sábado, 2 de noviembre de 2013

193. El abuelo saca disco nuevo

¡Qué gusto, hablar de un artista del rock sin que se haya muerto! Y además, ¡qué artista! Nada menos que Tony Joe White, el padre del bayou sound, el sonido del pantano. El precursor de JJ Cale, de Creedence Clearwater Revival, del Dr John y los Neville Brothers, entre otros. El pasado 23 de julio, cumplió 70 años. Tal vez para celebrarlo, ha sacado un nuevo y flamante disco, llamado Hoodoo. Para ser justos, diremos que no está mal, aunque se nota que el tipo tiene 70 años. A otros, como a David Bowie, no se les nota tanto el paso del tiempo; el año pasado sacó un disco muy bueno, y ahora parece que tiene otro ya grabado, del que empiezan a circular algunos temas.

¿Qué no saben quién es Tony Joe White? No es de extrañar, no es demasiado conocido en España, tampoco en USA, su tierra. Se trata de uno más de los artistas injustamente tratados por la fama. Nacido en Louisiana, desde joven mostró una habilidad enorme con la guitarra y una personalidad potente, basada en una voz grave. Toca siempre sentado, no se quita las gafas negras para nada y no suele sonreír. Normalmente lleva también un sombrero Stetson de vaquero. Siempre tuvo un punto rural, toda su vida ha vivido en ranchos, pero desde el principio tendió puentes a la música negra, y su sonido es muchas veces más próximo a los ritmos descarnados de un John Lee Hooker, que al country del que procede.

Con 25 años, en 1968, sacó su primer disco, significativamente llamado Black and White. Aquí incorpora incluso una sección de viento al estilo del soul de la Tamla Motown, la mítica compañía de Detroit. El disco fue un bombazo, y abrió paso a una carrera exitosa, plasmada en otros tres, el último de 1973. Les pongo los nombres, por si los encuentran en algún mercadillo extranjero, por aquí deben de andar todos descatalogados hace tiempo: “Tony Joe White” (1971), “The train I’m on” (1972) y “Home made ice cream” (1973). Todos son excelentes. Pero el último se vendió menos, y desde entonces no volvió a grabar ningún disco de estudio en mucho tiempo. Como se imaginan, el tipo no le bailaba el agua al show business, no daba entrevistas a la prensa, seguía vistiéndose de vaquero y viviendo en su granja. Cierto que daba conciertos de vez en cuando, pero no diversificaba mucho su música. Algunas de sus composiciones fueron popularizadas por Elvis Presley, Tina Turner, Dusty Springfield y otros artistas de éxito, lo que le daba unos ingresos suplementarios en royalties, con lo que le llegaba de sobra para vivir en su medio rural.

Una de las características más curiosas de sus canciones, eran los gruñidos con los que separaba a veces una estrofa de la siguiente. A primeros de los setenta, el amigo Groucho y yo éramos seguidores acérrimos de este sujeto, junto con otros amigos de la época, y manteníamos un debate acerca del origen de dichos gruñidos. Yo sostenía que Tony Joe tenía un tipo al lado que cada vez le daba un pellizco, para indicarle el momento del gruñido. Hablo completamente en serio, los creadores del mambo, con Pérez Prado a la cabeza, utilizaban ese truco para su típico “Aaaaaaah ¡¡UH!!” con que punteaban sus números. Vean aquí uno de los más típicos. 


Por el contrario, Groucho sostenía que Tony Joe White grababa todas las pistas instrumentales de sus vinilos en el estudio, y luego se encerraba en el wáter a grabar la voz, mientras atendía otras funciones fisiológicas, lo que explicaba la calidad e intensidad de sus gruñidos. Groucho es uno de los pocos seguidores de este blog que hace comentarios identificándose, y puede certificar que nuestra polémica es cierta. En aquellos años ya había llegado a nuestros oídos el “Blues del estreñimiento” de Screaming Jay Hawkins (vean post #70, acerca de esta grabación). Aquí abajo les pongo uno de los temas que más éxito proporcionó a Tony Joe, para que juzguen por ustedes mismos. El tema es mítico y se llama Polk Salad Annie. Además de los gruñidos, fíjense en la sección de viento al más puro estilo soul.


¡¡Joder!! No me digan que este señor no es extraordinario. Bien, por otro lado, eso de quedarse a grabar la voz de un disco en solitario en algún lugar recoleto, no es un invento de mi querido Groucho. En 1969, el gran Kenny Rogers (otro superviviente, éste de 75 años) compuso una canción llamada “Ruby, don’t take your love to town”, especialmente dolorosa para él, puesto que despedía a una amante que le dejaba para irse a la ciudad. Este hombre grabó todas las demás pistas, echó del estudio a los músicos, y se quedó allí solo, con una botella de bourbon. Se desconoce si se la terminó, yo creo que sí. El caso es que cayó redondo en el suelo y durmió largamente la borrachera. Cuando se despertó, sin lavarse los dientes ni nada, grabó la pista con su voz solista y este fue el resultado.




Volviendo a Tony Joe White, se vio condenado al ostracismo a mediados de los 70 y prácticamente se retiró de la música, aunque siguió tocando en casa. De vez en cuando lo animaban a interpretar algunas canciones en festivales, lo que congregaba a sus seguidores. Era una especie de muerto viviente, un músico de culto con partidarios fieles en la grey de moteros y músicos de la carretera. En torno a 2005 (no puedo precisar la fecha), me enteré de que tocaba en Madrid, y me llevé una sorpresa grande (yo me había olvidado por completo de él, imaginaba que seguramente habría muerto). El concierto fue en la Sala El Sol y asistimos unos cuantos tipos raros, con gran predominio de extranjeros, esos que ahora se ha dado en llamar expatriados, sobre todo norteamericanos veteranos.

En los reportajes que se escribieron en la prensa antes del concierto, se decía que el tipo estaba ciertamente retirado, pero que sus propios hijos lo habían animado a grabar unos temas nuevos. Que le decían: “Papá, joder, que tú eras muy bueno, que no se te ha olvidado tocar y puedes sacarte unas perrillas como hacen todos los abuelos rockeros”. El tipo hizo esas grabaciones y se embarcó incluso en una gira por Europa. Entre el público, la minoría de españoles que asistíamos estaba compuesta en buena parte por amigos míos a los que me dio tiempo de avisar y que no habían oído hablar de este artista en su vida.

El concierto fue memorable. Como de costumbre, Tony Joe cantó todo el tiempo sentado, sin quitarse las gafas negras ni el Stetson y sin sonreír. Se hacía acompañar sólo por un batería (lo juro), pero aquello sonaba casi como una orquesta. Todo lo demás lo hacía él, no me pregunten cómo. Creo que hacía el bajo con el pulgar y el acompañamiento con los otros dedos. Tenía una armónica al alcance de su boca con el típico soporte metálico, y un ayudante le cambiaba de guitarra entre canción y canción. Algunas veces usaba guitarras de dos mástiles, para intercalar algún punteo especial. Fue un concierto de duración media, el tipo parecía sorprendido por las ovaciones y las peticiones de canciones concretas, seguramente no imaginaba que su música fuera tan conocida y valorada en un lugar tan remoto. Entre la gente a la que lié para venir, ni uno solo se mostró decepcionado.

Y ahora, unos ocho años después, Tony Joe White se ha animado a sacar un disco de estudio, puede que el primero en CD. No sé si es una forma de celebrar sus 70 años, o es que necesita pelas. En cualquiera de los dos casos, les animo a comprarse el disco. Lo venden en todas partes. Aquí les dejo un anticipo. En la imagen pueden ver el aspecto actual de Tony Joe White. A pesar de las arrugas, sigue siendo él. Un superviviente. Sigan portándose bien.





4 comentarios:

  1. Hombre...!!!! Muchas gracias por recordarme a nuestro común amigo Antoñito J. Blanco. Gran tipo y excelente músico; le juro a usted que ni me acordaba. Dándole ahora rienda suelta me acuerdo de la discusión de como se producían los gruñidos y tengo que mantener que se hacían en el excusado, es más, el excusado no tenía alicatado hasta el techo porque si no los gruñidos saldrían demasiado "metálicos". Así que tenga usted en cuenta esta precisión por si quiere seguir discutiendo sine die...
    Otro día hablamos de los hipidos del Dr. Balboa que fueron felizmente copiados por Michael Jackson.
    Un abrazo desde terra de mouros.

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    1. Los gruñidos eran tal que si estuviera jiñando, pero las canciones de sus cuatro discos son cojonudas. Ya me gustaría a mí recuperarlos. Abrazos y besos.

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  2. Tony Joe White era cojonudo, pero su nuevo disco resulta ya un poco patético. he escuchado algunos de sus temas. Los gruñidos, que eran una muestra de la energía que le rebosaba, pasaron a la historia. Ahora sólo susurra. Supongo que necesitará dinero.

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    1. Ya quisiera estar usted así a los 70...Si cree usted que necesita dinero, pues cómprele el disco, hombre, sea un poco solidario. Saludos.

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