Eso digo yo. ¿Qué significa
exactamente queer? Hasta hace unos
días desconocía totalmente este término y les cuento cómo llegué a plantearme esa
pregunta. Como saben, estoy suscrito desde hace años a una página en la que se
informa de la convocatoria de premios literarios en todo el ámbito de
Latinoamérica y España. Tengo el vicio de consultarla de vez en cuando, por ver
si puedo presentar alguno de los textos que tengo escritos y con los que ya he
ganado un premio de novela corta y he estado entre los finalistas de otros dos
.
En las Bases, casi siempre hay
alguna condición que me inhabilita para presentarme. Por ejemplo: concursos
para jóvenes valores, o para nacidos después de 1968, o para estudiantes
de una determinada carrera, o de relatos
de fantasía, o de terror, o de ciencia ficción, o sobre mujeres, o
minusválidos, o de temática de abogados, o premios exclusivos para mexicanos,
argentinos o bolivianos, o de microrrelatos (soy incapaz de escribir algo tan
corto).
Entre todos estos, durante años
he tenido que desechar también el Premio
Terenci Moix, de temática gay o lésbica, porque no tengo nada escrito al
respecto. Con esa denominación, el premio se convocó y falló puntualmente hasta
2009. En 2010 quedó desierto, circunstancia que no sé si tuvo algo que ver en
el cambio de nombre del certamen. A partir de 2011, pasó a llamarse Premio Fundación Arena de Narrativa GLBT.
La Fundación Arena es la misma que lo organizaba hasta entonces y las siglas
corresponden a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. Nada que objetar
hasta aquí.
El problema es que este año el
premio se llama igual, pero hace referencia a Narrativa GLBTQ. ¡Joder! Ha
aparecido una Q. Y digo yo: ¿qué coño es esa Q? Buceando en las Bases, he
averiguado que la q corresponde a queer.
Tengo claro lo que es un gay, una lesbiana, un/una bisexual y un/una
transexual. Como no sé lo que es queer,
lo he mirado en la Wikipedia. Y tengo que confesarles que, después de varios
días buscando, sigo sin saber lo que es.
Vamos por partes. Estamos
hablando del peliagudo tema de las identidades sexuales, un asunto que lleva a
una serie de denominaciones con las que determinadas personas se identifican.
Esas identidades a menudo van ligadas a una determinada sexualidad, a unos
signos externos con los que se manifiesta, tanto estéticos como de
comportamiento, y, en definitiva, a una forma de que las gentes de una determinada tendencia se
reconozcan entre ellas con facilidad (aunque los hay que siguen dentro del incómodo
armario, obsesionados en disimular su condición). En ese contexto, yo busco queer y encuentro que existe un
colectivo que al parecer se identifica con ese calificativo. La Wikipedia
incluye una definición que les transcribo:
La teoría
queer rechaza la clasificación
de los individuos en categorías universales como "homosexual",
"heterosexual", "hombre" o "mujer",
"transexualidad" o "travestismo", las cuales considera que
están sujetas a restricciones conceptuales propias de la cultura heterosexual,
y sostiene que éstas realmente esconden un número enorme de variaciones
culturales, ninguna de las cuales sería más fundamental o natural que las
otras. Contra el concepto clásico de género, que distinguía lo
"heterosexual" socialmente aceptado (en inglés straight) de lo "anómalo" (queer), la teoría queer afirma que
todas las identidades sociales son igualmente anómalas. Parte, por tanto, del
rechazo a la realidad factual que supone el hecho biológico de la
homosexualidad/ heterosexualidad, la existencia de individuos
"hombre" o "mujer" en la especie humana, para limitar
dichos conceptos a la perspectiva que una sociedad y/o cultura concreta tengan
de ellos dentro de las relaciones que se establezcan entre sus miembros.
Tal vez yo sea un poco ceporro,
pero díganme: ¿han entendido ustedes algo? No pretendo bromear con un tema tan
serio, pero yo leo el texto anterior y, como suele decirse, no lo pillo. Un
poco más abajo, dice lo siguiente:
La teoría queer parte de la consideración del género como una construcción
y no como un hecho natural y establece ante todo la posibilidad de repensar las
identidades desde fuera de los cuadros normativos de una sociedad que entiende
el hecho sexual como constitutivo de una separación binaria de los seres
humanos; dicha separación estaría fundada en la idea de la complementariedad de
la pareja heterosexual.
Muy bien, vamos a suponer que
estoy de acuerdo. Yo también creo que no hay diferencias naturales entre los
géneros y que la división de los humanos en sexos y categorías es una
construcción social (obviaremos el hecho indudable de que a unos nos cuelga
entre las piernas una parte del cuerpo ciertamente característica, y a otras no,
entre otras diferencias no menores; estamos en una mera hipótesis). Como los queer niegan esa división, está claro
que no se sienten (y por tanto no son)
heterosexuales, ni gays, ni lesbianas, ni bisexuales, ni transexuales, ni
travestis, puesto que consideran todas éstas categorías como sociales,
inventadas y no naturales. Está claro lo que no son. Pero mi pregunta subsiste:
¿qué coño son?
Me disculpo por el uso de la
palabra coño, no por malsonante, sino
porque, en la deriva que estamos tomando, seguramente se entenderá que hace referencia
a una caracterización binaria, social, demodé y empobrecedora de la realidad
natural de los humanos. Repito que soy un poco lerdo para estas cosas, pero es
que sigo sin ver a los queer como una
quinta categoría. Entro en sus propias Web y todas reiteran lo mismo: el rechazo
a la división de géneros.
Definitivamente perplejo, opto
por dejar Internet y preguntar a uno de mis amigos del mundillo gay. Me dice
que no hay nada más, que la ideología queer
se limita a eso, a rechazar la división por sexos, y es una línea de pensamiento
que surge a la contra. Que los gays fueron en su día un movimiento muy combativo
e interesante, hasta que se acomodaron y se domesticaron. Y que ahora hay una
nueva generación de homosexuales, que rechazan esa integración y pretenden
recuperar el viejo espíritu de lucha contra lo establecido. Por eso rechazan la
denominación amable gay (alegre) y reivindican
el vocablo queer, que en el mundo
anglosajón se utilizaba como insulto (como maricón, en español).
Vale, ya lo voy entendiendo. En
coherencia con eso, en Argentina existe una Federación GLBT, cuyo periódico
digital se llama precisamente Queer. Pero volvamos al premio de la Fundación
Arena. Si no he entendido mal el asunto, incluir a los Q como una quinta
categoría a sumar a los GLBT, es una verdadera gilipollez. Lo que estos señores/ñoras
quieren, es precisamente obviar las categorías, no ser una más. Lo suyo es una ideología transversal, que niega la necesidad de dividir al ser humano en esas categorías. Creo que no se han enterado
de nada, estos de la Fundación.
Pero la cosa tiene una última
derivada sorprendente. Porque, si se admiten textos de temática Q, a lo mejor
yo podría presentarme a ese premio. Precisemos: para concursar no se exige que
el autor sea G, L, B, T, ni siquiera Q. Sólo debe serlo su texto. A finales de
2008, cuando yo escribí mi premiada novela La
Human Race sin siquiera sospechar que existía una temática queer, esbocé un personaje, Rosa, la
chica antagonista, que rechaza que la encasillen como lesbiana o heterosexual.
Cuando el protagonista le pide que se defina de una vez en uno u otro sentido, se
cabrea hasta tal punto que le lanza la siguiente parrafada:
–Si es que la prensa y la televisión tienden
a crear categorías excluyentes y eso es falso. Los medios modelan una opinión
políticamente correcta que está hecha de definiciones: blanco o negro. Y eso no
son más que estereotipos. Las tendencias sexuales no son compartimentos
estancos. ¿Tú has estado siempre seguro de tu orientación sexual?
Así lo escribí y así quedó
publicado. ¿No me digan que esta declaración no constituye un alegato queer en toda regla? ¿No creen que mi
novela podría concursar al premio de la Fundación Arena? No, si al final va a
resultar que soy una especie de protoqueer.
¡Hay gente pa to!
ResponderEliminarDeduzco de lo escueto de su comentario que se ha quedado tan patidifuso como yo. En general procuro acercarme con respeto a cualquier tema, pero ante determinados cuelgues es difícil no caer en el sarcasmo. Y además, detras vienen los radicales, fundamentalistas y talibanes: una pareja de Canada, seguidora de esta teoría, ha decidido no revelar el sexo de su hijo/a, que se mantendrá en secreto hasta que el angelito/a sea mayor y pueda decidir por sí mismo que opción elige. No dudo que este pobre especimen sera un monstruo muy desgraciado, como Hildegart.
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