente.

Un día sin felicidad, es un día que pierdes.

Teniendo buen ánimo, la enfermedad se curará, pero teniendo un espíritu alegre, la enfermedad se curará más rápido, o nunca se acercará.

Con buen carácter, adecuado ejercicio, alimentos sanos, y un consumo razonable de vitaminas y minerales, tendrás vida saludable y placentera.

Pero sobre todo, aprende a apreciar la bondad en todo, en la familia y amigos, pues ellos te harán sentir joven, reviviendo los buenos momentos, y los pasajes interesantes de tu vida.

Dicen que, en la vida quien pierde el techo, gana las estrellas y así es.

El tiempo y las oportunidades son como el agua de un río, que nunca podrás tocarla dos veces, porque ya pasó y nunca pasará de nuevo.

Aprovecha cada minuto de tu vida y no rechaces las oportunidades de conocer el mundo y disfrutar las cosas buenas de la vida, pues es posible que nunca se te vuelvan a presentar.

Nunca te fijes en la apariencia, porque ésta cambia con el tiempo. 

No busques a la persona perfecta, porque ésta no existe.

Busca si lo deseas, a alguien que te valore como persona y, si no la hallas, disfruta tu soledad que es mucho mejor que una mala compañía.

Trata de gozar la vida que es muy corta, disfrutando la familia y los amigos, pues te irás tarde ó temprano de este mundo, y nadie te dará las gracias.

Que la salud y el bienestar te acompañen siempre.


lunes, 16 de agosto de 2021

1.076. Dead flowers

Me dice algún lector que hay que ver qué enfadado estoy con los que no se quieren vacunar. No es que esté enfadado o indignado, es que creo que debemos ser beligerantes contra esta gente. En primer lugar porque priman su individualismo a su sentido social (por eso los comparo con los que no recogen las cacas de sus perros o los que tiran la colilla al suelo y la apagan con el giro característico de la suela del zapato, y que conste que yo lo he hecho durante años). En segundo lugar, porque, además de jodernos colectivamente, en base a un cuelgue mental que les han inducido desde fuera, se acaban haciendo daño a sí mismos (ahora mismo, un gran porcentaje de los contagios se están dando en los no vacunados), lo cual, en este caso los iguala a los testígulos de Jehová que se niegan a recibir una transfusión de sangre.

No quiero seguir hablando de este tema, ya le dediqué el post anterior. Pero es que, con esta mierda de la gente que no se vacuna, los contagios están repuntando en todas partes, empezando por los USA. Ya saben que uno de los estados USA con más antivacunas es Louisiana. Si no lo saben, pueden consultarlo pinchando AQUÍ, siempre que estén suscritos a El País; en caso contrario, imagino que verán al menos el titular: Louisiana es en estos momentos el estado USA con mayor tasa de contagios. Louisiana, como seguramente saben, es el estado donde está Nueva Orleans y donde se toca el mejor blues y el mejor jazz, junto con Chicago, Nueva York y contados lugares más. Y allí es también donde reside desde hace unos años la musa de este blog Samantha Fish, que es muy apreciada en los medios musicales.

En Nueva Orleans, existe una asociación que preserva todo el acervo musical de la ciudad, que se llama la New Orleans Jazz and Heritage Foundation y cada año puntualmente organizaba un festival de blues y jazz de los más prestigiosos del mundo. Hablo en pasado porque el año pasado lo tuvieron que suspender. Y este año tenían previsto tirar la casa por la ventana y organizar un macrofestival que subrayara que el blues y el jazz siguen vivos, que no es que vuelvan, sino que no se han ido. Tenían asegurada ya la participación de los más grandes del blues, según el cartel que les pongo abajo, por si tienen curiosidad por rastrear algunos de los nombres que suelen aparecer en este blog.

En fin, ustedes que son perspicaces ya habrán observado que continúo hablando en pasado. Porque, después de semejante montaje, el repunte de contagios en Louisiana ha obligado a suspender el macrofestival, que se aplaza, de momento, hasta abril. Con todas las entradas vendidas y una inversión comprometida bastante generosa. Por culpa de los putos antivacunas. Pero lo peor es que, además de todos los músicos del cuadro, se había anunciado que Mick Jagger había aceptado dar un concierto con los Stones, en el contexto de la gira que preparan por los USA para el otoño y que imagino que también está pendiente de un hilo. La organización les había reservado un día, repartiendo la mayoría de los demás conciertos a lo largo de los otros siete días de festival.

Con contadas excepciones, como la de nuestra querida Sam, que se mantenía en el mismo día que los Stones. No era muy difícil imaginar que Jagger aceptaría que Sam subiera al escenario para cantar a medias alguno de sus temas, o aportar su guitarra a la de Keith Richards. Y les apuesto lo que quieran a que Sam le hubiera dado réplica con brillantez. Como hizo en su día Christina Aguilera, en un vídeo que les traje al blog y que forma parte de la película de Scorsese sobre el grupo, que se llamó Shine a Light (2008). En cambio, hace poco los Stones invitaron a Taylor Swift (a Jagger y Richards les siguen gustando las rubias monas) y el resultado, que pueden buscar en Youtube si quieren, es bastante flojete. Esa Taylor Swift, sin embargo, se lleva todos los años unos cuantos Grammys, como Beyoncé, con la diferencia que Beyoncé canta muy bien y arrolla con su voz.

En estos días se conmemoran los 50 años de la grabación del disco de los Stones Exile on Main Street (1971, aunque no se publicó hasta el 72), que algunos consideran el mejor de su carrera. Yo no, a mí me gustan más sus dos anteriores Let it bleed (1969) y Sticky fingers (1971). A los Stones, el mercado discográfico los había impulsado a un absurdo pulso con los Beatles para ver quién era mejor, guerra que no tenía otro objeto que vender más discos. Lo cierto es que los dos eran muy buenos y encima eran amigos entre ellos. Pero esta competencia llevó a los Stones a grabar algún disco con ínfulas sinfónicas, no demasiado afortunado. Desaparecidos los Beatles, los Stones publicaron un disco muy personal, enraizado en el blues, que se llamó Beggar’s Banquet (1968) y enseguida sus dos obras maestras.

En 1971, las ventas de estos dos últimos discos les habían convertido en millonarios y el fisco británico les estaba empezando a acorralar, además que sus coqueteos con las drogas más duras, especialmente por el lado de Richards, habían centrado sobre ellos la atención de Scotland Yard. Decidieron entonces largarse a la Costa Azul y pasar allí el verano haciendo música, en una reunión que alumbró el famoso Exile on Main Street, de lo que se cumplen este verano nada menos que 50 años. Estos días, han aparecido artículos en todos los medios conmemorando la efeméride. Y, sorprendentemente, el mejor de todos (siempre en mi opinión) es el publicado hace siete días en La Razón. Les recomiendo que lo lean, es muy interesante, pasando por encima de un cierto tono moralizante propio del entorno ideológico de ese diario. Para ello han de pinchar AQUÍ.

En este reportaje se habla de pasada de la presencia en Niza de Gram Parsons, considerado por muchos como el creador del moderno country. Parsons participó en los Birds y en la fundación de los Eagles entre otros y creó una banda única: The Flying Burrito Brothers, que revolucionaron el mundo del country. Parsons era un adicto a la heroína, como Richards, y por eso se hicieron muy amigos. Y Richards empezó a cultivar una vena country a partir de esta amistad.  En Let it bleed aparece ya una muestra de esta tendencia en el corte Country Honk. Y en Sticky Fingers, esto se traduce en una canción maravillosa: Dead Flowers. La cosa terminará en el disco grabado en la costa Azul con Sweet Virginia y se acabó. Se cuenta que a Jagger no le gusta el country, que piensa que su voz es mucho más adecuada para el blues.

Parsons, como dice el articulista de La Razón, se ocupó de conseguir heroína para él y para su amigo en los muelles de Marsella y, contra lo que se dice en el reportaje, tengo entendido que fue Jagger el que lo puso de patitas en un taxi para evitarle más tentaciones a su colega. En cualquier caso, Parsons murió por sobredosis dos años más tarde en un hotel del parque nacional Joshua Tree, ahora convertido en lugar de peregrinación de sus numerosos fans. Por un par de meses no cumplió los fatídicos 27 años y por eso no se le incluye en el club que forman Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Brian Jones, Kurt Cobain y Amy Winehouse. Pero, de la amistad Parsons-Richards, quedó la canción mítica que titula este post.

Volvamos a un par de meses antes. Los Stones ya tienen pensado escapar de sus perseguidores y pasar una temporada en la Costa Azul, cuando deciden hacer una gira de despedida (así la llaman) por pequeños garitos de su tierra. Nunca más volverán a tocar en lugares tan pequeños. Estamos en marzo de 1971 y la gira incluye un concierto en el mítico pub londinense Marquee. Es un concierto que fue filmado y muchas de cuyas canciones se pueden ver en Youtube. Entre ellas Dead Flowers. Y les voy a detallar la letra de esta canción, que viene a escenificar la ruptura de una relación. Como les dije, eso de poner la letra de una canción y su traducción al español en dos columnas, es como intentar quitarle las alas a una mosca con guantes de boxeo (que decíamos de niños), así que se las pondré consecutivas.

Como saben, los rockers llevaban una vida bastante tirada, pero suscitaban el interés de groupies de buenas familias que se volvían locas por ellos. Aquí Jagger muestra su desprecio por una de estas chicas elegantes, a la que manda literalmente a la mierda, en una letra que en estos momentos de tontuna supongo que sería tachada de machista. La frase del estribillo Take me down, literalmente sería déjame bajar y suele usarse en los coches: para aquí que me bajo. Yo la voy a traducir por déjame ir. También les digo que dead flowers, literalmente sería flores muertas, pero en español, se suele decir flores secas, de aquellas que se ponían en los libros. En Inglaterra mandarle dead flowers a una antigua novia es una forma de subrayar que uno ya no siente nada por ella. Vamos ya con la letra de marras.

                Dead Flowers

                Well, when you're sitting there in your silk upholstered chair      
                Talkin' to some rich folk that you know                                               
                Well, I hope you won't see me in my ragged company                 
                Well, you know I could never be alone

                    Take me down little Susie, take me down
                    I know you think you're the queen of the underground
                    And you can send me dead flowers every morning
                    Send me dead flowers by the mail
                    Send me dead flowers to my wedding
                    And I won't forget to put roses on your grave

                Well, when you're sitting back in your rose pink Cadillac
                Making bets on Kentucky Derby Day
                Ah, I'll be in my basement room with a needle and a spoon
                And another girl to take my pain away

El párrafo del centro, al que le he puesto un sangrado, es el estribillo, que luego se repite varias veces. Y aquí está la traducción al castellano. 

                        Flores secas

Bueno, ahí estás, sentada en tu silla tapizada de seda

Hablando con alguno de esos tipos ricos que conoces

Vaya, espero que no querrás verme con mi andrajosa peña

Ya sabes que no podría estar solo


              Déjame ir, pequeña Susi, déjame ir

              Ya sé que te crees la reina del underground

              Así que puedes mandarme flores secas cada mañana

              Mándame flores secas por el correo

              Manda flores secas para mi boda

              Que yo no olvidaré llevar unas rosas a tu tumba


Bueno, mientras estés sentada detrás, en tu Cadillac rosa

Haciendo apuestas el día del Derby de Kentucky

Yo estaré en mi cuarto del sótano, con una aguja y una cuchara

Y otra chica que alivie mis penas

Vean ahora el vídeo. Era 1971. Jagger aún no había aprendido a moverse como lo hace ahora (dice la leyenda que fue Tina Turner quien le enseñó). Richards es la base del sonido del grupo, arranca suave y recibe enseguida el apoyo de Charlie Watts a la batería, elegante como siempre. Los otros dos son los sosos oficiales de la banda (que abandonarían después), si bien hay que decir que Mick Taylor es un guitarrista fabuloso. Vean también cómo, cuando Jagger dice lo de la aguja y la cuchara, Richards no puede reprimir una sonrisa irónica, como diciendo: qué sabrá este de drogas duras. En fin: que si llevan sombrero, por favor quítenselo para escuchar esta preciosidad. 

¡Cuántas veces habré bailado yo esto en el 42 de Claudio Coello y otros antros de la noche madrileña! Keith Richards es mucho Keith Richards. Por si no lo saben, este señor, considerado uno de los músicos más grandes de la historia del rock, tiene en estos momentos 77 años, cuatro hijos y cinco nietos y una colección de más de 3.000 guitarras. Fue un adicto a todo tipo de sustancias en los 60 y 70 y el propio Jagger se refiere a él en algunas entrevistas como un yonqui (Richards dice que Jagger es un snob). Y por lo que yo sé de estas cosas, la condición de yonqui es para toda la vida. Yo no conozco a nadie que haya salido de eso. Pero Richards es especial y se cuenta que más de una vez se sometió a tratamientos en Suiza consistentes en que le sustituyen toda la sangre del cuerpo por otra renovada.

Además de todo eso es un tipo muy niñero, cariñoso, culto, amante de la literatura y muy amigo de sus amigos. Y que odia el rap y el hip-hop, a los que califica de ruidos desagradables. Él dice que no ha vuelto a la droga dura hace décadas y confiesa que consume ocasionalmente alcohol y cannabis de manera muy esporádica. Lo que sí les puedo asegurar es que su libro de memorias titulado Life (Vida), publicado en 2018, es súper interesante para conocer al personaje, el medio en el que se crió y cómo fue esa época única en la que surgió el rock and roll. Yo he leído muchos libros autobiográficos de músicos y creo que los mejores son este y el de Miles Davies.

Cuando se le pregunta a Samantha Fish por sus influencias como guitarrista, siempre dice tres nombres: Mike Campbell (de Tom Petty and the Heartbreakers, del que estaba enamorada de adolescente), Angus Young (el de AC/DC que suele actuar vestido de Guillermo el Travieso) y por encima de todos, Keith Richards. En sus primeros tiempos, cuando era una post adolescente larguirucha con el pelo lavado con champú del Todo a Cien, Sam solía incluir en sus conciertos algunas versiones de los Stones, imagino que con permiso de los autores. Y entre ellas no podía faltar Dead Flowers. Por favor, no la comparen con la original. La original es inigualable. Como ella misma dice, “no voy a tocar a Muddy Waters mejor que Muddy Waters; yo tengo que seguir mi propio camino”.

En esta ocasión, Sam utiliza esta canción para uno de esos interludios acústicos en que deja descansar un rato a sus músicos. Apenas se parece a la canción de los Stones salvo en la letra. La versión de Sam es pasional, dramática, apoyada en la fuerza de su voz y su concentración habitual. Creo que al propio Richards le habrá gustado si es que la ha oído. Con ella les dejo, para que amenice sus ratos de ocio en este verano tan extraño, en el que estamos haciendo como si no hubiera pandemia, con los riesgos que esto comporta. Les deseo lo mejor. Sean felices. Y, por supuesto, llegado el caso, no olviden llevar unas rosas a mi tumba.