lunes, 26 de julio de 2021

1.071. ¡¡Ya semos Patrimonio de la Humanidad!!

Sí señor, lo digo con toda intención en primera persona de plural castizo, porque yo salgo a correr al Retiro dos o tres veces por semana y hago allí mis estiramientos y mi esfuerzo cotidiano de runner, en un parque maravilloso del que he sido usuario de soltero romántico y lector solitario, de juerguista noctívago que acababa durmiendo la mona en alguna pradera, de novio esperanzado, de paseante con niños pequeños, de paseador de perro, de ciclista, de asiduo de la Feria del Libro (en la que llegué a firmar ejemplares de mi novela corta premiada hace una eternidad), de instructor de corredores, de sprinter en la llegada del marathón y tantos otros recuerdos asociados. Mi momento favorito eran las mañanas de sábado o domingo, cuando me sentaba en un banco a leer la prensa del día, a la espera de la hora del vermú en cualquiera de sus terrazas. El Retiro es parte de mi historia y yo formo parte del Retiro. Así que yo también me considero reconocido como Patrimonio de la Humanidad. ¡¡¡Bravo!!!

A partir de este miércoles tendré que empezar a correr con más cuidado por el Paisaje de la Luz recién reconocido como tal. Lo cierto es que yo ya me referí a la candidatura de esta importante pieza de la ciudad, hace la friolera de seis años y medio, en un post al que les voy a poner el enlace, porque me parece que explica y pone en contexto el asunto. Les prevengo de dos errores. El link en el que podían escucharse íntegramente una serie de conferencias, entre ellas la extraordinaria de Carmen Añón, ya no funciona; no se molesten en buscarlo. Y, según leo ahora, el Paseo del Prado ya existía como tal antes del Retiro, desde tiempos de Felipe II, si bien fue Carlos III el que le dio la forma definitiva. Para leerlo ha de pinchar aquí: Post #335.

Como decía en ese texto, para proponer un paraje, edificio o conjunto edificado para Patrimonio de la UNESCO, se requiere un consenso de las administraciones local, regional y estatal, ya que esta última es la que elabora la llamada Lista Provisional y el único interlocutor que reconoce como tal la UNESCO. Ese tipo de consensos es rara avis en nuestro país, esto ha sido una excepción. La idea de la iniciativa fue de la señora Botella, imagino que se lo recomendó algún asesor, pero es de justicia reconocer que fue ella la primera impulsora. Durante los años de Carmena se dio el empujón definitivo, se montó el equipo técnico que tendría que elaborar la documentación a presentar y hacer todo el trabajo de investigación y de lanzamiento de la campaña. Y se consiguió que el Estado incluyera la propuesta en la Lista Provisional, paso necesario para postularse.

A Almeida le tocó recibir a finales de 2019 a los inspectores de la UNESCO, que han de puntuar todas las propuestas y que, por cierto, no se mostraron demasiado entusiasmados. Ahora dice la prensa que veían claro reconocer el Paseo del Prado, pero no tanto el Retiro. Mis informaciones decían lo contrario, que lo que les horrorizó fue que en el Paseo del Prado haya cinco carriles rodados por sentido (lo sé porque he de cruzarlo cuando salgo a correr y a veces hasta escucho a Mephisto animándome). Además del gran tráfico que discurre por la calle Alfonso XII. Esto hacía que el ámbito propuesto estuviera cruzado por un doble río de coches y autobuses. Pero finalmente, los miembros del Patronato votaron ayer y decidieron concedernos la categoría solicitada. Imagino que en la prensa podrán encontrar mucha información al respecto en los próximos días.

No las tenía yo todas conmigo, porque mantener el Paseo del Prado en las condiciones en las que está, transformado en una arteria de tráfico de diez carriles, demuestra que somos unos auténticos paletos en el tema de la movilidad. Yo espero llegar a ver cómo se reduce ese despropósito y se dulcifica la sección de la calle. El hecho de formar parte de un área declarada Patrimonio de la UNESCO probablemente facilite la concesión de ayudas para su cuidado, mantenimiento y reforma del modelo de tráfico hacia fórmulas menos agresivas. A mí lo que me gustaría destacar aquí es que las tres administraciones han trabajado de forma conjunta, algo muy insólito en este país de envidiosos y fraCasados, cuyo único programa es decir que el otro lo hace MUY MAL. La rareza se plasma en esta foto en la que varios de los implicados posan después de conocer el fallo, para lo que habían sido oportunamente convocados.  



Por la izquierda vemos a Andrea Levy, concejala de Cultura, Begoña Villacís tan guapa como siempre, el enano Almeida y el no menos enano Iceta, nuevo y flamante ministro de Cultura. Del lado de la derecha sólo identifico a la señora Ayuso, no sé quiénes son los otros tres, aunque me consta que también estuvo presente el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores. Los reunieron a todos a la una, para presenciar por videoconferencia la votación de los miembros del Patronato de la UNESCO, que estaban reunidos en una ciudad china. Luego la cosa se fue retrasando y el fallo no se conoció hasta cerca de las cuatro. Digo yo que a los ilustres contertulios les sacarían unas cervecitas con unos pinchos, no sé, unos taquitos de jamón y queso, unas croquetas, que el hambre es muy mala cosa para los nervios.

Yo siempre he estado a favor de esta candidatura, desde el primer momento, como se puede ver en mi viejo post. Pero he de decir aquí que, en las diferentes etapas, me ha tocado escuchar toda clase de opiniones descalificantes, sobre una iniciativa que no trae a la ciudad más que beneficios. En concreto, en los primeros tiempos tuve que oír a muchos izquierdosos sin cerebro que criticaban la propuesta sólo porque venía de la señora Botella. Todo lo que proponía esta señora era malo por definición, antes incluso de que se le ocurriera. Y en los tiempos de Carmena, lo mismo: el facherío diciendo que si la abuelita de Podemos ya estaba demente, que nunca nos lo iban a dar, etc.

Digo esto porque, vale, los políticos que tenemos son unos impresentables y este país no se merece semejantes políticos, pero la banda de corifeos, tuiteros, enteradillos, cuñaos y otros especímenes que les ríen las gracias y los jalean (por no hablar de la prensa carroñera), tiene también mucho delito. Estoy hasta los huevos de la gente que lanza opiniones sólo dictadas por su previa adscripción ideológica, de uno y de otro signo. A mí me parece que el personal debería informarse de las cosas y luego opinar de forma sincera e imparcial. Lo contrario aúpa al poder a políticos tan nefastos como el fraCasado, que no es más que un indicativo del nivel de debate de este país de tertulianos de barra. Al fraCasado le estoy rumiando un post en exclusiva, porque creo que realmente España no se merece un jefe de la oposición como él.

Pero volviendo al tema este de Retiro/Paseo del Prado, hay un episodio que tal vez ustedes, queridos lectores, hayan olvidado y que está en el origen de todo este proceso. El Área llamada Recoletos-Prado fue definida en el Plan General de 1997 como ámbito a desarrollar con posterioridad. Y en el desarrollo de esta área de planeamiento remitido se pusieron en evidencia todos los vicios  y malas prácticas de la política local más bananera. El Ayuntamiento de Álvarez del Manzano se afanó en desarrollar el proyecto de ese eje, pero entonces el, a la sazón, presidente regional Ruiz Gallardón, sólo por joder, declaró la mayor parte de dicha área como BIC, Bien de Interés Cultural, con lo que el Ayuntamiento ya no podía hacer el proyecto él solo, sino que tenía que someterlo al dictamen de la Comisión Regional de Patrimonio.

Manzano lanzó un concurso internacional de ideas, organizado por el COAM, en donde se presentaron diversas propuestas. Los concursos que montaba el COAM en ese tiempo estaban muy mediatizados por los sesgos gremiales y endogámicos de la profesión. Según supe de buena fuente, en el jurado se significaron dos bandos, cuyo principal objetivo era negativo: el bando A estaba empeñado en que no ganara el protegido del bando B, y viceversa. Esa inquina desembocó en que finalmente ganase un tercero en discordia con el que nadie contaba: el equipo encabezado por el prestigioso arquitecto portugués Siza Vieira. Siza es un gran arquitecto (aunque a mí me gusta más Souto de Moura), pero como urbanista es bastante discutible, y no hay más que darse una vuelta por el barrio lisboeta del Chiado, reformado por este señor, que lo convirtió en una especie de decorado a la manera de los cuadros de Giorgio de Chirico, con una falta de jardines y arbolado clamorosa.

Pero, las vueltas que da la vida: cuando llegó la hora de desarrollar la propuesta ganadora, resulta que Gallardón había pasado a ser el nuevo alcalde, versión actualizada del alguacil alguacilado, y no podía desarrollar el proyecto sin la fiscalización de la Comunidad, en donde ahora reinaba Esperanza, que no perdió la ocasión de joder a su enemigo más odiado. Una forma de justicia poética. Pero ya saben que Gallardón era cabezota. Tiró para adelante y ahí se pudo ver que el proyecto de Siza se llevaba por delante la mayor parte del arbolado histórico del paseo. Cierto que plantaba otros nuevos en número superior, pero era un auténtico disparate, que incluso se intentó vender con mensajes mentirosos de que ese arbolado estaba muy mal y era peligroso porque se podía caer sobre los coches.

Eso derivó en infinitas reuniones con el equipo, en las que se le pedía que dulcificara la propuesta para salvar al arbolado. Pero se negaban. Es que los arbolitos que pretendían plantar en vez de los viejos quedaban de puta madre en los planos, tan alineaditos ellos. Ese era todo el problema: los árboles existentes estaban plantados de manera aleatoria. Los nuevos seguían un esquema compositivo. Pero, cuando llegaran a tener el porte de los anteriores, como suele decirse, todos calvos. Era un verdadero despropósito. Una tontuna de los arquitectos que, con perdón, a veces tienen más peligro que los políticos, que ya es decir, lo que se eleva al cubo cuando encima han ganado un premio internacional. Desde los servicios técnicos en los que yo me desempeñaba, se intentó que los premiados movieran un poquito sus líneas compositivas, para salvar el mayor número de árboles posible, lo que derivó en incontables reuniones maratonianas, invariablemente cerradas sin fruto alguno.

El dibujo que había ideado el señor Siza era intocable para los de su equipo, algo así como la doctrina de una iglesia inflexible. En las reuniones con ellos, llegaban a ejercer modalidades de chantaje sentimental: qué disgusto se va a llevar el maestro viendo cómo le tocan su maravillosa composición por motivos ajenos a la ortodoxia arquitectónica. En un par de ocasiones, cuando se vieron muy acorralados, recurrieron a traerse desde Lisboa al propio Siza, octogenario visiblemente molesto de que lo pasearan como un espantajo votivo a su edad, hasta el punto de que llegó a quedarse dormido en al menos una de estas reuniones (lo juro, yo lo vi). El viejo Siza acudía a estos saraos acompañado por su mujer, que era la que, cuando ya se hartaba, se ponía de pie y se llevaba fuera a su soñoliento marido, lo que clausuraba abruptamente la reunión sin haber llegado a ningún tipo de acuerdo.

Los del equipo habían ganado un premio internacional, escolti tú, y nosotros, pobres mindundis del Ayuntamiento, no éramos nadie para mover un milímetro las líneas de los planos de su maestro y gurú. Finalmente, lograron el apoyo del propio Gallardón, que era un kamikaze como ustedes saben, y ya parecía que nadie nos podría salvar de la tropelía que se preparaba. ¿Y cómo acabó la cosa? Pues con la intervención de la Baronesa Thyssen, de soltera Carmen Cervera, que no estaba muy contenta con la forma en que la propuesta de Siza trataba su museo. Esta señora, montó un auténtico motín frente al edificio, en el que amenazó con subirse al árbol más alto y encadenarse allí hasta que se desistiera del proyecto. Y consiguió numerosos apoyos, incluidos los de la presidenta regional Esperanza y la ministra de Cultura cuyo nombre he olvidado. Pueden leer una breve reseña de dicho motín pinchando AQUÍ.

Y así terminó aquel dislate. Así que quedémonos con las diversas moralejas de esta historia. A veces los personajes que menos nos gustan hacen cosas buenas. Y es justo que se las reconozcamos. Porque lo contrario es convertirnos en fraCasados. Tal como yo lo veo, aquí se produjeron una serie de hechos casuales encadenados. Por un concurso manipulado por la Oficina de Concursos del COAM, gana de chiripa un equipo encabezado por un gran santón de la arquitectura (que sigue siendo objeto de adoración en la Escuela). Los de dicho equipo se vienen arriba con el premio, convierten los diseños de Siza en dogma intocable y amagan con cometer una auténtica atrocidad, que se hubiera cargado este maravilloso paseo del que ahora gozamos y cuyos árboles no se caen sobre los coches, como auguraban torticeramente sus partidarios. 

Frente a esta amenaza sobre la ciudad y sus árboles, originada por una banda de gente ilustrada y fanática, se erige en bastión del sentido común una persona a la que se suele tener por ignorante y poco formada, sólo porque su posición de privilegio le viene por matrimonio. Digámoslo claro: la señora Thyssen salvó a la ciudad de un arboricidio masivo que habría sido una catástrofe. Y aquí aparece otra señora a la que la posición le viene por matrimonio: la señora Botella era en esos momentos la concejala del área de Medio Ambiente. Y estoy seguro de que en su fuero interno se alegró de que las cosas terminaran como terminaron, a pesar de los deseos del cabezota de su jefe. 

Y, años después, esta misma señora, ya de alcaldesa, fue quien tuvo la brillante idea de presentar el Retiro y el Paseo del Prado a la UNESCO, para que fueran declarados Patrimonio de la Humanidad. La idea y la delimitación del ámbito, que no se ha variado desde la propuesta inicial. Lo demás vino después. Ya ven que nada es lo que parece. Yo estaré eternamente agradecido a estas dos señoras por lo que finalmente ha quedado de sus decisiones: un lugar reconocido internacionalmente, por el que yo me muevo habitualmente, con todo el gusto del mundo. Les dejo, que en un rato me voy a mi clase de yoga. En estos días de alivio térmico, Madrid está de lo más agradable. Este post lo he redactado en mi terraza, resguardado del sol por los toldos renovados y con una taza de té en la mano. Que tengan buena semana. Y sigan cuidándose, que el virus sigue suelto por ahí.

viernes, 23 de julio de 2021

1.070. En el calor de la urbe

Estoy esta mañana de viernes, en la que parece que el bochorno del aire del Sáhara se da un respiro y deja paso al alivio de vientos algo más frescos, gozando de unas horas en las que no tengo finalmente nada que hacer, hasta que deba vestirme y bajar a la estación de Atocha a esperar a mi hijo Lucas que viene en el AVE de Murcia y llega a mediodía. Porque, finalmente, el Jurado de Reinventing Cities Students se ha aplazado por falta de quórum y de consenso en la fecha. Se intentará la semana que viene y si no hay tampoco acuerdo se dejará ya para septiembre. Porque el mes de agosto, otro año más se insiste en parar el mundo como en Navidad y aplazar los temas hasta que todo el mundo regrese de hacinarse en las playas, comer paellas con arena, rebozarse en linimentos protectores del sol, bañarse en el agua mediterránea, que es como sopa de menudillos tan llena de gente, y acabar cada jornada rendidos después de repetir hasta la saciedad la aburrida rutina de no hacer nada de interés, pero con la misma frase en la boca: qué bien nos lo estamos pasando.

No quiero resultar displicente, las familias con niños y la gente más gregaria han de cumplir con las rutinas anuales y líbreme Dios de sentirme superior a ellos desde mi condición de solitario urbano, una condición que me he buscado yo solito, que tiene sus ventajas e inconvenientes, como saben o imaginan, pero que no me exime de la experiencia de haberme tragado muchos años ese formato de vacaciones que empieza con el coche cargado hasta los topes con toda clase de pertrechos playeros, para acometer trayectos de más de 600 kilómetros, inevitablemente iniciados con la pregunta desolada del chaval: ¿Falta mucho para llegar? Mi hijo Lucas, que siempre fue original y ya de pequeño iba un poco a la contra, solía cerrar el círculo conceptual cuando, harto del largo viaje y ya cerca de llegar al lugar de destino, se ponía a berrear a voz en grito: ¡Yo quiero ir a Madrid! Creo que nunca supo realmente cómo me identificaba yo con esa súplica.

Hasta hoy, sin embargo, el calendario anunciado no me ha dejado mucho margen para pararme a pensar en estas cosas. El lunes enfilé las calles ardientes del mediodía para llegar a la escuela de yoga y tuve mi primera clase que me resultó maravillosa, dedicada a la práctica del llamado Saludo al sol A, versión abreviada que ya había ensayado en mi curso telemático exprés y que es como el ABC del yoga, algo así como La casa del sol naciente en el aprendizaje del blues a la guitarra. Esta primera clase me sirvió para establecer las rutinas, mi paseo de veinte minutos por Atocha, calle Magdalena, Tirso, arranque de la Cuesta de Segovia, Puerta Cerrada, calle de la Pasa, plaza del Conde de Barajas y plaza del Conde de Miranda donde está la escuela. La mochila con el uniforme de clase y una pequeña toalla, porque uno suda como un pollo. La necesidad de descalzarse al entrar, para pasar ya descalzo al vestuario en donde se cambia uno.

Elena es una profesora experta que está muy atenta a dejarte aire, a detectar cuándo el ejercicio te supera y necesitas un poco de cuartel. Me había dicho que la clase sería de unos 40 minutos, pero lo cierto es que, tras hacer las rutinas de salida, vestirme, calzarme y salir a la plaza abrasada bajo el sol, miré por primera vez el reloj y eran las tres y cuarto. Si consideramos el cuarto de hora como dedicado a ambas rutinas complementarias, nos deja un tiempo de ejercicio de una hora, que está muy bien. Caminé hacia mis bares favoritos de la zona, el Revuelta y el Ricla, pero estaban ambos cerrados; el primero imagino que cierra los lunes y el otro ostentaba un cartelito escrito a mano que decía Nos hemos ido de vacaciones unos días, volvemos pronto. Así que caminé de vuelta a mi barrio y finalmente entré a comer a La Pitarra, donde el menú es más contundente que el del Matilda. Mi amigo Luis me sacó un salmorejo y un bacalao al horno que me supieron a gloria después del yoga.

Por la tarde hice mi tarea de porteador de nevera desde Moratalaz hasta San Cristóbal de los Ángeles, un barrio este último en las más altas cotas de vulnerabilidad social, según los estudios de Planificación Estratégica que desarrollamos durante los cuatro años de la señora Carmena. La bajada de la nevera desde la casa primera fue cómoda, porque tenían ascensor, una instalación adherida a la fachada que se construyó también gracias a las ayudas del Plan Madre desarrollado en esos mismos años. La verdad es que a veces me cuesta entender por qué mucha gente se abstuvo de volver a votar a Carmena en las segundas elecciones. En San Cristóbal, hubimos de subir la nevera a pulso cuatro pisos por una de las estrechísimas escaleras de este barrio. Menos mal que en la casa había un chaval fuerte que nos ayudó.

Con el trabajo hecho llamé a mi amiga, que no estaba esa tarde en casa y nos pidió que la esperásemos en algún bar. Mi colega no tenía prisa, así que entramos en un antro de dominicanos, con la bachata a todo volumen. Tres chicos y una chica, negros como el carbón, jugaban una partida de dominó en una mesa y pasaban esporádicamente detrás de la barra para sacarse más bebidas y atender a los escasos clientes que aparecían por allí despistados, como era nuestro caso. Averiguamos que tenían botellines de Mahou de los originales, con la etiqueta verde, de 20 cc, el clásico quinto, y que los conservaban muy fríos, así que nos repusimos allí del trabajo de porteadores. Estábamos empezando el tercer quinto cuando llegó mi amiga, que nos contó que su ventana daba a este bar y que todas las noches la cosa acababa en broncas y peleas hasta las tantas.

El martes, la charla con Richard Sennett fue muy interesante. Este señor, sociólogo británico y no yanqui como yo creía, escribió hace cincuenta años un libro que se llamaba Los usos del desorden, en el que se centraba en el mayo del 68 y demás revueltas a lo largo y ancho del mundo, como experiencia creadora y generadora de un nuevo orden urbano, con un enfoque participativo, que permitiera sumar esa gran marea ciudadana al diseño de la ciudad. Ahora, otro urbanista que se llama Pablo Sendra, sevillano y en torno a la treintena, ha encontrado un paralelismo entre aquella situación y la actual, con el 15M y los movimientos como Occupy Wall Street y similares. Este hombre, que es profesor en la Bartlett School of Architecture de Londres, contactó con Sennet y le propuso escribir un libro a medias, a partir de esa similitud.

Sennett aceptó encantado y el martes presentaban la edición española del libro, del que por supuesto me compré un ejemplar. El libro se llama Diseñar el desorden. Sennett finalmente no había podido viajar a Madrid por las restricciones covid y participó en el acto por Zoom en una gran pantalla. Sennet es un anciano súper interesante que mantiene su mentalidad alternativa y no tiene empacho en decir que uno de los principales enemigos de los ciudadanos de las grandes urbes es la policía. Al salir, todavía con el calor bastante asentado, mi amiga y yo decidimos caminar hasta la Plaza Mayor para tomarnos una tónica en una terraza. Es curioso que la Plaza Mayor sea ahora uno de los lugares en donde se puede encontrar fácilmente mesa, porque no hay apenas turistas foráneos y los locales se orientan más hacia lugares como la Plaza de Santa Ana, Malasaña o Chueca.

Por cierto, cuando pasamos ante el nuevo templete de la Red de San Luis, mi amiga, que es muy arquitecta, no perdió ocasión de ponerlo verde, como ya anticipé hace unos cuantos posts. En su caso, los argumentos son de algo más de peso que los de los simples conservadores de cascarones. Dice que realmente es una partida de obra muy cara para un uso muy minoritario, porque mucha gente no usa el ascensor. Que su única función es decorativa y su principal finalidad es añadir un atractivo más a este centro convertido en parque temático para el turismo. Yo respeto esta opinión, pero me parece que el turismo es una fuente de ingresos para la ciudad y que la idea de reconstruir fielmente el templete es acertada. Aunque la verdad es que, en pandemia, sólo puede bajar y subir una persona en cada viaje, como les conté. Y que al otro día la prensa informó de que el ascensor estaba ya averiado.

El miércoles corrí temprano por el Retiro y me encontré bastante bien. Descansé el resto de la mañana para guardar fuerzas para mi charla vespertina. A las dos bajé a comer al Matilda, porque a las tres quería conectarme a la radio The Bridge, de Kansas City, en donde Samantha Fish presentaba otra canción de su nuevo álbum, precisamente la que le da título: Faster, como colofón de una entrevista en directo en la que se mostró como siempre ilusionada con el éxito de este álbum. Una vez escuchadas las dos canciones, he de decir que se trata de música muy diferente de sus registros anteriores, pero a la vez muy Samantha. Habrá que oír el resto de los temas y ver cómo responde el público. Sam es muy valiente y esta es una jugada en la que está arriesgando mucho. Dentro de la promoción del álbum, ha grabado una versión en directo de Fáster con su nuevo grupo, que se ha publicado esta mañana. Aquí la tienen.

A las seis me conecté para mi clase de tres horas. Eran cinco alumnas, todo chicas: periodista, geógrafa, abogada, experta en turismo y licenciada en administración de empresas. Se conectaban desde Chile, Brasil y otros lugares. Les conté las diferencias entre planificación estratégica y planificación tradicional, y les expliqué tres proyectos: la Estrategia de Regeneración Urbana, el Bosque Metropolitano y el Madrid Río. La chica chilena se llama Michelle y va a venir a Madrid en agosto hasta diciembre. Quedamos en ir a hacer la visita de Madrid Río con la otra española y la profesora. Para octubre ya tengo otra clase comprometida con la ETSAM para repetir mi historia sobre el chabolismo de Madrid. Y justo ahora me acaban de pagar la charla que di en marzo para la École Polytechnique Federale de Lausanne, que no he conseguido cobrar hasta ahora por problemas de divisas.

Ayer tuve mi clase de inglés por la mañana y a las 13.30 eché a andar bajo el sol de mediodía, en busca de mi escuela de yoga. Me dice Elena que es bueno que practique en casa los ejercicios que aprendo en clase. Así que para el futuro más inmediato preveo un calendario semanal compuesto por dos días con clase de yoga, otros dos en los que me levante y practique un poco en ayunas, otros dos de salir a correr al Retiro y el domingo a descansar, como dicen que hizo el Creador. Eso se va aproximando ya a una organización del tiempo más parecida al ideal de Murakami que les he explicado tantas veces. Por lo demás, ayer sí que estaba abierto el Revuelta, así que tras la clase de yoga me acerqué y me tomé dos de las tajadas de bacalao rebozadas que dan fama al lugar y que sin duda son las mejores de Madrid. Con un doble de cerveza y un par de croquetas, ya comí.

Y llegué a casa relajado y limpio de mente y cuerpo. Estuve toda la tarde leyendo y vagueando merecidamente y no tuve ganas de ponerme a escribir este post que he empezado por la mañana. Hoy, tras recoger a Lucas en la estación, hemos comido en las Bodegas Rosell y, después de la pequeña siesta reglamentaria, he continuado escribiendo este texto que ahora publicaré. Y mañana será otro día. La semana entrante ya ingreso en una dinámica más tranquila, lejos de ese deprisa-deprisa (Faster), que ha sido esta semana que ahora agotamos. Tendré tiempo de practicar con la guitarra, leer, etc. aprovechando el ligero alivio térmico que se anuncia, al menos hasta el martes. Que tengan ustedes un buen finde y que disfruten de sus vacaciones los que se las hayan cogido. Por mi parte, ya saben que yo estoy de vacaciones permanentes desde finales de febrero, pero sin dejar de afanarme en mis actividades diversas. Para no dejar entrar al viejo, como recomienda el gran Clint Eastwood.

lunes, 19 de julio de 2021

1.069. Una agenda muy apretada

Pues aquí me tienen, en los días estadísticamente más calurosos del año que, como saben, van con un mes de retraso sobre los días más largos de finales de junio, igual que los días más fríos suelen ser a finales de enero, un mes después del solsticio de invierno. No sé muy bien el motivo de este retraso, pero me lo imagino relacionado con la eclíptica, la inclinación del eje de rotación de la Tierra sobre el de traslación, aunque también puede ser debido a un simple factor de inercia térmica: mi casa, por ejemplo, cuando refresca bruscamente el ambiente, todavía sigue caliente un día más por lo menos y viceversa cuando llega una ola de calor.

Este acoso del calor extremo se suma a la quinta ola del jodido virus, que campa por sus respetos sin restricciones. La gente se ha empeñado en imaginarse que la cosa se había terminado y resulta que no es así. La verdad es que teníamos todos muchas ganas de que se acabase de una vez, pero tenemos que seguir protegiéndonos, porque el bicho anda suelto. No sé, yo hace años que hago unas vacaciones atípicas: en verano me solía quedar por aquí, porque no me gustan las aglomeraciones, y luego aprovechaba el superávit de vacaciones pendientes para hacer lo que más me gusta: viajar a ciudades fuera de temporada. Bien, pues a mí, en esta situación, no se me ocurre irme a ver ciudades. Sólo he hecho una escapada a La Coruña y ni siquiera he viajado a París a ver a mis hijos.

Sin embargo, el personal que acostumbra a hacer vacaciones estándar a las playas o a la montaña, joder, es que no perdonan ni dos días. Todos los que conozco se han ido por ahí. Y así se ha generado esta quinta ola. Si ven las curvas de contagiados y muertos, el único período en que el virus se mantuvo a raya fue hace aproximadamente un año, después de los encierros severos que siguieron a la ola inicial. A partir de ahí, todo es un quiero y no puedo, matizado por el hecho de que, con la vacunación masiva, los casos son menos graves y el número de muertos no crece demasiado por ahora. Por cierto, del éxito de la campaña de vacunación no dice nada el fraCasado; según él, esto no tiene nada que ver con Sánchez, el presidente sólo interviene en las cosas que se hacen mal. Este es un tema que dejo para otro post.

Pero estábamos en que el contexto es de calor extremo y acoso renovado del virus. Pues en ese marco tan desagradable, yo empiezo hoy una semana de sinvivir a la altura de los mejores momentos de los años recientes. Veamos. Hoy he desayunado pronto y ligero y estoy aquí tumbado, escribiendo este post en decúbito supino, porque he de estar descansado para lo que viene. En algún momento de la mañana he de ducharme y vestirme para salir caminando hasta la escuela de yoga The Mysore Shala, sita en la plaza del Conde de Miranda, a unos veinte minutos a pie de mi casa. Llevaré mi bolsita de deportes con la equipación adecuada para el yoga, feliz e ilusionado con esta primera clase, guiada por mi amiga Elena, la que hace esos relatos de textos feministas a viva voz, que les he ido trayendo al blog.

La clase es a las 14.00 y calculo que no llegará ni a una hora. La modalidad de yoga que se imparte en este centro es el Ashtanga Yoga, una disciplina que nació en la ciudad de Mysore, al sur de la India. Hay un Instituto Mundial del Ashtanga que acredita a los centros autorizados para impartir esta modalidad y el de mi amiga es el único en Madrid. Las cosas que he leído previamente al respecto me han acrecentado el interés. El aprendizaje es individual, durante todo el tiempo tienes un profesor encima que te guía, te corrige y te anima. Se trata de una disciplina conjunta cuerpo/alma, alejada de una simple práctica de fitness, en la que se adquiere fortaleza, flexibilidad y coordinación y también serenidad y sensación de plenitud. Pero totalmente fuera de cualquier pensamiento mágico o religioso. En realidad, esto es un aprendizaje de una disciplina antigua, enraizada en los orígenes de la civilización.

Por citar sólo un punto, los días de luna llena y luna nueva no hay clases, se descansa. La luna está muy relacionada con la vida de las personas y la interacción con los ciclos lunares es anterior a cualquier religión. La luna gobierna las mareas e interviene en la provocación de los partos. Ya les conté que en Sri Lanka los días de luna llena eran festivos oficiales en todo el país, lo que propiciaba muchos puentes laborales, que los funcionarios municipales de Colombo utilizaban para tomarse los llamados días médicos a los que tenían derecho. También les recuerdo que las fechas de las fiestas mayores de las principales religiones, Semana Santa, Pascua Judía y Ramadán, se determinan por el calendario lunar. No digamos ya en las religiones orientales.

Yo soy una persona bastante alérgica al pensamiento mágico y estaré alerta por si me quieren colar algo de este tipo, pero me suena que el tema me va a resultar apasionante. A la salida de esta clase inicial, tal vez me quede remoloneando por el entorno de la Plaza Mayor, para comer algo en el Revuelta o el Ricla, por supuesto con la consabida cerveza. Hay que joderse con la campaña que se está montando a nivel mundial contra el alcohol. Los que vivimos en su día la del tabaco, sabemos identificarla desde el principio; menos mal que a mí ya no me va a pillar, por viejo. Fíjense sólo en un detalle. Titular de toda la prensa el otro día: durante 2020, se diagnosticaron 100.000 cánceres en bebedores moderados de alcohol.

Entra uno en la noticia con el corazón encogido, para descubrir que esa cifra constituye el 15% de los cánceres diagnosticados en el mundo. ¿No sería mucho más ecuánime, informativamente hablando, decir: el 85% de los cánceres detectados en el mundo afectan al personal abstemio? Pero, en fin, qué se puede esperar de una prensa como la que tenemos. El caso es que hoy, después de picar algo por ahí, tendré apenas el tiempo para una siesta rápida. Porque a las 18.30 he quedado con un amigo que tiene una furgoneta grande, para transportar entre los dos una nevera, desde la casa de una amiga mía que la va a desechar, hasta la de otra de mis amigas que necesita una porque se acaba de trasladar a un piso sin muebles. Mi amigo no me cobra nada por el servicio, así que lo tendré que invitar luego a unas cañas, para mantener vivos los estándares del consumo moderado de alcohol.

Mañana martes, tengo por la mañana mi clase de inglés con Ed. Por la tarde acudiré a la Fundación Telefónica, donde he quedado con mi amiga S., la profesora de la ETSAM que me invitó a contar en su clase la historia del desmantelamiento de las chabolas de Madrid. Vamos a ver en directo una charla con Richard Sennett, prestigioso urbanista norteamericano que, con su pareja Saskia Sassen, está a la vanguardia de las tendencias más participativas, inclusivas y colaborativas del urbanismo. Un tipo súper interesante al que ya he escuchado alguna vez. Mi amiga, por lo que sé, es básicamente abstemia, pero al menos un té sí que caerá a la salida.

El miércoles, he de salir a correr al Retiro a primera hora. Y, de seis a nueve de la noche, tengo que dar tres horas de clase telemática para el Máster de Economía Creativa de la Universidad de Alcalá de Henares que dirige mi amiga Belén Díaz. Es una clase que ya di en febrero, pero que mi amiga quiere que repita para el nuevo grupo cuatrimestral del máster. Tengo las imágenes preparadas, pero he de ensayarla para medir tiempos y también actualizar alguna cosa, lo que me tiene ocupado en estos días previos. El jueves tendré clase de inglés por la mañana y yoga de nuevo a mediodía. He pillado los turnos de yoga a esa hora, porque mi amiga Elena sólo tenía grupos de mañana los martes y jueves, y me coincide con el inglés. Pero mi plan es que, si algún día llego a dominar la cosa como para hacerlo en casa sin profesor, hacer mis sesiones por las mañanas, en ayunas, alternando con los días de running.

Pero la cosa no acaba aquí. El viernes (aún sin confirmar) tendrá lugar la reunión del Jurado de Reinventig Cities Students, un jurado del que me han pedido que forme parte. Los del Jurado hemos recibido los proyectos presentados por los estudiantes y unas plantillas que hacen los de mi Dirección General con unas primeras valoraciones. Confeccionar esas plantillas es un curre difícil, en el que yo participaba cuando estaba en activo. Ahora voy de elegante: los demás hacen las plantillas y yo sólo intervengo el día del Jurado, con esas plantillas a la vista. Pero, de todas formas, he tenido que echarles un vistazo a los proyectos presentados, que son diez, para formarme mi propio criterio. Esto de Reinventing Students es la primera vez que se hace. El equipo ganador no se lleva premio en metálico alguno, sólo la promesa de que la ciudad estudiará la propuesta por si puede hacerse realidad. Pero se harán publicaciones con mucha difusión y los del equipo que gane podrán enriquecer su currículum y tener mejores opciones de trabajo cuando terminen.

El viernes creo que viene mi hijo Lucas a pasar un día por aquí, de vuelta desde el sur de España a París. Creo que se va el sábado. Un sábado en el que habré de hacer mis 6,5 kilómetros por el Retiro a primera hora, que luego aprieta el calor, y quizá llevar a mi hijo al aeropuerto. Así que: ¿quién dijo aburrimiento? La verdad es que no tengo queja de mi vida de jubilado por ahora. Cierto que echo de menos viajar, pero me mantengo en contacto con mis amigos around the world. Mi colega de Tijuana Diego Moreno dice que el día que se pueda viajar, él va a emprender también una vuelta al mundo como la mía y me va a proponer que nos encontremos en algún lugar insólito. Y cita como posibles: Kimberly en África del Sur, un pueblo de Finlandia en Navidad para ver las auroras boreales, Persépolis, la meseta del Indostán, Abu Simbel, Brasilia.

Mi amiga Shannon de LA me cuenta que allí está subiendo también el covid, que se ha vuelto a imponer la mascarilla obligatoria en interiores, que hay mucho miedo a pesar del progreso de la vacunación. Por cierto, mi demostración de blues le ha sorprendido, dice que no imaginaba que tocara así y que le han encantado las gafas negras y el sombrerito. Es que, como dice Samantha, esto no va sólo de tocar y cantar más o menos bien, va también de cómo te presentas ante los oyentes. Es un uniforme completo, con la camiseta negra con caracteres japoneses. En fin, con este post les aviso que tal vez en estos días no tenga tiempo de cumplir con el ritmo de producción del blog. Pero paciencia, que ya viene agosto y espero que el sinvivir se modere.

Para que no se malacostumbren, les dejo de despedida un vídeo de Samantha, de la época del principio, cuando era esa larguirucha enérgica que hacía un blues extraordinario, con sus acompañantes habituales, Chris Alexander al bajo y Go Go Ray a la batería, a los que en este caso se suma Mike Zitto, un guitarrista amigo suyo que está entre el público y al que parece que no le apetece mucho subir, pero no le queda más remedio, porque Sam le dice: venga, hombre, que esta canción te la sabes. La cosa tiene lugar en Las Vegas, 2016, con motivo del Big Blues Bender, una iniciativa solidaria de recaudación de fondos, a la que Sam anima a participar con dinero, en vez de gastarlo en los casinos. La canción, Bitch on the run, ya la conocen y Sam cierra con ella su espectáculo. Ya se ha descalzado y empieza por su presentación habitual de sí misma y sus músicos. El vídeo está filmado con una sola cámara, parece que con teleobjetivo, por un espectador que busca todo el rato planos primerísimos. Que lo disfruten. Y que pasen una buena semana.

viernes, 16 de julio de 2021

1.068. Audios, pastelitos y péplums

Uno de los sucesos más comentados en los últimos días es la divulgación de los increíbles audios de Florentino. No tanto por el contenido: en algunas de las opiniones coincidimos muchos, ya saben que en este blog llamábamos a Cristiano el Cretino Ronaldo y nos hemos despachado a gusto con Mourinho; jugadores como Coentrao eran objeto de rechifla y el final de la carrera de Raúl fue bastante patético también. En otros discrepo del fondo: Del Bosque es una persona muy grande, Casillas fue un portero estratosférico hasta que Mourinho le hizo bullying por buscar la paz con los del Barça y no tengo conocimientos suficientes para rebatir sus opiniones sobre algunos otros de los aludidos. Si tienen ganas de saber de qué hablamos, pueden consultar esta especie de glosario publicado por el diario Sport aunque no se lo recomiendo especialmente, es vomitivo. Han de pinchar AQUÍ.

No tengo claro si estas grabaciones están hechas en una tarde en que el tipo se había tomado un tripi o similar, o se las ha ido sacando alguien poco a poco a lo largo de años con mucha paciencia. La opinión sobre Del Bosque parece corresponder al momento en que lo van a nombrar seleccionador nacional, lo que demuestra sus nulas dotes de adivino. No cabe duda de que la voz corresponde al personaje, ese tono nasal y gangoso, esa displicencia, esa condescendencia con el resto de la Humanidad de un tipo que se cree un ser superior (así lo definió mi amigo y admirado Emilio Butragueño, que debe de estar acojonado con la posibilidad de salir calificado de memo o similar en los próximos audios que se seguirán publicando, porque esto, como la pandemia, no se ha terminado).

Pero, como digo, lo peor de esto no es el fondo de lo que dice, la sarta de barbaridades sobre gente que ha sido muy cercana a él y que le ha permitido forrarse con el club (que yo recuerde, sólo salen bien parados Zidane –faltaría más–, el mentado Butragueño y Jorge Valdano). Lo peor es el tono en que se dice. Es que estos audios van a permitir que todo el mundo sepa cuál es la catadura de este personaje, porque no todo el mundo es capaz de hablar con ese desprecio de los que le rodean o le han rodeado. A mí me recuerda la parte de la obra de teatro Una noche sin luna en la que Juan Diego Botto se pone una chaqueta e imita a los fachas que insultan y critican a García Lorca y los suyos, según les conté hace poco en el blog. El gran humorista e imitador Carlos Latre ha publicado un vídeo impagable imitando a Florentino, que, este sí, les pido que vean. Es sensacional.

Yo creo que este señor ya no va a levantar cabeza, que le va a costar mucho recuperarse de un golpe como este. Pero en este país nunca se sabe. Miren el tema de los jueces. Ahora resulta que el estado de alarma estuvo mal decretado. Tenía que haber sido estado de excepción. Que viene a ser lo mismo, sólo que necesita la aprobación PREVIA del Congreso. Cojonudo, justo para que el fraCasado exhibiera su proverbial deslealtad, tumbándolo con la complicidad de los catalinos del Junts-pel-tres-percent y quién sabe si hasta del propio Rufián en un ataque súbito de integrismo derivado de su propio apellido. Justo lo que nos habría faltado para que los muertos de la primera ola se hubieran duplicado.

Pero es que los argumentos de la sentencia son delirantes. Más o menos es como si absuelven a un tipo convicto de acuchillar a un ciudadano, porque debería haber usado una escopeta recortada. No hace mucho, absolvieron a Rocío Monasterio de falsificación, porque la fotocopia aportada de la firma de un supuesto arquitecto, era tan burda que no se puede presumir la intención de que alguien se creyera la falsificación. Es como si un tipo que imprime billetes falsos de 50€ resulta absuelto porque son una chapuza y todo el mundo puede ver que son falsos. En fin, ya sé que al andalucista Pacheco lo metieron en chirona por decir (sic) la justicia en este país es un cachondeo, y no quiero que a mí y a mi blog de seguimiento minoritario nos metan en un problema. Pero no me puedo reprimir un comentario: aquí está la clave de por qué el PP está bloqueando la renovación del consejo del Poder Judicial. Ahí queda dicho.

Temas de la actualidad más rabiosa, que tenía in mente comentar en el post que me tocaba publicar hoy. Pero lo cierto es que me he levantado con esas intenciones, he desayunado viendo la prensa digital como cada día y me he topado con la información de que la señora Ayuso había inaugurado ayer la remozada estación de Metro de Gran Vía, después de tres años de obras, que se abría finalmente al público esta mañana. Así que me he vestido y he cogido el Metro hasta dicha estación que, por cierto, iba abarrotado, así que no es de extrañar que los contagios se estén disparando otra vez en lo que ya se conoce como la quinta ola (a la vuelta me he venido andando). Esta estación es una de las primeras que inauguró Alfonso XIII y se llamaba antes la Red de San Luis. Hace ya la friolera de siete años largos, escribí yo un texto sobre la historia y características del Metro de Madrid, que pueden consultar aquí: Post #241.

En ese texto incluía yo un par de imágenes de los templetes originales de Sol y Red de San Luis, demolidos en diferentes períodos históricos, en ambos casos por hacer más sitio al coche. El templete original de la Red de San Luis está medio perdido en un parque de Porriño, cuna natal del autor, el gran arquitecto Antonio Palacios. Pero, en el contexto de las obras de mejora de la estación, se ha decidido construir una copia exacta, con el mismo granito del original y recuperando la marquesina acristalada que se quedó en el camino a Porriño. Había visto ya la marquesina en los últimos tiempos de obras, parcialmente oculta por la valla que la rodeaba, y tenía curiosidad por verla ya instalada. Vean las fotos que le hice y seguimos.  



Y ahora, seguro que no tardan en salir los puristas que pondrán a parir el nuevo templete porque no es el original. Esa secta de conservacionistas de lo antiguo que yo puse verde en una serie de dos posts consecutivos no hace mucho. Ya los estoy presintiendo: que si es un pastelito, que si parece un decorado de Hollywood, que si no tiene sentido hacer una obra de los veinte (del siglo XX) en los veinte (del siglo XXI). Yo ya les adelanto que a mí me parece una preciosidad. Pero es que ya saben que yo soy un arquitecto atípico, y más desde que me he jubilado y me he transmutado en bluesman. Sí que hay un matiz que se puede comentar. El templete original contaba con el ascensor y una escalera circular alrededor, casi como de caracol, porque era el único acceso a la estación y había gente que no se montaba en los ascensores por claustrofobia.

Ahora, la estación Gran Vía tiene otros accesos con escaleras. De modo que la del templete se ha quedado sólo para bajar en ascensor. Y, por cierto, con las medidas covid sólo se puede bajar de uno en uno, lo que me ha disuadido a mí de utilizarlo, porque había cola. En las imágenes no se ve mucho, pero todo el espacio alrededor del ascensor, que corresponde a la antigua escalera, está rodeado de una verja de hierro, como la original, pero que nunca se abre porque ha perdido su función. ¿Podría haberse resuelto esto de otra manera? No lo sé. El público, que desconoce la antigua existencia de una escalera, debe de creer que la verja tiene una finalidad exclusivamente decorativa. Pero este es un pequeño matiz que no afecta a lo fundamental.

Y lo fundamental es, para mí, que la reconstrucción, fielmente ejecutada y con materiales de calidad, nos permite pulsar el espíritu de los veinte del siglo pasado, esos felices veinte que nos llevaron a la República y luego a la Guerra. Para mí eso está por encima de cualquier descalificación pastelera de arquitectos puristas exquisitos. No sé si conocen ustedes la isla griega de Rodas, ya muy cerca de la costa turca. Yo estuve allí de veraneo un año y me encantó la reconstrucción de la ciudad que ejecutó Mussolini, cuando la isla era territorio italiano. Será un pastelito para los finos, pero uno pasea por ella y siente el espíritu de las civilizaciones antiguas.

Y en cuanto a lo de que es un decorado, pues la realidad le ha dado la vuelta al asunto, de forma que en dicha isla se han filmado numerosos films de los conocidos como péplums, es decir, de romanos con armaduras que parecían recubiertas con papel de aluminio del que se usa para envolver el chocolate. Y también otras películas de mayor fuste, como Los Cañones de Navarone (J. Lee Thompson, 1961), que se rodó íntegramente allí. Esa utilización de la denostada rehabilitación de Mussolini aporta a los isleños unos ingresos adicionales a los del turismo, que no les vienen nada mal. Porque el turista medio no suele ser tan displicente con el arte no oficialmente reconocido.

Tenía yo el come-come de hablar un poco de Almeida y compañía, pero, como sucede a veces, el texto me ha llevado a otro lugar: a los cañones de Navarone. Esta cinta, se llevó muchos premios, pero no el Óscar, y contaba con una música, firmada por Dimitri Thomkin, que resuena en nuestros recuerdos de infancia; estoy seguro que más de uno de mis lectores veteranos la reconocería sin dificultad. Pero lo que quizá no saben es que en los 90, el veterano y mítico combo de ska inglés The Skatalites publicó una versión delirante del tema con la que nos vamos a despedir. En realidad, este vídeo ya lo subí al blog hace una eternidad, pero no creo que ninguno de ustedes, queridos lectores, se acuerde y, en cualquier caso, es un buen tema para cerrar un post veraniego en medio de la quinta ola covid. El vídeo recoge una actuación de The Skatalites en el festival de Glastonbury de 2003. Cuídense y sigan disfrutando del verano en la medida de lo posible. 

martes, 13 de julio de 2021

1.067. Arranca mi carrera de bluesman

Más de uno de mis lectores piensa que soy un presumido y que cuento muchas bolas, lo mismo que me dijeron mis amigas sentadas en círculo cuando me despedí de ellas en el cumpleaños que les conté. Pero lo cierto es que yo llevo desde que me jubilé estudiando inglés y guitarra de blues, tengo dos profesores cojonudos, el bueno de Ed y el gran Henry Guitar, respectivamente, y algo se tiene que ir notando ya. El blues es, como saben la madre de todas las músicas, el antecedente del rock, del jazz, del soul y hasta del rap y el hip-hop. Pero conceptualmente es algo bastante sencillo, otra cosa es que, para defenderse con él, se necesite practicar un montón, mucho esfuerzo, y también un poquito de grasia, como para La Bamba.

Ya lo he contado, pero se lo recuerdo resumido. Los negros que iban capturando en África para traerlos a América como esclavos, empezaban ya a hacer sonoridades vocales, armonías y segundas voces en los propios barcos en los que los traían encadenados como animales. Después, se arrancaron a cantar en los campos de algodón del sur USA, porque los negros tienen una facilidad innata para la música. Se hicieron con instrumentos musicales rudimentarios, que fabricaban artesanalmente y que imitaban las guitarras y similares de los colonos españoles, franceses e irlandeses, entre otros. Y empezaron a explorar la llamada escala pentatónica, que permite hacer punteos y adornos en el acompañamiento de sus cánticos.

Además, adoptaron el esquema de tres acordes de toda la música popular, primera-cuarta-quinta, con la diferencia de que sus acordes no son mayores ni menores, sino con séptima, lo que le da al blues su tono aparentemente desafinado. A finales del XIX, alguien sintetizó ese saber primitivo enriquecido, metiéndolo en un pentagrama, lo que nos lleva a la estructura de doce compases que aparece ya claramente definida en las primeras grabaciones de la música negra de principios del siglo XX. Una estructura que conocen y respetan todos los músicos de blues, rock y jazz, de forma que cada instrumentista sabe cuándo ha de cambiar de acorde y cuando debe entrar con sus punteos. ¿Cómo dicen? ¿Que no entienden nada? Tranquilos, ya me dejo de tecnicismos. Añadiré únicamente que yo llevo ya unos meses practicando acompañamientos con los tres acordes básicos e iniciando un incipiente recorrido por la escala pentatónica para adornarme entre estrofa y estrofa. Un curre importante.

Pero también es clave aprender un poco de inglés y ya les dije que en el examen que me hicieron me situaron en el nivel B1 alto y a partir de ahí voy mejorando. Por ejemplo, Ed nos está ahora machacando con los subjuntivos simples y compuestos. Uno que se usa bastante en el idioma de calle es el should have. Si tú dices I should visit my brothers, la traducción sería Debería visitar a mis hermanos. Pero si dices I should have visited my brothers, lo que estás expresando es Debería haber visitado a mis hermanos. El verbo subordinado pasa de infinitivo a pasado, igual que en el castellano. Está claro ¿no? Lo malo es que los ingleses (y los yanquis) gustan mucho de las contracciones, para que el habla sea menos formal y farragosa. Por eso dicen: I should’ve. Encima, la pronunciación suena algo así como A-shurav. No lo olviden.

Una vez que he reforzado los fundamentos rockeros que ya tenía, y practicado un poquito con estos parámetros, he buscado entre los viejos blues de los padres fundadores, tal como hace Samantha Fish, para intentar reflejar mis progresos en un vídeo y subirlo al blog. Y he encontrado uno muy adecuado. Se llama Killing floor y lleva la firma del gran Howling Wolf, gigantesco bluesman electrificado de Chicago, que lo publicó por primera vez en un single en 1964. Este es un tema que ha sido versioneado por un montón de artistas, desde Jimmy Hendrix a Led Zepelin (y, por supuesto, también por Samantha). Una canción que empieza diciendo I should’ve quitted you, long time ago, es decir, tendría que haberte dejado, hace mucho tiempo. Y resume: pero tú me engañaste y por eso estoy aquí, en el killing floor.

¿Y cómo traducirían ustedes killing floor? Pues el Google Translator diría seguramente El piso del asesinato. Incluso, la habitación del crimen. Pero ustedes, como yo, son expertos en cine negro y novela policiaca, conocen perfectamente el lenguaje forense y seguro que tienen en mente una traducción mejor. ¿No? Efectivamente, han acertado: El lugar de los hechos. Muy bien. He de advertirles que el blues es una disciplina que ha de tocarse con guitarra eléctrica y púa y cantarse con un micrófono. Pero para aprender los fundamentos es bueno hacerlo con una guitarra española y a pelo. Eso limita bastante la sonoridad y las posibilidades, pero es el punto en el que estoy.

Dice Samantha que ella empezó también con una guitarra española y, cuando ya sabía un poquito, probó su primera eléctrica y aquello le pareció como cortar mantequilla con un cuchillo al rojo. Con una Gibson SG como la suya, la música fluye sola de forma fácil. Ya saben que ella empezó tocando la batería y dice que lo dejó porque tenía que practicar en un sótano para no molestar a los vecinos y ella lo que quería era tocar con gente, socializar, divertirse. La batería, dice, le enseñó unos fundamentos rítmicos que luego le han sido de mucha utilidad para la guitarra. Cualquiera que la oiga pensaría que eso de la batería fue una especie de fase de adolescencia que no tuvo más recorrido. Pero yo tengo una imagen suya dándole a los bombos en el Knucklehead Saloon de su Kansas City natal. La foto viene con fecha. Sam tenía 21 añitos y ya era una guitarrista experta, pero se ve que tampoco se había olvidado del primer instrumento que aprendió

Sorprendente, ¿no creen? En realidad, Samantha, además de tocar la guitarra, cantar y componer (tres cosas que hace muy bien), es una mujer que tiene otras habilidades. Por ejemplo, ha practicado el windsurfing, como pueden ver en la foto de la izquierda. Al lado tienen otra en la que aparenta tocar el saxo, aunque, por lo que sabemos de ella, supongo que es sólo una pose para una foto divertida. 


Vaya, ya me he desviado de la línea por la que iba. A mí me empieza a pasar como a Juan Rulfo, con perdón de la comparación con semejante monstruo de la literatura. Ya lo he contado, pero se lo recuerdo. Como saben, Rulfo escribió Pedro Páramo, una obra que lo elevó a los altares de la literatura de todos los tiempos, al lado de Cervantes, Shakespeare y García Márquez, entre otros, y ya no volvió a escribir nada. En los congresos a los que lo invitaban, los colegas y amigos le decían: ꟷJoder, Juan, eres un vago, por qué no te pones de una pinche vez sobre los folios y nos regalas otra maravilla de tu pluma. A lo que el aludido respondía: ꟷSi ya lo intento, cuates, pero es que me pongo a escribir y nomás me sale Pedro Páramo otra vez. Pues algo así me pasa a mí: que me pongo a escribir uno de mis posts y nomás me sale Samantha.

Vale, vale, que ya sé que están ustedes ansiosos por ver mi performance, como si de un nuevo single de Sam se tratara o tratase. Ya voy con ello. Según lo que he escrito más arriba, les pido un poco de indulgencia, estoy empezando, tengo una guitarra sin electrificar y ni siquiera dispongo de un micrófono para no tener que cantar forzando la voz. En esas condiciones, hago lo que puedo. Aquí lo tienen finalmente. 

Bueno, es francamente mejorable, pero para llevar unos meses de clases, no está mal. Yo ya tenía unos fundamentos básicos, pero no tenía ni idea de la existencia de la escala pentatónica y tampoco tenía a nadie que me fuera guiando en mi aprendizaje, como ahora. De todas formas, he de decirles que el blues primigenio era asunto de negros, que ponían música a sus penurias en una sociedad racista que los machacaba. Cuando los blancos adoptaron esos acordes, pasaron a incorporar temáticas amorosas y existenciales o, como ahora hace Sam, reivindicativas de una cierta igualdad frente a la famosa brecha de género. Pero el blues auténtico está arraigado y desarrollado en el mundo de los negros. Yo no soy en absoluto racista, creo que tienen derecho a disfrutar de las mismas condiciones laborales y económicas que los blancos y a vivir a su aire sin que nadie les mire mal. Pero, con perdón, los negros son diferentes a los blancos, lo mismo que lo son los gitanos, los chinos e incluso las mujeres.

Hay negros que se adaptan y se camuflan de blancos (y hasta se decoloran), pero en general los negros tienen unas características intrínsecas que los diferencian y que están arraigadas en lo más profundo de su ser. Entre ellas, una facilidad innata para la música y también para la danza: es escuchar unos sones en cualquier aparato reproductor y ya el culo se les va solo, algo que un blanco no conseguirá jamás. También tienen un sentido del humor especial, son burlones, vacilones y un poco fatalistas; se saben reír de sí mismos y de sus desgracias y eso les ha ayudado mucho a sobrellevar su situación de sometimiento al maldito hombre blanco. La verdad es que los negros y negras que he tenido ocasión de tratar eran casi todos un encanto.

Y otra cosa que les diferencia. Un músico negro sale al escenario y empieza como atontado, pero poco a poco va entrando en calor y es al final cuando lo da todo y explota todo su sentido artístico. Los blancos se preparan y son capaces de estar al cien por cien en el minuto uno. Samantha es un mixto; es muy profesional y le gusta empezar fuerte, pero a veces le empieza a subir el nivel de adrenalina y es al final de su show cuando se quita los zapatos de tacón y adorna su música con los saltos de pinchacarneiro que ya les he mostrado, en un climax explosivo que la transporta a las mayores cumbres musicales. Porque Sam, en parte, tiene alma de negra también.

Viene esto a cuento del partido Inglaterra-Italia de anteayer, final de la Eurocopa. Por cierto, qué alegría que ganaran los italianos. Yo es que les tengo un poco de manía a los ingleses, que se lo habían montado para jugar en su casa y ganar por lo civil o por lo criminal, como demostró el inexistente penalti que les pitaron en la semifinal y que les sirvió para derrotar a Dinamarca. La derrota frente a Italia, fue una reedición del llamado Centenariazo, cuando el tito Floren se había preparado una escenografía similar en la Copa del Rey y llegó el gran Dépor y le fastidió la fiesta. Pero, a lo que vamos. El partido se resolvió a los penaltis, como seguramente saben. El tiempo reglamentario, más la prórroga dura un total de 120 minutos. Y, en el minuto 119, al míster del equipo inglés le dio lo que se suele llamar un ataque de entrenador.

Efectivamente, efectuó un doble cambio, claramente destinado a la tanda de penaltis. Sacó a dos jugadores del banquillo, para que participaran en los lanzamientos: Rushford y Jaden Sancho. ¿Y qué pasó? Pues que ambos fallaron sus tiros. ¿Por qué? Pues en mi opinión, porque son negros. Y un negro no está a tope física y mentalmente si solo ha jugado un minuto. El entrenador inglés mostró un desconocimiento absoluto de la idiosincrasia negra, como por otra parte demuestran los ingleses en su vida cotidiana desde hace siglos. Y encima ahora los garrulos del West Country se dedican a insultarlos en redes. Después, el último penalti lo falló otro negro, Saka, pero en este caso porque tiene 19 años y estaba como un flan (otro error psicológico, encomendar el lanzamiento decisivo a un chaval). Por supuesto, hay que darle su cuota de mérito al portero italiano, que paró los dos últimos lanzamientos (el de Rushford fue al poste).

Así que mi empeño en convertirme en bluesman es doblemente difícil, aunque siempre puedo derivar al blues de los blancos. Killing floor es una canción que incide en las letras tradicionales de los blues negros: desamores, celos, insatisfacción, violencia contenida, tremendismo, sentimientos primitivos. Y, como les he dicho, es un tema que ha sido objeto de versiones de múltiples artistas. Como no podía ser de otra manera, la mejor, siempre en mi opinión, es la que van a ver en el vídeo que les dejo de cierre: el mejor guitarrista de todos los tiempos al frente de su mejor banda, la inigualable The Jimmy Hendrix Experience. El astro de Seattle a menudo usaba este tema para abrir sus conciertos. Pásenlo bien, sean felices y descansen. Y cuídense, que la variable Delta campa por sus respetos y se está extendiendo por nuestro país a pasos agigantados. Y dice la OMS que ha detectado una nueva cepa: la Épsilon. Que Dios nos pille vacunados.

sábado, 10 de julio de 2021

1.066. Don't let the old man in

Ya lo han leído: no dejen entrar al viejo. ¿Cómo dicen? ¿Que ya ha salido a la luz el single de Samantha Fish? Pero hombre, mira que sois ustedes vosotros ansiosos y cagaprisas, qué urgencias, qué estrés. Luego dicen algunos de mis lectores que ya no hablo más que de Sam todo el rato y que soy un pesado. Yo pensaba hoy hablar de otras cosas, que una de las virtudes de este blog es la variedad, según me dicen. Pero vaya, el nuevo single de nuestra diva preferida se lanzó mundialmente ayer mismo, yo me levanté y ya tenía un aviso en Facebook de que el tema Twisted Ambition estaba en onda y que el vídeo se podía ver en Youtube. Vale, ya se lo pongo abajo. El disco completo lleva grabado desde Navidad, como saben, pero la estrategia de lanzamiento la marca el súper productor Martin Kierszenbaum, al que Sam ha buscado para que le dé un impulso definitivo a su carrera. Ahora se lanza el single pero el resto del disco no saldrá hasta después del verano. Aunque ya se puede encargar y yo ya he hecho la pre-reserva, para que me envíen el vinilo en cuanto salga. Vean ya el ansiado nuevo vídeo de Samantha.

Sam empezó su carrera haciendo un blues clásico (la época que más me gusta, la que me tiene enganchado), con el que derribó a patadas la puerta de un club bastante cerrado y endogámico, compuesto por músicos mayores y mayoritariamente negros. Después les añadió a sus composiciones un punto country incorporando lo que había oído de niña, formó una big band para desarrollar su música y ahora ha vuelto a cambiar y se ha decantado por un rock bastante estridente y enérgico, con el que quiere dar el salto al gran público, de la mano de un productor con mucha experiencia de éxito, que últimamente se ocupa de Sting, Lady Gaga y otros. Yo le deseo toda la suerte del mundo. Ha hecho un gran esfuerzo también por adelgazar y está muy guapa. Se creen que exagero con esto del exceso de kilos, pero ustedes han visto cómo se ha puesto su hermana y recuerdan el tipazo que tenía la joven Sam que tanto me gusta. Pues vean cómo estaba después del encierro por la pandemia.

Sam lleva muchos años preparándose para dar este salto adelante y es ella quien lleva las riendas de su carrera. Ella ha buscado al productor, ha grabado el disco con él de la mano y ahora se pliega a lo que este hombre le sugiera, sobre la base de su experiencia. Les puedo asegurar que la ya famosa (por polémica) portada en la que sale lamiendo el mástil de su Gibson Firebird cuenta con su aprobación, si es que no ha sido directamente idea suya. A mí ya saben que me gusta aquella Sam jovencita, con el pelo largo que se lavaba con un champú del Todo a Cien y apenas maquillada, pero entiendo que ahora es una diva y, como tal, tiene un estilista (aunque sigue comprándose la ropa que ella elige personalmente), un peluquero que se trabaja su peinado con profusión de rulos y hasta una maquilladora que la retoca antes de salir a escena (como es transparente, ha contado todo esto en redes, ilustrado con fotos).

Así que ahora, en pleno mes de julio, ha enseñado la puntita nada más, del álbum que tiene grabado desde hace casi siete meses. Y eso le va a permitir incorporar al repertorio de su gira la canción publicada. Nada más; las otras del disco han de continuar ocultas para la estrategia de marketing. El álbum tiene ya fecha de publicación: el próximo 10 de septiembre. Pero se puede encargar por anticipado y yo ya he hecho la pre-reserva para que me manden cuanto antes un vinilo. Las estrategias de marketing no son algo de ahora, hace mucho que se inventó la publicidad, no sé si han visto la serie Mad Men, pero ahí se cuenta cómo se crearon las modernas técnicas de venta de los productos comerciales que ahora se enseñan en la universidad. Y los buenos profesionales lo entienden y dejan hacer a los especialistas.

Viene esto a cuento del gran Clint Eastwood, otro de mis ídolos, que tiene nada menos que 91 años, pero sigue trabajando infatigable, como siempre; a este no le frena ni la pandemia. Este hombre realmente portentoso tiene ya una nueva película acabada, en la que se dirige a sí mismo de nuevo, es decir, es el director y el protagonista. La película se llama Cry Macho, y tiene su estreno fijado para el próximo octubre, porque así lo han determinado los de la productora. En realidad, estamos entrando ahora en esta suspensión de la actividad productiva inherente al verano, tiempo de sol y playa para la gente activa. Yo como jubilado que vive ya en una Expo-Ocio continuada (Mariano dixit), no tengo ningún plan playero; en realidad hace bastantes años que no hago unas vacaciones convencionales, porque me gusta estar en Madrid en Julio y Agosto y me encanta viajar después a visitar ciudades fuera de la temporada turística.

Cry Macho es pues la aun desconocida última película de Clint Eastwood. La penúltima, Richard Jewell (2019), no contaba con él como actor, sólo la dirigía y fue bastante bien valorada por la crítica (yo no la he visto). Pero yo quiero hablarles hoy de la antepenúltima The mule (2018), que en toda Sudamérica se llamó La mula y en España solamente Mula. No tan bien recibida por el público, he de decir que a mí me gusta, porque todo lo que propone este señor me encanta. Aunque reconozco que no alcanza la altura de Bird, Sin perdón, Gran Torino y otras auténticas maravillas. Pero cuenta el propio Clint que, cuando estaba ya en las tareas de preproducción de Mula, se encontró a un amigo al que no veía hacía tiempo. Estuvieron tomando algo juntos y Clint le contó que seguía al pie del cañón y estaba preparando otra película, centrada en el mundo del narcotráfico.

El amigo pensó que, a su edad (88 en ese momento), se refería a que sería el productor, o como mucho el director. Clint le sacó de su error: No, no, yo seré también el protagonista. Entonces el amigo, asombradísimo, le preguntó cómo hacía para mantener esa actividad frenética a sus años. Y Clint le contestó: ꟷEs que yo no dejo entrar al viejo en mi alma. Fue una frase que le salió espontáneamente, a bote pronto. Pero inmediatamente recordó que la había oído en una vieja canción del country cuyo estribillo decía precisamente eso. En fin, en otros tiempos de este blog, yo era capaz de poner la letra de una canción en inglés y su traducción en español en dos columnas dentro del texto. Eso fue así hasta que me cambiaron la aplicación. Desde entonces ya no lo puedo hacer, algo que me da mucha rabia.

La letra de Don’t let the old man in incide en la conveniencia de disfrutar con los paisajes, de querer mucho a tu pareja, de cuidar a los amigos, de no tener prisa, de adobar los atardeceres con un vaso de buen vino. Clint Eastwood decidió incorporarla a su película, como tema musical principal y grabó una nueva versión ad hoc. Es una canción crepuscular, con un mensaje universal, que dice cosas como hace mucho tiempo que sé, que esto tendrá un día un final, pero yo seguiré a tope, sin dejar entrar al viejo en mí. Es un mensaje que yo voy a procurar mantener mientras pueda. Por eso, salgo a correr por el Retiro, trato de perfeccionar mi inglés, estudio guitarra de blues y antes o después empezaré con el yoga. Además de vivir lo que pueda, viajar en cuanto sea más sencillo y continuar con mis charlas en la universidad y ayudando a mis amigas del curre siempre que me lo pidan. Y cultivando el blog, por supuesto. Pero escuchen ya el tema del que les hablo, sobre las inspiradoras imágenes de Mula.

Es este tiempo de veraneo, de ritmo demorado y de relax, y mucha gente está por ahí en la playa o la montaña. El número de visitas al blog se reduce al mínimo, como todos los años, porque entiendo que el personal no se lleva por ahí el ordenador para desconectar de verdad. Yo estoy a gusto aquí, como les he dicho, en vísperas del día más caluroso del lustro (por lo menos) que se anuncia para mañana. En un ático como el mío, poca broma. Pero tengo la suerte de disponer de una terraza cada vez más verde y florida, que siempre es un desahogo para el alma. Las plantas son seres vivos y en este año he aprendido a entenderlas. Ya no les hago un riego uniforme, sino a la carta, en función de lo que necesita cada una. Además, las protejo del sol, las cambio de lugar si veo que no están contentas, les limpio el polvo de las hojas grandes, les hablo con cariño y hasta les pongo a Samantha Fish para que se entonen.

Entre las plantas de mi casa hay algunas que ya se han ganado un sitio en el imaginario del blog por méritos propios. Por ejemplo, la maravillosa buganvilla, que después de 30 años en su rincón, respondió a la tormenta Filomena haciéndose la muerta durante bastantes meses, para luego brotar incontenible. Ahora mismo está alcanzando un tamaño prácticamente igual que el que tenía el año pasado, pero encima se ha dotado de un punto especial de sofisticación, porque en el  momento de la floración, allá por el mes de marzo, decidió especializar una de las ramas viejas en la producción de flores, mientras el resto de la planta seguía con su crecimiento normal. Pueden verlo en esta imagen.

Al lado de la buganvilla pueden ver la espléndida begonia de flor. Recordarán que, con motivo del Filomena, la corté al ras de tierra y también ha resucitado con fuerza renovada. Pero lo más asombroso es lo de la singular oxalis triangularis. Recuerdan que salió de un pequeño bulbo que llegó a mi casa de polizón en un paquete de tierra. Publiqué en el blog algunas fotos de este portento, que además, cuando llegaba la noche se recogía a dormir. Vean una de aquellas fotos.

Bien, pues esta imagen data de mediados de mayo y corresponde al momento posterior al trasplante a que la sometí por consejo de mis amigos floristas, para que estuviera sola en un tiesto. Un par de días después, la planta se marchitó y se jodió del todo, se conoce que no le gustó la maniobra de cambio de maceta. El tiesto ha permanecido dos meses sin planta alguna y he estado a punto de tirarlo a la basura. Pero mi hijo Lucas me dijo que esperara. Que él se llevó de aquí unos bulbos en Navidad y que, nada más plantarlos se estropearon, pero que el bulbo sigue enterrado y luego da más plantas. Y dos meses y medio después, ha renacido una oxalis miniatura, que casi no se ve por ahora (es apenas un alfiler con cabeza) pero que crece día a día. Tal vez consigan verlo en esta foto de abajo.

Las plantas son seres vivos y representan el 85,5% de la biomasa de nuestro planeta. Los animales apenas son un 0,3% y lo del hombre ya es una cosa ridícula. Y sin embargo, el hombre es el elemento más tóxico para la biodiversidad, ya se ha visto cuando los meses de encierro severo por el primer ataque del covid: la naturaleza contraatacó y recuperó territorios de los que se la había excluido. Lo cuenta el científico italiano Stefano Mancuso en su libro La nación de las plantas y también en la entrevista que le hacen en El País y que supongo que pueden ver si están suscritos o no han agotado sus cinco artículos gratuitos del mes. Han de pinchar AQUÍ.

El parque Madrid Río fue diseñado como una pieza urbana con una presencia vegetal domesticada y ordenada. Pero en 2015, el Ayuntamiento de Carmena decidió iniciar un proceso de renaturalización que ha propiciado que el río recupere su formato original, con sus formas orgánicas no diseñadas. Y ese río natural está ya tomando sus márgenes y cambiando el concepto del parque. Y, como les conté, el nuevo Ayuntamiento de la derecha sometió a votación en el Pleno que hacer con el río y los grupos votaron por unanimidad, desde Más Madrid a Vox, por seguir con la renaturalización. Este es un tema que se merece un post en exclusiva. Yo soy un elemento típicamente urbano, animal de asfalto que respira contaminación. Pero creo que es clave dejar entrar a la naturaleza en las ciudades y hasta en las casas. Como forma de supervivencia.

Ya ven que estoy hoy un poco místico y atmosférico (este es un post con mucho aire). Pero mis temas base siguen por detrás. Por ejemplo, sigue sin concretarse el fichaje de Athenea del Castillo por el Real Madrid femenino, pero hay una Web del club que casi lo da por hecho y ha publicado un vídeo con sus goles, asistencias y penaltis provocados en el último año. Es un vídeo con una música base que rima bastante con el rock duro de la nueva Samantha, así que en cierta forma es un buen cierre para un post que empezaba con el energético Twisted Ambition. Cuídense del calor. Y del virus, que anda todavía por ahí. Y recuerden: dejen entrar a la naturaleza en sus vidas y en sus casas. Pero no dejen entrar al viejo.

miércoles, 7 de julio de 2021

1.065. Faster

¡¡¡¡AAAAAAYYYYYY QUÉ NERVIOSSSS!!!! que este viernes se publica el primer single del nuevo disco de Samantha Fish. Ya les conté que el otro día hicieron un party para una audición privada del álbum completo. Y ahora las noticias sobre el lanzamiento del disco salen como churros, cada día una nueva. Cuando se publicó el anterior disco de Sam, Kill or be kind, como en octubre de 2019, yo no la conocía todavía y no sé si la promoción fue como esta. Sea como sea, Sam lleva más de diez años en la carretera, dejándose la piel, grabando unos discos muy buenos y mejorando siempre su técnica guitarrera y vocal. Sin ningún gran resultado a nivel de listas de ventas, premios, etc, excepto en el mundillo del blues, donde ya no la pueden dar más premios. Tal vez ella quiera dar ya un paso hacia adelante y lanzarse a competir en la superliga del rock. Lo que no va a hacer es renunciar a su estilo, a su forma de cantar, tocar y componer.

Pero está en su derecho de hacer un gran lanzamiento comercial, guiada por el productor del disco, Martin Kierszenbaum, un tipo al que ella ha buscado y que de este negocio sabe un rato. Vayamos por partes. Lo primero que se anunció fue el lanzamiento mundial del primer single este viernes. El anuncio se produjo el domingo pasado en el medio digital The Pop Independent. Abajo pueden ver la imagen. La canción se llama Twisted Ambition, algo así como ambición torcida, o quizá frustrada. Verán que el superproductor se hace cargo también de los teclados y que, para la grabación, Sam ha reclutado al prestigioso y veterano batería Josh Freese y al bajo Diego Navaira, del grupo tejano The Last Bucaneros. Aquí el anuncio. 

Lo siguiente que se dio a conocer es el título del álbum: Faster, es decir, más rápido o, en una de mis traducciones libres, Deprisa, deprisa. Entonces se anunció que la canción del single se podría escuchar por primera vez en las ondas el miércoles (hoy) en la emisora de Kansas City The Bridge. Samantha tiene mucho arraigo en su ciudad natal y cuida mucho estos detalles. Además, está muy vinculada a esta emisora, para la que siempre que puede hace conciertos acústicos, alguno de los cuales les he traído al blog. La canción se escucharía junto con una entrevista con la diva, de unos diez minutos, y esto sería a las 8.30am, hora de Kansas. Trasladando a la hora de Madrid, las 15.00. Una putada, porque yo tenía hoy una cita para comer con una dama, como parte de esa vida que lleva el Emilio real y que en el blog se desvela lo justo.

El Emilio personaje del blog está coladito-coladito por Sam, pero en esta ocasión ha debido dejar su sitio al ego principal, que no estoy tan loco como para anular una cita galante por quince minutos de atender a mi alter-ego de fan incondicional de Sam. Bien es cierto que pensé que sería sencillo escucharlo todo después, pero estamos hablando de técnicas de promoción de alto nivel. Esta tarde, entrando en la Web de la emisora, he logrado escuchar los 11 minutos de entrevista. La canción no se puede oír ya hasta el viernes. El que se la haya perdido como yo, no puede hacer nada. En la entrevista le preguntan cuál es el mensaje de la canción y Sam habla de empoderamiento, de energía, de confianza, de cambiar las estructuras de poder y de que cada uno/a pueda ser responsable de sí mismo/a y hacerse cargo de su vida. Casi nada.  

Pero siguen saliendo imágenes y pequeños mensajes sobre el disco a punto de publicarse. Yo creo que Sam está pulsando el ambiente. Ella lo que quiere es vender muchos discos y que la llamen para los programas de radio y TV de las grandes cadenas. Veamos otra imagen. Parece que el single que se lanza este viernes irá acompañado de un vídeo promocional. Y para el anuncio de su emisión en la emisora The Bridge, han utilizado una imagen supuestamente de ese vídeo. Véanla.

También se ha circulado esta otra imagen en la que Samantha posa como una señora. Ella es camaleónica como sabemos y sabe disfrazarse de joven señora de la clase media alta de Kansas, para tranquilidad de sus paisanos, aunque luego les cante las letras reivindicativas y rompedoras de Kill or be kind y se las tengan que tragar. Vean la imagen que les digo.

Y ahora vamos al quid de la cuestión. Porque, al lado de estas imágenes que se están difundiendo estos días (y no por casualidad), se ha publicado está otra que les voy a poner ahora y que podría ser la portada del álbum, aunque tampoco es seguro que lo vaya a ser, ya les digo que Sam está pulsando el ambiente. Y con esta imagen ya se ha armado una polémica importante entre los seguidores de las páginas de Facebook que gravitan en torno a Sam y de las que soy miembro. Vean la imagen y seguimos.

Ya ven: qué escándalo. No sé si lo han advertido pero, en casi todos los vídeos de conciertos de Sam que les he traído al blog, se puede observar que la mayor parte del público que la sigue y la adora es mayor, que abundan las calvas, las canas y las barbas del abuelo de Heidi. Y este tipo de personal, a veces es un poco puritano, qué le vamos a hacer. Parte de sus seguidores en Facebook se han puesto a decir que Sam es una mujer elegante, que esta imagen la degrada y la convierte en mujer objeto y que ella es grande por su manera de cantar y tocar la guitarra y no necesita rebajarse a hacer ese tipo de imágenes promocionales. Otra parte importante de sus fans, entre la que me cuento yo, piensa lo contrario, que es una imagen ciertamente provocativa, pero muy sugerente, que Sam adopta un look de malota para épater le bourgeois. Y parece que lo ha conseguido.

Ese mismo público yanqui que se escandaliza por estas cosas, luego se traga la final de la Super Bowl en cuyo intermedio salen Shakira y Jennifer Lopez medio en pelotas, moviendo el culo como posesas en posturas de stripper y en horario de máxima audiencia, sin que ningún garrulo de Arkansas diga nada en contra. Tengo que aclararles que en USA, eso de sacar la lengua está muy mal visto. Por eso, Miley Cyrus, cuando quería presumir de mala-malísima, además de confesarse bisexual, drogadicta y no sé cuantas cosas más, sacaba la lengua todo el rato. En España, como ya he dicho en el blog, eso de la lengua no nos escandaliza lo más mínimo, porque estamos curados de espanto desde que Mónica Naranjo nos mostró las amígdalas gritando aquello de SobrevivirEEEEEEEEE.  

En la polémica, alguna gente, sobre todo mujeres, dicen que no les parece bien esa portada, que es una imagen innecesaria para una artista cuya fama proviene de su forma de cantar, tocar y componer. Les responden algunos, con contestaciones realmente acertadas y ácidas. Por ejemplo, uno que dice: ꟷ¿Entonces tú crees que ella sale a escena con unos tacones imposibles y un pantalón de cuero ajustado, sólo porque así toca la guitarra y se mueve por el escenario más cómodamente? Me parece que la cosa está bien clara. Y alguna de las mujeres más críticas se defiende diciendo: ꟷNo, si a mí no me produce escándalo, si es que temo por ella, por que entre en una dinámica en la que la gran industria se la coma y creo que no se merece eso. Este es el rizo que habitualmente rizan los puritanos: no, si es por su bien. Otro tipo bastante harto del tema, llega a decir que lo que les pasa a algunas es que tienen envidia de no ser tan guapas.

¿Cuál es mi opinión? Pues yo creo que Sam quiere dar un paso adelante en su carrera, que está cansada de hacer unos discos y unos conciertos cojonudos, lleva diez años en ello, y sin embargo no acaba de ser reconocida como artista de primer nivel. Desde luego que es lo suficientemente lista como para no dejarse atrapar por el sistema; es ella quien ha llamado al productor del disco, lo ha elaborado con él, de forma colaborativa, y está también encima de toda la promoción y el marketing, porque esa es su personalidad. Creo que en el retrato que hice de ella en cuatro posts consecutivos, dibujé muy bien esa personalidad. Lo primero que dije es que es una mujer muy chochi, y lo segundo, que es una fenicia.

Sam es una mujer que tiene mucho sex-appeal, le gustan los hombres, le gusta arreglarse y ponerse guapa para salir a escena, le gusta sentirse deseada. Pero es que, además, en la sociedad en la que vivimos, el sexo vende y Sam lo que quiere por encima de todo es que su disco se venda muchísimo. A lo largo de su carrera, Sam ya ha cultivado su lado sexi en diversos vídeos, como el de Chills and Fever en el que aparecía en una cama de la que brotaban muchas manos que la acariciaban, lo hemos visto en el blog. Pero creo que no les he traído este otro que les pongo más abajo. Es un vídeo muy del principio, creo que de 2014.

Sam se disfraza de malota (ciertamente sin demasiado éxito, porque a pesar del disfraz, sus gestos delatan que es una buena persona). La vemos jugando a las cartas en un garito y bebiendo ginebra, según manda la letra de la canción que ella misma ha compuesto y que es cojonuda. En otras escenas se la puede ver cavando una tumba y también tocando la guitarra sobre unas peñas de la costa, en un lugar de grandes recuerdos para mí, porque esa es la orilla del lago Michigan, la ciudad cuyas luces se ven al fondo es Chicago y yo salí a correr de noche por esa costa y vi amanecer sobre el lago, en uno de esos viajes mágicos que se han contado en el blog. Vean lo que les digo. La canción  se llama Lay it down.

Por otro lado, yo la portada (si es que finalmente es esa), la entiendo más en clave de homenaje a las grandes portadas de los 80, las que solían usar artistas como Prince, Roxi Music o los mismos Stones, artistas todos a los que Sam, que tiene una cultura rockera amplísima, conoce y admira. Vamos, que la imagen me parece cojonuda. Y, como dice un fan, tal vez no sea finalmente la portada, sino lo que se llama un teaser (joder, si no saben lo que es un teaser no es culpa mía, nosotros en el curre hacíamos teasers de Reinventing Cities todo el rato, para desplegarlos en los actos de difusión que organizábamos). Y dice este fan, entusiasta de la portada como yo, que se lo imagina en tamaño gigante en una medianera del Sunset Boulevard, o en Crescent Heights en LA (por cierto, lugares por donde se desarrolló otro de mis viajes blogueros inolvidables) y que no tiene duda de que, en poco tiempo, la llamarían para actuar con su grupo en las mayores cadenas de TV.

En fin, aparte de la portada, lo que todos queremos es oír la música. Dice uno de los que ha tenido la suerte de escucharlo a mediodía, que es puro rock’n roll desde la primera nota que toca Sam. Ya tengo la lista de los títulos de las doce canciones que componen el disco, pero para qué se la voy a contar. Algunas tienen títulos significativos (traducidos): todo el hielo sin whisky, mejor estar sola, guerra imaginaria, etc. Tiempo habrá de irlas escuchando. Han visto también que Sam usa unos músicos para sus grabaciones en estudio y otros diferentes para las giras. Lo ha hecho así toda la vida.

El otro día les decía que era imposible ver el concierto que dió en Portland hace unos días con su nuevo grupo. Un colega de la fan-page nos ha copiado del Vimeo de pago algunas de las canciones y yo las he guardado. Espero que funcione. Ustedes pinchan el link, y luego han de aumentar de tamaño el vídeo dos veces. Podrán comprobar lo que ya les he contado: que el teclista es muy bueno y le da mucho cuerpo al grupo y que la chica de la batería es espectacular, un fichaje acojonante, una de las percusionistas jóvenes con más proyección de América. Y la complicidad entre ellas es real. El link AQUÍ. Al acabar, han de cerrar la pestaña, si no quieren que se les cuelen otros vídeos. Que disfruten ustedes del jueves, que ya viene el calor otra vez.