martes, 11 de junio de 2019

843. Reinventing man

A las puertas de tomar mi gran decisión y reinventarme yo también como jubilado, creo que es un buen momento para que les explique de una vez qué diablos era eso de Reinventing Cities que tanto tiempo me ha ocupado en el último año y medio. Como tal vez sepan, se trataba de un concurso, en cuya organización y Jurado participaba yo, por lo que no podía compartir con ustedes muchas informaciones al respecto, hasta que estuviera fallado. Ahora hay cuatro proyectos ganadores, uno por parcela y puedo contarles las grandes líneas de esas cuatro propuestas. Como recordarán, el programa viene patrocinado por la red de ciudades C40, en la que soy el contacto del Área de Urbanismo, y por eso me han invitado a viajar a lugares tan variopintos como Portland, Chicago, París y Oslo.

De acuerdo con la filosofía del programa, cada Ayuntamiento saca a concurso parcelas o edificios de propiedad pública, situados en zonas depauperadas o vulnerables, para que inversores privados, con sus equipos de arquitectos, propongan proyectos que contribuyan a revitalizar sus entornos, además de incorporar las últimas tendencias del urbanismo y la arquitectura bioclimática. En Madrid, los lugares propuestos eran cuatro áreas previamente detectadas por nosotros y seleccionadas como Áreas de Oportunidad, por su alto potencial de regeneración urbana y social. Tres de ellas de propiedad municipal, y una del patrimonio de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), con quien firmamos un acuerdo de colaboración. Es decir: C40 no pone un duro, sólo aporta la difusión mundial. El Ayuntamiento tampoco pone un duro, pero aporta el suelo o el edificio en régimen de cesión de derecho de superficie, por un período de tiempo, manteniendo la propiedad pública en todo momento. Son los privados los que han de poner toda la financiación y encargarse de las obras y la financiación posterior.

Para sacar adelante esta forma novedosa de colaboración público-privada, hemos debido romper tres barreras importantes. Una, la incomprensión de los políticos que teníamos encima. Lo mejor que puedo decir de ellos es que no nos han impedido hacerlo, hasta les ha hecho gracia y, ciertamente, nos han apoyado puntualmente en contadas ocasiones. Pero este asunto se merecía que los políticos hubieran presumido de ello, que hubiera salido en la prensa. En segundo lugar, la indiferencia de los promotores privados. Con los primeros que yo hablé, me dijeron que mejor no me metiera en ese lío, que no iba a entrar a concursar nadie. Finalmente, con un esfuerzo titánico, hemos logrado que hubiera al menos dos finalistas por sitio. La tercera resistencia es la burocrática interna, ya comentada de sobra en este foro.

El caso es que ya tenemos cuatro ganadores, que se anunciaron hace dos semanas en Oslo junto a los de otras cuatro ciudades (las demás no han terminado el proceso en plazo). Estos ganadores simplemente son interlocutores preferentes con el Ayuntamiento (tres de ellos) y con la UPM (el otro) para empezar una negociación que culminará en un contrato de cesión y gestión. Desconocemos si los nuevos rectores del Ayuntamiento querrán continuar con el proceso. Si son listos y vienen a trabajar para la ciudad, seguirán adelante con un asunto muy vistoso, que no cuesta dinero, y que les puede permitir ponerse medallas. Ahora bien, si su única idea era echar a Carmena, para facilitar desde dentro los negocios de sus amigos (como me temo), entonces es posible que la cosa se frustre o se deje morir. Por cierto, en la UPM, donde no ha habido cambio político, el Rectorado ya ha empezado la negociación con el equipo ganador, para intentar llegar cuanto antes a un acuerdo formal.

Empiezo por contarles el proyecto de la parcela de la UPM. Se trata de un edificio del llamado Campus Sur, en el Puente de Vallecas, ahora mismo infrautilizado, más una banda de parcelas vacantes al sur de dicho Campus, ya tocando con Vallecas Villa. Entre los vecinos de Vallecas, tanto de la Villa como del Puente, hay muchos que ni siquiera saben que allí hay una universidad. El Campus es una isla en el territorio, a la que los profesores llegan en coche y los alumnos en el Metro, pero saliendo de la estación en dirección contraria. El proyecto propone construir una residencia de estudiantes, además de otras dotaciones para la universidad que actúen como antesala o recepción del campus: la casa del estudiante, una biblioteca, una cafetería. Este sería un punto de unión entre la universidad, el barrio y el polígono industrial inmediato, para evitar las islas urbanas y darle continuidad al territorio. El operador/inversor que hemos captado es una promotora multinacional de residencias de estudiantes. Abajo tienen una vista actual del edificio infrautilizado y una vista de cómo será la residencia de estudiantes, con un cierto aire a Desembarco del Rey.



En segundo lugar, les hablo del sitio de Usera, el Mercado Municipal de Orcasur, actualmente cerrado. Hace como un año, se  rescató la concesión a la asociación de comerciantes, porque el negocio estaba prácticamente en quiebra, porque las vecinas del barrio no compraban allí. Es una zona muy depauperada, donde, si vas en coche te lo desvalijan; donde está centralizado el comercio ilegal de armas y parte del de drogas, donde hay mucho gitano y mucha crispación. Por eso no van las señoras, el mercado se viene abajo y hay que cerrarlo. La propuesta consiste en rehabilitar el edificio, convirtiéndolo en ecosostenible. Y añadirle una planta superior con una residencia tutelada para los ancianos del barrio, que dispondrían de unos apartamentos con servicios comunes, como restauración, lavandería, centro de día, atención médica, etcétera.

El centro sería operado por una nueva sociedad sin ánimo de lucro, compuesta por los comerciantes y la asociación de vecinos del barrio. La idea es que los viejos del entorno, que viven solos en pisos de tres habitaciones, alquilen su piso a tres chavales del barrio y con el dinero del alquiler paguen su pequeño apartamento encima del mercado. De paso, tienen su propiedad al alcance, para ir a vigilar cómo la tratan los jóvenes. Es una idea preciosa, para la que ya hay una lista de espera de mayores de la zona. El mayor problema es que se necesita contar con una subvención municipal, que estaba garantizada por el equipo de Carmena, pero que ahora pasa a estar en el aire. Veremos. Aquí de nuevo una vista actual del Mercado cerrado, y otra de la propuesta.




En tercer lugar, el sitio de Villaverde, esta vez una parcela industrial vacante al otro lado de las vías del tren que rodea Villaverde Bajo. Aquí el proyecto ganador es el llamado El Tercer Sonido. Se trata de un lugar en el que los chavales del barrio pueden ir a aprender música (no está definido el tipo, pero se sobreentiende que rock), formar sus grupos, ensayar sin molestar a nadie, grabar sus temas, hacer conciertos, producción musical, merchandising y todo lo que rodea al mundo de la música. Se combina con residencias cruzadas, en parte para músicos que vengan con algún tipo de beca, en parte residencias inclusivas para la asociación Afandice, que trabaja en el barrio, y en último lugar para estudiantes de las universidades de Leganés y Getafe, que están a un par de paradas de tren. La propuesta cuenta también con un operador que construye residencias de este tipo y aporta usos deportivos, placas fotovoltaicas y huertos urbanos para los vecinos. Vean aquí las dos imágenes de costumbre.



Y me queda la joya de la corona. En otra parcela industrial vacante, en Vicálvaro, los ganadores han sido la empresa Master Battery. Es esta una empresa madrileña que fabrica baterías para acumular la energía, algo esencial para evitar que se pierda gran parte de la energía generada por fuentes eólicas o fotovoltaicas. Hace diez años, estos madrileños descubrieron y patentaron cómo hacer estas baterías usando de material base fécula de patata. Las patatas se dejan secar, se muelen y el polvo resultante se mezcla con manganeso. Y se construyen unas baterías de puta madre. Hace diez años, a esta gente les dijeron que se olvidasen de comercializar esto en España. Y se fueron a plantar su fábrica en Eslovenia, desde donde suministran baterías a todo el mundo. Pero son madrileños y siempre han soñado con implantarse aquí, en su casa.

El proyecto incluye su fábrica, pero también un show-room, en donde los vecinos pueden venir a que se les enseñe el sistema de fabricación, y visitar la fábrica también, lo mismo que los colegios. Y plantean convertirse en una cápsula energética, que produzca su propia energía y se desenchufe de la red. Es un centro que creará puestos de trabajo para Vicálvaro y con posibilidades de convertirse en lugar de investigación y enseñanza sobre estos temas. Por ejemplo, plantean estudiar el entorno y ver la forma de enriquecer el suelo para que se produzcan allí las patatas y no tengan que importarlas de Holanda, como harán al principio. La propuesta que ven en la imagen es una forma innovadora, ligera, etérea de resolver la arquitectura industrial, de acuerdo con los principios de la sostenibilidad ambiental.




Estos son los cuatro proyectos. Como ven, están situados en el sureste, en los barrios que se pretendían revitalizar con nuestra estrategia de regeneración urbana. Todos se han seleccionado pensando en las necesidades de esos barrios. Y se ha hecho una participación ciudadana a través de las Juntas de Distrito. Pero a estas cosas acuden siempre los mismos, la minoría activa y concienciada. Y se trata de una propuesta a medio/largo plazo. Una propuesta que no se puede completar en una sola legislatura. Necesitábamos otros cuatro años para terminarla. Necesitábamos ganar y no hemos ganado. Y la derrota tiene muchos responsables. Los del equipo de gobierno, los primeros, por no haber entendido el potencial que tenía lo que estábamos haciendo y no haber hecho por publicitarlo y sacarlo en la prensa. Los dogmáticos leninistas que se han pasado los cuatro años dando por culo y han rematado su tarea presentando a Sánchez Mato, con el apoyo de Iglesias. Los jefes del PSOE que han cometido la frivolidad de presentar a Pepu. Y, desde luego, también los paletos que se han abstenido de votar en la corona sureste. Lo he dicho, me han acusado de clasista y lo voy a seguir diciendo. En todos los posts a partir de ahora. Los que me consideran clasista, pueden dejar de leerme si tanto les molesta. Siempre seré clasista con la burrez, la ignorancia y la ingratitud.

Voy a acabar con una imagen que resume y ejemplifica el acto al que asistí en Oslo. Se trataba de proclamar a los ganadores. La decisión del Jurado ya había sido comunicada en privado a los finalistas, así que a Oslo sólo viajaron los ganadores. Los premios de París, Milán, Oslo y Rejkyavik fueron anunciados por alcaldes, vicealcaldes y concejales. El nuestro no. La Alcaldesa y el Concejal de Urbanismo estaban muy ocupados perdiendo las elecciones (también tuvimos que representarlos en París, en el MIPIM de Cannes y en tantos otros lugares). A mi jefa le tocó explicar uno a uno los cuatro proyectos en inglés, para la audiencia internacional. Vean la foto.



Como pueden ver, mi jefa está explicando el proyecto Master Battery, seria, profesional, espléndida, magnifica, con los tacones que nunca se pone. Al mismo tiempo, los premiados, como los demás equipos, han subido al escenario y lo celebran como corresponde, que para eso son españoles (los empresarios en los extremos, los arquitectos en el centro). Esta es la España que yo quiero, profesional y a la vez alegre, festiva e imaginativa. Hace falta que las nuevas generaciones, cada vez mejor preparadas, sustituyan poco a poco a los ignorantes. Parece claro que era demasiado pronto para que este tipo de cosas se entendieran en una ciudad como la nuestra. Pero volveremos, como el Dépor a Primera. No lo duden. Estos cuatro años van a ser un lapsus de retraso, pero se terminarán. 

Y a ver si se enteran. En este blog yo nunca he presumido de ser imparcial. Lo que pasa es que hay muchos temas sobre los que no tengo una opinión definida y clara, tengo muchas dudas y por eso me quedo por encima y entonces me atacan diciendo que si me creo Dios. Por supuesto que no estoy en posesión de la verdad, pero, cuando estoy implicado en un tema y tengo una opinión clara, la defiendo hasta el final. Mis opiniones son mías, sólo mías, personales e intransferibles. Así que al que no le gusten las cosas que digo, ya sabe donde tiene la puerta.

jueves, 6 de junio de 2019

842. Las cifras de la derrota

Succes is not final
Failure is not fatal
It is the courage to continue that counts
Winston Churchill

Sí señor, el éxito nunca es definitivo ni la derrota letal, lo que cuenta es la capacidad de levantarse y seguir luchando. Lo dijo Churchill cuando pintaban bastos. Años más tarde, José Saramago afirmó algo parecido, en circunstancia mucho menos dramática: la derrota tiene una cosa buena, nunca es definitiva; la victoria tiene una cosa mala, nunca es definitiva. En fin, tenemos que asumir que hemos perdido y tenemos unas reglas que hemos de respetar y aceptar el resultado deportivamente. Pasar mínimamente el duelo y seguir en la pelea. Pero es bueno conocer las cifras de la derrota, para aprender de ella y no repetir viejos errores. Tenemos cuatro años para el siguiente combate, que parecen una eternidad, pero luego se pasarán volando. Las cifras de la derrota son significativas y yo me he tomado la molestia de estudiármelas por ustedes, para que vean cómo les cuido. Unos cuadritos:

              Elecciones locales en Madrid. Resultados 2019. Votos finales

              Más Madrid (Carmena)     503.990   TOTAL Más Madrid+PSOE      727.572 
              PSOE                                223.582

             PP                                   394.708    TOTAL PP+Ciudadanos+Vox     830.577                   Ciudadanos                      311.617
             Vox                                   124.252

Es decir, la diferencia entre el bloque de derechas y el de izquierdas es de unos 103.000 votos. El resultado es, pues, claro y no precisamente por los pelos. No les voy a poner los resultados de 2015 para no aburrirles, pero en esa ocasión la diferencia de votos a favor de Carmena+PSOE fue de 19.011 votos. Esa sí fue por los pelos. Y ¿a qué se debe esta diferencia entre las dos citas electorales? Pues la subida de la derecha en su conjunto es de unos 80.000 votos. El PP baja, aproximadamente el mismo número de votos que gana Vox. La subida total hay que atribuírsela a Ciudadanos. Pero, globalmente, lo que sucede es que en 2015 mucha gente de derechas se abstuvo, asqueada por los escándalos de corrupción, el Trienio Negro de Botella y la mala educación, cinismo y caspa que transmitía Esperanza, que era la candidata. Y ahora han vuelto a votar todos.

Y en la izquierda, ¿qué ha pasado? Pues el señor Sánchez Mato se ha llevado 42.855 votos, que se han perdido por el wáter al tirar de la cadena y perdón por el símil. El PSOE ha perdido exactamente 25.570 votos por la endeblez de la propuesta PEPU. Sumando estas dos cifras, nos da 68.425 votos perdidos. Aún faltan muchos votos perdidos por explicar, hasta llegar a los 103.000. La pérdida neta de votos de Carmena es sólo de unos 15.000. Teniendo en cuenta que en 2015 era casi una desconocida, mientras que ahora es una figura de mucha talla que ha arrastrado a muchísimos nuevos votantes entre la gente joven, el personal del arte y la cultura, los activistas urbanos, etc. está claro que, aparte de los que se han ido a Sánchez Mato, muchos de los que la votaron en 2015, ahora se han abstenido. Y esos están en los distritos del sur, en el Puente de Vallecas, en Usera, en Carabanchel, en Latina y en Villaverde.

Supongo que leyeron el análisis de Guillermo Zapata que les puse en el último post. Me parece muy acertado. En el sur hay dragones, como dice este señor. Y al dragón hay que alimentarlo. Los carmenistas hemos perdido por ir de sobraos (yo el primero). Pensábamos que ya habíamos enterrado y dejado atrás los 26 años de gobiernos de la derecha. Que habíamos ingresado en la modernidad. Que no había que seguir peleando metro a metro, porque la guerra había terminado. Grave error. La Dirección General a la que todavía pertenezco se ha dejado los hígados para diseñar una estrategia de regeneración de la periferia sureste. Pero esa estrategia, como cualquier otra, tiene efectos a medio/largo plazo (Nuestra Dirección se llama de Planificación Estratégica). Hemos luchado lo indecible por tener alguna obra empezada antes de las elecciones, pero no hemos llegado, esta vez sí, por los pelos (Brunete burocrática mediante).

Ese tipo de estrategia es innovador y propone un nuevo modo de actuar en barrios existentes, deprimidos o vulnerables. A partir de comentarios míos sobre lo que estábamos haciendo, me han invitado a hablar en Chicago y en París, y mi jefa ha ido también a incontables lugares. Pero está claro que no se lo hemos sabido vender a los vecinos. Nuestro todavía concejal no hablaba más que de la Gran Vía y del Madrid Central. Y tendríamos que haber sido cuidadosos y hacer tres o cuatro obrillas estratégicamente distribuidas por los barrios citados, para que estos vecinos quemados y depauperados cultivaran un poco de ilusión. Nuestra Estrategia no ha salido en la prensa generalista. Ni el Reinventing Cities. Estos eran temas que se movían por las redes, entre la gente joven. Y los dragones del sur están al otro lado de la brecha digital. Este personal no sabe ni encender el ordenador. Ellos salen a la puerta de su casa, se ponen una silla de enea al fresco, se sientan apoyados en la garrota y rumian amargamente su marginación y su miseria, enfrente del bache de la calle que no se ha arreglado en cuatro años.

Siento mantenerme en esta reflexión cruel, de verdad que me gustaría llegar a la conclusión de que me equivoco. Pero sigo creyendo que hay un grupo de gente en el sur que se ha llegado a creer que daba igual Carmena que la derecha. Y han votado Vivan las Caenas. La cosa es tan sorprendente que ni El inMundo se lo esperaba. Por eso han ido a estos barrios a hacer preguntas por las calles a la gente mayor. Y muchos les han contestado eso. Que con estos de Carmena, como con el PP, todo el interés se va al Centro. Que sus barrios siguen estando sucios, llenos de meados y porquerías. Estos palurdos sólo suben al centro a la Puerta del Sol y a la Gran Vía, que están relucientes. Pero me gustaría que vinieran a mi calle. Todo Madrid está por igual tan sucio como en los tiempos de la señora Botella, pero eso tiene una explicación que se merece un post específico que les prometo, porque es larga y tiene responsables con nombre y apellidos.

En estos momentos yo estoy a punto de enfrentar una encrucijada, pero tengo mucho que largar para el momento en que deje el Ayuntamiento. Y también les explicaré en detalle lo que se ha hecho en el sur en estos años, qué era eso tan interesante que iba yo contando por ahí. De momento, al señor de la garrota le recomiendo que siga sacando la silla de enea al fresco, porque va a tener que estar mucho tiempo sentado, si espera que los de Ciudadanospedorros le arreglen el bache ese metafórico del que hemos hablado. Les dejo el link a una larga entrevista con Íñigo Errejón en la que habla de estas cosas y de sus planes a corto y medio plazo. AQUÍ la tienen. Es muy larga, pero se puede leer en cómodos trozos. A mí me parece muy interesante. Sumando lo que dice este señor con las reflexiones de Zapata, podemos llegar a una conclusión muy clara: la señora Carmena, nos guste o nos disguste, ganó en 2015 de carambola. De chiripa. Y habría que haber cuidado esa carambola como se cuida a una planta frágil, no ir de sobraos.

Esa es mi autocrítica. Para conseguir una meta hacen falta (sólo) tres cosas. 1.- Voluntad, querer conseguirla, tener ilusión, tener un proyecto. 2.- Trabajo, mucho trabajo, sin trabajo no se consigue nada. 3.- Suerte. Este es el factor incontrolado. La suerte hay que currársela. Y luego tenerla. Yo tuve la suerte de que ganara Carmena hace cuatro años y la he sabido aprovechar al máximo. Ahora, me han repartido unas cartas diferentes. Y tengo que ver cómo juego con ellas. Tenía este post empezado antes de viajar a Lyon, de donde he regresado este mediodía y quería completarlo y subirlo al blog, porque hay que aprender de las derrotas. Desde el aeropuerto, he llegado a tiempo de comer con mi amigo Werner en las Bodegas Rosell y luego me he echado una merecida siesta. Tengo pendiente contarles cosas de Oslo y de Lyon. Tiempo habrá, en este nuevo período en el que entramos.

Para cerrar, un poco de humor. El análisis de la derrota puede hacerse desde muchos ángulos, el numérico mío, el complejo y barroco de Zapata. Y este bastante friki, aunque certero. El que lo perpetra es un personaje de la radio, comentarista de libros y de moda, bloguero y provocador, que atiende por Bob Pop. Vean lo que contó en el programa de Buenafuente. Que sean felices.


domingo, 2 de junio de 2019

841. El momento de inercia

Me ha regañado África por el uso del término desaferencia, que no existe en el castellano y he procedido a ponerlo en cursiva porque, efectivamente, se trata de un palabro importado del portugués, aunque yo creo que se entiende perfectamente. Otros colegas que siguen mi blog, se muestran preocupados por cómo me refiero al presunto futuro alcalde, con calificativos como feo, aires de pasante de gestoría, insectil, cara de grillo, Gregor Samsa después de la metamorfosis, etc. Si repasan mis textos, verán que también me he referido a él diciendo que no es mala persona, que es simpático y próximo y que está en posesión de una cierta agilidad mental (por lo poco que lo conozco y lo que me cuentan). Ahora bien, feo, lo que se dice feo, yo creo que no hay muchas dudas de que lo es. Feo de cojones. Pero no se preocupen: si dentro de unos días acaba siendo mi jefe, no tendré el menor inconveniente en retractarme públicamente en el blog y proclamar convencido a los cuatro vientos que, visto desde más cerca, es clavadito a Brad Pitt.

Hoy vamos a ir cambiando de tema en la medida de lo posible. El título del post alude a una serie de viejos chascarrillos que se contaban hace tiempo y no puedo determinar si se trata de leyendas (imagino que sí) o de hechos verídicos. Resulta que en la Academia Militar de Zaragoza, la enseñanza que se da a los futuros mandos es amplia y de calidad, y lo digo sin ironía alguna. Por contraste, la formación que se imparte en los cuarteles a los reenganchados, los conocidos popularmente como chusqueros, esos que no van a pasar del nivel brigada, suele ser bastante deficiente. Normalmente, se encargan de dar esas clases voluntariosos sargentos, tipos de verbo fácil, que no han pisado en la vida una universidad ni casi el colegio, pero no obstante tienen ciertas inquietudes, y se suelen dar bastantes ínfulas a pesar de no estar en posesión de otros títulos que el de Licenciado en Gramática Parda.

Cuenta el saber popular que uno de estos sargentos autodidactas se esforzaba en explicar, por ejemplo, las características diferenciales del combate nocturno, con especial énfasis en sus ventajas e inconvenientes. Tal vez ustedes no se han puesto a pensar en ello, pero el combate nocturno presenta un inconveniente notorio bastante molesto: no se ve al enemigo. A cambio, ofrece una importante ventaja: el enemigo no te ve a ti. Un portento. Otro sargento, maestro de la filosofía barata de barra de bar (o tal vez el mismo del combate nocturno, quien sabe), reunió un día a sus alumnos de reemplazo y les dio una clase magistral, para explicar lo que es el momento de inercia. Para los que no lo recuerden, el momento de inercia es un concepto físico bastante complejo que viene a medir la inercia de un cuerpo en rotación, algo sobre lo que se han escrito incontables teorías y fórmulas, como el Teorema de Steiner o el Círculo de Mohr. Todos estudiamos estas cosas en el bachillerato y la mayoría las hemos olvidado, pero son clave para conocer el comportamiento de los motores de rotación, mejorar su diseño y optimizar su fabricación. Veamos cómo explicaba esto el susodicho sargento chusquero de la historia:

–Para que entendáis lo que es el momento de inercia, os voy a poner un ejemplo sencillo y lo vais a entender enseguida. Imaginaros que uno de vosotros, por ejemplo tú, que estás en la primera fila, ¿cómo te llamas? ¿Manolo? Muy bien Manolo. Imagínate que vas en un autobús que circula a buena velocidad. De pronto el conductor se ve ante un obstáculo inesperado y pega un frenazo brusco. Y hay un momento en el que el autobús está ya parado, pero tú te sigues moviendo para adelante, debido a la inercia del conjunto, hasta que también te paras o te das un golpe con el de al lado. Ese intervalo en el que el autobús está parado, pero tú te sigues moviendo por el impulso que traías, es lo que se conoce como el momento de inercia.

El tipo respiraba hondo y miraba circularmente a su atónita audiencia, en la que, normalmente, ninguno de los reenganchados tenía la más mínima noción de Física, que le permitiera descubrir la superchería. En fin, un discurso digno de la señora Ayuso, o de la simpar Silvia-Elena, la cándida niña de la sociedad, que sustituyó a Villacís (de baja maternal) en el debate a seis de los alcaldables, que montó Telemadrid. Esta señora, otro portento, contestó a la pregunta de si admitía que Carmena había reducido la deuda municipal en estos años, diciendo lo siguiente: –yo lo único que sé es que un concejal de su gobierno tiene en el despacho un retrato de Lenin como este. Y procedió a mostrarlo sin darse cuenta de que lo tenía tumbado, generando uno de los momentos (de inercia) más chuscos de toda la campaña y una auténtica hemorragia de memes. Bien pensado, a Silvia-Elena y a la señora Ayuso las podrían fichar para darles clases a los chusqueros. Allí harían menos el ridículo.  



El vídeo que les he puesto no recoge la cara de perplejidad de Carmena ante la respuesta de Silvia-Elena (yo la vi). Pero ¿por qué les traigo ahora esta vieja historieta de chusqueros y de frikis? Pues porque la explicación del sargento, aunque no tenga nada que ver con el concepto físico ortodoxo, describe muy bien lo que a menudo nos sucede a muchos de nosotros en nuestros devenires vitales. Por ejemplo, a mí me cesó la Concejala Zombie en enero de 2012. Pero llevaba una inercia. Tenía ya por entonces una red incipiente de contactos por todo el mundo y no era algo que se pudiera parar de hoy para mañana. Y en marzo viajé a Querétaro a contar Madrid Río, invitado por el Colegio local de Ingenieros de Caminos, dividido ante la eventualidad de promover una red de Metro o bien optar por el autobús con plataforma reservada.

Fue esta la primera vez que tuve que usar mis días de vacaciones para representar al Ayuntamiento en un congreso exterior. Y en julio del mismo año de 2012, esa misma inercia me llevó a Nueva York, en una aventura que ya he contado y donde no sólo gasté días de vacaciones sino que por primera vez me tuve también que pagar el alojamiento y la mitad del viaje, lo que me abrió la mente a una nueva forma de desempeñarme en estos menesteres, que me fue de mucha utilidad, como saben, para sobrevivir durante el Trienio Negro de Mrs. Bottle, con la ayuda también de este blog, que abrí en el mes de septiembre. Una muestra más de lo gratificante que resulta tener la capacidad de hacer de la necesidad virtud. Eran los tiempos de la Concejala Zombie y su ayudante la Carcelera Nazi. Tiempos que no tienen por qué volver ahora: yo he vivido buena parte de mi carrera de funcionario anterior a 2012 bajo el mando del PP sin tener ningún problema.

Pero hete aquí que la historia se repite. Aún no les he contado mi estancia en Oslo y ya tengo que viajar otra vez. El martes día 4 de junio volaré a Lyon para participar en el 5º Foro de la EMA (European Metropolitan Authorities), un congreso en el que he de representar al Ayuntamiento de Madrid. Es este un foro en el que suelen tomar parte cargos de más alto copete que yo, pero estamos en un momento de vacío de poder y nadie quiere ir ya a estos saraos. En principio, el Ayuntamiento respondió que no acudiría nadie. Pero nos han insistido en que sería muy interesante que Madrid estuviera representada, porque se va a proceder a la firma de un importante documento: el Inclusive European Metropoles: Facing Social Challenges Together, una especie de manifiesto por el que las áreas metropolitanas de Europa se comprometen a afrontar juntas los retos sociales del siglo XXI.

Seré yo quien firme ese documento en nombre de la ciudad de Madrid y ha sido precisamente el Área Metropolitana de Barcelona quien más ha insistido en que era crucial que Madrid estuviera también en la firma del manifiesto. Hace unos años yo acompañé a mi anterior jefa en un viaje en el AVE a Barcelona, para visitar la exposición del Plan Metropolitano. Entonces estaba en simple Avance, pero ahora está aprobado y en vigor. Supongo que no recuerdan aquel viaje de ida y vuelta en el día, en el que confraternizamos con nuestros colegas catalanes. Tal vez les suene lo que escribí en el blog entonces: que Madrid necesita una coordinación metropolitana, dirigida por un organismo técnico específico, como la de Barcelona. Eso supondría de facto la desaparición de la Comunidad de Madrid (total, para lo que vale…). Casi cuatro años más tarde, seguimos exactamente igual. Y con la expectativa de que la señora Ayuso pase a presidir ese organismo urbanísticamente inoperante.

El caso es que, antes de aceptar esta misión, me puse en contacto por teléfono con la representante del Área Metropolitana de Barcelona, para que me informara en detalle del asunto. Resultó ser una chica de voz animosa y juvenil, muy simpática, a la que conoceré en persona en el Congreso (si es lo suficientemente guapa, no descarten que me haga independentista y del Barça). Estaré en Lyon martes y miércoles y regresaré el jueves. Este nuevo viaje con el que no contaba, me ha salido, como digo, por la actual situación de vacío de poder y porque en el equipo saliente soy conocido y saben que pueden confiarme este tipo de asuntos. Pero, sobre todo, la razón principal por la que tengo que viajar a Lyon, ¿saben cuál es? Ni lo duden: el momento de inercia. Por lo demás, en un par de semanas llegarán las nuevas autoridades urbanísticas a la Isla de Alcatraz. Allí les esperaremos bien duchados, afeitados, peinados y en primer tiempo de saludo marcial. Que Dios nos pille confesados.