lunes, 28 de mayo de 2018

732. Fútbol, política y big data

Encantado estoy con el tiempo este gallego que nos estira la primavera y aplaza la llegada del calorazo inmisericorde que nos espera. Al menos a ustedes. Yo, ya saben que este sábado me voy de viaje a un destino que aun no les he revelado y me libraré del bochorno hasta la vuelta. Si Dios quiere. Sean pacientes que ya les voy a decir a dónde me voy. Es que a lo largo de más de cinco años he desarrollado el relato de mis sucesivos viajes con diferentes estructuras y en este caso había pensado hacer algo distinto y no se me ocurre nada, excepto esto de no cantarlo hasta el último día. Entre tanto, este pasado fin de semana ha sido la culminación del éxtasis futbolero para los que amamos Madrid, tal como les explico.

El sábado, el Real Madrid hizo gala de su potra legendaria (aunque es cierto que la potra hay que trabajársela y ellos lo hacen, como decía mi padre, a base de bien) para adjudicarse la Champions en Kiev, escenario de glorias pasadas de la selección española, que ganó allí su última Eurocopa, en 2012, cuando Ucrania no se había todavía disgregado en dos países gracias a los nacionalistas de mierda que han dinamitado ese país (ahora es imposible jugar en Donetsk, por ejemplo). Ucrania es un país al que la historia ha hecho sufrir mucho; recuerden la terrible hambruna desencadenada por las políticas de colectivización agraria de Stalin, un asunto sobre el que no se ha escrito todo lo que merece este siniestro episodio.

En esta ocasión, la potra se materializó en una especie de hechizo o maldición que cayó sobre el portero alemán del Liverpool, haciéndole cometer dos pifias monumentales, legendarias, nunca vistas en un portero de la primera división española, salvo los del Deportivo de La Coruña del malhadado año que termina, en que hemos jugado prácticamente sin portero. Se dice ahora que Alemania ya no tiene que molestarse en hacer un casting para ver quién la representa en el próximo festival de Eurovisión, después de ver como cantaba este desafortunado deportista, que tal vez haya puesto punto final a su carrera. Yo creo que cosas como esta sólo se pueden explicar por una intervención divina, y que no cabe siquiera hablar de dioses malévolos y traviesos como los griegos, sino de un Dios que tira los dados, como explicaba Carlos Eugenio López en su libro El suicidio de Saúl, comentado aquí en su día.

El Cretino Ronaldo, se enfurruñó por no haber brillado en el partido y al final soltó una de las memeces que justifican el apodo con que se le conoce en este blog, pero no consiguió aguar la fiesta de los blancos. No obstante, para mí, lo más importante es que una semana y pico antes, mi querido Atleti ganó el otro trofeo europeo de postín, la Copa de la UEFA, y eso permitirá que el 15 de agosto próximo, ambos clubes disputen la Supercopa europea. El partido se jugará en Tallin, la capital de Estonia y la ciudad que, con Helsinki al otro lado, guarda la entrada del golfo de Finlandia, en cuyo fondo se encuentra San Petersburgo. Tres ciudades que tienen un punto mágico que me encanta. Han de saber que es la primera vez en la historia que la Supercopa se dirime entre dos equipos de la misma ciudad, y esa ciudad es la mía.

Añadamos a esto, que Getafe y Leganés han asegurado su permanencia en Primera sin apuros. Y que ayer subió también el quinto equipo de nuestra área metropolitana, mi también querido Rayo Vallecano. Anoche fue tiempo de cohetes y celebraciones en los barrios concernidos. En Vallecas, la hazaña del Rayito se festejó hasta la madrugada. Más comedidos, los madridistas celebraron su éxito por la tarde culminando con un espectáculo de luz y sonido en el Bernabeu. No sé si se fijaron ustedes, pero la música que se usó para celebrar la salida a la palestra, uno a uno, de todos los jugadores de la plantilla, es un tema que yo les he puesto en el blog no hace mucho, con un inconfundible riff obsesivo, y en cuyo vídeo promocional desfilaban unos batallones de esqueletos tocados con la banda roja del Rayo Vallecano. Es la canción del Ejército de la Nación Siete. Por si no lo recuerdan, aquí lo tienen de nuevo.


Pero hay otro lugar de Madrid donde se ha celebrado un triunfo deportivo hasta altas horas de esta madrugada. Ayer, otro Rayo, el de Majadahonda, subió por primera vez en su historia a Segunda División. A este club le tengo un especial cariño porque mi hijo Kike jugó en las categorías infantiles de fútbol 7 y a mí me toco ir muchas veces a verles jugar al campo del Cerro del Espino. En el partido de ayer también es fácil detectar la presencia de un Dios jugando a los dados. Fíjense. La eliminatoria era a doble partido, contra el Cartagena, un equipo duro, correoso y experimentado. En Cartagena, el equipo local ganó 2-1 el partido de ida. Para la vuelta, le bastaba con el empate a cero para subir a Segunda. Y el Rayo tenía que meter un solo gol para ascender.

Se llegó al descanso con empate a cero y, durante toda la segunda parte, los cartageneros se dedicaron a hacer todas las marrullerías, todas las triquiñuelas que conoce un equipo como este. Hasta el punto de que el árbitro se hartó y decretó nada menos que siete minutos de prolongación, algo muy infrecuente en el fútbol actual. Durante esos siete minutos, el Rayo atacó en tromba, lanzando centros a la olla a ver si en algún arreón la pelota se colaba en la portería. En el minuto 96,5, el enésimo centro fue cabeceado por un delantero local. Cuando el portero se disponía a blocarlo, un defensa se interpuso y lo peinó con la coronilla intentando despejar; lo que hizo fue engañar a su portero y alojarlo en el fondo de la portería. Un drama. Perder un ascenso en el 96,5 por gol en propia meta es algo que no le sucedió ni al santo Job.

Así que, en lo futbolístico, como en muchas otras cosas, es para estar orgulloso de vivir en Madrid y, en general, en España. Llevamos una buena racha creo yo. Ya sé que perdimos mucho con la crisis, que esa supuesta salida de la crisis que venden Rajoy y compañía nos ha dejado más desigualdad y unas condiciones laborales penosas. Pero estas cosas hay que verlas en el largo plazo. Los que somos viejos hemos conocido otra España y podemos dar fe de cuánto ha mejorado nuestro país. Los grandes datos no mienten y aquí les traigo un documento comparativo de cómo éramos en 1977 y cómo somos ahora. Son 40 años y los grandes indicadores no mienten. En algunas cosas estamos peor, pero yo creo que el gran salto adelante es innegable. Hemos dado una zancada homérica. El cuadro de datos que les pongo abajo fue publicado hace unos días en Twitter por John de Zulueta, el nuevo presidente del Círculo de Empresarios, ya saben que últimamente me relaciono bastante con gentes de este sector. Léanlo con atención.


Vamos poco a poco avanzando hacia la modernidad, aunque algunos no lo quieran reconocer. Yo he conocido esa España post franquista que estaba muy lejos de los estándares europeos. Yo he visitado Francia en los 70 y he sentido la pena y el asco que me producía volver a aquella España cutre, con carteles de Tío Pepe y gente obtusa y renegrida en las cunetas, tan diferente de los franceses que acababa de visitar. Y hace muchos años que eso no me pasa, que mi sensación al volver a España desde cualquiera de mis viajes es de alegría y de orgullo. Eso no quiere decir que les demos un cheque en blanco a nuestros políticos, sino al contrario. Aquí hay que seguir luchando, porque hay muchas cosas que corregir y mejorar. Pero creo que no nos viene mal un discurso como el de Alfonso Guerra en Sevilla hace apenas una semana. Ha circulado por los whatsapps, pero, por si no lo conocen, aquí lo tienen.


Alfonso Guerra es un político de los de antes, de los que hicieron la transición. Nos puede gustar o no su talante y su ideología, pero está a años luz de los de ahora. Hoy toca darles un repaso, como hacemos en este blog de vez en cuando. ¿Qué decir de Pablo Iglesias? Pues que a mí no me parece mal que se compre un chalé, o lo que le dé la gana. Pero hay una contradicción clara entre eso y las cosas de las que durante estos años ha nutrido su discurso. Pero a mí, repito, lo que no me gusta son esas tonterías que ha dicho a diestro y siniestro, no que se compre un chalé. Y lo que ya me parece fatal es que haga una consulta como la que ha hecho. Pero qué mierda es esa. ¿Vamos a proponer para presidente a un tipo que hace lo que la da la gana, aunque sea contradictorio con su ideología y, si le criticamos, se enfurruña como el Cretino Ronaldo y nos pone a todos en la alternativa de una adhesión incondicional, o si no, se va? Se ha lucido el amigo. Los chistes corren por la red: ¿consultará a las bases de su partido si pone tarima o parqué en el chalé?

En cuanto a Pedro Sánchez, yo creo que ha propuesto la moción de censura para salvar la cara, pero convencido de que la va a perder. Es que en este país la profesión más agradecida que hay es la de político en la oposición. Tú te levantas por la mañana, desayunas, te vas al Congreso o a donde te toque, dices que todo es una mierda, que el poder lo está haciendo todo fatal y te vas a tomar un vermú. Luego, por la tarde lo mismo. Y te pagamos un sueldazo entre todos los españoles, por desempeñar ese papel. Me consta que hay políticos (yo los he visto en el Ayuntamiento durante años) que viven como curas en la oposición. Que el día que llegaran al poder lo vivirían como una putada. Porque ese día, tendrían que ponerse a trabajar y se les acabaría la vida muelle.

¿Albert Rivera? Pues a mí no me disgustaba al principio, cuando se movía por Cataluña. Ahora me da miedo. Creo que está adelantando al PP por la derecha. Este tío no es Macron. Si a alguien me recuerda es al uribista Duque, el más votado ayer en Colombia. Parece encaminado a ser el nuevo presidente del estado, aupado por los grandes poderes económicos y financieros, pero habrá que ver cómo se maneja con los demás poderes. Apoyado por las encuestas, este lo que quiere son elecciones ya. Los vascos del PNV ya han dicho que apoyarán a Sánchez si no convoca elecciones: están acojonados de que gane Rivera y se les acabe el momio. Y de los catalanes, ya hemos dicho casi todo. Tal vez lo mejor sea mostrarles esta caricatura de El Triangle: el juego de las muñecas rusas.


Pujol dio paso al astuto Artur, este a Puigdemont y este a su vez a Torra. Todos nombrados a dedo como sucesores. Y cada vez más impresentables. Es una dinastía digna de Corea del Norte: a Puch Dem Un, le sucede Kim Jong Torra. Yo tengo algo muy claro: Puigdemont tiene las riendas bien sujetas. Y ha puesto a su caballo al galope, en una huida hacia adelante. No le queda otra. Al impresentable de Torra lo ha elegido precisamente por haber escrito esos tweets en los que desnuda su ideología. Y lo ha puesto de presidente con un único objetivo: dar por culo, como dicen en Andalucía. ¿Que puedo nombrar consejeros a cualquiera que no esté procesado o fugado? Pues hago precisamente lo contrario. ¿Por qué? Para dar por culo. Como el gallego de Caneliñas d‘Enrriba, que pedía que lo enterrasen en Caneliñas d’Enbaixo. No tiene programa ni objetivo alguno; Puigdemont lo ha puesto ahí para que haga precisamente lo que está haciendo.

Y nos queda el ínclito Rajoy. Le llega la mierda al cuello pero está dispuesto a seguir. Porque eso es lo que mejor hace: aguantar. Si tuviera que actuar en positivo, tal vez se le plantearía algún problema práctico. Pero si de lo que se trata es de no hacer nada y esperar a que se calme el chaparrón, Rajoy es el campeón del tancredismo. La prensa se ha sorprendido de la virulencia con que atacó a Pedro Sánchez, tras saber que presentaba la moción de censura. Tenía un cabreo sordo que apenas lograba controlar. Nunca se le había visto tan enfadado. Enseguida se dijo: eso es porque el órdago tiene posibilidades de triunfar. Yo tengo otra teoría: todos saben que la moción no va a salir adelante. El cabreo supremo de nuestro presidente se debía a que había tenido que cancelar el billete a Kiev para ver al Real Madrid. Lo que nos lleva al principio del post. Sean felices.

4 comentarios:

  1. Genial Milu!! A ver cuando te ocupas de los mandos intermedios, como Con-pedal, que debe tener frita a la OTAN: No me digas que no se merece un post, y hasta un postmortem.

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    1. Entre lo que más me gusta de este texto son los apodos: el Cretino Ronaldo, Puch Dem un y Kim Jong Torra. Así que lo de la Con Pedal, está a la altura.
      Y no se me había ocurrido eso de que estar en la oposición es el chollo supremo de los políticos. Explica muchas cosas.

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    2. La Con Pedal desde que nos explicó lo del finiquito en diferido de Bárcenas no ha remontado. Fíjate que yo estaba convencido de que Rajoy aguantaría. Siempre fallo en mis pronósticos. Pero sólo he hecho una predicción adrede para ver di me equivocaba: la de que la enfermera gallega del ébola se iba a morir.

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    3. Y lo de que se vive muy bien como político de la oposición es tal cual. Algunos han vivido así toda la vida, diciendo que todo es una mierda y cobrando de todos por esa tarea. ¿Se acuerdan ustedes de un portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Madrid, que gastaba peluquín? No diré su nombre por delicadeza.

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