martes, 17 de octubre de 2017

679. Arde el paraíso

Ya sé que les tengo un poco abandonados, pero es que no me queda tiempo para más. Ahora mismo estoy en una dinámica de trabajo que me absorbe bastante y de la que ya se hablará cuando se pueda (o no); además, intento seguir entrenando y mantener otra serie de actividades, que tenía planificadas cuando no contaba con reengancharme a la ilusión por mi desempeño laboral en el Ayuntamiento. Y, cuando llega un puente, pues me voy pitando a hacer senderismo en serio, por los campos del paraíso terrenal astur (antes de que vinieran unos cabrones y le prendieran fuego) como me dispongo a contarles en este post.

En esa vorágine he sufrido una baja sensible. Se ha clausurado el taller de conversación inglesa que tanto me hacía disfrutar los miércoles y lo estoy echando mucho de menos. Les recuerdo que este taller surgió de mi intención de perfeccionar mi nivel de inglés, después de que al menos dos oyentes de mi serie de tres conferencias en universidades alemanas en junio de 2015 alabaran mi acento y constatase que no me estaban tomando el pelo. Mi hijo Lucas presenció mi charla en Leipzig con ojo crítico y me confesó que en cuanto al idioma no tenía nada que reprocharme (sí lo hizo en otros aspectos, de los que tomé buena nota). Lo que me dijeron mis felicitadores es que los españoles y los franceses suelen tener una pronunciación desastrosa y a menudo destrozan el inglés con su acento infernal. Es lo que le sucede por ejemplo a Pablo Iglesias, como pueden comprobar en este vídeo.


Si hablas de esa manera, normalmente sucede que nobody-andestán-yu. A la vuelta de mi periplo alemán, busqué por Internet un grupo en el que pudiera practicar conversación en inglés y encontré al bueno de Ed, que se disponía a repetir la experiencia que había iniciado el año anterior. La mayoría de los asistentes repetían del curso previo y había un rollo muy bueno, basado en una mayoría clara de mujeres y de gente joven. Mi primer curso fue divertido y práctico; hacíamos las sesiones en el Martínez Bar de la calle del Barco y, al acabar, casi siempre nos quedábamos a tomar otra copa y seguíamos hablando en inglés hasta las tantas. El segundo año, en cambio, sucedió que dejaron de venir las chicas que más me gustaban, que pasamos del bar a diversas aulas sucesivas y que Ed ya no se quedaba nunca después, porque había tenido una niña pequeña y se tenía que ir corriendo cada día.
 
El siguiente paso estaba cantado y no me ha pillado de sorpresa: para este año, Ed nos ha propuesto continuar con el asunto en formato on line. Y yo le he dicho que no sigo. A mí lo de on line no me va nada. Yo lo que quiero es salir por ahí, enredar, beber cerveza, alternar un poco y disfrutar de la noche madrileña. Y además practicar inglés. Si me dejan sólo esto último, ya no me gusta. Estoy todavía encajando el golpe y veremos qué invento me busco para seguir practicando de alguna manera. Me dice mi hijo Kike que hay un formato muy interesante: el llamado tandem. Yo conecto por Internet con alguien que hable inglés, quedamos en una cafetería y nos pasamos una hora hablando en inglés y otra hablando en español. Así aprendemos los dos. A ser posible que sea una mujer joven y guapa (no por nada, sólo por salpimentar el aprendizaje). 

En fin, una novedad más para el curso que empieza. He de decirles también que sigo yendo al trabajo en coche, excepto los viernes y algún día suelto entre semana, porque he descubierto que, saliendo antes, puedo encontrar todavía sitio en el parking del parque Juan Carlos Primero. Así que, si salgo antes de las 7.45, voy en coche y si salgo más tarde recurro al Metro. Será así hasta el 1 de diciembre, día en el que espero poder volver a disfrutar de una plaza de aparcamiento en el edificio de mi oficina, hasta el 1 de junio de 2018. Después volveré a quedarme sin plaza, hasta el día en que deje de trabajar en el Ayuntamiento.

Pero yo quería hablarles de mi aventura senderista y ya me he comido la mitad del espacio sin siquiera empezar. Como les conté, salí de mi trabajo el miércoles a mediodía, comí algo rápido y pillé carretera. He de decir que me impresionó el ambiente reseco y amarillo del campo castellano. La desertización avanza imparable. Los pocos grupos de árboles parecían achicharrados; nubes de polvo claro atenuaban la visibilidad, entre reflejos del sol cayendo hacia el crepúsculo, componiendo un entorno abrasado en el que casi daba miedo pararse y bajar del coche. Cerca de Benavente, empezaron las choperas leonesas que alivian un poco el paisaje. Se me hizo de noche cruzando los puertos y apenas pude ver nada de las tierras asturianas que iba atravesando. Por fin encontré la casa rural La Lastra, en el pequeño pueblo de Campo de Caso, punto de cita del grupo.

Hicimos tres rutas senderistas en el puente. Empezamos el jueves con la llamada Ruta del Alba, con salida y llegada en Soto de Agües, unos 15 kilómetros en total, cómoda y bonita, si bien había bastante gente, porque es un recorrido fácil y muy conocido. El viernes nos dimos la gran panzada, la llamada Ruta de los Arrudos, que partiendo de Caleao asciende hasta el mítico lago Ubales, a 1.500 metros de altura, y luego desciende hasta La Infiesta. Total unos 23 kilómetros bastante agotadores, con un desnivel de unos 800 metros. Por último, el sábado rematamos con una ruta matinal suave de 10 kilómetros, con salida y llegada en Tarna, para ver la bonita Cascada del Taballón. El sábado por la tarde, los colegas menos reventados se fueron en coche a Langreo a ver el Museo Minero. No fue mi caso. Después de obsequiarme con un pote asturiano y una buena ensalada, me subí a mi cuarto y estuve toda la tarde haciendo meditación trascendental.

Hacía tiempo que no hacía una ruta tan larga y tan dura como la del viernes 13 y la verdad es que acabé bastante rendido. A mitad del camino de subida había un punto en el que uno se podía dar la vuelta para hacer la versión light y muchos del grupo lo hicieron así. Yo dudé, pero al final decidí seguir a los más atrevidos. Pero 23 kilómetros en la endiablada orografía asturiana no son cualquier cosa. Llegué al lago con el fuelle bajo mínimos. Con el indicador de la gasolina en rojo. Tuvieron que esperarme, porque no podía dar ni un paso. Otra cosa que sucedió es que, en un punto, nos quedamos sin agua. Entonces apareció por allí un regato y recargamos nuestras botellas. Después de haberme bebido más de medio litro, me di cuenta de que era un agua llena de posos. Con la de vacas que había por el entorno, había riesgo de salmonelosis, pero parece que hemos tenido suerte. Alguien recordó el refrán: agua corriente, no mata a la gente. Aquí el testimonio de que llegué al lago e incluso metí mis castigados pies en el agua helada.


Comimos nuestros bocatas junto al lago y afrontamos la bajada, un recorrido interminable del que salí con las uñas de ambos dedos gordos del pie bastante perjudicadas, lo que no me impidió hacer el recorrido del sábado. Llevaba tiempo sin hacer senderismo y tal vez estaba un poco desentrenado. Mi anterior aventura con este grupo fue en marzo, en el entorno de Las Batuecas, de lo que se dio cuenta en el blog. Por lo demás, esta excursión fue una nueva constatación de que el paraíso terrenal está en Asturias. También en Galicia y en Portugal, por supuesto, pero yo creo que, si tuviera que elegir lo más bonito del mundo, me quedaría con Asturias. Incluyo en esa valoración los paisajes, el clima, la cultura, la gastronomía. Y las gentes.

En todas las ocasiones en que he convivido en entornos multirregionales (por ejemplo, en el Colegio Mayor o en la mili) mis mejores amigos han sido siempre los asturianos y los vascos. Los gallegos también, por la cuenta que me trae, pero como los asturianos nadie. En este viaje he descubierto un queso nuevo: el casín (de la zona de Caso) que está para chuparse los dedos, aunque es fuerte. He probado un pote y una fabada sensacionales. Y la sidra de costumbre. Con Portugal también tengo una historia de amor que viene de antiguo. Siempre me he encontrado bien en esa tierra, donde tengo buenos amigos. Por cierto, sorprende que nadie hable en la prensa del éxito que está teniendo en Portugal un gobierno de coalición de izquierdas que, con sentido común, está recuperando la economía, por el sistema de reforzar la inversión pública y pasar de las directrices de austeridad de Bruselas. La prima de riesgo portuguesa está en niveles históricos. Pero nadie dice nada de esto. No sea que nos pongamos a pensar. 

Por eso me ha dado tanta rabia la ola de incendios que ha devastado este triple paraíso. He de decir que las condiciones de partida eran proclives al fuego. Hay bastante sequía, hacía mucho calor y había también extraños cambios de temperatura en el aire, sobre todo cuando íbamos subiendo. En medio de un aire fresco, de pronto te llegaba a la cara una bocanada completamente tórrida. Pero luego hace falta que aparezca un cabrón con una mecha y prenda todo. Nunca podré entender la mente de un pirómano, pero tampoco entiendo a los nacionalistas, a los ludópatas y a algunos otros grupos de gente capaz de complicarse la vida y complicársela a los demás. Ya voy completando mi tamaño estándar de textos, así que les dejo con una selección de las fotos que tomé en esta excursión. Al final, una que nos hicimos de grupo. Sean buenos. 













6 comentarios:

  1. Tienes una fijación con Pablo Iglesias muy llamativa. Tampoco es un delito que un español hable inglés con acento español. ¿Has oído hablar inglés a Rajoy, a Pedro Sánchez, a Emilio Botín, a Aznar, a Botella, a Fátima Báñez? Esperanza Aguirre lo habla muy bien, pero ella tuvo una educación bilingüe. Es raro encontrar ese nivel en un político español.

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    1. Querida, el hecho de que Rajoy no sepa inglés no hace mejor el acento de Iglesias. Tu razonamiento es un ejemplo del "y tú más" que es una forma de razonar bastante pobre.
      ¿Que tengo fijación con Pablo Iglesias? Seguramente, pero creo que tengo motivos. Como se suele decir, "algo habrá hecho". Cada día me da más motivos para desconfiar de él. Un abrazo.

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  2. Pero es que no es un político español
    Es el.nuevo político español, mucho más joven que los citados y politólogo y profesor de Universidad. !No ofendas comparando!

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    1. Querida amiga, gracias por tu apasionada defensa. Yo realmente creía que este hombre se manejaría mejor en inglés. Ahora me explico que por ahí valoren mi acento (mi nivel de inglés es muy elemental, otra cosa es que le eche mucha cara).
      Yo creo que el nuevo político español no ha salido a la luz todavía. Se le echa de menos y no tengo ninguna duda de que, si de verdad sale algún día, arrasará. Los votantes no son tontos y saben apreciar la verdadera talla.

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  3. Una paisana gallega, en el telediario de hoy a las tres de la tarde, para toda España y después de perder su casa y pertenencias, con enorme estoicismo y sentido del humor ha dicho:"salvei as bragas porque as levaba postas" Antológico.
    No he podido ver el video de Iglesias pero seguramente se trata de un defecto de mi sistema operativo que, por cierto, no se qué es.
    Un abrazo. Alfred.

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    1. Amigo Alfred, hacía tiempo que no aparecías por aquí. La anécdota que cuentas es, desde luego, antológica. Ya te he mandado el vídeo por whatsapp.
      El humor es un arma para resistir lo que venga (eso es lo que llaman ahora "resiliencia"). Soy incapaz de saber lo que hay en la mente de un incendiario. Pero tampoco entiendo a los incendiarios de otro tipo, los que han brotado en Cataluña. Un fenómeno de libro, de los que explicaba tan bien Stefan Zweig.
      Un abrazo.

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