domingo, 7 de abril de 2013

111. Me cago en la prensa

Lamento el título, pero es que estoy muy indignado. Tenía pensado escribir hoy algo sobre Manuel Chaves Nogales, sevillano, figura inmensa del periodismo literario, que murió en 1944 a los 46 años y cuyos libros revelan que fue un autor extraordinario que se adelantó varias décadas al llamado Nuevo Periodismo Norteamericano, y un precursor también, entre otros, de Ryszard Kapuscinski. El martes se presenta en Madrid un libro de este señor al que ya se ha redescubierto en España desde hace más de diez años; lo hicieron Andrés Trapiello, Antonio Muñoz Molina y otros.

Pero hace un rato que he abierto las ediciones digitales de la prensa de hoy y aun no salgo de mi asombro. Me explico. Hoy hace diez años, las tropas norteamericanas estaban a punto de tomar Bagdad. Hoy hace diez años que un periodista español, Julio Anguita Parrado, cordobés, hijo único de quien ustedes se imaginan, murió alcanzado por un misil de la defensa iraquí, mientras cubría la guerra como corresponsal de El Mundo, empotrado (esta es la palabra que utilizan los corresponsales de guerra) en la Tercera División de Infantería del Ejército de Estados Unidos.

Y mañana se cumplirán también diez años de la muerte del fotógrafo José Couso, ferrolano, alcanzado por un proyectil yanqui disparado por el tanque que intentaba filmar desde una ventana del Hotel Palestina, en donde estaban alojados los periodistas empotrados en la ciudad de Bagdad, para contar la invasión desde el otro lado. En concreto, José Couso cubría la guerra para Telecinco, como cámara del reportero Jon Sistiaga.

Es decir: dos periodistas, dos españoles, dos víctimas civiles en una misma ciudad con un día de diferencia. Dos personas que viajaron al centro del horror para mantenernos informados con sus testimonios de primera mano. ¿No creen que, diez años después, se merecerían un homenaje conjunto, al menos una referencia a dos sucesos trágicos íntimamente relacionados, dos consecuencias deplorables de una guerra absurda, de cuyo origen aún no se nos ha dado una explicación coherente? Veamos que dice la prensa de hoy.

En El País, hay un artículo en portada. Se llama Actos de Recuerdo a José Couso diez años después de su muerte en Irak. Es un largo texto, que me he leído de cabo a rabo. Ni una mención a Julio Anguita Parrado. Para El País, este joven periodista no murió en Irak. Ni siquiera existió jamás, puesto que no le dedican ni un renglón.

Vamos ahora a El Mundo. Nada menos que tres entradas sobre el tema. El primero, Julio A. Parrado, el ejercicio de la honestidad, un emotivo retrato escrito por su compañero Carlos Fresneda. Más abajo, dos reportajes de apoyo, titulados: La era del periodismo acorazado y Periodistas empotrados. He leído los tres (por cierto ni una sola vez escriben completo el primer apellido del recordado Julio, al que se refieren en todo momento como Julio A. Parrado), y lo que se imaginan: ni una referencia a José Couso. El cámara de Telecinco nunca existió para El Mundo.

¿Cabe imaginar mayor villanía? ¿Es esta la prensa que se merecen los lectores españoles? Me parece lamentable. Los españoles sólo queremos que la prensa informe. Y estos dos medios, líderes de la información nacional, no informan. Jalean. Tergiversan. Manipulan.

Me adelanto a lo que seguramente pasará. Supongo que yo no seré el único indignado. Supongo que otros manifestarán su protesta en cartas al director, llamadas, twitters o lo que sea. Imagino que en las dos redacciones habrá gentes que se den cuenta de que se han equivocado. Así que seguramente, por la tarde los dos completarán la información honrando a los caídos del otro. De modo que, cuando entren en las ediciones digitales a comprobar que lo que cuento es cierto, puede que ya no lo encuentren. Pero ahora, antes de colgar mi post, a las 12 del mediodía del 7 de abril de 2013, he repasado las ediciones de los dos periódicos. Están tal como se las he contado.

Queridos seguidores: cáguense ustedes también en esta prensa carroñera, incapaz de elevarse por encima de rencillas minúsculas para informar debidamente del décimo aniversario de la muerte de dos colegas caídos en acto de servicio. Y que quedé aquí mi homenaje más sentido para ambos. 

5 comentarios:

  1. Sí, Emilio, son unos miserables, clasifican las víctimas en dignas o indignas, según sus intereses. Lamento no recordar ahora ce por be aquellas palabras estremecedoras de Julio Anguita al conocer la muerte de su hijo, sonaban a maldición bíblica, algo así como "malditas sean las guerras y quienes las causan..." Para suplir esta desmemoria, ahí van las de Juan Ramón Jiménez en el prólogo de una pieza conmovedora de Rabindranath Tagore, "El rey y la reina", traducida por Zenobia, la mujer de nuestro poeta: "... pobres todos, y maldito el veneno de la vida, y maldito quien lo filtra en la sangre del hombre, quien parte de dolor inútil cada día el corazón atónito del mundo".

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    1. "Malditas sean las guerras y los canallas que las apoyan" fue el mensaje de Julio Anguita padre. Un año después de estas muertes, el Ayuntamiento de Córdoba acordó dedicar una plaza a Julio Anguita Parrado y otra cercana a José Couso. La propuesta se aprobó con los votos de PP, PSOE e IU. Esto es lo que yo echaba de menos en la prensa de ayer (en la prensa, porque los dos eran periodistas). Es el décimo aniversario. Por cierto, tengo que rectificar parcialmente y pedir disculpas. Porque El Mundo habla hoy de José Couso. Igual que ayer había un artículo del compañero del alma de Julio, Carlos Fresneda, hoy, aniversario de Couso, ceden un lugar a Jon Sistiaga para que haga un elogio del amigo que murió en sus brazos. Así que, en cuanto a El Mundo, retiro mis cabreo y mis insultos. No es ese el caso de El País. A estas horas (media tarde del día 8) no hay una sola línea sobre Julio Anguita hijo. Y conste que lo he buscado con la lupa del buscador de noticias del periódico. Así que en este caso: mierda para ellos. No necesitan ayuda para desacreditarse más como medio de comunicación.

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    2. Para completar mis disculpas con El Mundo, alguien me aclara que Julio Jr, firmaba siempre como Julio A. Parrado. Era su forma de distanciarse de su padre, a quien adoraba, para que la gente no pensara que sus logros como periodista se debían al hecho de tener un padre famoso. En cuanto a El País, no creo que su omisión se deba a una consigna de la dirección. Sencillamente se han convertido en un periódico muy deficiente, desde que Cebrián arrinconó a la familia Polanco y vendió el periódico al hedge fund Liberty, por un plato de lentejas (ver post 35). Pero a él también le llegará su ERE.

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  2. "...y la Virgen que lo vido
    engorbido en una sábana
    se contrujo de dolor.
    ¿No es p´a cagarse en sus muertos?
    ¡Sí, es p´a cagarse en sus muertos!"

    (oración de la Semana Santa murciana)

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    1. Amigo, entiendo que su comentario tiene por objeto apoyar el sentido general de mi texto, y se lo agradezco. Dicho esto, añadiré que me parece muy inoportuno. De muertos es precisamente de lo que estamos hablando, y los muertos merecen un respeto. Nunca me ha gustado la expresión que usted cita. Yo nunca me cagaría en los muertos de nadie, ni siquiera en los de mi mayor enemigo. En general, tampoco me cago en la prensa. Lo de ayer fue un calentón, justificado, pero sólo eso. Si hubiera contado hasta cien no lo habría subido al Blog. Lo que pasa es que me enfadó tanto el asunto, que decidí expresarlo así. Como usted sabe, en este Blog se suben reflexiones apresuradas y no muy meditadas, con la tranquilidad de que cualquiera puede equivocarse y luego rectificar, como el Rey. Así quedó escrito en el post nº 1, que no era post, denominación modelna que no adopté hasta mucho después, sino entrada, como se llamaban al principio. Gracias otra vez.

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