lunes, 4 de noviembre de 2013

194. Titúlenlo como quieran

Vuelvo de correr por el Retiro, por primera vez con el uniforme de entretiempo, que ya va haciendo fresquito. Como he explicado, ya no uso mi equipación invernal, porque no llega a hacer el frío que hacía antes. Entrado noviembre, mis mallas negras con una raya roja diagonal, me daban hoy hasta demasiado calor en las piernas. Además, con esto del cambio de horario he de salir antes para que no me pille la noche. El caso es que he salido a las 6, y en la calle Atocha había un desmadre de manifestación de los empleados de la limpieza viaria que empiezan mañana una huelga indefinida. Salían de Atocha y marchaban hacia Sol, pero, para ir abriendo boca, han quemado los contenedores de cartón, envases y vidrios en los que yo, amorosamente, separo mis basuras siguiendo los dictados de la sostenibilidad planetaria.

Cada vez que acaba una manifestación en Atocha, queman mis contenedores. Y si se acaba en Cibeles o en Neptuno o en cualquier lugar del centro, vienen luego y queman mis contenedores. Si los antisistema montan el pollo, son perseguidos por los antidisturbios y de forma inevitable acaban en Atocha y queman mis contenedores. Lo de hoy es una novedad: los han quemado al principio. Me acuerdo de la película Toma el dinero y corre, la primera dirigida por Woody Allen. A su personaje, cada vez que mete la pata, alguien le quita las gafas, las tira al suelo y las aplasta con una bota. En la última escena, el tipo se da cuenta de que la ha cagado una vez más y, con cara de pena, se quita las gafas y se las pisa él mismo, antes de que lo haga otro. Creo que la próxima vez que anuncien una manifestación que ronde la zona de Atocha, saldré de casa antes y quemaré los contenedores de basura yo mismo, para ahorrarles el trabajo.

Siento ponerme en plan Javier Marías (en lo de protestar, no en la calidad de su prosa, que ya la quisiera para mí), pero esto de que el vandalismo brote en la salida de una mani me huele mal, y no me refiero a la peste a plástico quemado que ha quedado en el barrio y que me impide abrir la ventana. Me huele a consigna, a lema del estilo “caña al mono hasta que hable inglés”. En este caso, “caña a la Botella hasta que hable inglés” (ya vimos cómo se maneja en piquinglis, con ocasión de la relaxing cup). La señá alcaldesa está en una posición débil, tras el fiasco olímpico, y alguien ha dado la salida: “a por ellos”. Esto explicaría la andanada de El País de la que ya les hablé, que cobraría un sentido claro como precampaña previa de los ataques que vienen.

A partir de mañana, las calles se van a llenar de montones de mierda. Va a dar gloria pasear por el centro. La situación se volverá difícil e insoportable, y entenderé entonces las quejas y los reportajes catastrofistas. La imagen de las ratas campando por la ciudad va a ser impactante. Lo que me mosquea de la campaña de El País es que haya salido precisamente en ese tiempo neutro, entre el fiasco olímpico y la anunciada explosión de las basuras. Era un momento de tregua, entre los augurios de salida de la crisis, y el convencimiento creciente de que aun no estamos en recuperación, pero al menos no caemos más. Al empezar su campaña justo en medio de ese interregno, se les ha visto el plumero.

En el puente pasado he participado en algunas actividades culturales, de esas que desmienten las diatribas de El País proclamando que en esta ciudad ya no pasa nada de interés. El jueves asistí al acto de inauguración del máster de Economía Creativa que dirige mi amiga Belén Díaz en la Universidad Rey Juan Carlos. El máster pretende tender un puente entre el mundo del arte y el de la empresa, formar a gente para la gestión del talento, la promoción del arte o el turismo cultural, temas tan de actualidad, ahora que la industria de toda la vida se ha ido al carajo. La conferencia inaugural corría a cargo de mi paisano y amigo familiar Antonio Pernas, modisto y empresario de talla internacional. Pernas, que tiene unos 70 años, habló de su larga trayectoria en la industria de la moda y dijo que los tiempos en que cuatro ricos se hacían coser un vestido para ponérselo una vez en un acontecimiento especial, habían pasado a mejor vida. Ahora es el tiempo del prêt-a-porter, y la industria ha de vestir a nuevas capas de población cada vez más amplias.

El viejo lema “bueno, bonito y barato” se ha quedado en bueno y barato, incluso en orden inverso: barato y bueno. Ahora la gente busca entre lo barato hasta encontrar lo bueno, que lo hay y mucho. Pernas se declara entusiasta de H&M y otras marcas similares, capaces de vender una ropa barata pero muy digna. Él mismo venía vestido con un polo negro de H&M comprado hace tres años. Contó también cómo había entrado en la Universidad en los años 50 (estudió Montes, curiosamente) y qué duros eran aquellos tiempos del racionamiento en que sólo los privilegiados accedían a los estudios superiores. Luego la sociedad española había progresado y ahora tocaba apretarse otra vez el cinturón. El vestido de marca no es una prioridad frente a otras necesidades más perentorias y, por ejemplo, un abrigo no debe costar más de 100 euros, cuando él los vendía a 600 en sus buenos tiempos. Al final nos quedamos tomando unas cañas en la cafetería de la Rey Juan Carlos, llena de estudiantes. Un privilegio compartir una cerveza con este coruñés universal.

El viernes fui al teatro a ver Recortes, una función compuesta de dos monólogos sucesivos interpretados por Nuria Gallardo y Alberto Sanjuán. Me dejó un sabor agridulce, porque los recortes parecían haber afectado también a una obra finalmente súper corta, pero no al precio de las entradas. Alberto Sanjuán es un actor que me gusta, su obra anterior Retrato de un joven capitalista era muy buena (hablé de ella en el post #139 “Paranoias”), y aprecio su esfuerzo aunque no comparta al 100% sus opiniones políticas, pero esta vez se quedó corto.

Ayer domingo visité una exposición del fotógrafo inglés Terry O’Neill, compuesta por fotos en blanco y negro de actores, rockeros y mujeres muy guapas. La historia de este hombre es curiosa. Nacido en el año 1938, su sueño juvenil era convertirse en batería de jazz. Los 50 eran años duros en el Londres de postguerra. Como el mejor jazz de la época se tocaba en Estados Unidos, se le ocurrió presentarse a un puesto de auxiliar de vuelo en el aeropuerto de Londres, para poder viajar a la meca del jazz con frecuencia, pero no había plaza, así que aceptó un puesto en la división de fotógrafos de la British Airways. Un día, paseando por los pasillos del aeropuerto con su cámara, vio a un tipo con chaqueta y corbata dormido en un asiento, en medio de un grupo de africanos con sus trajes típicos. Le pareció una imagen curiosa y disparó.

Resultó que el durmiente era nada menos que el Secretario del Foreing Office. Al día siguiente, los periódicos locales pujaron por comprarle la foto, que apareció finalmente en todos ellos. A partir de ese golpe de suerte, O’Neill fue contratado como fotógrafo por un diario y se olvidó de la batería. La explosión del rock y la moda en los dorados 60 le pilló en primera fila. Suya es una de las primeras fotos de los Beatles, que se puede ver en la exposición, junto a otras de los Stones, Bowie y muchos otros. También Twiggie. Mia Farrow, Faye Dunaway, Brigitte Bardot  y otras bellezas. Durante 30 años acompañó a Frank Sinatra, que fue su amigo del alma. Su método era precisamente ese, acompañaba a los famosos y les sacaba instantáneas casuales con una pequeña cámara de 35 mm. Entre todas las imágenes de mujeres guapas y rostros con glamour, paradójicamente la foto que más me impactó es esta que les pongo aquí abajo.

Paul Newman y Lee Marvin posan en un descanso de rodaje. Joder, díganme: ¿realmente creen que ahora hay tipos de una pieza como estos? Desde los 60 hasta nuestros días hemos tenido la suerte de vivir una época única, sesenta años de paz y progreso de la Humanidad, una suerte que no gozaron los que les tocó vivir en la primera mitad de siglo. El crash del 29 desembocó en una crisis monstruosa que terminó en la guerra más devastadora de todos los tiempos. Ahora estamos pasando página y hay que adaptarse porque pintan bastos. En este momento crucial, viene a colación una buena noticia.

Mi amigo Gonzalo Hidalgo Bayal, extremeño de pro, buscador incansable de palíndromos y escritor de talla mundial de quien hace unos días cité un verso sobre el Atlético de Madrid, ha logrado algo milagroso en este país: ser profeta en su tierra. El diario de Badajoz Hoy, que por estas fechas elige a los personajes locales más destacados del año, ha celebrado sus 25 años de certamen nombrándolo extremeño del año. Aquí el link de la noticia, y una entrevista con él: http://www.hoy.es/v/20131102/regional/escritor-palabra-demasiado-grande-20131102.html Les voy a citar textualmente un fragmento del discurso que pronunció al aceptar el premio. Como es amigo, me voy a permitir alterar un párrafo, de forma que su reflexión se extienda de Extremadura a toda España. La confianza tiene estas cosas.

Vivimos tiempos de desventura económica, de desánimo civil y de penuria cultural, en un contexto de sustantivos adversos y adjetivos intercambiables: tiempos de incertidumbre estructural. Pertenecemos, además, a un país acostumbrado a los rigores estadísticos, con experiencia histórica en sinsabores y estoicismos. Todo ello, sin duda, conduce a la melancolía y también, quizás, al ensimismamiento. Así las cosas, no sé si la literatura sigue teniendo algún valor, más allá de los alivios analgésicos que a menudo proporciona, o si se hunde cada vez más hondamente en los índices de la insignificancia. No obstante, siempre he creído no sólo que la literatura es necesaria, sino que, a pesar de todos los pesares, prevalecerá: porque dice lo que no puede ser dicho de otro modo y porque es la manifestación más singular de la especie humana, inexorablemente unida a su origen, su sentido y su destino.

Grandes verdades enunciadas en un castellano magnífico. Un crack, mi amigo Gonzalo. Pasen una buena noche. Y hagan por descansar. Vienen tiempos duros.

10 comentarios:

  1. "Titúlenlo" me parece una palabra magnífica que nunca había visto escrita. Juntar unas pocas letras y que uno se quede pasmado mirándolas es un ejemplo de que, como dices, lo bueno y bonito puede ser barato. Y cómo titular este post tan cascabelero? Yo propongo "Llenen sus bodegas que vienen elecciones".
    JULIAN

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    1. Pues lo cierto es que empecé a escribir con varios temas en mi cabeza, con la sensación difusa de que todos estaban relacionados, pero sin una idea muy clara de cuál era esa relación. Al final, me quedó uno de esos textos en que no se sabe qué parte predomina sobre las demás. Me faltaba sólo el título, pero era tarde, estaba cansado y tenía mucho sueño. Así que lo dejé al albur de que cada lector pusiera el título que quisiera. Me alegro de que pienses que he hecho de la necesidad virtud, como se dice, pero la realidad es como te la cuento.
      A ver si se anima más gente a mandar propuestas de título. El tuyo me parece muy bueno, te anticipas a lo que viene. Yo creo que estas europeas que vienen primero van a ser un récord de abstención (veremos si no entramos en el Guiness). Las locales, para las que quedará después un año, más o menos, serán una buena ocasión de llenar las bodegas, única forma de soportarlas.
      Hace unos días entrevistaban en alguna parte a un vagabundo de los que viven en la calle y le afeaban el hecho de que el monto total de las limosnas que recolectaba fuera destinado a la adquisición de vinazo barato de tetrabrik. Respuesta del tipo: si no bebiera, esta situación se me haría insoportable. Pues así estamos un poco todos, viviendo en la calle, en este erial ideológico y ético en que nos movemos. A la intemperie. Como decía un amigo mío, es que ya no tenemos ni intemperie siquiera.
      Un abrazo, amigo Julián.

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  2. A mí también me deprime y me encoleriza que quemen contenedores, me reafirma en la sartriana idea de que el hombre es una pasión inútil, pero cuando 1400 barrenderos van a ser arrojados a ese agujero negro del paro y la exclusión social, me parece un ejercicio de dandismo llorar sobre los contenedores volcados o sobre la leche derramada. Me adhiero a tu propuesta: los quemamos antes y les ahorramos el trabajo.

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    1. Acepto tu crítica, y ya tenía serias dudas al respecto (por eso cité a Javier Marías, que no sé si es consciente del dandismo que supone quejarse de que los borrachos canten de madrugada bajo su ventana, con la que está cayendo). Aprovecho el pie que me pones para aclarar que no tengo nada contra los barrenderos, que creo que su lucha es justa y que simplemente me sorprendió que en el mismo momento del arranque de su marcha, ya estuvieran quemando contenedores y desparramando su contenido (dentro un contenedor hay un contenido, una lógica cartesiana aplastante). Puede que eso estuviera preparado y respondiera a una consigna, como yo he dicho en mi post, pero también puede ser que ya vinieran a la marcha muy quemados, después de meses de intentar negociar el ERE que se les viene encima. Lo dejaremos así, en empate, ya no estoy tan seguro de lo que escribí anoche.

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  3. Acojonante el texto de G.H.Bayal. Y acojonante la foto. El resto, para mí, más prescindible. Yo que usted me limitaría a seguir trayendo ese tipo de cosas que llaman su atención y la de sus lectores y me olvidaría de intentar envolverlas en un pegamento artificial que estira innecesariamente sus textos. Se lo digo de buen rollo, es una opinión personal, no pretendo ofenderle.

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    1. Le agradezco el consejo. Hacerlo como usted dice me supondría mucho menos trabajo. Pero este blog se convertiría en uno más de los miles que atiborran la nube. De momento no pienso cambiar de formato. Más adelante, qui-lo-sa.

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  4. Coincido en su apreciación sobre la imagen de los dioses "hollywoodenses" y en que el texto de Bayal es magnífico, pero a mí, Emilio, al contrario que al espontáneo crítico "de buen rollo", me interesan mucho tus reflexiones, las disfruto y en muchas ocasiones las comparto. En cuanto al título, no puede ser mejor para estos "tiempos de desventura"; así, tus lectores también tienen que esforzarse en ser más creativos, en intervenir en el texto más allá del simple comentario.

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    1. Gracias por tu apoyo, pero aplícate el cuento: ¿cual sería tu título?

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  5. "Madrid es la gloria". Ese es mi título, para molestar. Ah, yo tambien disfruto de tus post y los comparto casi por entero. Un abrazo

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    1. Gracias también a ti. No busco unanimidad en las opiniones, yo ofrezco la mía y doy pie a que cada lector diga lo que le parezca. Ciertamente, la ciudad está hecha una ruina, con la huelga de barrenderos. Así aprenderán los que se quejaban antes de que las calles estaban sucias. Ahora, ciertamente, es la gloria. Un abrazo.

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