viernes, 7 de febrero de 2020

908. Un poco de orden, por favor

Bueno, pues a la hora que va siendo, doy por hecho que este post ya lo van a leer mañana, así que vamos a empezar por una música que les alegre el despertar y les dé un poquito de marcha. He pensado que les voy a animar el día con un instrumental fabuloso. ¿Cómo? ¿Que no sabían que en el rock hay instrumentales? Pero, hombre: ¡de toda la vida! ¿Es que ya no se acuerdan de los Shadows? ¿Y los Pekenikes? ¡Ah! Que son ustedes mucho más jóvenes. Ya lo entiendo. Bueno, pues el tema que les traigo se publicó en julio de 1970. O sea que tiene casi 50 años. Un indicativo de lo viejo que soy, qué le vamos a hacer. Pero estoy seguro de que les va a poner muy contentos. Se llama así: Glad (contento) y es el tema que abría el extraordinario álbum John Barleycorn must die, del grupo Traffic. Menudos músicos los que formaban este grupo: Steve Winwood a los teclados diversos, Jim Capaldi a las percusiones, Chris Wood a los saxos. Suficiente para enhebrar este tema sensacional: Súbanle el volumen, please.


Vaya, acaba un poco brusco, porque en el disco original este tema enlazaba con el siguiente y han cortado por donde han podido. En fin, que ya están tonificados y les tengo en mi terreno, listos para tragarse cualquier parida que se me ocurra. Pero, como dice el título del post, el orden es fundamental para cualquier negocio o trayectoria que se emprenda. Los alemanes lo tienen muy claro, el orden es la base de sus vidas y vean, por ejemplo, este refrán que les traigo de segundo plato: Wein auf bier das rat ich dir, Bier auf wein das lasse sein. Es cojonudo. ¡Ah! Que no saben alemán. Bueno, ese es su problema, no el mío. Vaaaaaaaale. Ya no les vacilo más. Se lo traduzco. Sería algo así: Vino tras cerveza, se lo aconsejo, cerveza tras vino, mejor lo dejo. El orden por encima de todo. Si empiezan por el vino y luego se pasan a la cerveza, mala cosa. Al revés es el orden lógico. Bueno, en realidad, los españoles somos también muy ordenados, aunque no lo parezcamos, y de hecho tenemos un refrán similar: Vino y cerveza dolor de cabeza, cerveza y vino es buen camino.

Los españoles parecemos desordenados pero no lo somos tanto. A nuestra manera, somos sistemáticos, esa es la palabra clave. Somos sistemáticos, pero descuidamos los aspectos formales del orden, la imagen, y por eso damos pinta de desordenados. Yo estoy seguro de que el juez de Teruel que les descubrí en el post anterior es súper cuidadoso con los procedimientos. Pero la imagen que da no es esa. Sin embargo los hay que aparentan ser ordenados y en el fondo no lo son tanto. Aparentar es una cosa, serlo es otra. Para aparentar hay señoras, en general japonesas, que te enseñan como redistribuir las camisas y los calzoncillos en los armarios. No sé si han oído hablar de ellas, pero tienen seguidores a saco. Hablo de Marie Kondo y de Hideko Yamashita. Pueden ver sus caras aquí abajo. Y pueden encontrar sus consejos y sus métodos buscando sus nombres en el Google.


Si trasladamos esto al mundo del fútbol, comprobaremos que el Real Madrid ha encontrado el orden que buscaba recuperando al gran Zidane, mientras el Barça, está en plena tarea de reordenar sus armarios, volver a poner un cierto orden en el club y además parecerlo, porque la imagen de caos que da es muy mala para la institución. No ha buscado para ello a ninguna japonesa, sino a un cántabro (uno de esos que caen del cielo cuando llueve a cántabros), que se llama Quique Setién. Con motivo de convertirse en el nuevo entrenador de un club que presume de ser más que un club, la prensa ha tirado de hemeroteca y han contado toda su vida, hasta los detalles más nimios. Por eso me sorprende que no hayan sacado a colación lo que les voy a contar yo, que es histórico y comprobable. Sobre ello escribí en el blog allá por el año 2013, pero se lo voy a refrescar, que muchos de ustedes no me leían por entonces.


Quique Setién es sin duda el mejor jugador de la historia del fútbol cántabro, empezó en el Racing de Santander y su fama de fino centrocampista trascendió fronteras, de forma que, en 1985, lo fichó el poderoso Atlético de Madrid del señor Gil y Gil, a quien en este blog hemos llamado a menudo El Tío Gilito. Setién estuvo en el club tres temporadas. Hay que decir que Setién es un personaje muy diferente de los que mayoritariamente pululan por el entorno futbolero. Es un intelectual, al que no le gusta especialmente la juerga ni salir por ahí a beber. Por el contrario, adora la lectura, el estudio de todo tipo de materias y jugar al ajedrez (ha ganado algunos torneos amateur y jugado simultáneas con Karpov y Kasparov). En un vestuario compuesto por figuras post adolescentes, con dinero fácil a espuertas y rodeadas de fans y groupies, Setién tendía a aislarse y a ser un tipo más bien tranquilo y taciturno.

Por aquellos años, El Tío Gilito gustaba de echar cada verano a media plantilla para contratar a otros tantos nuevos. No es difícil deducir que en cada una de las operaciones de ese trapicheo se llevaba su correspondiente comisión. Pero el tema era tan descarado que, al final del último año de Quique Setién, el presidente se sintió obligado a dar una rueda de prensa para explicar los motivos por los que daba de baja a medio equipo. Le habían preparado una hoja para que la leyera, con la relación pormenorizada de los motivos de despido. Fulanito, por bajo rendimiento. Menganito por salir mucho de noche. Y le tocó el turno a Quique Setién. No sabemos qué fue exactamente lo que le escribieron a Gil y Gil en el papelito. Sólo que, cuando lo leyó ante los micrófonos de toda España, dijo: –Quique Setién, por comportamiento ostentóreo. Uno de los periodistas presentes, atónito, le insistió: –Cómo ha dicho usted, don Jesús. Y el tipo lo recalcó con tono rotundo: –Ostentóreo, he dicho ostentóreo.

Este Gil y Gil llegó a darse de puñetazos con Caneda, el presidente del Compostela, cuando ambos entraban a una asamblea de la Liga en 1996. No se sabe cuál de los dos era más bruto. A Caneda le debemos algunos de los mejores hallazgos lingüísticos de la historia reciente, que dejan chiquito lo del comportamiento ostentóreo. Así, en una ocasión, preguntado por algunos aspectos de la deuda que tenía el club dijo eso es pataca minuta. Otra vez aventuró un cálculo a ojo de buen cubano. Y el mejor de todos: Después de una sonora derrota de su club, manifestó estar disgustado, si bien, no por eso nos vamos a rascar las vestiduras. Es difícil superarlo. Curiosamente, un tipo tan ignorante como este Caneda, tuvo el instinto de fichar como entrenador, cuando su club subió a Primera División, a un oscuro profesor de inglés que impartía sus clases en un instituto de Arzúa, mientras dirigía al Lalín C.F., de la segunda división B. Un tipo que nunca había entrenado en Primera División.

Se llamaba Fernando Vázquez y debutó ganándole al Celta a domicilio en su primer partido, y metiéndole 4-0 al Deportivo en el segundo. Después tendría una larga carrera como entrenador de muchos clubes de primera y segunda, entre ellos el Celta y el Dépor, del que fue cesado de forma vergonzante antes del inicio de la temporada 2014-2015. Desde entonces, El Profe, como se le conoce, estaba medio en paro, rumiando su disgusto de que le hubieran echado del club sin explicarle por qué. Hasta que hace unas semanas el Dépor se encontró en la desesperada situación que ya se ha contado en el blog y tuvo que ir a su casa a rogarle que volviera. Fernando vivía tranquilo en Santiago, dedicado a estudiar y a leer, porque ya está jubilado como profesor de inglés. Pero aceptó el reto y ahora todo el mundo dice que es un mago. Vean el vídeo que ha lanzado el club a la afición en estos días. Fernando Vázquez tiene 65 años, pero está igual que siempre.


Fernando Vázquez se ha convertido del día a la noche en una celebridad y, como es natural, se ha venido arriba. Entrevistado por algún medio de comunicación, le preguntaron que, como profesor, qué opinaba del pin parental que propone Vox. Según la primera versión que trascendió a la prensa, contestó que le parecía una mierda. En una segunda intervención en una radio deportiva, quiso precisar: no había dicho que el pin parental fuera una mierda, había dicho que es una puta mierda y le molestaba que la censura de la corrección política hubiera matizado su declaración. En una tercera entrevista, ahora en el diario As (el tipo es ya una estrella mediática), explicó el fondo que hay detrás de esa manifestación llamativa:

"Me refería especialmente al papel del profesor. Si tú pones en duda la lealtad y la conciencia del profesorado, me parece que vamos por muy mal camino. Si hay algo vital en la sociedad es la educación. Un país que quiere ser avanzado debería tener el mejor sistema educativo. Y una parte fundamental de eso es el profesor, deberían ser las personas más dignificadas. Eso sí que me molesta porque es como si estuviésemos dudando de que un profesor, en su libertad de cátedra, que la tiene, estuviera pensando en qué puede dar y qué no puede dar. No tiene sentido. Es igual que si nos metemos con los médicos en sus diagnósticos El problema es que si te quedas con el titular... bueno este es el razonamiento que doy para decir que me parece una estupidez"

En fin, este post es una muestra de lo que decía al principio: parece desordenado pero sólo lo es en apariencia. Aquí se ha hablado de rock, de lenguaje y sólo en tercer lugar de fútbol. Y, para colmo, de enseñanza. Parece un caos, pero responde a una planificación y a una estrategia, puesto que si hubiera empezado hablando de fútbol, muchas de mis followers femeninas habrían dejado de leer enseguida. Y además, vamos a rematarlo hablando de rock, en pos de la simetría y la circularidad temática. Supongo que les ha gustado el tema con el que he abierto este post. Cincuenta años después, Capaldi y Woods dos de los artífices de dicho tema, están muertos. Pero el jefe, el gran Steve Winwoods está vivito y coleando. Tiene 71 años (o sea, que tenía 21 entonces) y supongo que está bien. La última noticia que tengo de él es cuando, hace nueve años, le pidieron que interpretara con una guitarra el tema principal del mismo disco: John Barleycorn must die, una historia basada en un cuento de Jack London. Pueden ver que no se le había olvidado cantar ni tocar. Les dejo con esta maravilla. Pongan la pantalla grande. Y que pasen un buen finde. 


martes, 4 de febrero de 2020

907. Pipirrana de imágenes

En fin, hablo de pipirrana, porque ya me quedan pocos recursos para nombrar estos textos en que se habla de muchas cosas cruzadas, en ocasiones relacionadas entre sí y otras veces ni eso: ya he utilizado Cabos Sueltos, Cajón de sastre y varios otros, además de algunos refranes como A razón de catorce, siete a la media o, el mejor de todos: Al que nace gordo, tontería que lo fajen. Hoy inauguro la parte de símiles culinarios que es bastante extensa y da mucho juego: ensaladas diversas, pisto con huevo, paella de mariscos, arròs amb fresols y naps, escalibada, esqueixada, ratatouille y algunos más. Así que este post va a ser una pipirrana y su ingrediente principal serán unas cuantas fotos seleccionadas, que expresan mucho más que cualquier texto.

Empezaremos por el caos que se ha montado con los resultados del caucus de Iowa, en donde están todavía con el recuento, en un estado de poco más de 3 millones de habitantes. Mira que les insisto continuamente que España es un país cojonudo, organizado y adelantado. Pero no me creen. Joder, que aquí hacemos unas elecciones generales, se cierran los colegios a las 20.00 (en Canarias a las 21.00) y dos horas después empiezan a salir datos fiables, que en tres horas (a las 23.00) están virtualmente cerrados. Pues en Iowa, pequeño estado del gigante yanqui que todavía ostenta el primer lugar del ranking económico mundial (aunque ya siente el aliento chino), llevan 24 horas contando votos, seguramente por los dedos, sin lograr cuadrar los datos. Y los partidarios de los diferentes candidatos están ya aburridos y hartos de esperar, con la duda de si van a celebrar una victoria o se van a venir abajo. Abajo tienen las primeras fotos del caos. 


 Aquí los partidarios de Elisabeth Warren, intentando descifrar el jeroglífico

Aquí los de Pete Buttigieg, aburridos de la espera

Y aquí los de Amy Klobuchar discutiendo entre ellos. 

Hay que decir que un caucus no es lo mismo que unas elecciones primarias. En unas primarias, los candidatos hacen su campaña, con actos públicos en escenarios montados en las plazas de las ciudades y luego la gente acude a votar, como en cualquier elección española. Los caucus son un sistema arcaico, semirrural, consistente en una serie de asambleas en cascada, que se celebran a veces en bibliotecas, a veces en mercados y hasta en graneros. En cada una de estas asambleas se hace una votación a mano alzada y luego se van sumando los diferentes resultados de estas asambleas (que no otra cosa significa la palabra caucus). Yo creo que es un sistema pre-democrático, quizá de estirpe vikinga, o tal vez reminiscencia del sistema de gobierno de la Liga Hanseática, que, tal como ha dicho un comentarista, si se utilizara en algún país africano, sería severamente desautorizado por la ONU.

Pero lugares como Iowa son fuertemente rurales y agrícolas y a los rednecks de estas zonas les encanta mantener sus tradiciones. Iowa es una especie de paraíso blanco, en donde apenas hay inmigrantes ni población negra o latina. Hace ya dos años y medio que viajé a Portland, Seattle y Vancouver, cómo pasa el tiempo. Tal vez mis lectores más fieles recuerden que en la tercera de estas ciudades entré en un bar al azar en donde tocaban rock en directo y allí confraternicé con un oriundo de Iowa, que trabajaba como guardabosques y con quien me acabé tomando una cerveza. Estaba de viaje de novios por la zona, viaje que culminaría después visitando Minneapolis. Se llamaba Mike y su mujer Emily. Y me los gané diciéndoles que mi grupo favorito era Creedence Clearwater Revival. Tal vez les refresque la memoria el selfie que me hice con la pareja.


Está claro que una imagen vale más que mil palabras. Pero siguiendo el guión de apoyar este texto en las imágenes, pues les voy a mostrar ahora una muy significativa: los partidarios del Brexit celebrando su éxito en las calles. No quiero ofender a nadie, tengo seguidores muy queridos que leen mis textos desde Inglaterra y me consta que en su día votaron a favor del Brexit, pero no me los imagino saliendo a la calle a cantar esta triste victoria de la cerrazón. En todo caso, si les he ofendido, les pido disculpas. Mi sensación es que el Brexit ha salido adelante gracias al apoyo de hooligans como estos. El auténtico Frente de Juventudes.


Este tipo de movimientos que dividen a los pueblos por cuestiones lingüísticas o étnicas, o por historias antiguas que se remontan al Medievo, suelen nutrirse de apoyos muy similares a los de los equipos de fútbol, un deporte, no lo olvidemos, que nació precisamente en Gran Bretaña. Una de las satisfacciones que me está dando el fútbol este año, además de la milagrosa resurrección del Depor cuando ya todo el mundo lo daba por muerto y enterrado, es asistir alborozado a la decadencia de los señores Mourinho y Guardiola, que están haciendo el ridículo a conciencia. El domingo pasado se enfrentaron los equipos que dirigen, que luchan por no quedar fuera de los puestos altos, porque la Liga la tiene perdida. En ese partido se dieron este abrazo protocolario, encarnación viviente del chiste del Roto tras el abrazo Sánchez-Iglesias, en el que el rótulo del genial caricaturista decía más o menos: La gente creía que se abrazaban por afecto, pero en realidad se estaban apoyando uno a otro para no caerse.  


Estos dos personajes me resultan odiosos, desde que se dedicaron a cebar la rivalidad Madrid-Barça poniendo en peligro el ambiente de la Selección Nacional. Mourinho es un impresentable, que se definió como persona metiéndole el dedo en un ojo al entrenador rival. Y encima es un mal entrenador, que sólo sirve para dirigir equipos malos, que salen al campo conscientes de su inferioridad y tratando de ganar con malas artes. El caso de Guardiola es diferente. No creo que pueda discutirse que es un buen entrenador, de los mejores. Pero a nivel personal, a mí me resulta odioso. Creo que esta foto lo retrata perfectamente.


¿Cómo dicen? ¿Que le tengo manía porque es independentista? Pues, si ustedes lo dicen, será por eso. La verdad es que el tema catalán está en un momento bastante peligroso. Desde las filas independentistas se han dado cuenta de que en el contexto político actual, la vía unilateral es imposible, porque España es un país respetado internacionalmente y no van a conseguir que nadie les apoye, salvo algunos fachas, como los flamencos del N-VA, que forman grupo europeo con Vox (a ese partido pertenecía la diputada negra que se hizo fotos a diestro y siniestro con Puigdemont, cuando éste accedió al Parlamento Europeo). Por si acaso, el tipo se tapaba la boca, para que no pudiéramos descifrar lo que le estaba diciendo a esta atractiva mujer. ¿Tal vez le estaba pidiendo el número de móvil?


Tras constatar la imposibilidad de la vía unilateral, la estrategia de los más radicales es, como ya se ha dicho en el blog, dar por culo. Pero no dar por culo como un simple pataleo, sino hacer que la imagen de España se deteriore para que desde fuera entiendan que está justificado querer marcharse de un estado tan tercermundista y putrefacto. Les salió perfecto el día en que Rajoy mandó a la policía a dar porrazos a los pacíficos votantes (por cierto, a más de un pagés le encantaría el sistema de caucus). Pero Sánchez que, como saben, es un gitano (con perdón) y un tipo muy poco de fiar, ha logrado ya ganar una primera baza: introducir la discordia entre las dos fuerzas principales del independentismo. Y ahora les voy a pedir que vean otra foto más, que es cojonuda. 


La foto está tomada hace unos días, cuando Torra está a punto de hacer una declaración convocando elecciones, sí pero no, igual que cuando Puigdemont proclamó la independencia, sí pero no. La estrategia de Torra es clara: echar el balón para adelante, a ver qué pasa. Porque no tiene ningún sentido esperar a aprobar unos presupuestos que el gobierno que entre puede cambiar en cuanto la aritmética no sea la misma que la del actual Parlament. Pero yo quiero que se fijen en las posturas y la expresión corporal de estos dos señores, que acaban de formalizar su ruptura. La disposición gestual de las personas es un lenguaje a veces meridiano. Tenemos a la derecha a Torra colocando sus papeles con cara de fastidio, como pensando: hay que joderse, que tenga uno que compartir mesa con un inútil como este y encima botifler que, a las primeras presiones, agacha como un manso y cede ante el PSOE. No sé cómo he podido aguantar siendo socio de semejante imbécil.

Pero peor es aún lo de Aragoneses, en el lado izquierdo. Este señor, ya no es que rumie resignado para sus adentros su reproche hacia su compañero de coalición recién rota (como Torra). Es que su gesto bordea el asco físico, es que trata de sentarse lo más alejado posible de Torra; vean la diferente inclinación de sus brazos, el más extremo tirando de todo el cuerpo hacia afuera y el otro dejándose llevar. Y, para colmo, la mirada sesgada, como no queriéndole ver de frente. Vamos, que si no tuvieran las cámaras de fotos y de la tele delante, se podrían tirar a la cabeza las jarras de agua que tienen a mano y hasta agarrarse del pelo y todo.

Qué le vamos a hacer, a pesar de los esfuerzos de estos señores, España es un país muy respetado y con motivo y nadie en el extranjero entiende el anhelo centrífugo de los catalanes. Mi amigo Werner, con quien estuve unos días en Asturias, me contó que los grupos de extranjeros que trae a visitar nuestra tierra, se quedan impresionados con el gran salto que España ha dado en los últimos 50 años. Por ejemplo, los alemanes alucinan nada más llegar, al ver la Terminal 4. Ellos saben que el aeropuerto de Berlín empezó la construcción de su nueva terminal al mismo tiempo que nosotros y no la ha terminado todavía. Pero no sólo los plazos se han disparado; también el presupuesto, que ya se ha triplicado. Y algunos expertos sostienen que lo mejor en este momento sería demoler todo lo construido. Los alemanes son gente un poco rígida en sus planteamientos técnicos y a veces se requiere una mayor flexibilidad, como la que tenemos aquí.

Y además de todo eso, a los españoles nos caracteriza la tolerancia, la integración de los diferentes y las políticas sociales avanzadas y les voy a poner un ejemplo. Hace unos meses, el juez titular del Juzgado número 3 de Teruel, abrió una investigación sobre una red de extorsionadores sexuales que, entre otros, ha afectado a varios futbolistas y entrenadores conocidos. Parece que los tipos entraban en los ordenadores de los afectados, cuando estos trataban de establecer contacto con algunas prostitutas o escorts. Los grababan en situaciones comprometidas y luego les sacaban una pasta gansa, bajo la amenaza de enviar las grabaciones a sus familiares y conocidos. Los detenidos son marroquíes y españoles de Valencia. Pero, a lo que voy. La foto que ilustra la noticia es la que les pongo abajo.  


No es malo el personaje. Seguramente ustedes piensan que se trata de uno de los acusados saliendo de declarar. O, en el mejor de los casos, alguno de los extorsionados. Pues no. Están ustedes errados. El joven que ven en la foto es nada menos que el propio juez titular. Sorprendente ¿no? Este señor es ya famoso en toda España, en donde se le ha bautizado como El Juez Heavy. Con detalles como este, los catalanes van de culo si quieren que desde fuera nos vean como un país de pordioseros y tramposos. Una tierra en la que un señor como este puede ejercer de juez sin mayores trabas, es un lugar cojonudo. Así que, como esto iba de fotos, les voy a dejar con otras dos imágenes de este peculiar caballero, que se llama Jerónimo Blanco. En la primera ven a su ilustrísima dirigiéndose a pie al juzgado acompañado por una ayudante. La otra, de 2015, corresponde al acto en que se le impuso la medalla al mérito policial, que no es la única que le ha concedido la Policía, entre cuyos agentes es muy querido y valorado. Sean buenos.




sábado, 1 de febrero de 2020

906. Al platu vendrás arbeyu...

En mi reciente excursión por Asturias escuché el refrán local cuya primera estrofa titula este post: Al platu vendrás arbeyu, sin non ye de xoven de viellu. Por si lo desconocen, arbeyu es la denominación en bable del guisante. No conocía este refrán, si bien de niño solía ayudar a mi madre a desgranar (así se llama) las vainas para obtener las suculentas semillas, que luego se incorporaban a los guisos de carne o a la merluza a la gallega, o se cocían para añadir a la ensaladilla rusa. Ahora los guisantes vienen metidos en un plástico, si no precocinados, que tamaña tontería es la que tenemos. El significado del refrán es algo similar al castellano arrieritos somos… ¿Y a quién le lanzo yo esta advertencia velada? Pues a ustedes, queridos lectores, porque el contador de visitas me chiva que a mi post anterior sobre la campaña de los demócratas para decidir la nominación de su candidato, han entrado cuatro gatos. ¿Acaso que no les interesa?

Yo mismo empezaba el texto diciendo que era más una guía de consulta sobre los candidatos que un relato para leer de corrido. Pero los que hayan entrado, leído ese comienzo y dejado la lectura para otro momento como yo recomiendo, ya quedan registrados en el contador como visitantes. Así que no me cuenten historias. Entiendo que están ustedes muy ocupados y todo eso, pero es que mi post anterior era de los buenos, con enjundia. Ya vengo yo observando este fenómeno. Por no ir muy atrás, mi reciente entrada sobre el problema mundial de la vivienda tuvo bastantes menos visitas que el siguiente, que era un delirio desde el mismo título (A ver cómo coño titulo yo esto). Está claro que mis seguidores más fieles usan esta tribuna para divertirse (que está muy bien) y se sienten menos interesados por los temas más serios. Me chiva la mujer de uno de mis más acendrados followers, que su marido se lleva mis textos a la cama por las noches para dormirse leyéndolos y que en más de una ocasión la ha despertado con sus carcajadas.

Así que, al plato volveréis arbeyus… En realidad estoy de coña. Dios me libre de regañar o exigir más diligencia a mis lectores. Yo voy a seguir escribiendo cuando me dé la gana, y ustedes me leen cuando les apetezca. Faltaría más. En realidad, sucede que hoy no sabía de qué hablarles y he empezado mi divagación por un refrán que me hizo gracia la semana pasada, a ver si tirando de ese hilo se me ocurría alguna cosa más. Ayer estuve tomando unas cañas con una amiga y seguidora del blog (hola, cómo estás, querida) en el bar llamado El Mercado de la Reina, en plena Gran Vía, un lugar muy recomendable. Llegué primero, como debe hacer un gentleman que se precie, y, mientras esperaba, escuché por el equipo de sonido del bar un fragmento de un tema que me pareció curioso y que logré identificar en medio del bullicio del personal. Era una versión del famoso Seventh Nation Army del grupo The White Stripes, que ya he traído al blog más de una vez.

Para los desmemoriados, es ese tema apoyado en un riff obsesivo, que usa ya hasta el Real Madrid cuando presenta a sus jugadores uno a uno, y en cuyo vídeo se veía desfilar a unos esqueletos que parecían llevar la banda roja del Rayo Vallecano. Pero lo que yo escuchaba mientras esperaba a mi amiga, era una versión soul muy atractiva y sugerente. Así que, cuando llegué a casa, busqué en Google: Versión soul de Seventh Nation Army. Lo encontré enseguida. Y resultó ser obra de un franchute. El soul es una música universal, como demostraban los protagonistas de la película The Commitments, que les recomiendo sin dudarlo, si es que no la conocen ya (¡coño! pueden verla en Filmin, seguro). Y a mí me emociona que las nuevas generaciones tengan incorporadas a su cultura estas músicas con las que yo me hice un hombre desde mi adolescencia coruñesa. El tipo se llama Ben L’Oncle Soul. El tío Soul. Y hace unas versiones de los clásicos muy buenas. Empezaré por ponerles una, del tema de Otis Redding These arms of mine. Inolvidable. Esos brazos míos, que están solos, que te echan de menos, que arden en deseos de abrazarte. Pónganselo en grande y véanlo con atención: versionear a Otis Redding no es fácil, hay que ponerle mucha pasión y no venirse abajo.


Joder con el franchute, qué sentimiento. El legado del eterno Otis está en buenas manos. Culturas cruzadas, mestizaje, puentes entre diferentes tradiciones, redes supranacionales. Este es el mundo que tenemos hoy en día. Por eso resulta totalmente anacrónico el surgimiento de historias como el prusés o el Brexit que hoy se culmina. Ambos procesos son similares y han llevado a sus pueblos respectivos a una división muy dañina, cuyo resultado es que la mitad de sus poblaciones está condenada a la frustración y la tristeza. En Cataluña está por decidir qué mitad es la que entrará en depresión. En Gran Bretaña ya se sabe cuál. A mí me produce congoja que se vayan los ingleses. Algunos analistas lo consideran un hasta luego (al platu volverán, arbeyus). Entienden que los británicos volverán antes o después, para eso sólo hace falta que se mueran unos miles de abuelos y entren al censo otros tantos elementos de las nuevas generaciones. Los escoceses ya han dicho que no esperarán y volverán antes. Y está por ver si los norirlandeses no se lían otra vez a bofetadas. Una penita, y tengo un par de imágenes muy significativas. La primera es de hace tiempo, de una mani a favor del remain. La mirada del niño que sujeta el globo concentra toda esa melancolía. La otra es de ayer mismo: el eurodiputado socialista Rory Palmer llora al final de su última sesión en el Parlamento de Bruselas, al que ya no volverá. 



Entre los que han expresado su convencimiento de que sus hijos asistirán a la vuelta de su país a Europa si es que se les admite de nuevo, está el parlamentario de los Lores John Kerr. La entrevista que pueden leer AQUÍ es muy significativa. Ahora queda un año de transición en el que hay que perfilar determinadas cuestiones económicas no cerradas en la negociación, además del peliagudo tema de la frontera entre las dos Irlandas, que durante este año va a seguir prácticamente igual, abierta, de forma provisional. En fin, estas son las consecuencias de la tontuna del señor Cameron, sumadas al ensayo de como manipular un proceso electoral mediante fake news, procedimiento que se probó aquí antes de ser usado por Trump para ganar (como se demostró en el Blog, Post #829), y sumado también al resurgir de un nacionalismo rancio y aislacionista con un fuerte olor a naftalina. Todo muy lamentable.

En cuanto a la mayoría absoluta obtenida en las últimas elecciones generales por el señor Boris Johnson, para mí se explica por dos motivos. Uno, el hartazgo del pueblo inglés sobre el tema del Brexit, en el que han estado enmierdados tres años. La gente estaba tan aburrida y hastiada del asunto que ha votado porque se termine de una puta vez. Por eso han apoyado al único que ofrecía un camino claro para salir del atolladero, aunque sea un impresentable y todos lo sepan. Ojo, que esta es una vía que intentarán recorrer los catalanes: conseguir que todos estemos tan hartos de su prusés, que acabemos votando mayoritariamente que se vayan. Pero hay otra razón poderosa en Gran Bretaña en mi opinión: la antipatía que destila la figura del antagonista Corbyn. Es que ese tío es un sieso, que además no se definió sobre la cuestión clave. Y llego a pensar que mucha gente apoyó a Johnson con tal de no votar a semejante matiti. Ya saben que yo le doy mucha importancia a estos factores. Por ejemplo, estoy convencido de que Hillary perdió en buena medida porque es una antipática. 

En fin, que muchos jóvenes ingleses tendrán años para echar de menos los programas Erasmus y la posibilidad de viajar libremente por Europa sin tener que atravesar fronteras y de hacer amigos sobre la base de una identidad común continental. O, dicho en términos poéticos, que sentirán arder sus brazos por el anhelo de abrazar a sus coetáneos europeos, lo que nos lleva otra vez al soul y al franchute que se hace llamar El Tío Soul y sus maravillosas performances. Les voy a dejar de propina el vídeo de la versión de estudio del tema de The White Stripes con el que he empezado este post, el que yo escuché ayer por la tarde en El Mercado de la Reina. El vídeo es muy bueno, puesto que escenifica el sueño tipo del mirón, para lo que utiliza a una chica ciertamente guapa. Y el arreglo soul del tema, con un punto funky y unos toques de ska, tiene bastante gracia. Además, por supuesto de lo bien que canta este joven, que domina con soltura los fundamentos del soul, algo que yo capté entre el ajetreo y el ruido del bar. Les pido que se tomen este texto como un post de descanso después del de las elecciones yanquis, pero no se confíen que ya tengo en preparación otro sobre el conflicto con Irán. Disfruten del finde caluroso en el que estamos y pórtense bien.