En este mundo convulso que nos ha
tocado vivir, la información que nos llega es amplísima, aparentemente, pero
tiene truco: nada es lo que parece. La tarea de deslindar las falacias de las
verdades ocultas entre la hojarasca de esa marea de información que nos invade,
es casi uno de los elementos esenciales de este blog, junto con los juegos en
torno al lenguaje, una curiosidad infinita, el uso del sentido del humor como
medicina frente a las malas noticias y el esfuerzo por mantener los textos en
los límites de una cierta buena educación, o una especie de buen gusto, si
quieren, en el ánimo de no faltar a
nadie (dentro de un orden).
Y, sobre todo, intentar abordar
lo que nos llega sin prejuicios o ataduras mentales previas. Por ejemplo, hoy en
El País, mi admirado John Carlin
habla de lo fácilmente que Trump cambia de criterio y pasa a defender lo
contrario de lo que decía ayer mismo. Volubilidad que Carlin atribuye a su
pragmatismo, a la falta de una ideología básica en cuyos principios se puedan
inscribir sus decisiones. Bueno, en eso discrepo. En 1984, el PSOE (con su
mochila de principios históricamente llena) pasó de un día para otro del OTAN, de entrada, no al OTAN, de salida, menos. Esto de decir diego donde hace dos días decían digo, es algo consustancial a los
políticos. Recuerden la conocida frase de Groucho: estos son mis principios, si no les gustan, tengo otros. Pero es cierto que Trump está demostrando ser bastante veleta (menos
mal, porque así no hará muchas de las tropelías que prometió en campaña).
A lo que íbamos: hay gente que
detesta a Trump de tal forma que le parece horrible que proponga una cosa y
también que proponga la contraria. El caso es ponerle verde. Por ejemplo: Trump
ha cancelado las negociaciones con Europa para establecer el llamado TTIP, un
tratado de libre comercio que llevaba preparándose más de tres años. Y todo el
mundo proclama escandalizado: ¿cómo es posible que haga esa barbaridad? Pero
muchos de los que ahora se echan las manos a la cabeza, el año pasado por estas
fechas se estaban manifestando contra el TTIP por las calles de Madrid. Yo
recuerdo que pretendía quedar con una amiga para tomar unas cervezas y me dijo
que no, porque tenía que manifestarse contra el TTIP. Con un deje de reproche
en el tono, añadió: –¿tú no vas a la mani? No –le respondí–, yo no puedo
protestar contra algo que no sé lo que es. –Ese es el problema, que están
acordando a nuestras espaldas algo que no conocemos y eso huele muy mal.
Esta amiga mía ahora se hace
cruces con el abandono del TTIP. Trump va a acabar con la globalización, es un
aislacionista y sólo le interesa el frente interior –dice. Desde estos sectores
críticos, como los que representa mi amiga, se ha censurado el lanzamiento de
una bomba gigantesca sobre una base aérea de Assad en Siria. Vale, pero ¿qué es
lo que tenía que haber hecho Trump frente a un ataque con armas químicas a la
población civil? Si no hubiera hecho nada, se le consideraría un egoísta
insensible al sufrimiento de la gente. Yo ya he dado mi opinión sobre este
asunto. La Siria de Assad es un miembro histórico del área de influencia de
Rusia. Es muy raro que Assad, ahora que tiene la guerra ganada, incluso la de
la propaganda, de pronto bombardee un pueblo con armas químicas. A mí me huele
muy mal eso. Me huele a provocación de Putin para ver hasta dónde llega el
proverbial carácter mosqueón de Trump. Un movimiento de ajedrez: adelantas un
peón y esperas el movimiento del contrario.
De lo que no sé qué pensar es de
toda esta escalada de la tensión en torno a Corea del Norte. El régimen de Kim
Jong-un es miembro histórico del área de influencia de China. Pero su gordo
dictador está mucho más loco que Assad y, además, cuesta creer que China esté
probando a Trump, como Putin. Veremos qué recorrido tiene el asunto. Puede que
Kim esté simplemente fanfarroneando para consumo interior. O puede que, de acuerdo
con el gigante chino, se esté preparando su caída. Lo que no es creíble es que
por este fantoche se vaya a montar la tercera guerra mundial. Algo huele mal
también en este asunto, en el que la prensa magnifica sucesos nimios, como el
lanzamiento por Corea de unos misiles caseros que explotan a los cien metros, o
que los USA manden unos portaaviones que pasan de largo frente a la península
coreana.
La extensión de la red de
información instantánea por todo el mundo, no garantiza que lo que se distribuye
a su través sea cierto. Es un elemento muy poderoso, pero se utiliza para lo
que se quiere. Y, de la misma forma que en tiempos de Franco aprendimos a leer
entre líneas lo que nos quería decir la prensa, ahora hemos de saber deslindar
lo que está detrás de la información que nos llega, para distinguir la verdad
oculta, del simple postureo. Por eso me encanta la actuación del concejal de
Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Sánchez Mato, que el otro día se vio en la
tesitura de votar a mano alzada una propuesta de su propio grupo que no le
gustaba, y lo hizo tapándose la nariz. Preguntado luego al respecto, declaró
que la propuesta olía muy mal. Vean la foto y seguimos.
No conozco los detalles técnicos
del asunto que se votaba. Según la prensa, se trataba de admitir un cambio a
uso hotelero de un inmueble del centro. Si el equipo de gobierno lo propuso,
imagino que, o bien les parecía bien, o bien el asunto estaba tan cerrado al
final de la anterior legislatura, que su no admisión hubiera supuesto el pago de
alguna indemnización al propietario. Me da igual. El caso es que el equipo de
ediles, mayoritariamente errejonudos, que arropan a la señora Carmena, votaron
a favor, y también lo hizo el PP. El señor Sánchez Mato, proveniente de
Izquierda Unida, resolvió la contradicción con sentido del humor. Su actitud
fue más auténtica que la de los del grupo del PSOE, que votaron en contra por
puro postureo (si hubiera hecho falta para sacar la propuesta adelante, habrían
modificado el sentido de su voto), y lo mismo puede decirse de Ciudadanos, que
se abstuvieron.
Votar tapándose la nariz, a causa
del pestazo, es todo un hallazgo. A mí ya me ha resuelto el problema de mi
próximo voto. No sé qué es lo que votaré, el día que me toque, pero, tal como
están las cosas, me malicio que tendré que hacerlo con la nariz tapada. Yo creo
que esta sería también una solución para los votantes del señor Melenchon, en
Francia. Este buen hombre, como Pablo Iglesias y otros de su estilo, desconoce
la diferencia entre táctica y estrategia. Por eso, con ese punto de vista
estrictamente táctico, manifiesta que no puede recomendar a sus seguidores el
sentido de voto en la segunda vuelta. La solución Sánchez Mato le vendría como
anillo al dedo: señor Melenchon, recomiende usted a sus seguidores que voten a
Macron, tapándose la nariz, si así se lo aconsejan sus principios.
Estratégicamente, es decir, a medio plazo, a su grupo no le conviene que gane
la señora Le Pen.
El año pasado, cuando Sánchez
(Pedro) se postuló como presidente de una coalición PSOE-Ciudadanos (la mejor
propuesta nacional que se ha hecho en los últimos tiempos, en mi opinión),
Iglesias mostró su falta de inteligencia estratégica y votó que no, en una
cagada ya histórica. Su decisión fue exclusivamente táctica y los votantes se
lo hicieron pagar en las siguientes elecciones. Qué bien le hubiera venido un
poco de sentido del humor. ¿Se imaginan a los 80 miembros de Podemos
absteniéndose con una mano en alto mientras se tapaban la nariz con la otra?
Otro gallo nos cantaría ahora, a nosotros y a ellos, los de Podemos. Así que, en la segunda vuelta del próximo día
7, confiemos en que los franceses se pongan las pilas y voten con cabeza,
incluso tapándose la nariz, si quieren.
Otra cosa que se ventila el
próximo domingo es el futuro del Deportivo, que podría certificar su
permanencia matemática en primera división. Yo no puedo votar en Francia y por
tanto no veo necesario irme a París a apoyar a mi amigo Philippe, pero a La Coruña
sí que me puedo acercar. Pero esto ya se lo cuento en el próximo post. Sigan
disfrutando del puente.
El 2.05.17, Anónimo escribió:
ResponderEliminarA la vista del título, yo creía que nos ibas a hablar de la familia de Ignacio González. O la de Pujol. Eso sí que huele.
Mi respuesta el 10.05.17:
EliminarTotalmente de acuerdo. Pero eso ya lo encuentra usted en la prensa diaria.
El 5.05.17, el Coronel Groucho escribió:
ResponderEliminarMuchas gracias por mencionarme en el tema de los principios. En cuanto al Deportivo creo que está salvado porque el Real Sporting está empeñado en bajar a segunda y no da ni una. Un abrazo amigo.
Mi respuesta el 10.05.17:
EliminarA ver si el próximo finde se nos da, porque esto es como un dolor de huevos. Un abrazo.