jueves, 31 de julio de 2014

273. Despedidas y Egoblogs

Bueno, supongo que ya habrán notado que se ha recrudecido la carga de nuevos textos en esta última semana. No es que haya pasado nada especial que no estuviera sucediendo antes, es que les quiero compensar por la sequía que viene. No sé si será éste mi último post hasta el  ferragosto, o tendré margen de colgar algún otro en los tres próximos días. Lo que sí les puedo asegurar es que tengo un billete de ida a Bucarest para el lunes, 4 de agosto por la mañana; que no me llevo el ordenador, por lo que es altamente improbable, por no decir imposible, que pueda subir nuevas reflexiones a la carrera en esos días y, finalmente, que mi vuelta a Madrid está prevista para el día 15, fecha de la Virgen de Agosto (como decía mi padre: Dios mediando).

En el horizonte post-vacaciones planean algunos otros viajes: Este de Alemania (esperaré a que se concrete del todo para hablar de ello en este foro), Seúl, aprovechando la estancia de mi hijo Kike a partir de septiembre y, por supuesto, La Coruña, de donde me llegan cantos de sirena cada vez más irresistibles. Mañana termina para mí el curso laboral (salvo la previa escapada a Friburgo) y mañana también empieza mi penúltimo verano como trabajador activo (es un decir), antes de entrar en el veraneo eterno de la jubilación. Porque han de saber que, a partir de la reciente despedida de una compañera muy próxima y querida, no he resistido más la presión y me he constituido en las oficinas de la Seguridá Sociá.

Una vez personado ante la ventanilla correspondiente, frente a una chica con un letrerito sobrepuesto en la pechera que decía Verónica, le he dicho, así de un tirón: Vero, cielo, que vengo yo aquí a que m’expliques tú mu bien explicao hasta cuando voy a tener que seguir trabajando, que tengo yo una desazón y una angustia y un come-come que ya no me aguanto ni yo, fíjate lo que te digo, corazón, que m’han dicho a mí que hay una cosa que se llama “clases pasivas” y digo yo pa mí, osá, digo: pero ¿dónde s’ha visto una clase más pasiva que la mía, ozú, que no puedo ya ni correr ni na, con esta espalda que no me deja descansar? ¡Madre del amor hermoso! ¡Qué he hecho yo para merecer esto! Así que esta mañana m’he dicho yo pa mí, osá, digo: NADA: que me voy a ver a la Vero y que me lo especifique bien especificao…

Bien, tras una ardua gestión, he conseguido la respuesta que buscaba. Les cuento. Me toca seguir trabajando hasta cumplir 65 años y cuatro meses, de acuerdo con el escalonamiento progresivo establecido por el gobierno del señor Rajoy para alcanzar gradualmente la jubilación a los 67. Eso quiere decir que habré de seguir acudiendo a la cárcel esta de régimen abierto, hasta el día del Señor del 19 de junio de 2016. Por eso digo que este es mi penúltimo verano como activo. Algún colega sindicalista me ha recomendado que pida el reenganche hasta los 70, y luego renuncie en cuanto llegue a la fecha antedicha. Con tres objetivos: UNO dar margen a un milagro de última hora (el reenganche se pide con seis meses de antelación), DOS dejarles bien clarito que me voy cuando YO quiero, y no cuando decidan mis jefes o el señor Rajoy, y TRES dar musho por culo. Creo que lo haré, especialmente por la razón 3.

Hablando de temas escabrosos, aun no tengo el resultado del análisis anatomopatológico del urdangarín de 3 mm. que me extrajeron de mis partes íntimas, tras denuncia del ojo de Dios, introducido en mi interior por salva sea la parte, previa anestesia y orientación de mi cuerpo serrano hacia La Meca, dicho esto último sin ánimo de ofender sensibilidades en tiempos de final del Ramadán. Tengo una nueva consulta a la vuelta de Rumanía, para ver si por entonces han encontrado el dichoso informe. Quiero pensar que no news is good news, pero lo cierto es que nadie me ha dicho nada, y por eso no les había dado noticia.

En este tiempo de despedidas, el otro día quedé con Lisardo a tomar un tinto de verano en Los Caracoles, en la Ribera de Curtidores, para desearle unas buenas vacaciones. Tras el tercer tinto de verano, compungió el rostro y reconoció que yo tenía razón cuando no quise hacerme una cuenta de Twitter. Lo que le había llevado a esa conclusión es la historia que les resumo a continuación. Resulta que le tocó ir a la boda de una sobrina, por parte de su hermana La Fina, nada menos que en Los Jerónimos, fíjese usted, don Emilio. Le apetecía cero, pero no tenía más remedio que cumplir con la familia. En el festejo subsiguiente, departiendo con parientes de esos a los que sólo se ve en bodas y entierros, le contaron que la hermana pequeña de la novia, 15 años (una niña la última vez que la había visto), se había vuelto famosa, porque tenía un Blog que era la releche.

El bueno de Lisardo se acercó a la chica y le hizo saber que él tenía un amigo que también era bloguero y además buenísimo, un crack. Preguntado por la niña sobre cuántas visitas registraba el blog de su amigo el crack, Lisardo dijo la verdad: una media de 30 a 40 visitas diarias, algunos días 100. Bueno, conociéndolo seguro que infló un poco los resultados. La joven hizo un mohín despreciativo: ella había superado las 5.000 visitas diarias y seguía creciendo. Como se pueden imaginar, el blog de esta adolescente está vinculado a una cuenta de Twitter, que avisa instantáneamente de cada nueva entrada a todos sus seguidores.

Con el mismo mohín, la chica le aclaró a su tío que lo suyo era una nueva modalidad, que se llama Egoblog. Consiste en que uno habla sólo de sí mismo, contando nimiedades, con poco texto y mucha foto de las llamadas selfies. Lisardo no me quiso dar la dirección, pero él sí había entrado al día siguiente y estaba indignado. El blog de su sobrina tenía incluso varias entradas diarias, del estilo: “esta noche me ha picado un mosquito” (foto de la picadura). O bien: me he lavado el pelo y se me ha quedado hecho un asco, voy a tener que cambiar de champú (foto de la cabeza como una escarola). Obviamente una gilipollez. Hombre, los partidarios del morbo y el cotilleo en torno a las It-girls (apunten también la palabreja), entiendo que puedan entrar de forma compulsiva en el Egoblog  de Miley Cirus, a ver si sigue sacando la lengua. Pero ¿qué sentido tiene entrar en el Egoblog de una niña medio lela que cuenta insulseces.


He leído algo al respecto en la red y parece que los seguidores de este tipo de foros son gente que aprecia por encima de todo lo auténtico. Lo que esta niña cuenta es de verdad, es exactamente lo que le pasa por la cabeza. No pretende figurar ni parecer lo que no es. He oído también que hay gente que se traga los insufribles partidos de fútbol en abierto, sólo porque son de verdad en directo. El resto de la programación es en diferido, es decir, enlatada y previamente supervisada. Hasta los telediarios se dan con cinco minutos de desfase, por si hay algo que quede muy mal y deba eliminarse. En un partido de fútbol, en cambio, se pueden ver imágenes que en diferido se censurarían (como los sempiternos mocos enérgicamente proyectados al césped, tapando un lado de la nariz). Así que si una cría aburrida e inculta se monta un Egoblog, pues la gente entra en su vida y en su intimidad y en su mente y disfruta con eso. Digo yo que también habrá un cierto morbo por ver si se tira un pedo en directo (se incluyen vídeos grabados con el smartphone) o si podemos, en un descuido, verle fugazmente la santa faz, como les pasó a los alborozados fans de Laura Pausini en un concierto reciente.

Pero lo que más indignó a mi querido Lisardo, es que su sobrina está en estos momentos en uno de los primeros lugares en el ranking nacional de blogs, por número de visitantes. Por eso reniega ahora de Twitter, y ha retrocedido unos pasitos hacia su prehistoria analógica. La verdad es que uno se entera de estas cosas y le dan ganas de volverse catalán, ejercer el derecho a decidir y convertirse en coreano (del sur, por Dios). Así que ya lo saben. No sé si mi blog, que va ya para dos años, es un Egoblog, pero yo procuro que no lo sea (este post de hoy va un poquito en la línea, pero no llega a los extremos citados). Tal vez haya que conocer estos excesos para volver un poco al pasado, como Lisardo. Yo, de momento, me voy a llevar a Rumanía una libreta de gusanillo, un lápiz Faber Castell con su correspondiente sacapuntas y una goma de borrar Milán, de las blandas. Anotaré mis impresiones de la tierra de Drácula (y Ceaucescu), para contárselas puntualmente a la vuelta.

Que pasen ustedes unas buenas vacaciones (y no dejen de consultar el blog, que ya saben que soy muy mentiroso y, cada vez que me despido, les doy gato por liebre)

lunes, 28 de julio de 2014

272. ¡El que les robaba era Pujol!

Qué canalla tienes que ser para engañar a tus seguidores con campañas como esa reciente de España nos roba, mientras te estás quedando con su dinero. Llevándotelo a dos manos. Guardándolo en Suiza o, como en el caso del padre de Artur Mas, en Liechtenstein (insisto: pronúncienlo Lij-tens-tain). Artur Mas era el Conseller de Hacienda de Pujol. No un conseller cualquiera, de Cultura o Interior, no. Era el Conseller de Hacienda. El que debía mirar para otro lado. Y lo hizo tan bien que de ahí pasó a ser el Conseller en Cap, o sea el hereu. Y luego el jefe. Creían las buenas gentes de Cataluña que los secesionistas eran inmaculados, que trabajaban sólo por el bien de su pueblo, que tras la independencia entrarían todos en una especie de Arcadia pura y virginal, sin corruptos, ni paro, ni desahucios, ni recortes a la investigación y la sanidad, donde hasta el SIDA se curaría por el simple procedimiento de hablarle en catalán al virus.

Y, de pronto, se han dado de bruces con la realidad: sus políticos son tan poco de fiar como los políticos españoles. Una decepción equivalente a la del líder simio César, del que les hablé en el post anterior, cuando constata que los monos se han vuelto tan malvados, crueles y falsos como los humanos, de los que siempre se habían querido sentir diferentes. O la de los hebreos de buena fe, cuando han visto en qué se ha convertido el Estado de Israel. El nacionalismo es también un virus (quizá más en el sentido informático, que en el clínico). Un virus que ataca a los pueblos con consecuencias fatales. Un estado mental colectivo que permite diferenciar a los canallas propios de los ajenos y disculpar a los primeros. No sé si era Robert de Niro en Uno de los nuestros el que decía: son unos cabrones, pero son nuestros cabrones.

Los nacionalistas catalanes presumen de ser un movimiento pacífico y tranquilo y hay que reconocer que, de momento, lo son. Pero antes o después saldrán de entre ellos los elementos más violentos que siempre surgen en estos procesos y que acaban por ver como enemigos a sus compañeros moderados y partidarios del diálogo. Ya han asomado la patita con las agresiones callejeras a Pere Navarro y al ministro del Interior, por no hablar de los insultos y abucheos a Raimon, figura venerable del catalanismo, a quien no consienten que tenga dudas sobre el proceso actual. Les recuerdo que, entre los insultos que más le corearon a Raimon, estaba el de ¡¡ESPAÑOL!! Pero el virus te permite explicar todo lo que sucede en clave de buenos y malos. Por ejemplo, el caso del señor Pujol, tiene una solución fácil. Salgan a la calle, vayan ante su casa y griten hasta quedar roncos: ¡¡¡¡PUJOL ESPAÑOL!!!! Luego vuelvan tranquilos a sus domicilios, cómanse una butifarra y sigan creyéndose que España les roba.

Todos estamos más o menos afectados por el virus o sus anticuerpos, como es mi caso: soy tan antinacionalista, que acabo dedicando páginas y páginas a esta mierda, cuando podría centrar mi blog en el rock’roll, la literatura o las mujeres guapas como la novia de Schweinsteiger. Al final han conseguido llevarnos a su terreno. Manda carallo. Mi querida terra galega está también infectada, aunque por una versión más benigna. Mis paisanos son demasiado listos y desconfiados como para que ciertos mensajes calen entre ellos. Sin embargo, ya he contado que mis sobrinos coruñeses y los hijos de todos mis amigos que han asistido allí a la escuela en los últimos años, a la pregunta de cuál es la asignatura más difícil de todas las que les ha tocado estudiar, contestan como un solo hombre: el gallego. Algo está pasando, pues, también allí. Porque ustedes saben que el gallego, como el catalán o el euskera, puntúa cero en el currículo, a la hora de optar a ingresar en cualquier universidad que no sea de la tierra. A mí me parece estupendo que se estudie y se fomente el gallego, pero no que su aprendizaje sea más duro que el de las Matemáticas o la Filosofía. 

Otra muestra de los efectos del virus. En el post #242 “Los conciertos de rock de 1980 en Madrid”, un joven lector del blog dice en su comentario que los grupos independentistas de rock, como Hertzainak o Brams, siempre han sido los mejores (algo que es bastante cierto), y que le gusta mucho mi blog aunque esté escrito por un nacionalista español. No quise ser muy duro con él en la respuesta, porque me hace mucha ilusión que me lea la gente más joven, pero la contestación es obvia: ¿es que para ti, chaval, es bueno ser nacionalista vasco o catalán y malo ser nacionalista español? Si es así, es que estás infectado gravemente por el maldito virus. En mi respuesta intenté explicarle que yo no soy nacionalista español, sino antinacionalista. Que me dan alergia las patrias, las banderas y los uniformes. Que me encantaría que los pueblos de España formasen una federación, a la que podríamos invitar a sumarse a Portugal. ¡Qué poderosos seríamos entonces! La Federación de los Pueblos Ibéricos.

Hasta el Rey Felipe está afectado por el tema. Y no me refiero al hecho de que incluyera en su primer discurso varias frases en los idiomas citados. A mí eso me parece cojonudo, creo que debería haber dicho más cosas en catalán, gallego  y euskera, idiomas que forman parte de nuestro acervo cultural y que todos deberíamos conocer. No. A lo que me refiero es al juramento. ¿No recuerdan cómo terminó? Juro respetar los derechos de los ciudadanos y de las comunidades autónomas. Entiendo que se lo escribieron así, y hasta puedo admitir que fuera lo más conveniente para tener la fiesta en paz. Pero a mí no me vale. No admito que los derechos de las comunidades autónomas se pongan al mismo nivel que los de los ciudadanos. A las comunidades, que les den. A quien hay que proteger es al ciudadano, coño.

Estos guiños se hacen para calmar al monstruo, pero son inútiles cuando van dirigidos a gentes que han llegado a la conclusión de que no se sienten españoles, sólo catalanes (que pobreza mental, yo estoy encantado de sentirme coruñés, gallego, español y europeo). En fin, que tendremos que seguir con este tema tan manido. Si pinchan a la derecha en la etiqueta “nacionalismo” pueden leer todo lo escrito al respecto. En alguna parte he dicho que reconozco el derecho a decidir de los pueblos, incluso el derecho a equivocarse y meter la pata hasta el corvejón. Pero, ahora que se acerca la consulta escocesa, tal vez no venga mal hacer un breve guión histórico del encuadre jurídico internacional del tema.

1.- 1980. Los separatistas del Quebec organizan una consulta para ver si siguen integrados en Canadá, o se independizan. Pierden claramente.

2.- 1995. Los separatistas del Quebec lo intentan de nuevo y vuelven a perder, pero esta vez por un margen muy estrecho. Entonces proclaman a los cuatro vientos que ya falta menos, que al siguiente intento conseguirán la ansiada independencia. El gobierno canadiense entiende que aquello es un cachondeo y pide instrucciones al Tribunal Supremo: ¿es lícito que se sigan celebrando referendums indefinidamente hasta que ganen los separatistas? ¿En qué condiciones?

3.- 2000. El Supremo del Canadá responde a la consulta formulada promulgando una ley muy sencilla: la Clarity Act. Según esa ley, el camino para que una región o nacionalidad se independice del Estado al que pertenece previamente, ha de constar de dos pasos: UNO, acuerdo entre el gobierno estatal y el gobierno regional, firmado y rubricado por ambas partes, en el que se establezcan las condiciones particulares de la secesión, y DOS, consulta posterior a los ciudadanos afectados, para que ratifiquen o no el acuerdo previo. En el documento suscrito se detallará entre otras condiciones el porcentaje de votantes requerido (puede que un 51% pelado no se estime suficiente).

4.- La Clarity Act es admitida internacionalmente como jurisprudencia internacional para los países integrantes de la ONU, salvo casos de pueblos oprimidos o machacados por una potencia ocupante (de ahí los intentos catalanes de demostrar que España les roba, o les oprime, contra lo que cualquier observador externo puede constatar).

5.- 2011. Alex Salmond, líder del Partido Nacional Escocés es reelegido presidente de Escocia con una mayoría abrumadora (antes gobernaba en coalición). Lo primero que hace es ir a hablar con David Cameron y plantearle un acuerdo al amparo de la Clarity Act. El acuerdo se firma en 2012 y es el origen de la consulta (legal) que se va a celebrar en Escocia en menos de dos meses. Por cierto que Salmond quería incluir una tercera opción (Estado federal con más competencias para Escocia), pero fue Cameron el que no la admitió: si querían una consulta, ésta tendría que dar sólo dos opciones, la independencia absoluta o quedarse como están. A Salmond no le quedó más remedio que aceptar. Ya saben que los británicos gustan de las apuestas y los órdagos.

6.- 2012. Artur Mas emprende la vía independentista tras el éxito de la Diada de ese año. Intenta acogerse a la Clarity Act, pero no llega a ningún acuerdo con el gobierno español. No consigue ni que le reciban. Entonces decide tirar por el camino de en medio. Pero su consulta no se ajusta al procedimiento fijado por la Clarity Act y, por tanto, no es homologable a la escocesa. Es una consulta ilegal.

7.- Entre medias, los habitantes de Quebec han conseguido la completa autonomía política, cultural y jurídica. En las últimas elecciones, los partidos secesionistas pierden muchos votos. Todos han comprendido que Canadá será mucho más fuerte si sigue unido, que los estados grandes son finalmente los que mejor protegen a sus ciudadanos de, entre otros enemigos, los grandes poderes económicos multinacionales, felices de que esos estados se fragmenten (para esquilmarlos mejor).

8.- En paralelo, los flamencos han conseguido que el Parlamento Belga apruebe una enmienda a su Constitución, que de hecho consagra la total autonomía, no sólo política, sino también financiera, del gobierno de Flandes a partir del día 1 de julio pasado. Poco antes, el principal partido independentista flamenco proclamó que, puesto que ya tienen lo que querían, renuncian al concepto “independencia”, que conllevaría la expulsión de Europa, etc.

Esa es la situación y Artur Mas tiene toda clase de modelos en que mirarse. Pero él sigue con su huida hacia delante, hacia el llamado choque de trenes. Sabe que solo uno de los dos trenes circula correctamente por la vía, pero a él le da igual. Es un cabezota y además no le queda otra: necesita la independencia ya mismo, antes de que se descubran más casos como el de Jorge Polluelo. Escolti, nen, que yo no le he llamado así por faltarle, ¿eh? Es que, por coherencia con el discurso nacionalista, a este señor ya no le podemos considerar catalán, sino español. ¿Cómo, si no, habría podido robarnos? 

viernes, 25 de julio de 2014

271. Monerías

Pues hablando de cambio climático, por fin ha llegado el calor asfixiante, con un mes de retraso, lo que se agradece. Hasta esta noche hemos dormido aceptablemente, entre ráfagas de aire fresquito, al menos en las horas próximas a la madrugada. Esta noche no, esta noche ha hecho un calor de la leche. No sé si ha quedado clara mi intención en el post anterior: denunciar la hipocresía que hay detrás de la frase comúnmente aceptada “nos estamos cargando el planeta”, que proclaman de forma unánime los ecologistas bienpensantes. Pues no, señores. Lo que estamos poniendo en riesgo es la supervivencia del género humano, digámoslo claro. La Tierra seguirá y se recuperará de nuestro infausto paso por su superficie, igual que superó las cinco extinciones masivas de especies que hubo antes. La actual (en curso desde 1500 y claramente provocada por las imprudentes conductas del humano) es sólo la sexta, tal como explica el artículo de hoy de El País, que pueden consultar AQUÍ.

A cosas como éstas hace referencia la serie de films El Planeta de los Simios, cuya última entrega vi en el cine la otra tarde, en una sala que anunciaba su proyección enriquecida con el último grito de los sistemas audiovisuales: el I-sens. Me senté en mi asiento con una cierta prevención, sin saber si me iban a obsequiar con el delicado aroma de los pedos de los monos pero, al final, la cosa no iba mucho más allá del sensurround de toda la vida. La primera película de la saga, de 1968 y con Charlton Heston de protagonista, sigue siendo la mejor de todas. Supongo que conocen la historia. Unos astronautas hibernados para un viaje de 2000 años, llegan a un planeta desconocido y despiertan. Están en un desierto, tienen provisiones para unos días y empiezan a caminar. Primero encuentran plantas y matojos, luego un río y luego la gran sorpresa: el planeta está dominado por monos vestidos con trajes medievales y armados con escopetas. Hay también humanos pero no saben ni hablar y están bajo el poder de los simios, que los tienen esclavizados y los exhiben en zoológicos.

Atacados por los monos, los demás mueren y Taylor, el personaje interpretado por Heston, es capturado y herido en la garganta por lo que pierde momentáneamente el habla y los simios creen que es uno más de los humanos del planeta. Intenta escapar y, en el forcejeo, recupera el habla y grita su ya mítica frase ¡Quítame tus sucias patas de encima, mono asqueroso! Finalmente escapa y cruza hacia lo que los monos llaman la zona prohibida, “en busca de su destino”. Un poco más allá la película termina cuando Taylor llega ante los restos de la Estatua de la Libertad, y comprende que el planeta es el mismo que él abandonó 2000 años antes. Los monos de esta película hablaban ingles (o español, después de doblada) y, a partir de ese detalle, el tipo podía haberse dado cuenta antes de que había vuelto a la Tierra, pero es comprensible que no se percatara en medio de las penalidades que sufre. También resulta comprensible que los espectadores no advirtiéramos ese error de guión, al visionar una película tan impactante (yo tenía 18 años cuando la vi en algún cine de la Gran Vía y todavía no me he recuperado de la impresión que me produjo el final del film).

El éxito de esta película generó cuatro secuelas infumables (yo sólo vi la primera), una serie de televisión también muy mala y una revisión a cargo del director Tim Burton en 2001, bastante floja según opinión unánime de los críticos a la que me sumo. Pero hace tres años se estrenó El origen del planeta de los simios, una precuela (horrible palabro adoptado por los entendidos), que es bastante interesante. La acción se desarrolla en un futuro muy cercano. Un científico pretende curar el alzheimer con un virus modificado, que prueba en monos a los que vuelve muy inteligentes. Por una serie de casualidades funestas el virus escapa de control, al tiempo que se descubre que a los humanos también les agudiza la inteligencia, reduciendo las consecuencias del alzheimer, pero con unos efectos secundarios fatales a los que los monos son inmunes. O sea, que los humanos se vuelven más listos y sin Alzheimer, pero se mueren a los dos días, mientras los monos se vuelven listos y sobreviven. Eso inicia el camino de la destrucción de nuestra civilización y la revolución de los simios, que un día terminará en el escenario apocalíptico de la película de Heston.

La nueva película El amanecer del planeta de los simios, recorre unos pasitos en esa trayectoria predeterminada. Aquí los humanos están ya bien jodidos pero resisten en pequeños núcleos aislados, mientras los simios se están empezando a organizar. Eso lleva a una serie de batallas muy espectaculares, en las que queda acreditado el carácter dañino para la Tierra del ser humano. El líder de los monos confía en que su raza sea diferente, pero al final se rinde a la evidencia de que ya son igual de crueles que los humanos. La inteligencia que les ha proporcionado ese nuevo virus, lleva aparejada la maldad. Interesantes reflexiones que se deducen de esta película que contrapone el racismo de los elementos más beligerantes de ambos bandos, con la voluntad de convivir y entenderse, compartida por los sectores más pacifistas de humanos y monos. Por cierto, el jefe simio al que ven en la imagen de arriba, tiene un inquietante parecido con el actor Willem Dafoe, a quien tienen abajo.

Es muy mono Willem Dafoe, dicho esto en sentido estricto y no en el sentido que suele atribuirse a esta expresión en la calle. Cuando yo era pequeño, se solía decir “es muy mono” para hablar de los niños guapos o simpáticos. Incluso de mujeres como la novia de Schweinsteiger se podía decir qué mona es, sin miedo a que se sintiera insultada. Me parece que se trata de una expresión un tanto en desuso, en Sudamérica usan más linda y por aquí le ha dado a la gente por decir es un pibón, tio, qué passa. Y en Catalonia-is-not-spain, pues dicen una xavala molt maca, noi, escolta.

Y ya que hablamos de guapos, aquí tienen la foto del último fichaje del Depor, que atiende por José Rodríguez y viene del Real Madrid, con cuyo uniforme posa en esta foto. ¡¡Ele!! No me dirán que es difícil averiguar de qué etnia es el angelito, por otra parte buen jugador al parecer. En su primera comparecencia ante los medios coruñeses ha declarado “estoy mu contento y mu felí con el fichaje, payo, que yo te digo a ti que me voy a dejar los pinreles y los gayumbos por el equipo, ariquitao. Que yo con el balón en la bota es como si me arrancara por soleares y no hay contrario que me pare, ariquitán-tan-tao. Ele, to’er mundo e güeno”. Vale, ya no hago más chistes, que luego me acusan de racista. A mí los calorros siempre me han caído de cine, y en pocos lugares me lo he pasado tan bien como en los conciertos del Camarón con Tomatito.

Por otra parte, en los periódicos locales destacan como su principal virtud su especial olfato de gol. Viendo la foto no cabe duda que debe de tener un olfato de gol grandísimo. El otro fichaje estelar de mi equipo del alma, se llama Isaac Cuenca y lo tienen en la imagen de abajo. También aparenta un olfato de gol superlativo. ¡Ay, Señor! ¡Qué tortura de temporada la que nos espera a los del Dépor! Que pasen un buen finde, a pesar de la caló.