sábado, 22 de junio de 2019

846. Triglicéridos

Mientras se dirimen los dos grandes temas ahora mismo en candelero, que son a la vez los dilemas ontológicos clave en este punto de mi blog (el final de la temporada del Dépor y mi futuro laboral a la vuelta del verano), yo sigo por detrás cumpliendo con determinadas rutinas, como el chequeo médico al que me he empezado a someter, o las obras en la terraza de mi casa que, una vez descartado el rumano sedicente que me quería estafar, tengo ya programadas a partir de la semana que viene, bajo la tutela de mi amigo Tito, que me está echando una mano impagable. Por eso se me ha colado por medio el fantasma de los triglicéridos, del que les hablaré más abajo.

Lo del Dépor en este último mes es ciertamente asombroso, un ejemplo claro de intervención divina, interferencia de San Benitiño de Lérez, karma, puta suerte o lo que sea. Lo que pasa es que hasta mañana no vamos a saber si la cosa acaba con el ascenso a Primera División (esperemos que sí) o con la  muerte al mismo borde de la orilla, lo que nos llevaría de nuevo a entonar el ¡Válgame San Rafael! En cuanto se conozca el desenlace, les prometo una explicación detallada y documentada de la abundante lista de hechos prodigiosos que han llevado a las mismas puertas de la gloria a un equipo rendido, desahuciado y desanimado hace poco más de un mes. Dirá la gente que si esto es un juego, que si el azar (o el azahar, como he visto escrito en algún periódico deportivo), que si la pelotita entra o no en función del Principio de Incertidumbre, base de la Física Cuántica. Yo estoy seguro de que aquí hay intervención de una fuerza oculta, de esas que no controlamos porque no sabemos explicar, y de la que pronto vamos a saber si nos lleva al ascenso, o nos depara una nueva y cruel frustración.

Además, como ya les he comentado, el ascenso del Dépor me supondría quebrar ese punto de inflexión de la suerte que parece amenazar mi trayectoria de surfista sobre una tabla desbocada. Crucemos los dedos. Un vez que se conozca la suerte final del Dépor, tendré que afrontar la segunda de las cuestiones que les he enunciado al principio: por dónde encamino mi vida y mi trayectoria municipal. Tengo todos los números para terminar como jubilado en unos pocos meses y parece ser lo más recomendable dada mi edad y condición. Pero aún hay una serie de incógnitas que despejar en la ecuación y yo estoy valorando unas cuantas variables que podrían conjurarse (cosas más raras se han visto y San Benitiño anda por ahí rondando) aunque, como les digo, es bastante improbable que siga en activo de aquí a unos meses. Además, caso de haber ganado Carmena, yo tendría una actitud activa y estaría moviendo hilos. Ahora en cambio, no pienso mover nada; si me quieren, tendrán que venir a buscarme.

Una semana después de conocerse la distribución, denominación y nombre del concejal responsable de las distintas Áreas de Gobierno del Ayuntamiento, no hemos tenido grandes novedades en la Isla de Alcatraz. Algunos indicios de por dónde van a ir los tiros, sí. Por ejemplo, el área que toda la vida se había llamado de Urbanismo, fue renombrada por el equipo de Carmena como Área de Desarrollo Urbano Sostenible, muy en la línea de los objetivos de la ONU, la Agenda 2030, etc. Yo imaginaba que estos, que, como todos, tienen que cambiar los nombres, volverían a llamarla Urbanismo. Pues no. En las primeras versiones de los acuerdos aparecía como Área de Desarrollo Sostenible, lo cual me parecía muy bien: si estamos en Madrid, ya se presupone que el desarrollo del que hablamos es urbano; recalcarlo es una redundancia. Pero miren ustedes por dónde, luego se lo han repensado y hemos quedado finalmente como Área de Desarrollo Urbano. Lo que se ha perdido es el adjetivo Sostenible, dando por hecho, supongo, que a partir de ahora vamos a promover el Desarrollo Urbano Insostenible de esta ciudad de nuestros pecados.

El nuevo concejal es de Ciudadanos y se instaló el lunes en el despacho de la planta superior. Desde entonces está trabajando y ha pasado a saludar brevemente por las distintas plantas, como corresponde y como hicieron todos sus predecesores desde que yo entre en el Ayuntamiento, con la única excepción de La Concejala Zombie, a quien Dios y San Benitiño confundan por los siglos de los siglos, amén. A mí me tocó el viernes y, así de primeras, me pareció un hombre simpático, llano y juvenil. En atención a él y, al menos, durante el período de transición hasta ver por dónde salgo, me van a permitir que vuelva a la denominación ortodoxa del partido al que pertenece ese señor, aparcando momentáneamente el mote chusco que le habíamos asignado en el blog y que tanto les divertía.

He hablado del aire agradable y próximo del nuevo jefe del área en donde trabajo (no puedo referirme a otros aspectos de su personalidad porque los desconozco) pero es que yo creo que el físico dice mucho de las personas. Y les voy a poner algunos ejemplos, yo creo que bastante significativos. Vean, vean.


Este señor, dos años más joven que su hermano el político socialista que llevó las Olimpiadas a Barcelona y que fue mayoritariamente aplaudido cuando reveló públicamente que le habían diagnosticado de Alzheimer, resulta que, después de una vida dedicada al PSOE, ha visto la luz como San Pablo y se ha travestido en nacionalista. A la vejez viruelas. Dado el componente genético del Alzheimer, sería muy fácil hacer un chiste al respecto, pero no es el estilo de este blog. Pero estábamos hablando de la importancia del físico y de la imagen. No cabe duda de que esta foto representa mejor que ninguna el signo político de la formación que ha acogido a este señor. Una formación que ve claro el futuro, porque está escuchando lo que dice la ciudadanía. Y con un carácter innovador, progresista, juvenil. No me dirán que exagero. Por no salirnos del sector político, vamos con otra imagen.


En este caso, el del gran tapado del prusés, además de las características compartidas con la imagen anterior (lozanía, frescura, sensación de ver claro), yo destacaría lo bien que se aprecia que este señor es catalán y no podría ser, por ejemplo extremeño o andaluz, pueblos a los que Torra considera de bestias carroñeras e incultas. Se aprecia aquí la superioridad fisiognómica del catalán, por delante de los demás pueblos ibéricos a los que los demás mortales tenemos la desgracia de pertenecer. Nos empecinamos en negar que son diferentes y, como vemos en la foto, es un empeño estéril frente a lo obvio. Voy a terminar esta serie con una foto de un señor que comparte costado ideológico con los anteriores. Esta es una imagen que excluye todo comentario, se explica por sí misma.  




Sin salirnos del tema, el relevo en la alcaldía se produjo de forma educada y cordial. La señora Carmena mantuvo el señorío, la cortesía y la corrección como en todo su mandato y esta imagen, instantes después de hacerle entrega a su sucesor del bastón de mando, es prueba fehaciente.


Hace unos cuantos posts les prometí que, si hacía falta, proclamaría que el nuevo Alcalde es idéntico a Brad Pitt. En fin, les reto a que en mi serie de posts al respecto encuentren algún comentario en que me meta con el PP. Con quien me he metido y a fondo es con Ciudadanos, porque sigo sin entender su deriva en estos últimos tiempos, excepto por la antipatía personal constatada entre Rivera y Sánchez. Saben que me congratulé sucesivamente de que el PP quedara por delante de este grupo de arribistas en TODAS las elecciones importantes que se han celebrado en estos dos meses. Y de Almeida, excluyendo el físico, no se han escrito en este blog más que comentarios positivos. Pero, si este señor tiene el físico que tiene, yo he de reseñarlo aquí. También he de decir que no es el Alcalde más feo de la historia reciente de la ciudad, título del que sería imposible desbancar a Juan Barranco. Pero vean esta otra imagen, recién nombrado, charlando amigablemente con los policías municipales. Es obvia la condescendencia y la coña, no exenta de respeto, con que atienden estos agentes del orden a su nuevo jefe. Más o menos la misma que mostraban ante el pequeño Niocolás.


Viendo estas imágenes no puedo evitar que me venga a la mente el ratoncito Ratatouille, un personaje, por lo demás, entrañable. Sus decisiones por ahora, están siendo las previsibles. Desbloquear operaciones urbanísticas que Ahora Madrid tenía paralizadas, eliminar ayudas a entidades que promovían actividades festivas de barrio, recuperar fiestas y eventos castizos como el desfile de la policía municipal por el Retiro. Estas decisiones dan fe del cambio ideológico del equipo director, pero no son especialmente dañinas para la ciudad. Dentro de poco veremos mejoradas las procesiones, las romerías del Santo. Y supongo que las plazas principales de la ciudad serán liberadas de manteros a hostia limpia. Sin embargo, dudo que supriman el Madrid Central. Sería una decisión que les traería más contrapartidas negativas que beneficios. Veremos.

Pero yo había titulado este post Triglicéridos, ya se imaginan por qué, y resulta que ya me he comido todo el espacio útil de escritura, así que vamos a dejar el tema para el texto siguiente. Sólo un comentario: lo peor son los triglicéridos mentales y anímicos y, de estos, ando yo bastante cargado últimamente. Así que cerraré con otra imagen. Esta vez es de la señora Monasterio, promujer, que no prohombre, del grupo Vox, arquitecta y madre de familia numerosa. El día de su toma de posesión como parlamentaria, exhibía esta sonrisa universal, como si estuviera pensando: –Si he dicho en mis mítines que en las guarderías de la Comunidad de Madrid se promovía la zoofilia y el fetichismo pinrelero, y aún así me han votado mayoritariamente, entonces ya puedo decir lo que quiera, que a mis seguidores les va a dar igual.  Que tengan un buen finde, a pesar del calor.


miércoles, 19 de junio de 2019

845. Denme un margen

Sí, ya sé que me estoy poniendo pesado y que mis textos llevan unas cuantas fechas hablando todo el rato de lo mismo, pero sean comprensivos, estoy pasando mi duelo particular, la realidad me ha golpeado cuando ya acariciaba la victoria de la señora Carmena, que en octubre accedería a la presidencia del C40, lo que me hubiera convertido en el definitivo rey del mambo. No se ha dado y tengo que encajar el golpe, integrar el asunto y decidir adonde encamino ahora mis pasos, para lo que necesito un poco de tiempo. Ahora mismo, les seré sincero, me hace muy poca ilusión seguir trabajando para una ciudadanía que ha votado lo que ha votado. Pero mi jefa me ha pedido que no me precipite y que espere un poco a ver cuál es la distribución de cargos y competencias. En eso estamos. Mientras tanto sigo profundizando en el análisis de las causas por las que el resultado ha sido el que ha sido.

En ese sentido, ¿saben ustedes la diferencia entre fallo y error? Qué van a saber… No me estoy refiriendo a la diferencia en el ámbito del lenguaje escrito (o sea el de la RAE), del que estoy seguro que saben ustedes un montón. Me refiero a la consideración de esos conceptos en el mundo de la informática. Tal vez ustedes han observado que a veces le piden a su ordenador una determinada prestación, rellenan todos los campos requeridos, le dan al consabido intro, e inmediatamente les aparece en pantalla un mensaje: Error 404. O cualquier otro número. Entonces, ustedes lo intentan de nuevo, varias veces si son tozudos, pero siempre con el mismo resultado: Error 404. En otras ocasiones, sin embargo, en uno de esos procesos, el ordenador se pone a trabajar (saben que lo está haciendo porque se mantiene en pantalla ese circulito que gira indefinidamente y que a mí me hace añorar el pequeño reloj de arena que salía hace años: ¿Cuándo nos lo cambiaron por el círculo?). Un rato después de intentarlo, aparece en pantalla un rótulo diferente: Se ha producido un fallo en el sistema, por favor inténtelo de nuevo pasados unos minutos.

El lenguaje de la programación informática está a menudo traducido directamente del inglés, pero es cuidadoso. Y diferencia perfectamente el error del fallo. Me explico. Los ordenadores son máquinas que se rigen por un lenguaje binario. Tú les propones una cosa (sacar un billete de avión, por ejemplo). Y, cuando te responden que hay un error, es que lo que tú propones es imposible para la máquina. Es decir que has hecho algo mal, has puesto un dato equivocado o una numeración imposible. El error es culpa tuya. Por eso responde enseguida. En cambio, cuando se produce un fallo, lo que te está diciendo la máquina es que tú lo has hecho todo bien, que lo que le has propuesto es correcto pero que, por un fallo del sistema, no te puede responder como debe. El fallo, lógicamente no es una respuesta inmediata, sino que aparece después de un rato de intentar cumplir lo que le has pedido. Yo creo que la diferencia está clara.

¿Ya imaginan por dónde voy? La derrota de la señora Carmena, ¿ha sido consecuencia de un fallo, o de un error? O, dicho en otros términos, ¿la propuesta de Más Madrid tenía errores graves, o estaba todo bien y lo que ha fallado es el sistema, o sea, los votantes, que no la han entendido? Llevo varios textos seguidos sosteniendo que se trata de un asunto mixto. Que la política desarrollada en estos años ha tenido errores graves, lo mismo que la campaña, pero que los votantes también tienen su porcentaje de delito. Aquí, tal como yo lo veo, ha habido tanto un fallo como un error. En informática la divisoria entre ambos conceptos no es nítida. Muchas veces se producen fallos a causa de algún error. Y, en el caso del Ayuntamiento de Madrid, los errores del equipo saliente han sido clamorosos y los iremos viendo en este blog. Pero, con sus errores, Carmena era el futuro. Se merecía estar otros cuatro años con un equipo depurado, liberado de los culpables de buena parte de los errores cometidos, para poder desarrollar esas ideas de futuro. Pero la ciudadanía ha votado por el pasado. Por el chotis y la caspa. Tenemos que aceptarlo. Pero tomando nota. Las cosas no son gratis.

A mí me han llamado clasista y me ha dolido. Pero es que yo estoy todo el día en los barrios. Hemos seguido trabajando en estas semanas de ínterin y, además, los fines de semana, por esas cosas que no se cuentan en el blog, suelo moverme por el entorno de la Colonia de los Taxistas, distrito de Puente de Vallecas, uno de los que ha registrado una mayor abstención.  Les cuento varias escenas. Acudimos a la reunión de seguimiento del Plan Especial de la Colonia Urpisa (Villaverde). Las elecciones están recientes y no podemos evitar decírselo a los vecinos. –Pero qué pasa, cómo es posible que os hayáis abstenido con lo que nos jugábamos. La mayoría alzan la voz proclamando que ellos han votado, pero señalan a dos, bastante mayores, que están al fondo. Los aludidos reproducen el mismo gesto, se ponen colorados y bajan la vista, como colegiales sorprendidos en una travesura. Ante el acoso, uno de ellos salta: –Es que ya está bien de tantas eleciones, todo el día venga de votar y venga de votar. Ya se harta uno… El otro me confiará luego en privado que no fue a votar porque estaba convencido de que ganaba Carmena.

Escena número 2. Mesón Moreno, enfrente del campo del Rayo Vallecano. Una peña de veteranos con la que he coincidido muchas veces. Voces altas, risotadas unánimes, hay un tipo con la camisa sobresaliendo del pantalón acodado en la barra. Los demás le ríen las gracias. Es un prototipo, sólo le falta el mondadientes en la comisura. Están comentando las elecciones y les pregunto si han votado a Carmena o qué. El de la camisa fuera dice: –Yo qué voy a votar a esa asquerosa, que se da el pico con el Errejón, que tiene 40 años menos. ¡Qué asco! –concluye con un gesto como si se acabara de comer un sapo vivo. Le pregunto que dónde ha visto él esa foto y se pone a buscar en el teléfono. Se la mandaron por Whatsapp y me la muestra. Me gustaría darle una bofetada, pero en cambio le doy un medio codazo en el panzón y le digo en plan compadrito: –Anda, que si fuera al revés, si fuera un viejo como tú dándose el pico con una chavala guapa y jovencita, no te molestaría tanto… Pica el cebo con anzuelo y todo, y proclama, entre las risas de todos: –¡Hombre! Es que no es lo mismo…

En fin. La ignorancia y la paletez tienen un componente puritano consustancial. Cuando la famosa foto del pico (por cierto que el que les acompañaba en el escenario era Bob Pop) yo me sorprendí de que El inMundo no hiciera más sangre y lo dije en el blog. Ahora tengo la explicación. Era más productivo distribuirla por los grupos de Whatsapp, previamente seleccionados con sistemas modelo Cambridge Analytica, que ya se ha explicado en este foro. ¿Que soy un paranoico? Probablemente. Pero les juro que a mí no me llegó ese mensaje y al impresentable del Mesón Moreno, sí. No creo que sea por casualidad. Y este personal es el que me pudre la sangre a mí, porque creo que esta ciudad había dado un salto hacia delante y ahora lo ha revertido. Nunca los artistas, los jóvenes emprendedores, los activistas urbanos, los músicos callejeros, se habían sentido tan libres y comprendidos, desde los tiempos de Tierno Galván. Por eso Carmena sacó un 60% en lugares como Malasaña. Pero la masa votó por volver al chotis y la caspa.

Pero hay mucha gente en los barrios que es inteligente y han superado hace tiempo el umbral de la paletez. De vuelta en la Colonia de los Taxistas (que es conocida en el barrio como La Moraleja de Vallecas), entro en el bar Yo qué sé a tomar la última. Por cierto, uno de los mejores vermús de grifo de la periferia madrileña. Allí me reciben en otra tertulia de la que ya soy asiduo. Luisito el Charcutero tiene una teoría sobre lo sucedido en las elecciones. –Yo es que lo que no entiendo es este sistema electoral, la verdad te lo digo, Emilio. Es que, por ejemplo, el fútbol está mucho mejor organizado. Por ejemplo, tú te pillas los resultados de la Liga (rebusca en el móvil) y qué te encuentras. Pues que el Barça ha sacado 87 puntos. Y es el campeón. Nadie lo discute. ¿Tú te imaginas que ahora el Madrí, que tiene 68 puntos y el Aleti, que tiene 76, unieran sus puntuaciones y dijeran: los de Madrid hemos ganado la Liga, porque entre los dos sumamos más que el Barça? (él sólo se ríe la gracia). Jajajaja. Entonces sí que se armaba. Ahí sí que se independizaban los catalinos. Un genio, Luisito el Charcutero.
 
En estos momentos yo deshojo mi margarita. Ciertamente no sé qué hacer. Es muy posible que me vaya a mi casa en poco tiempo. He sido feliz en el trabajo en estos últimos cuatro años y no encuentro muchos motivos para estropear ese final penando otro año y medio, de la forma en que pené en el Trienio Negro de Mrs. Bottle. Son tiempos turbios. Estoy en una tesitura en la que se identifican muchos signos de cambio de tendencia de la suerte. Mañana juega el Dépor un partido decisivo. Si finalmente volvemos a la Primera División, será un indicativo de que hemos quebrado ese cambio de sentido de la fortuna. Pero lo cierto es que estoy acojonado con este asunto. Veremos. El otro día les puse la melodía del día en que la música murió. En ese tono evocador, mi amigo el Coronel Groucho me ha mandado un tema olvidado de los Stones: Time wait’s for no one, El tiempo no espera por nadie. Es verdad. La decisión que tome ha de ser rápida. Estoy atento al destino final de mi jefa y al resultado del Dépor. Les tendré al tanto. Abajo tienen el tema de los Stones con sonido remasterizado. Atentos al solo final de la guitarra de Mick Taylor, ciertamente sublime. Que pasen una buena semana. Y a ver si sube el Dépor.




viernes, 14 de junio de 2019

844. Esperando el santo advenimiento

Termina esta última semana de ínterin transicional, que me ha obligado a atender a otras dos visitas de extranjeros, que tal vez después del lunes próximo empiecen a ser recibidos por otros. No es tanto por el momento de inercia, como por el vacío de poder. El martes hube de acudir a la sede de Madrid Calle 30, a dar una charla sobre Madrid Río a una delegación de unos 60 chinos de Hong Kong y alrededores. Varios apuntes al respecto. La visita era tan numerosa que hubo de dividirse en dos grupos. Si un grupo numeroso de españoles se ha de dividir en dos subgrupos, normalmente se hace por la mitad, en este caso 30 y 30. Pero se trataba de chinos y ya saben cómo es la rígida estructura de la sociedad que ha impuesto el Partido Comunista. Nuestra delegación visitante se dividió en un grupo de dirigentes y altos cargos (unos 15) por un lado, y la masa de los funcionarios de menos rango, por otro. Estos epsilones no tenían derecho a escuchar mi charla. Durante la hora y cuarto que duró mi parlamento, los del nivel inferior fueron obsequiados con una visita al Centro de Seguimiento de Túneles. Cuando terminaron se fueron a los autobuses a esperar a sus jefes que, tras el encuentro conmigo, visitaron a su vez el Centro.

Sí señor, eso sí que es una sociedad jerarquizada y organizada a toque de trompeta. Les hablé en español, puesto que traían una traductora simultánea muy buena, que les hablaba directamente a unos pinganillos que tenían todos en las orejas. Organización perfecta. Un segundo apunte: durante estos años, la sociedad mixta Calle 30 ha tenido dos bandos, por una parte los que representaban a la parte pública, básicamente podemitas de la línea Sánchez Mato, y los que representaban al socio privado FCC + ACS. Se llevaban a matar. Les recuerdo que, en torno a las navidades de 2015, el anterior Consejero Delegado, mi amigo Manolo Arnaiz, decidió marcharse a su casa. Estaba ya en edad de jubilarse y le habían pedido que siguiera un poco más para organizar ordenadamente la transición con los nuevos poderes. Pero, seis meses después de las elecciones, no había conseguido hablar con el señor Sánchez Mato, el concejal al que se asignó Calle 30 (sí, ese portento que se cree Varoufakis y que ha sido ahora el responsable de recolectar más de 40.000 votos para tirarlos a la basura).

Mi amigo se hartó y presentó su dimisión irrevocable. Eso generó una situación de vacío de poder, en medio de la cual, les llegó la invitación a ir a contar el proyecto a Londres. Recordarán que, en ese momento, los de la parte privada me pidieron que les sacara del apuro. Yo preparé una presentación con ellos y, unos días antes de mi viaje, nombraron al nuevo Consejero Delegado, el joven Samuel Romero. Este señor revisó la presentación conmigo, le gustó y decidió que diera yo la conferencia, aunque él me acompañaría para ver qué tal lo hacía. Desde ese viaje (a cuya vuelta me rompí un brazo) Samuel y yo nos hicimos bastante amigos. Ahora, después del fracaso en las elecciones, en los edificios municipales hay desbandada. Incluso en Calle 30. Por eso me han vuelto a llamar a mí. Así que, al llegar, no me encontré a Samuel ni a nadie de su equipo.

Fueron los del partenaire privado los que me recibieron, con caras de satisfacción y alivio manifiesto. Su jefe me confesó que lo habían pasado realmente mal, en estos casi cuatro años. Según él, Samuel, que era hombre de Sánchez Mato, había venido con el convencimiento de que todo el proyecto M-30/Madrid Río era una completa ilegalidad y con el único objetivo de ver a Gallardón en un banquillo. Me lo creo en parte, aunque me gustaría contrastar esta versión con la del propio Samuel, a quien no encontré en la sede, como digo. Es un indicativo más de este momento de cambio de tercio político, de interinidad a la espera del advenimiento de las nuevas autoridades.

Por ese mismo vacío de poder, me tuve que hacer cargo de atender a una delegación de la provincia belga de Brabante. Es esta una provincia dentro de la parte flamenca de Bélgica, en donde hay un montón de antiguas industrias cerradas, la mayoría hilaturas y otras factorías del textil. Estas industrias están en crisis mundial, especialmente acusada en esta zona. Les recuerdo que, cuando Bélgica se escindió de la Gran Holanda –ya saben: Amsterdam nos roba, etc–, ellos eran la parte rica del país, mientras los holandeses eran los más pobres. En la nueva situación de la economía, en la que los servicios predominan sobre la vieja industria tradicional, la situación se invirtió pronto. Fue el karma. Imagino que les suena esto de que los ricos quieran dejar de cargar con la parte más pobre y se inventen bulos para justificarse.

Para intentar buscar una solución a ese tejido industrial depauperado, los de Brabante han creado lo que llaman una Sociedad de Desarrollo, en la que se integran las administraciones, los colectivos profesionales y las empresas privadas de construcción, además de la Cámara de Comercio. La delegación era mixta, había representantes de todos los sectores implicados en la recuperación de esas áreas en declive. ¿Y por qué venían a Madrid? Pues porque a sus oídos había llegado que en Madrid se estaba haciendo una cosa de puta madre: nuestra Estrategia de Regeneración Urbana del Sureste. Estuve con ellos dos horas y se fueron bastante impactados. Les tuve que dar el link para que accedieran a la Memoria de la Estrategia, esa cuyo primer capítulo escribí yo y me fue censurado. Nuestra estrategia es ya una referencia para cualquiera que quiera intervenir en áreas vulnerables de la ciudad existente.

Esta delegación me tocó recibirla en uno de los torreones del edifico de Cibeles, por lo que tuve que atravesarlo entero hasta llegar al lugar. Ciertamente eran las cuatro de la tarde y a esa hora los funcionarios ya se han ido a su casa, pero las últimas veces que había visitado el edificio por la tarde, lo había encontrado llenos de asesores y gente pululando por allí. La impresión que me dio esta vez fue bastante desoladora. Otra faceta más de la desbandada que estamos presenciando. En la Isla de Alcatraz, bañada en el delicioso aroma de los tilos en flor, las plantas nobles de los jefes estaban estos días bastante vacías, nadie viene de visita ya y a veces se cruza uno con alguno de los importantes llevando un carro con cajas de cartón con sus cosas. También se puede observar la sonrisa de oreja a oreja de otros, los que han estado marginados en estos años. Es esta una situación que ya he vivido unas cuantas veces en mis casi 37 años de Ayuntamiento. Y, por cierto, ninguna transición fue tan traumática como el Desembarco del Rey Gallardón. Y eso que sustituía a uno de su propio partido.

Hace unos días les hablaba de un posible viaje que tenía en cartera. Pues se ha frustrado y ya se lo puedo contar. La asociación City Parks Alliance, que reúne a los organismos de mantenimiento de todos los parques urbanos de USA, nos escribió para ver si podíamos ir al nuevo congreso Greater and Greener, que este año se celebrará en julio en Denver (Colorado). Habían oído que, dentro de nuestra estrategia, habíamos proyectado unos cuantos corredores verdes, entre ellos el que unirá los cuatro miradores sobre la ciudad que existen en el Puente de Vallecas. Les contesté que ya había participado en un Greater and Greener en Nueva York y por eso sabía que esta sociedad no paga en principio los gastos de los congresistas. Añadí que Denver es un lugar muy lejano y sin un interés preferente para mí, por lo que les preguntaba si era posible que tuvieran algún tipo de atención conmigo, como la tuvieron en NY, para que yo hiciera mis cuentas y decidiera si ir o no ir.

Un mes más tarde no me habían contestado, así que les he escrito de nuevo. Su respuesta: el programa está ya cerrado, y yo figuro en la lista de suplentes por si hay alguna baja de última hora. Suena a excusa, así que, salvo milagro, me temo que me voy a quedar sin ir a Denver. El otro viaje, el que estoy organizando con mis colegas de Ciudad Real, va viento en popa y ya les diré a su tiempo a donde será. No quiero ser cenizo, pero entre el resultado de las elecciones y esto de Denver, empiezo a intuir un posible punto de inflexión en mi trayectoria de surfista encima de la tabla. Yo voy a seguir peleando, pero cuando vienen mal dadas, no hay mucho que hacer. El Dépor tiene en su mano volver a llevarme al lado positivo, pero no lo veo yo muy capacitado. De momento, ha conseguido que vuelva a ver sus partidos y que disfrute con ellos.

Y un último comentario. Me creerán o no, pero en la Dirección General a la que todavía pertenezco, hemos hecho algo grande. Innovador, creativo y con un potencial enorme de regeneración a medio y largo plazo. Lo han sabido en Brabante, en USA y en muchos otros sitios (yo lo he contado en Chicago y en París). Por eso me resulta tan frustrante que haya una parte de la población directamente concernida por este proyecto que haya optado por abstenerse en las elecciones. Por eso les he llamado ignorantes, ingratos y cazurros y se lo voy a seguir llamando en todos los posts hasta que me canse. Pido perdón por la comparación impropia que voy a hacer, pero a la República también se la cargaron los ignorantes, los dogmáticos leninistas y sus propios dirigentes por su falta de carácter. Estos tres sectores pusieron el puente de plata para que vinieran los militares a poner orden, con Franco a la cabeza.

Ahora regresa la derechona a Madrid, para desgracia de la ciudad. Mientras escribía esto se ha desvelado ya quién va a ser el nuevo Alcalde (no era muy difícil adivinarlo). Mañana por la tarde se reunirá la primera Junta de Gobierno, en la que se definirán las nuevas Áreas y los nombres de sus responsables. El nuevo responsable de Urbanismo, o como le quieran llamar ahora, vendrá a la Isla de Alcatraz el lunes. ¿Quién será, será? ¿Mira que si es la Silvia Elena? Lo iremos comentando. Para endulzarles la espera, les propongo un clásico: el Américan Pie de Don McLean, la historia del día en que la música murió. Han de pinchar AQUÍ para disfrutarlo. Buen finde.