martes, 10 de septiembre de 2013

173. En la resaca del fiasco

No quería yo volver a este tema, sobre el que me parece que habría que correr un estúpido velo (nunca mejor dicho), pero he recibido algunas críticas por estar (antes) a favor de la candidatura y no hacer (después) demasiada sangre con el resultado. Es algo que no me sorprende, ahora salen hasta de debajo de las piedras personas contrarias a la iniciativa que estaban calladas y, a toro pasado, se ensañan con el esperpento sonrojante de la relaxing cup of café con leche, ya definitivamente convertida en hit mundial.

Trabajando donde trabajo he de ser prudente, pero es que a mí lo que me pedía ayer el cuerpo era romper una lanza a favor de la señá alcaldesa, algo que seguro se hubiera interpretado como una forma de hacer la pelota, que ya sé que son ustedes así de retorcidos. Como saben, me gusta llevar la contraria y desmarcarme de la masa, cuando ésta se dedica a linchamientos mediáticos tan unánimes. Sólo diré una obviedad: la alcaldesa no escribió ese discurso, no fue suya la idea del café con leche, ni la de hablar en inglés, ni siquiera la de presentarse a la Olimpiada (regalo envenenado de Gallardón). 

Esta señora, por edad, formación y trayectoria, se limita a hacer lo que le dicen. No da para más. A los que habría que linchar es a los asesores que le prepararon semejante encerrona (ese maravilloso americano que sabía lo que había que hacer, un genio, oyes). Ella se limitó a salir como un ventrílocuo a recitar algo que no entendía (tal vez ni siquiera en castellano). Y el esfuerzo en aprenderse semejante peplum, para una persona que no sabe inglés ni es actriz, es cuando menos meritorio. Hacen falta muchos ensayos, mucha repetición, mucho trabajo en la sombra, para conseguir hacer el ridículo de una forma tan clamorosa.

Lo cabreante de verdad es el dinero gastado en un camino a ninguna parte, por el empecinamiento en volver a presentar una y otra vez la misma propuesta (por cierto, no he leído ningún artículo en la línea de mi teoría sobre la intervención de Alberto de Mónaco). Dicen los de IU y UPyD que quieren saber cuanto se ha gastado. Se lo digo yo. Candidatura de 2012: 60 millones (25,6 municipales, resto patrocinadores). Repetición para 2016: 37,8 millones (16,8 municipales). Y para 2020, otros 22, desconozco el monto de la parte municipal, pero la imagino cercana al cero. No son cantidades excesivas. Lo peor son los 500 millones invertidos en obtener y rehabilitar Cibeles (medio vacío), los 300 en construir la Caja Mágica (vacío del todo, excepto para el Master Series), o los 157 gastados ya en el nonato Centro de Deportes Acuáticos, sobre el que algunos opinan que lo mejor sería tirarlo y empezar otra vez.

Y los 9.800 millones de gastos en infraestructuras entre 2003 y 2011. Contra lo que piensa la gente, el parque Madrid Río con sus túneles no costó más de 2.300 (es una estimación personal). Como saben, creo que es un parque caro, pero bueno para la ciudad. El resto hasta 9.800 es más discutible, aunque son infraestructuras que ya se quedan hechas, para uso y disfrute de los automovilistas y mayor fluidez del tráfico. Tal vez parte de ese dinero se podría haber usado en construir una red de carriles bici, montar un servicio de alquiler de bicis como el que tienen las demás ciudades españolas y europeas, construir aparcamientos disuasorios en las entradas a la ciudad y hacer campañas de disuasión del uso del vehículo privado. Son políticas más baratas y rentables a largo plazo. Pero eso sí que ya no tiene mucho remedio.

En fin, es normal que me hayan llegado críticas por el bajo perfil de mis reflexiones a la carrera en este tema, ahora que todo el mundo piensa que la olimpiada era malísima y que el fracaso de la iniciativa nos permitirá iniciar el camino para empezar a desmontar el chiringuito de nuestra casta de políticos impresentables (¿para sustituirlos por quién?). No me sorprende esta línea de comentarios, que respeto. Lo que sí me ha sorprendido es que un señor me acuse de antiárabe, por considerar un desmadre la posibilidad de que ganara Estambul. Eso no lo acepto. Repasen mis recientes posts #168 al #170 y busquen un solo renglón hacia el pueblo árabe que no esté impregnado de respeto y cariño. Las buenas gentes de los castigados pueblos del mundo árabe, son mis hermanos.

¿A qué me refería entonces? Pues lo explico. Para nada soy antiárabe ni antimusulmán. Sí que me considero contrario a las religiones de Estado, a los fanatismos, los nacionalismos, los racismos, los machismos y todos los ismos que se les ocurran. Creo profundamente en el Estado laico o, por decirlo más claramente, aconfesional. En un Estado laico aconfesional, el ciudadano es libre de creer lo que quiera creer. La religión pasa entonces al ámbito privado de cada uno, un ámbito que yo respeto sin reservas. No encontrarán tampoco una sola línea irrespetuosa con ninguna religión en mis textos. Ese tipo de Estado genera una sociedad igualitaria, en la que la mujer es más libre que en ningún otro modelo conocido.

Mi idea después de visitar varios países árabes es que en ellos la mujer no tiene esa libertad. Ni siquiera hace falta visitarlos. Hace casi veinte años, cuando mis hijos eran pequeños, me tocó ir a Eurodisney y todavía recuerdo la imagen de algunas familias árabes: los dos varones delante, vestidos con chándales de Nike caminando tranquilamente con las manos en los bolsillos; las dos mujeres dos metros más atrás, cubiertas con el negro niqab, acarreando a los niños y con los bultos de todas las compras a la espalda. A eso es a lo que me estoy refiriendo. Los países árabes caminaban por la misma senda en pos de una sociedad avanzada, hasta que llegó el señor Jomeini y mandó parar. Las fotos de la Universidad del Cairo de antes y después de ese momento son significativas. Por eso pienso que no se puede ir a defender una candidatura olímpica con un presidente islamista rodeado por mujeres cubiertas con pañuelo. 

Pero yo no soy antimusulmán. Entre otras cosas, porque nosotros hemos llegado a la situación presente después de una larga lucha de siglos. Una lucha que, en el mundo árabe, no se ha ganado todavía. Les recuerdo que la civilizada Suiza autorizó a votar a las mujeres en 1971. Uno de mis bares preferidos de Nueva York, el McSorley’s Old Ale House, en el East Village, conserva en la pared los recortes de periódico que recuerdan que las mujeres no fueron admitidas en el bar hasta agosto de 1970, y gracias a una Sentencia del Supremo de los Estados Unidos, ante la denuncia de una asociación de mujeres americanas. Es decir, que nosotros venimos del mismo lugar. No somos mejores que los árabes. Tan sólo hemos avanzado un poco más en ese camino. Cuando yo era pequeño en Galicia, las mujeres mayores vestían de negro y llevaban pañuelo. Y el luto de las viudas era de por vida.

Ahora, entre nosotros, las mujeres dan por conquistados determinados terrenos y luchan por otros. Aquí abajo les traigo dos imágenes en ese sentido. En la primera, correspondiente a la portada de este lunes del periódico gratuito 20minutos pueden ver a Paloma Goñi, bloguera como yo y activista del movimiento para que las mujeres no se vean obligadas a afeitarse los sobacos (la que quiera que se los afeite, por supuesto). Más abajo tienen una foto de una protesta del movimiento Femen, tetas al viento. Por cierto, la mujer del centro es otra bloguera, en este caso egipcia, llamada Alia al Mahdi, y famosa por haberse fotografiado desnuda y haber subido las fotos a su blog. La bandera que muestra, además de la de su propio cuerpo, es la de Egipto. Su exhibición era una protesta contra la elección de Mursi. Y tuvo lugar en una ciudad europea, por supuesto. Ya ven por dónde voy.



Son sólo un par de pinceladas de hasta donde han llegado las mujeres (la mitad de los humanos) en nuestro mundo desarrollado. Pero hasta hace cuatro días la sociedad occidental no era muy diferente de las de las otras culturas. Para quien no lo conozca, les dejo el manual de la buena esposa de la Sección Femenina. Esto no es de la prehistoria. Habla de lavadoras y secadoras, y las primeras lavadoras no llegaron a España hasta finales de los 50. Pretendo con ello cerrar el bucle de este post circular. Una mujer educada de acuerdo con estas sencillas normas de conducta, ha ser obediente y hacérselo fácil al marido. Y, si le dicen que salga a hablar en inglés, pues, aunque no sepa lo que está diciendo, sale y da la cara. Faltaría más. Sean buenos.
















domingo, 8 de septiembre de 2013

172. El fiasco olímpico

Se pueden imaginar el disgusto tan grande que tengo. Yo creía que esta vez íbamos a ganar. Pues no. Nada de nada. Nos toca esperar a la siguiente ocasión. Mira que me lo advertían las voces más sesudas. Pero uno es de ilusión fácil y, claro, luego se lleva el palo. Hombre, después de haberle metido tres goles al Sabadell, quién se esperaba perder con el Murcia. Ya vemos que la Liga de Segunda es una travesía del desierto que habrá que pasar entera.

¡Ah! ¿Que no quieren hablar del Depor? Vale. ¿La Olimpiada? Pues ya les dije que tenía dudas (post #167), que no sabía de dónde sacaban su optimismo los promotores de la candidatura, que el COI es un organismo antidemocrático, hermético y corrupto, que sólo se ve superado por el Cónclave del Vaticano. Hablando del Vaticano: huy qué miedo que me da el Papa Curro… Mira que hacía tiempo que no me caía tan bien un Papa. Pero es que está tomando unas decisiones que no sé yo si no se lo llevarán por delante. Tengo miedo por él. A Juan Pablo I le dieron chicharrón por mucho menos.

¿Que tampoco quieren hablar del Papa? Vale, cojonudo, o sea que Rajoy va al Congreso, le preguntan por Bárcenas y se pone a hablar del tiempo, y a mí no me dejan hacer lo mismo. Muy bien. Como quieran. Hablaremos del chasco que nos hemos llevado, la cara de póker y todo eso. Lo que pasa es que ya se han esbozado tantas teorías en la prensa, en las barras de las cervecerías y en todos los corrillos patrios, que no es fácil ser original, pero lo intentaré. Como soy un ordenadito, voy a numerar mis reflexiones al respecto. 
             
1.- Mis sentimientos ayer. Ya dije que deseaba que ganáramos y que pensaba que sería algo bueno para nuestro deprimido país, necesitado de alguna alegría. También conté que creía que la cosa estaba entre Tokio y nosotros, y que si ganaban ellos no me iba a llevar un gran disgusto, porque los japoneses me caen muy bien (esta mañana lo primero que he hecho es mandarle un mail de felicitación a mi amiga Rumi Satoh, de la que les hablé en el post #122). Sin embargo, durante la primera votación me puse inesperadamente muy nervioso, más que esta mañana con el Deportivo. Como que intuía que algo raro estaba pasando. Cuando el empate, me puse histérico y con el desempate me pillé un cabreo sordo que me duró varias horas y que llegó al cenit cuando escuché decir en TV a Blanca Fdez. Ochoa que estaba segura de que iba a ganar Estambul. Finalmente, al anunciarse que el ganador era Tokio, mi sentimiento fue de alivio intenso. Me explico. 

2.- El motivo de mis cambios de humor. Ahora lo veo claro. Vi las presentaciones y me pareció que la de Tokio era potente y estaba diseñada para ganar. La nuestra no estuvo mal. Pero la de Estambul era un camelo. Se esforzaban en parecer modernos, pero en sus vídeos se les escapó la imagen de una atleta corriendo con el pañuelo en la cabeza. El mismo que llevaban todas las mujeres de la delegación sentadas en primera fila. No creo que poniéndoles un pañuelo a las mujeres se pueda pretender representar al espíritu olímpico y que me perdonen si alguien se siente ofendido. Conozco Estambul, ciudad maravillosa, pero no creo que la situación actual del mundo árabe aconseje montar allí un sarao como este. El Estambul que yo visité, a finales de los 80 después del llamado “golpe a la turca”, tenía a raya a los islamistas. Amigos que han estado recientemente me dicen que ya no es así. Ahora hay un gobierno votado democráticamente de islamistas moderados, encabezado por el señor Erdogan, que no hace mucho mandó a sus antidisturbios a la plaza Taksim, a disolver a los activistas ciudadanos (laicos of course) causando varios muertos. Así que, si Estambul tenía alguna posibilidad de ganar, pues yo ya no entendía nada.

3.- Los números. Cuando se dio a conocer el resultado de las distintas votaciones, la cosa se aclaró del todo. Mantengo que el COI es antidemocrático, corrupto y si quieren hasta medieval, pero no es hermético, ni sus decisiones aleatorias e ininteligibles. Veamos. Primera votación. Tokio 42, Estambul 26, Madrid 26. Lo previsto, excepto el bajo número de Madrid, que analizaremos más adelante. Desempate: Estambul 49, Madrid 45. Lógico. Los que habían votado a Tokio se encuentran con la chiripa inesperada del bajo número de votos cosechados por Madrid y dicen: esta es la nuestra, todos a votar a Estambul y nos quitamos al principal adversario. Tercera votación: Tokio 60, Estambul 36. Eliminado el principal enemigo, se remata la faena. No me digan que esto es aleatorio. A mí me parece claro como un libro abierto.

4.- Qué pasa con Madrid. ¿Por qué sacamos sólo 26 votos, cuando le habían prometido 53 al Príncipe? Ya saben que a Michelle Obama le habían asegurado 70 para Chicago, y se quedaron en 18. Los del COI no son de fiar y eso lo sabe todo el mundo. En mi opinión, aquí ha pasado lo siguiente. Nos presentamos para 2012. Respuesta: NO. Repetimos para 2016, con la misma propuesta. Respuesta: QUE NO. Y ahora volvemos a traer los mismos planos y las mismas sedes (con mínimas variantes). La respuesta de ayer: QUE NO, COÑO, YA LES HEMOS DICHO QUE NO DOS VECES, DEJEN DE DAR LA MURGA. La señá alcaldesa, que se lo cree todo, dijo que la nuestra era una propuesta innovadora, pero estos señores tienen ojos y memoria. Y están hartos de que les traigamos siempre La Peineta y la Caja Mágica. El untuoso príncipe Alberto, que ya nos jodió una vez, hizo su pregunta en ese sentido: “Han dicho ustedes que ésta es una propuesta novedosa. ¿Podrían concretarnos exactamente por qué?”.

5.-Teorías erróneas. 5.1.- Ha sido por la crisis económica. Falso. El coste era bajo, perfectamente asumible por el país y los del COI lo saben. Estamos fatal, pero nuestra situación no es la de Grecia o Portugal. Hemos organizado magníficos campeonatos mundiales de los principales deportes sin poner en riesgo a ninguna entidad financiera. 5.2.- Nuestros políticos son impresentables, en cualquier otro país Rajoy habría  dimitido ya, se habla de Bárcenas todos los días en los periódicos del mundo. Cierto. Pero peor es la situación política y de derechos humanos en China, y les dieron la de Pekin. O sea que tampoco es por eso. 5.3.- Nuestro nivel de inglés es esperpéntico. Cierto, pero eso se la bufa a los del COI. 5.4.- Es por el dopaje. Falso. El dopaje es consustancial al deporte de alta competición. Todos los deportistas de élite están hasta las cejas de productos dopantes. España va más retrasada, pero sigue la onda hipócrita de los demás. 5.5.- Fue por la mala respuesta a la pregunta de las famosas bolsas de sangre. Falso. Igual de delirante fue la contestación de los japoneses a la pregunta sobre Fukushima y se la tragaron con patatas. ¿Que la radiactividad no sale de un perímetro de 0,3 kilómetros? ¡Pero si ya está llegando a América! ¡Por favor! 5.6.- No nos quieren, nos tienen manía. Ni siquiera merece la pena contestar a esto.

6.- Las verdaderas razones. Bueno, el COI es un organismo donde se juegan partidas político-financieras en las que gana el más fuerte. En ese juego vamos de pardillos. Japón es poderoso y tenía mucho interés en ganar. La candidatura estaba perfectamente estructurada y presentada. La delegación japonesa aterrizó en Buenos Aires, bien provista de talonarios, ocupó las ocho plantas de un hotel de lujo y movió sus hilos. Lo llevaban preparando mucho tiempo y tenían todo al milímetro. Japón es un país de gente educada, respetuosa, trabajadora, minuciosa y sensible, que garantiza una organización impecable, sin ningún sobresalto, sin improvisaciones ni retrasos en las obras, como los que ya está sufriendo Río. Las claves del monopoly que se juega en el COI no las conocemos y es más fácil decir que son unos corruptos y que sus decisiones son aleatorias. Pero lo cierto es que no nos enteramos. Y esa es la razón de fondo.

Desde luego, tampoco ayuda acudir con una delegación de opereta vienesa, en la que sólo se salvan el Príncipe, Gasol y los deportistas en la sombra. ¿Qué pintaban allí Rita Barberá o Álvarez del Manzano? ¿Por qué tenía que intervenir Nacho González para no aportar nada? ¿Cómo es que el señor Rajoy tiene que leer su discurso en español con continuas miradas al papelito? España es un país cojonudo, con una sociedad civil que va varios kilómetros por delante de una clase política inepta, torpe y caduca. Son tan lelos que estaban convencidos de ganar y no se explican el fiasco. Ahora dirán que lo importante es participar y todo eso. Pero entre los deportistas circula un dicho al respecto: en las competiciones el primero gana, el segundo pierde y los demás participan. Ayer ganó Tokio, perdió Estambul y Madrid participó.

Termino con la foto de cómo lo celebró la delegación nipona. Para los que se creen otro de los tópicos al uso: que nosotros somos vehementes y apasionados y los japoneses de hielo. Que duerman bien.


viernes, 6 de septiembre de 2013

171. Incertidumbres

Vivimos en un mundo incierto, no sabemos lo que va a pasar en los distintos frentes abiertos, no sabemos cómo va a ser nuestra vida dentro de unos meses. Y menos mal, porque si ya supiéramos lo que nos va a acontecer, esto sería un aburrimiento. ¿Ganaremos la competición olímpica? ¿Qué pasará en las elecciones alemanas? ¿Terminará el señor Obama de decidirse sobre Siria, de una vez por todas? Yo soy un pronosticador malísimo, no acierto casi nunca, como ya han comprobado los lectores de este blog. Es muy difícil saber lo que pasará. Incluso a veces es arduo llegar a saber lo que ya ha sucedido, interpretarlo correctamente.

Por ejemplo: ¿ustedes sabían (antes de leer mi blog) cómo era exactamente el proceso electoral en Egipto? Es realmente increíble. Una vez averiguado esto, ¿no creen que el hecho de que entre la revolución y la elección presidencial hayan transcurrido 18 meses repletos de elecciones, un día sí, otro también, ha influido en la deriva actual? Y ahora la pregunta del millón: ¿cómo es que nadie levantó la voz para denunciar eso? Es fácil decir las cosas a toro pasado pero ¿no creen que, una vez depuesto Mubarack en febrero de 2011, alguien podría haber previsto que ese proceso endiablado terminaría por agotar al electorado? ¿O es que había un interés perverso en poner a los demócratas frente al espejo deformado de ese procedimiento absurdo, para que se desanimaran y volvieran a pedir la vuelta del ejército?

La incertidumbre sobre el pasado se lleva muy mal, por eso la gente se vuelca en mantener la memoria histórica, se esfuerza en cuidar que determinadas tradiciones, costumbres o relatos no se pierdan en el olvido. La falta de un pasado coherente es lo que angustia a los replicantes de la película Blade Runner (Ridley Scott 1982), que supongo todos han visto y disfrutado. Recordarán que en un mundo futuro (que los guionistas situaban entonces en 2024, fíjense qué cerca nos queda ahora), el hombre había conseguido fabricar unos robots tan perfectos que reproducían el ideal del hombre griego, eran fuertes y estaban en posesión de todos los conocimientos científicos. Pero estos robots, llamados replicantes, se rebelaban porque querían saber quiénes eran y si los recuerdos que tenían en su mente eran reales o se trataba de implantes de memoria que les habían creado sus fabricantes. Tremendo dilema.

Hablando de películas, ayer vi una que me entusiasmó, a niveles poco frecuentes últimamente, hasta el punto de que se la recomiendo sin reservas. Se llama Mud (Jeff Nichols 2012). Como siempre, les sugiero verla en versión original con subtítulos. Al personaje que interpreta un extraordinario Matthew McConaughey, no se le entiende nada, pero precisamente por eso hay que verla en original. La película se centra en dos chavales de 14 años que viven en un pueblo de Arkansas, junto a uno de los ríos majestuosos que fluyen por esas tierras. De hecho, ambos viven en casas-barco y sus familias se dedican a actividades relacionadas con el río. Hay muchas incertidumbres en la historia que se cuenta en esta película.

Por un lado, está la adolescencia, el despuntar de la sexualidad, el difícil proceso de convertirse en adulto. Pero también está la disyuntiva campo-ciudad. Convendrán conmigo en que, hasta los 13 o 14 años, la vida en un pueblo es maravillosa. Después, la realidad se reduce a los bares, los cotilleos, la familia cerrada y la falta de horizontes, y es mejor largarse. Pero hasta los 14, en ningún lado se vive mejor que en un pueblo pequeño, en contacto con la naturaleza. Sobre este pueblo de Arkansas sobrevuela una nueva Ley que amenaza la supervivencia de estas casas-barco, de un día para otro convertidas en ilegales y destinadas a desaparecer.

Eso le da al film un tono crepuscular, de visión de un mundo maravilloso que se acaba, como la niñez. Pero también se habla de amistad, de lealtad, de qué es lo correcto o lo incorrecto, de riesgo, de coraje. La vida en el lugar es dura y peligrosa, pero los chavales son valientes y conocen el terreno palmo a palmo, algo fundamental para valerse en ese entorno. La película dura más de dos horas y no hay en ella ese apresuramiento vertiginoso de muchas cintas actuales. El guión es perfecto. No hay tiempos muertos, pero todo transcurre a ritmo pausado, fluye también, como el río siempre presente, como la vida. La referencia al mundo de Mark Twain es obvia, como recuerdan los papeles que te dan al entrar al cine.

Hablaba al inicio de algunas incertidumbres del momento. La carrera olímpica. Estambul parece descartada, la cosa está entre Tokio y Madrid. En mi opinión, al cincuenta por ciento. Cara o cruz. Estos días han salido gráficos con recuentos de los que ya han dicho que apoyarán a una u otra. El problema es que muchos mienten, o le han dicho a nuestro Príncipe lo mismo que a los japoneses. En ciertas culturas, la mentira es algo consustancial, no censurable, y no quiero ser racista. Tanto si ganamos como si perdemos, habrá cambios en el Ayuntamiento, que normalmente no afectarán a mi nivel, aunque nunca se sabe. Si ganamos, la Alcaldesa saldrá reforzada. Si no, podría arreciar la presión de su propio partido para que se vaya.

Las elecciones alemanas son cruciales para España. Nadie duda de la victoria de Merkel, pero hay posibilidad de que su actual socio de gobierno se venga abajo y tenga que recurrir de nuevo a la Gran Coalición con el SPD, lo que podría inducir un cambio de política. No es imposible, aunque sí improbable. Los pronósticos abundan en la continuidad. Fernando Aramburu habla de la sociedad alemana actual como un colectivo satisfecho, acomodado, encantado y feliz con su Mutti, que les protege del mundo exterior convulso. Resume todos estos adjetivos en uno alemán: gemütlich. Aquí tienen el link de su estupendo artículo.
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/08/14/actualidad/1376498992_638190.html

Yo añadiría un segundo factor para no esperar grandes sorpresas: la escasa popularidad del candidato que presenta el SPD, el antipático Peer Steinbrück, un tipo que ni siquiera cuenta con el apoyo de su propio presidente de partido, que le desaira en cuanto puede. Steinbrück maneja un discurso pretencioso, exento de proximidad y calidez, que no conecta con los votantes, que se refieren a él con sorna como el Ober lehrer, el alto docente que da lecciones a todos desde un plano superior. No hay que despreciar nunca estos factores, ya vimos cómo a Sadat le perjudicó ser tan sieso. Y hay una incertidumbre añadida con el papel del Partido Pirata, una formación que en las últimas elecciones generales obtuvo más de 800.000 votos.

Los primeros Piratas surgieron en Suecia poco antes (obtuvieron un eurodiputado en 2009). Se trata de un antipartido, que carece de estructura y se mueve a través de correos electrónicos. Se ha distinguido en la defensa del software libre y la circulación horizontal de la información. Sus propuestas se lanzan a través de la red y sólo se formulan cuando cuentan con un consenso importante. Con semejantes planteamientos han conseguido tres parlamentarios en Islandia, un senador en la República Checa y muchos votantes en Alemania. Ahora hay pronósticos en ambos sentidos: subida espectacular o desaparición. Incertidumbre en estado puro. Aquí la Web del Piraten Partei: http://www.piratenpartei.de/

El principio de incertidumbre está en la base de la Física Cuántica. Hay cientos de libros al respecto, pero se suele explicar con un ejemplo sencillo.  Para medir la posición y velocidad de un electrón es necesario bombardearlo con un fotón de luz que choca con él y permite observarlo. Es decir, que en el mismo hecho de realizar la medida, el experimentador modifica los datos de algún modo, introduciendo un error que es imposible de reducir a cero. O, dicho de otra manera, que es imposible saber cómo se comporta ese electrón cuando no le damos caña con un chorro de fotones. Por tanto, lo único cierto en nuestra observación es la seguridad de que lo que observamos no es seguro al 100%, por el principio de incertidumbre.

Algo así sucede con el señor Rajoy. No sabemos cómo gobernaría de no estar acogotado por los poderes financieros internacionales. Pero estamos seguros de que lo que hace no es la única alternativa posible. Él dice que está haciendo lo que hay que hacer. Más bien creo que hace lo que le dicen que hay que hacer, incluso contra su propio programa. Y eso es muy peligroso. En mayo de 2010, su antecesor Zapatero se enfrentó a la misma disyuntiva: continuar con su programa, o hacer lo que le decían que había que hacer. Eligió lo segundo. Y ya no levantó cabeza.

Acabo aquí, aunque no estoy seguro de si estoy acabando o empezando. Buen finde (vean Mud).