miércoles, 13 de enero de 2016

464. Joder, cómo viene el bisiesto

Nos dan por todos lados. El Dépor lleva tres o cuatro semanas haciendo el ridículo, nos caen goles por todas partes, nos echan de la Copa y la única reflexión positiva que se me ocurre es que no es mal momento para una cura de humildad. Menos mal que no fui al Bernabeu, en donde el Mandril jugó a gusto y nos calzó un cinco a cero. Tengo que decir una cosa, en mi calidad de aficionado, deportivista para nada forofo y admirador del buen fútbol: me alegré por Zidane. Es un tipo guapo, elegante, reconcentrado, discreto, estoico, modesto, parco en palabras, al borde de la timidez. Una persona que sabe de dónde viene, de los barrios de emigrantes de Marsella, y es consciente de que tiene que estar agradecido al mundo por haberle permitido salir de aquello, por haber dispuesto de un don natural que ha sabido administrar con inteligencia para poder vivir del invento. Pero, si alguien insulta a su hermana, le mete un cabezazo, como se hace en la banlieue marsellesa. Con clase.

He visto a Zidane tres veces en el Bernabeu. Tenía por entonces un par de amigos madridistas que a veces me invitaban a ir al campo, a donde ellos acudían con el único propósito de ver a Zidane, por si hacía algo fuera de lo común, igual que otros iban a todas las corridas de Curro Romero, por si tenían la suerte de asistir a unos segundos de arte. Por cierto, mis amigos dejaron de ir al campo cuando este señor se retiró, así que ahora no tengo a nadie que me invite. Pero nunca olvidaré la sensación que se extendía por el estadio cada vez que Zidane cogía la pelota y avanzaba con su zancada perfecta. Se hacía un silencio reverencial, porque sobre las cabezas del personal sobrevolaba la expectativa de que algo prodigioso podía suceder y había que estar muy atento. Lo que hacía este señor era diferente de lo que pudiera hacer cualquier otro futbolista que yo haya tenido la oportunidad de ver en directo. Ahora es entrenador y se lo acabará comiendo la máquina de devorar técnicos que es este deplorable Madrís del tito Floren. Pero el otro día fue feliz, haciéndose a un lado y dejando que sus jugadores disfrutaran de un Dépor muy blandito y marcaran un gol tras otro, para celebrar que se habían quitado de encima al coñazo de Benítez.

Por lo demás, el Dépor ha tirado la Copa de forma vergonzosa. El calendario está tan apretado que los clubes han de jugar la Copa con el equipo B, para no agotar a los titulares. Y en los equipos de poco presupuesto, como el Depor, el B es calamitoso. Por hache o por be, el Depor lleva todo lo que hemos cumplido de año sin ganar un partido y jugando cada vez peor. Tiene aun réditos de su primera parte de liga, pero ha de andar con ojo si no quiere que le pillen los apuros de última hora. Ya sé que el Dépor les importa una mierda a ustedes, mis lectores habituales, excepto a algún coruñés, pero es que, durante toda mi vida, los momentos buenos del Dépor han coincidido con las épocas más luminosas de mi trayectoria vital, y es una especie de termómetro anímico, que no suele fallar en sus predicciones. Esperemos que el bisiesto no venga de nalgas, que el Dépor se salve sin apuros y que no nos pase ninguna putada.

Lo del Dépor no me lo esperaba, pero algunas de las otras cosas sí y ahí queda constancia en mis posts anteriores. Por una vez he atinado en mis pronósticos, por ejemplo, en mis reticencias a la hora de celebrar antes de tiempo el fracaso de Artur Mas y mi desconfianza acerca de sus anuncios de que el lunes convocaba elecciones. Este señor ya ha dado todas las muestras posibles de deslealtad, vileza, villanía, etcétera. También de su falta de sentido del ridículo. Yo no sé si es consciente de que acaba de propiciar un auténtico tamayazo, cuadrando su grupo parlamentario con la torna de los dos diputats que les faltaban. Europa asiste estupefacta a la sustitución de Mas por un tipo que pasaba por allí, pero no sé de qué se sorprenden. El tío ya se presentó de número cuatro, detrás de Romeva y dos damas independentistas. Ahora ha recurrido al quinto beatle, para culminar este esperpento, más propio de los Beatles de Cadiz.

Por otro lado, la jugada es maestra. Tal vez han manejado encuestas que les decían que nunca ganarían esas nuevas elecciones de marzo de las que Mas decía que tenía ya el decreto a falta sólo de la firma. Tanto hablar de las urnas y de que hable el pueblo y ya ven: que hable el pueblo, sí, pero sólo si es a nuestro favor. Si es en contra, no. Así actúan estos nazis. Si un día llegan a ser independientes lo primero que harán será prohibir el derecho a decidir, para que no se les vayan los de Tarragona. Si no querían perder la ventaja, sólo tenían una solución: la que han tomado, tan elemental como el huevo de Colón. Ante la insistencia de las CUP en que aceptarían a cualquiera que no fuera Mas, han hecho un sacrificio de dama de libro. De libro de ajedrez. Sabrán ustedes que, tras un sacrificio de dama, es posible avanzar un peón hasta el fondo del tablero y rescatarla. Imagino que esa es la jugada de Mas. Está por ver si el nuevo unurabla resulta un Medvedev de Putin, como espera su mentor, o sale respondón y se queda con el pastel, como ya le sucedió a Zaplana con Paco Camps.

La cosa es bastante divertida, pero empieza a darme miedo. No porque se separen o no, allá ellos. Sino porque va siendo evidente que detrás de este circo hay unos intereses económicos muy poderosos, que no se limitan a tapar el entramado de Pujol. Se habla de la existencia de unas 150 familias, las más poderosas de Cataluña, que sostienen chiringuitos similares. No sé. Algo muy gordo debe de haber para que agarren a los dirigentes anticapitalistas de las CUP, que ya habían demostrado cómo les gusta funcionar (discusiones bizantinas de diez horas), les pillen de la oreja y les pongan a la orden, hasta hacerles aceptar en minutos un acuerdo con el capital puro y duro tan deshonroso para ellos. Y encima, les obligan a pedir disculpas y hacer una autocrítica al más puro estilo del PC chino. Algo hay baixo o rabo y llegaremos a saberlo, supongo. En ese sentido va el análisis siempre preciso del gran Jaume Reixach, que pueden consultar AQUÍ.

Por lo demás, se nos ha ido David Bowie, una referencia de mis años de juventud (hace como treinta años que no hacía discos medio buenos), un tipo tan elegante como Zidane, que se merece un post exclusivo que ya le dedicaremos. Bowie era un genio capaz de hacer negocio con todo lo que tocaba y lo ha hecho también con su muerte, como veremos. Nos vamos quedando sin referencias, empieza a no quedar ni el apuntador. Esta es otra noticia que me ha pillado de sorpresa y ya saben cuánto me gusta hablar de los temas antes de que empiecen a aparecer en los periódicos. Así lo hice en el post de cierre de 2015, con mi texto sobre la nave Rosetta y su hijo Philae. AQUÍ tienen el final de una historia que, como dicen en la noticia, parece sacada de una canción de David Bowie. El tipo que, hace muchos años, nos contó como El hombre que vendió al mundo se encontraba al final muy solo.

Pero no hace falta recurrir a la ciencia ficción para experimentar el terror cósmico. Vean estas dos fotos. En la primera, pueden ver a mi hijo Kike haciéndose un selfie con un amigo en la plaza Sultanahmet de Estambul. La Mezquita Azul al fondo. Día 9 de enero por la mañana. La imagen de abajo es de ayer, día 12, a la misma hora. Supongo que reconocen los parterres, la verja baja trenzada, los bancos de madera. La bomba mató a diez alemanes que se hacían selfies en el mismo sitio, tres días más tarde.




Es imposible protegerse frente a esto. Uno puede optar por quedarse en su casa para evitar riesgos. Pero los yihadistas pueden venir hasta aquí en cualquier momento, hasta tu mismo portal. Tal vez si ustedes viven en Bollulos del Condado estén a salvo de atentados. Por mi parte ya saben que soy un urbanita irredento. Que necesita la ciudad grande y contaminada para sobrevivir. Y acostumbrado, desde el ataque a las Torres Gemelas, a convivir con el miedo. No me asusta mi muerte, como no le asustó a Bowie. Lo que me aterroriza es la de los demás. De los míos. Así que, viene duro el año bisiesto, pero no puedo quejarme. Podría haber sido peor.


5 comentarios:

  1. Pues felicítese usted de que la onda expansiva no haya pillado a sus seres queridos. Es un mundo muy jodido y cruel este que nos ha tocado vivir. El tema del yihadismo es muy serio y no sé si estamos preparados para combatirlo. Veremos por dónde tira este año bisiesto que ha empezado de esta triste manera. Le deseo lo mejor.

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    1. La suerte es algo decisivo en el mundo superpoblado y violento en que vivimos. La suerte hay que buscarla. Y luego tenerla. Pero, si no la buscas, seguro que no la tienes. Yo también le deseo lo mejor, quien quiera que sea

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  2. Raro que no haga usted, agudo por naturaleza, ni una mención al ínclito president molt honorable Carles Puigdemont, alias "Ni hablar del peluquín".
    Un abrazo.
    http://www.elperiodico.com/es/noticias/tele/buenafuente-puigdemont-late-motiv-4809026

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    1. No lo menciono por su nombre. Me parece suficiente caracterizarlo como "uno que pasaba por allí", "el quinto beatle" (de Cadiz) y otras lindezas. Me parece aun más peligroso que Mas. Este es más simpático, comunica mejor y no parece tan mosqueón como el otro. LO de los catalanes tiene realmente mala pinta. Veremos por dónde tira. Un abrazo.

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    2. Por cierto, el de "Ni hablar del peluquín" era Yul Brinner.

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