lunes, 9 de abril de 2018

720. Deckard ataca de nuevo

¿Que no saben quién es Deckard? Pues sí que empezamos bien… Es broma; ahora mismo se lo refresco. Para los que estén in albis, Rick Deckard es el protagonista de Blade Runner, la mítica película sobre la que tenemos un asunto pendiente, desde el Post #688, Rescatar Blade Runner, que no hace falta que se repasen, porque ya se lo resumo yo: Blade Runner se rodó en 1982 y se estrenó en España en 1983. Poco a poco, por el boca a boca, se fue convirtiendo en una película de culto, aunque yo presumo de haberme dado cuenta de su trascendencia desde el principio (y no soy el único). Durante diez años, en España sólo existió una versión: la que se estrenó en los cines y se comercializó en DVD, en torno a la que se forjó la leyenda.

Diez años después, Ridley Scott, el director, que siempre ha sido un águila para los negocios, vio la posibilidad de hacer más caja con el tema y se descolgó con una nueva versión que se llamó El Montaje del Director. Se estrenó en los cines y yo acudí esperanzado a verla. Menuda decepción. La versión del director era prácticamente igual. Sólo añadía una escena super-hortera: un sueño de Deckard, donde se ve a un unicornio corriendo a cámara lenta por unos praos. Y también alteraba el final (dice Scott que el final de 1982 se lo impuso la productora). Por último, suprimía la voz en off, que ayuda a entender una historia que sin ella resultaría demasiado críptica y difícil de seguir (en opinión de la productora). Hasta aquí todo entra dentro de lo previsible (aunque yo me malicio que la escenita del unicornio se grabó mucho después, una morcilla añadida para que hubiera dos cambios visibles y no uno solo).

Yo tenía mi versión de la original en DVD y estaba tranquilo. Pero, de pronto, resultó que mi cinta se había extraviado, en alguna mudanza o en algún préstamo no devuelto, de mis hijos o de mí mismo, da igual, la cosa es que ya no estaba (hablo ahora de hace unos cuatro meses). Ni corto ni perezoso, intenté comprar otra copia y descubrí con sorpresa que Scott ha vetado la versión que se estrenó en 1982. Que ya sólo se puede encontrar la versión del director. La otra es imposible encontrarla en las tiendas grandes y tampoco en tiendas de segunda mano como Discos La Metralleta. Tampoco se puede descargar de la red. Ante ese bloqueo, escribí yo mi post antes citado, que era una llamada de auxilio. ¡Que alguien me ayude!

Una digresión sobre esta última expresión. En España siempre se había gritado ¡Socorro! en situaciones de apuro. Una expresión concordante con el francés ¡Au secour! Incluso la película sobre los Beatles Help! se tradujo aquí como ¡Socorro! Sin embargo, en los filmes que venían de América, la gente usaba la expresión más común allí: Somebody help me! Al doblar estas cintas, la diferencia de extensión con el  tradicional ¡Socorro! aconsejó a los dobladores usar ese artificioso ¡Que alguien me ayude! Esta expresión impostada, se ha escuchado tanto, que ahora es frecuente, por ejemplo, escuchar a un grupo de niños jugando a tirar a otro al agua, juego al que el propio agredido se suma, muerto de risa, gritando: ¡Que alguien me ayude!



Bueno, aquí tienen la imagen de Deckard, por si les quedaba alguna duda de a quién nos estábamos refiriendo. Harrison Ford estaba guapísimo. El caso es que, desde diciembre pasado, yo estaba detrás de conseguir una versión en condiciones de mi querido Blade Runner original, el que comercializó la productora en 1982. Ya escribí en su día que mi vida entera estaba consagrada al Reinventing Cities y a la búsqueda de Blade Runner, pero nadie se lo creyó. No obstante, si pensaban que había tirado la toalla, es que no me conocen. Después de desechar otra serie de vías que se revelaron inútiles, digamos que conecté con la comunidad virtual de los informáticos de primer nivel, los analistas de sistemas, los colgados de la red de diferentes tipologías, los hackers y virgueros del mundo digital. Tengo un amigo de esa comunidad, especie de Matrix en la que hay que moverse con cuidado y más después de lo que se ha revelado en estos días sobre Facebook. Por cierto, yo siempre he dado por hecho que, al publicar un blog como este, me exponía a la pérdida de mi privacidad anterior, un aspecto que siempre me la ha refanfinflado. Si no fuera así, este blog no existiría.

Pero la intimidad de mis amigos y mis fuentes sí que me preocupa. Así que, digamos, mi amigo A, contactó con el experto B y este lanzó la llamada en Matrix. Poco después apareció alguien que tenía una copia del DVD que se vendió en las tiendas entre 1982 y 1992 (y también después, antes del veto de Scott, en el tiempo en que podían conseguirse ambas versiones). Pero el experto al que hemos llamado B no es un cualquiera. Este señor pasó la película a un soporte digital actualizado. Descontento con la calidad de imagen que ofrecía esa cinta, reproducida mil veces y copiada luego a un soporte diferente, procedió a someterla a un proceso de redigitalización y remasterización. ¿Cómo? ¿Que no saben qué es eso? No se preocupen: yo tampoco. El caso es que este buen hombre consiguió una copia digital que ocupa 7 gigas y medio, lo que da idea de su nivel de calidad visual y auditiva (las que se descargan por ahí vienen a tener un giga y medio).

Ahora, que no venga por aquí ningún listillo a decirme que se ha puesto a buscar por ahí y ha encontrado esta versión: el amigo B, como buen hacker, ha colgado ya el resultado de su trabajo y cualquiera que sepa encontrarla y descargársela, puede hacerlo libremente. Pero volvamos a mi amigo A. Este hombre me llamó y me dijo que ya tenía lo que le había pedido. Quedamos a tomar un café con unas torrijas y me hizo entrega de lo siguiente:

                       –La versión de Blade Runner (1982), de 7,5 gigas
                       –Una versión similar de Blade Runner-2049, (2017), de 6,5 gigas
–Dos cortos rodados por Denis Villeneuve, director de la segunda de estas películas, con filmaciones destinadas a entender la transición entre una y otra.

Estos cortos, revelan que Villeneuve es un tipo majo y normal, que quiere ayudar a que su película se entienda, no como el otro capullo, que, por cierto, se ha retratado ya definitivamente sacando a patadas de su última película al actor Kevin Spacey, estigmatizado como acosador de mujeres, cuando el rodaje ya estaba terminado. Este auténtico fenicio ha tenido los huevos de volver a filmar todas las escenas de Spacey con otro actor. Todo para no arriesgarse a que la película (de la que se dice que es una mierda, como muchas otras de Scott) sea un fracaso en taquilla por incluir a un actor ahora vilipendiado (no entro a valorar si el vilipendio es o no merecido, imagino que sí lo es).

Con ese material en mi poder, lo primero que hice fue ver en mi televisor la película original. Es una gozada, tiene una calidad de imagen extraordinaria y, aunque siempre será imposible que la TV iguale a la gran pantalla (¡ah! las dos veces que la vi yo en el cine Avenida), pues qué quieren que les diga: que me volví a emocionar al ver semejante maravilla. Y, en ese momento casi de eucaristía pagana, pues sucedió que me acordé de ustedes, mis fieles seguidores de esta tribuna que dura ya más de cinco años. Y pensé que podía instituir un Premio al Seguidor Distinguido de Reflexiones a la Carrera. Un galardón que valorase la antigüedad, fidelidad, constancia, aporte de comentarios, etc. Hice un sorteo mental (con bolas calientes, por supuesto) y elegí a siete merecedores de dicho premio (más abajo pongo la lista de agraciados).

Pero mis tribulaciones no se habían terminado. Mi primera idea era copiar el material en discos DVD, comprar unas cajas y bajarme de Internet las carátulas, para simular el producto que antes se podía comprar en cualquier video-club (otra institución desaparecida en combate). Problemas: no hay DVDs vírgenes de la capacidad necesaria, unos 14 gigas. Mi respuesta: vale, hago dos DVDs para cada uno. Imposible también: los DVDs que se puede uno comprar en una tienda, no admiten más de 4 gigas. Bien, entonces unos pendrives. Me subí al FNAC y me compre una colección de pendrives de 16 gigas. Pero, después, necesitaba ponerles una etiqueta identificativa del regalo. Bajé al fotocopiero del barrio y me encontré a un nuevo dependiente de los llamados del culo alto, es decir, el típico zangolotino vago. Se le hacía un mundo hacerme una colección de etiquetas.

Por resumir. Recuperé mis años de experto en manualidades. Encontré un programa de impresión de etiquetas. Hice un folio entero, con indicadores de corte horizontal y vertical en los bordes. Me compré unos folios de papel adhesivo. Logré meterlos en mi impresora y producir un folio de etiquetas. Luego tiré de cutter, hice mi colección y les puse una a cada uno de los pendrives, lo que supone quitar el papel transparente protector, apuntar, pegarlo correctamente en el pendrive y hacer un corte preciso en el borde de la tapadera, para que se pueda abrir. Una labor de artesanía. Cuando ya tenía diez artilugios preparados, empecé a copiar los archivos de las películas. Mi gozo en un pozo. La pantalla me devolvía un mensaje: el archivo es demasiado grande para el soporte elegido.

Es jodido comprarte un pendrive de 16 gigas y no poder descargar en él un archivo de 7. No tuve más remedio que molestar otra vez al bueno de A. Por teléfono me lo explicó. Los pendrives que se compran por ahí vienen formateados por defecto con el formato Fat32, que no te deja cargar archivos superiores a 4 gigas. Es decir, tú vas cargando archivos hasta de 3,99 gb, y puedes ir sumando hasta completar los 16 gigas totales. Pero no te deja cargar archivos de más de 4. La solución: formatear el pendrive y cambiar al formato NFTS. Me explicó cómo hacerlo y fin de la historia. Así que ya tengo mis regalos preparados. Tal como ven en esta foto. El vinito que me estoy tomando es un verdejo de Rueda de puta madre.


Y ahora vamos con la lista de agraciados.

1.- El Coronel Groucho. Nadie puede ser el primero de esta lista, salvo este amigo primigenio, tremendísimo cronopio, voluminoso consumidor de blogs, cervezas y otros productos perecederos y autor de comentarios siempre precisos.
2.- X el sigiloso. Seguidor incondicional camuflado tras esa consonante nebulosa. Como muestra de que es el blog el que se proyecta sobre nuestras vidas y no al revés, corrimos una carrera juntos vestidos de Papá Noel y acudimos también a ver a Bruce Springsteen en el Bernabeu. No aparece mucho, porque suele trasladarme sus comentarios por detrás.
3.- El África misteriosa. Tan insondable como el continente homónimo, mi amiga prodiga sus comentarios escondida tras el perfil Anónimo, pero yo reconocería su prosa entre un millón. Por cierto, querida África, ya sé que a ti no te gusta la película. El regalo es para que se lo hagas llegar a Boni, por supuesto.
4.- Paco Couto. Colega de los tiempos gloriosos, averiguó que tenía un blog y dedicó dos días con sus noches a releer los posts atrasados hasta ponerse al día. Rockero y motero veterano, encuentra aquí un lugar donde compartir sus nostalgias.
5.- Speedy Alfred. Así lo acabo de renombrar porque me consta que es el que lee más pronto mis textos. Tiene un avisador en el móvil que le advierte de que acabo de escribir un post. Por donde le pille, se lo lee (luego suele repasarlo más despacio).
6.- Inmaculada de la Vega. Va siendo hora de confesar que fue ella la que me ayudó a pulir los diversos detalles técnicos, antes de lanzarme a publicar. Al principio, cuando tenía un puesto fijo de trabajo, se camuflaba tras el mote Sagrario, asesora de asuntos económicos. Ya de free lance, no tiene inconveniente en entrar a comentar con su nombre y suministrarme contenidos con su continua y fructífera actividad en redes.
7.- El gran Mariano. Last but not least. Otro incondicional que, cada día, antes de abrir los periódicos digitales, consulta mi blog por si hay algún post nuevo. Una vez consultado mi blog, entra en las demás páginas, para enterarse de los asuntos de segundo orden, como las novedades de Puigdemont y otros temas tan poco divertidos.
    
Bien. Yo tengo los regalos listos. El sistema de reparto es el siguiente. Cada uno de los aludidos ha de llamarme por teléfono (quien no tenga el número, sabrá cómo encontrarlo). Y concertamos una cita para una cerveza o lo que sea. Con los que estén fuera de Madrid, podemos quedar en un punto intermedio. O denme ustedes una dirección postal para que se lo envíe por MRW. Esto es todo. Les dejo de propina un conocido chiste de Forges. Otra demostración de lo que fue Blade Runner para el imaginario de nuestra generación. Sean buenos.



8 comentarios:

  1. !! No puede ser!!!! Qué suerte tengo!! Yo tiré hace no mucho la cinta de vídeo antigua x q se veía fatal. Nunca la vi entera. La entreví solo porque era de las de dar grumos de puré de guisantes en el alma, pero después de los dos post me muero por verla. Yupiiiyeea!!! No me esperaba ser uno de los diez que son siete. Que alegría

    ResponderEliminar
  2. Le estaré eternamente agradecido por semejante distinción muy superior, sin ninguna duda, a "Caballero de la Orden del Imperio Británico", aquella que devolvió Sir John y se quedó Sir Paul.
    Por privado le mandaré mi dirección postal ya que últimamente me cuesta medio egg salir a carretera; las distancias que conduzco son generalmente menores a 80 millas.
    Sin ánimo de polémica (usted es un erudito en esto del cine) le diré que lo mejor de Blade Runner es la estelar o, mejor dicho, espectacular aparición de Sean Young en el papel de Rachael. Siempre estuve enamorado de esa diosa.
    Otro día hablaremos del Deportivo (irremisiblemente en 2ª) y de nuestro querido cateto Puigdemont. Ahora felicítole por su ya longevo blog y mándole un gran abrazo.
    Su seguro seguidor. Coronel G.

    ResponderEliminar
  3. Siempre pensé que aquella intervención tuya en mi homenaje de jubilación fuera algo insuperable. Luego, en la senda de tus Reflexiones a la Carrera, varias han sido las ocasiones en que he vuelto a quedar sorprendido, admirado, perplejo. Pero nada ha igualado al temblor producido por lo que acabo de leer. Estuve muy interesado cuando vi BR-2049(2017) y la entendí someramente gracias a el post 677 "Yury y los replicantes", y a las aquellas charletas. Desde entonces, me volví BRconverso y se despertó en mí un hondo deseo de alcanzar algún día esa versión ideal. ¿Será posible que llegue? ¿Y de semejante manera? Enhorabuena, EmilioRunner, verdaderamente eres un ungido se San Benitiño.
    Muchas gracias, X el sigiloso.

    ResponderEliminar
  4. ¡Qué sorpresa tan agradable encontrarme en ese Olimpo! La rapidez que me adjudicas, en esta ocasión se ha visto entorpecida por un reciente viaje un tanto ajetreado y tampoco es tan inmediata como pareces creer. Me declaro culpable de no conocer Blade Runner pero mis emociones cinéfilas son más antíguas y,casi siempre,en blanco y negro. Estoy muy contento y agradecido por tu recuerdo que sabes estimo en mucho. Te felicito por ese trabajo tan laborioso. Un fuerte abrazo. Alfred

    ResponderEliminar
  5. Debería decir unas palabras de agradecimiento. Pero me he quedado mudo. Creo que es el efecto Zuckerberg. Aunque he de confesar que yo perdí la virginidad y la intimidad hace mucho tiempo y mi problema es que me encartaría volver a perderlas, pero no se como recuperarlas. Gracias por el premio.

    ResponderEliminar
  6. ¡Boni está exultante! Ya la ha visto. Me pregunto yo si todos los adictos a BR no seréis en realidad unos replicantes infiltrados. A mí me gusta más La Forma del Agua.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues muchas gracias a todos por vuestra fidelidad. Yo creo que el premio es merecido para todos. Incluso tengo alguno de sobra, por si alguien reclama el mismo privilegio. Os mando un fuerte abrazo colectivo.

      Eliminar