Viene Bruce Springsteen el sábado
próximo a Madrid, ciudad donde no toca desde que lo hizo en 2012, en el mismo escenario, el
Santiago Bernabeu. Al año siguiente incluyó sólo una visita a España, en el
campo de El Molinón, en Gijón. En la gira de este año del Señor de 2016, ha
tenido a bien incluir tres conciertos: Barcelona, el sábado pasado, San
Sebastián esta tarde y Madrid en la fecha que ya he dicho. En Barna asistieron
al concierto 65.000 personas que llenaron el Camp Nou el mismo día en que el Barça se proclamó campeón de
Liga, asunto que no pareció interesar a los entregados espectadores del Boss,
que vibraron con las más de tres horas y media de concierto de este hombre, que
ha alcanzado una especie de plenitud vital en estos últimos años, puesto que su época
dorada como compositor culminó en 1980, con el doble álbum The River, hace más
de 35 años. En este blog ya se le dedicó hace más de un año un post a este
señor, a medias con la madre que lo parió, que pueden (y deben) consultar AQUÍ.
Deben leerlo, porque es complementario de este que estoy escribiendo.
Desde entonces están cayendo como
moscas diferentes figuras del rock, como Lou Reed, Bowie o Prince. El Boss goza
aparentemente de una salud de hierro. Hace poco me dijo un amigo médico
listillo que todos estos caen por la mala vida que se dieron de jóvenes, que
les pasa factura, como sucedió con los cuatro integrantes iniciales de Los Ramones, que ya
se han muerto todos, mientras que Bruce siempre se ha cuidado. No creo que esto
sea una correspondencia biunívoca, porque ninguno de los difuntos se castigó
tanto el cuerpo como Keith Richard, y ahí lo tienen tan contento. Lo último que
le pasó fue una lesión en la espalda, por caerse de un cocotero al que se había subido vaya usted a saber por qué. Vamos, que si
me caigo yo de un cocotero, tienen que escayolarme entero, como los heridos que
salían en los tebeos. Lo mismo puede decirse de Bob Dylan y hasta de Leonard
Cohen, que tiene ya más de 80 años. El que sí se cuida hace tiempo es Mick
Jagger.
Hablando de los Stones, me
cuentan que se llevan tan mal entre ellos que, para organizar las últimas giras
y concretar los detalles de sus conciertos, directamente se reúnen sus abogados
respectivos, porque entre ellos ni se hablan. No se soportan. Keith Richard es
un yonky inmortal, un walking dead que debe ser bastante difícil de aguantar. Cuando hizo de
padre del protagonista de Piratas del Caribe, todos en el equipo de rodaje acabaron hartos de él,
de su informalidad y la cantidad de tiempo y dinero que les hizo perder. Bruce
Springsteen es diferente. Bruce mantiene en su banda a algunos de sus músicos
originales y son todos amigos. Empezaron en New Jersey, en el barrio de Asbury
Park, hace más de 40 años. Su primer disco, de 1973, se llama precisamente
Greetings from Asbury Park NJ. Y allí estaban ya algunos de los que siguen
tocando con el Boss, sesentones como él. Como el batería Max Weinberg, cada vez
con más pinta de señor, y el bajo Garry Tallent.
Destaca singularmente el
guitarrista Steve van Zandt, también conocido como Little Steven (Stevencito).
Es el tipo del pañuelo en la cabeza, al que tienen en la imagen de arriba, que nunca falta al lado del Boss, haciendo
los coros. Ya se imaginarán que el
sujeto no se quita nunca el pañuelo, porque está calvo como una bola de billar. Y
cada vez más gordo, lo que acerca su imagen a la de Agustín Almodóvar. Cuarenta
años de acompañar a su amigo Bruce en todas sus giras, no le han impedido
desarrollar en paralelo una lucrativa carrera como actor, que le ha llevado a
interpretar durante diez años a un gangster con peluquín en las once temporadas
de la gran serie de TV Los Soprano, imagen que tienen a la derecha. Algunos de los
integrantes iniciales de la E-Street Band se han muerto: el teclista Danny
Federici en 2008 y sobre todo el gran Clarence Clemons, el gigante apodado The
Big Man que tocaba el saxo en la banda. Clemons, fallecido en 2011, había sido jugador de fútbol
americano y le daba un punto soul a la música del grupo, definitivamente
perdido. Aunque Bruce, siempre fiel a su amigo, lo ha sustituido por su sobrino,
el joven Jake Clemons.
Completan la banda Patti Scialfa
(esposa de Springsteen) a la guitarra rítmica, y Nils Lofgren como guitarra
solista, en un puesto en el que se han ido sucediendo diversos artistas.
Lofgren era ya un artista reconocido con carrera contrastada, cuando el Boss lo
fichó. Y aquí tienen a este grupo de sexagenarios haciendo lo que más les gusta:
tocar en directo. Como ya les he contado, la carrera del Boss arrancó en el 73,
con un par de discos de escasa repercusión. Luego la banda se encerró dos
años hasta crear el mítico Born tu run, que llegó a todos los números uno. Bruce descubrió entonces que estaba atado por una serie de contratos leoninos
con managers e intermediarios dispuestos a vivir del invento. Se tiró tres años
pleiteando, hasta que liberó sus derechos. Pero no estuvo ocioso mientras
tanto.
En 1978, ya dueño de su obra, se
presentó a su nueva productora con material para tres discos LP. La
discográfica hizo una selección y el resultado fue el extraordinario Darkness
on the Edge of Town, tal vez uno de los mejores discos de la historia. Repitió
la jugada en 1980 con el doble álbum The River. Y ahí se agotó su creatividad.
Desde entonces, sus discos de estudio no hacen sino copiar la fórmula. Menos
mal que ha encontrado el filón de los conciertos en directo, en los
que nadie duda de que es el más grande. 30 años más tarde, sigue tocando las mismas maravillosas canciones que
compuso en esa época de sobreproducción creativa. Es curioso esto de las
explosiones creativas de los músicos. Bowie compuso mil maravillas entre el 70
y el 75. Y Lennon en tiempos de los Beatles y un poco después. Sin saber por qué, hay un momento en que la
fuente se seca y hay que admitirlo. El único que se reinventa de vez en cuando
es Bob Dylan, otro que en sus años de locuras se cuidó tan poco como Keith
Richards y ahí lo tienen vivito y coleando.
Ya saben que en 1981, cuando a
este señor no lo conocía casi nadie en España, yo cogí el tren del rock para ir
a verlo en Barcelona. La fecha, el 21 de abril y el lugar, el Palau Dels Esports. De
la misma forma, algunos amigos míos viajaron ayer a Donosti, donde las entradas
para hoy eran más asequibles que las de Madrid. Supongo que a esta hora ya
estarán rondando Anoeta. Las canciones del Boss de esos años dorados, encima
tienen unas letras extraordinarias. Bruce siempre ha sido un hombre solidario,
capaz de entender el dolor, el duelo y la pérdida, porque él mismo ha tenido
que sufrirlo. Les voy a poner un par de ejemplos, para que entiendan lo que
digo: el Youtube está lleno de vídeos con sus canciones subtituladas en español.
Vean primero este: Point Blank, literalmente: A quemarropa. Un retrato de una
mujer a la que la vida ha devastado. Hay que tener una sensibilidad especial
para componer esto.
No me digan que no es una cosa emocionante. El otro tema que les traigo es el archiconocido The
River. En 1980, Bruce ya habla hasta de la crisis de la construcción y la
desolación del que se tiene que ir al paro. Estas eran las letras que escribía este hombre hace más de 35 años.
En fin, mucho de lo que aquí se
ha contado, seguro que mis seguidores más rockeros ya se lo sabían pero, como
soy un listillo y un repipi, voy a añadir algo que me apuesto lo que
quieran a que no lo sabían. El Boss es una figura de nivel mundial, que ha
trascendido de su pequeño barrio de New Jersey. Pero no es el único músico de
la zona. Hasta el punto de que incluso puede hablarse de un sonido New Jersey.
Por ejemplo, Little Steven se unió a Bruce desde el principio, pero antes ya había tocado en otra
banda. La que encabezaba el bueno de Southside Johnny. Su nombre era inequívoco:
Southside Johnny and the Asbury Jukes.
El tipo ha seguido todo este tiempo componiendo y tocando por los bares y
auditorios locales. No envidia al Boss, de quien sigue siendo muy buen amigo. Bien, pues el año pasado, este casi septuagenario se animó, reunió a su banda de toda la vida y grabó un
disco de estudio. Se llama Soul Time
y es cojonudo. Les voy a dejar con una canción suya. Ya sé que se da un aire a Bruce. No podría ser de otra manera, siendo como son del mismo barrio. Pero en canciones como esta tiene su propio punto soul. Pásenlo bien.
Pues mira que había oído cientos de veces The River pero, como no sé inglés, no se me había ocurrido indagar en la letra. Al final, este artista lo que hace es retomar el antiguo verso de Garcia Lorca: Y yo me la llevé al río, etc.
ResponderEliminarFTV
Está usted en lo cierto. Aunque a mí me gusta más la versión apócrifa del verso de Lorca:
EliminarY yo me la llevé al río
Pensando que era mozuela
Y resultó ser un tío
Que por poco me la cuela
Una pequeña corrección un poco puntillosa: la serie de Los Soprano solo tiene 6 temporadas.
ResponderEliminarTe agradezco la precisión. Mi error evidencia que no seguí la serie con mucha atención en su día, es ahora cuando estoy viendo capítulos sueltos y, de verdad, pensaba que había durado más. De acuerdo con las reglas del blog, dejo el texto tal cual, para que quede constancia de mi error y tu corrección. Por lo demás, la serie es buenísima.
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