jueves, 2 de agosto de 2018

759. La chusma informatizada y el discurso único

Llevo un tiempo estudiando el tema de lo que hemos dado en llamar la chusma informatizada, esa que se expresa en los comentarios anónimos o semi-anónimos a las noticias de la prensa, destilando ahí todo su odio y su insatisfacción. Esa gente es la misma que se cree todos los bulos que se lanzan en el universo virtual y luego no se cree los desmentidos. Y, en mi opinión, esta es también la gente que, cuando tiene la oportunidad de participar en unas elecciones, vota por la opción más rancia o retrógrada o reaccionaria de todas las que tiene a su alcance. No tengo pruebas concretas de que estos tres grupos de personas sean totalmente coincidentes; es sólo una intuición. Estos días se ha publicado un vídeo tomado en el Metro, de una señora con pinta de analfabeta que insultaba a voces a una niña y a su madre, emigrantes, a las que les decía que los servicios sanitarios públicos atienden primero a los extranjeros que a los nacionales. No les traigo aquí el vídeo porque desmerecería en esta tribuna. Esta señora es una insigne representante de la chusma informatizada.

Esa gentuza es un compendio de varias virtudes: incultura, mala educación, obcecación, rencor acumulado de años, envidia y también descaro. Es un personal que se traga las series españolas más costumbristas, además de los programas de la telebasura y se sienten legitimados a hablar igual que las vecindongas de La que se avecina o los tertulianos del Salvamé. Y que carecen de sentido del ridículo. Para poner algún ejemplo, basta con entrar en cualquiera de las informaciones sobre el máster de Pablo Casado en El inMundo. Elijo al azar uno de los comentarios de los lectores, el que firma Oliver44. Lean:

Señora jueza Doña Carmen Rodriguez Medel, la cuestión es si usted tiene OVARIOS de arriesgarse y mandar la causa al Supremo. En tal caso, señora JUEZA pueden pasar dos cosas que el TRIBUNAL SUPREMO le dé la razón para continuar la causa o bien el SUPREMO no ve nada irregular y usted Señora JUEZA hace el ridículo del siglo y queda con el culo al aire. Usted elige. ¿Hasta cuándo va a marear la perdiz, señora jueza?

Ven a lo me estoy refiriendo. Es un comentario muy típico: uso de mayúsculas, que en el castellano implica levantar la voz para dar más énfasis a un concepto, convencimiento de ser más listo que los demás (si me dejaran a mí arreglaba yo todo esto en dos minutos), indigencia mental y moral, descaro, ordinariez y falta de sentido del ridículo. De este colectivo se nutren también los grupos que van a la puerta de los Juzgados para ver salir a un asesino y gritarle ASESINO, o ver de cerca a un chorizo y gritarle CHORIZO. Salen siempre en los telediarios. Más ejemplos. Hace unos días, la prensa publicaba unos cuantos comentarios enviados por turistas a la página Trip Advisor tras ver ciertos monumentos españoles, que no les habían gustado. Veamos lo que opina la señora Claudia A. acerca del Museo Guggenheim de Bilbao:

Un truño. Las obras maestras del Guggenheim eran garabatos. Igual algún entendido posturitas dice que eso es arte, pero si me das un lienzo te lo pinto en mi casa. Había algún cuadro bonito, pero vamos, que no pago para entrar ni loca. Lo más bonito es lo de fuera: los tulipanes, Poppy, la fuente con fuego… Si eres turista ve y haz fotos por fuera, lo de dentro es una estafa.

Sin comentarios. Tal vez las virtudes de esta chusma informatizada, puedan resumirse en una sola cualidad: la desfachatez. Esta señora, indudablemente, tiene un ordenador o un Iphone y lo sabe manejar. A lo mejor por eso se siente autorizada para hablar ex cátedra sobre un tema del que es una completa ignorante. Por si les interesa, les precisaré que la palabra truño, muy usada en las series antes citadas, no está admitida por la RAE, como tampoco lo está la equivalente ñordo. Sin embargo, sí se admiten zurullo y mojón, que vienen a expresar lo mismo. Cosas de los académicos. Pero, entrando en el fondo del tema, tenemos aquí a una señora que no redacta mal (aunque yo podría enseñarle a utilizar correctamente las comas) y que se expresa por escrito con cierta claridad. ¿Qué es entonces lo que nos llama la atención? Pues que esta señora tiene un punto de vista único y unidireccional, que le impide contemplar las cosas desde el otro lado. Su visión es de una amplitud mínima, aunque ella se crea en posesión de la verdad y por eso escribe su opinión en una tribuna pública.

Un ejemplo más. El Ayuntamiento de Madrid cuelga en Facebook todas las semanas un pequeño vídeo en donde se cuenta en tres minutos lo que se ha hecho a lo largo de la semana. A la derecha hay una columna en la que se pueden cargar comentarios. Pues, de forma invariable, esa columna está llena de improperios idénticos dirigidos a la señora Carmena, que no siempre sale en los vídeos. Varias señoras comparten discurso: señora Carmena menos presumir de lo que hace y más fijarse en lo que no hace, como por ejemplo, ocuparse de la limpieza de las calles, que están de vergüenza, etc. Las calles están como están por un motivo concreto que ya les contaré otro día; hoy no quiero desviarme del tema. Me queda decir que me gustaría averiguar dónde vive alguna de estas doñas de discurso monocolor, para ir frente a su portal a dejarle unos cuantos truños. Para que se quejara con más motivo.

Despedí mi último post animándoles a que se incorporen al mundo que viene, sin el lastre de los dogmatismos y los prejuicios ideológicos. Ese lastre lleva a muchas personas a contemplar el mundo con una única perspectiva, lo que empobrece mucho su visión. Esta gente es incapaz de ponerse en el lugar del otro, para tener una visión más completa y rica. Aún tengo otro ejemplo más. Mi último post terminaba con una foto cojonuda: la del rey Felipe con el señor Balti Picornell, ambos descojonándose de risa. No puede haber dos personas más opuestas y, sin embargo, encontraron algún punto en común, tal vez generacional o relacionado con el lado humano de las personalidades de ambos. Pues en todos los diarios que se ocuparon de la noticia aparecieron las famosas opiniones de los lectores (por cierto, ¿no creen que los comentarios a las noticias se deberían suprimir por decreto?).

Las opiniones se orientaban según dos líneas conceptuales. Unos ponían verde al rey, proclamándose republicanos y diciendo que todo esto no es más que un postureo cosmético. Los del otro lado levantaban los brazos por el escándalo: a dónde iremos a parar si la gente ni siquiera se viste adecuadamente para ir a visitar al Jefe del Estado. Dos formas de intolerancia y de inflexibilidad de postulados. La gente entra a las noticias con la mente formateada por prejuicios y/o dogmas y lee la prensa sólo para ratificarse en ellos, no para informarse ni para ponerlos en cuestión. A mí, en cambio, la foto me parece muy buena, me dio alegría verla y me llevó a buscar más información sobre el señor Picornell, todo un personaje. Y no es difícil constatar que el tipo se puso de tiros largos (a su manera, en su línea) para ir a ver al rey. Y, además, incluye entre sus grupos musicales favoritos a Incubus, lo que ya da un nivel.

La mente la puede tener uno formateada por nacionalismos, ecologismos, feminismos y muchos ismos más. Y si eres un radical en cualquiera de esos ismos, esa radicalidad te impide entender correctamente el mundo y te incapacita para opinar sobre él. Joder, yo acabo de repasarme mis textos sobre San Petersburgo, Japón y Birmania, entre otros lugares. Pero yo había leído infinidad de reportajes sobre estos sitios, escuché lo que me decían unos y otros y miré con ojos imparciales para tratar de entenderlos en toda su complejidad. Conviene saber ponerse en el lugar del otro para enriquecer tu visión. La diversidad de puntos de vista te da una mayor perspectiva y te permite entender mejor las cosas. Esa diversidad de enfoques es la base del pensamiento humanista. Algo que no puede alcanzar una persona con un solo punto de vista. Los prejuicios, los sesgos ideológicos y los dogmas te abocan a lo que se llama el discurso único, o la historia única.

Buscando información sobre este concepto, he encontrado un vídeo que les voy a dejar de propina y que les recomiendo encarecidamente que vean. La escritora nigeriana Chimamanda Adichie habla de la vida, la educación, la cultura. Es una verdadera delicia. Vamos, que me entran ganas de meterme en la filmación y subir al estrado a darle dos besos, en una ensoñación inversa a la que se mostraba en La Rosa Purpura de El Cairo. El vídeo tiene subtítulos en español con una traducción muy buena. Si no les salen de entrada, por favor, trasteando en los botones de la parte de abajo a la derecha, no es muy difícil ponerlos. Merece la pena entender lo que dice esta mujer espléndida. Con este vídeo les compenso la tortura de leer los textos que les he puesto más arriba. Sean felices.

PD. Me dicen que los subtítulos no se ven cómodamente. Tal vez es mejor pinchando AQUÍ.

martes, 31 de julio de 2018

758. El futuro ha llegado

Bueno, pues se nos va el mes de julio como un suspiro, sin hacer más ruido del necesario. A mí se me ha pasado volando. Ahora anuncian que llega la primera ola de calor pero, si recuerdan el año pasado, empezamos con la ola de calor a mediados de junio y no se fue como hasta octubre. Este año, el tramo que llevamos de verano ha sido bastante llevadero. La semana pasada a primeros, quedé a comer con mi amigo X que me llevó a un sitio estupendo, un lugar suburbial del Barrio de la Concepción donde se come fenomenal por un precio muy asequible. Con motivo de esa cita, acudí a mi trabajo en coche y busqué aparcamiento en el parque cercano. Descubrí con sorpresa que había sitio de sobra a la hora en que yo vengo llegando y que el tráfico está fenomenal también. Desde entonces estoy yendo a la oficina en coche, lo que contribuye a que me sienta como si estuviera en agosto, ya desde mediados de julio. Voy por la M-30, imposible en otras épocas del año, llego al curre en unos veinte minutos y luego camino hasta la Isla de Alcatraz. Lo único malo es el paseo de vuelta a mediodía, bajo el sol inmisericorde de estos días. Una vez cogido el coche de vuelta, llego a casa en poco más de 15 minutos.

En el trabajo se nota también el bajón de rendimiento y me esperan otras cuatro semanas a este ritmo. En Madrid se está muy bien en agosto, a pesar del calor. No todo es perfecto, hay muchos comercios y bares cerrados. Y también te puedes pillar un gran atasco debido a cosas como la Operación Asfalto o la huelga de taxis. De los taxistas es mejor que no hable mucho, porque no soy imparcial: les tengo una manía que roza lo irracional. Para mí son un gremio de comportamientos gangsteriles, que está luchando por mantener una situación de monopolio, propia de los años en que tiene su origen: el franquismo y los tiempos de otros monopolios, como CAMPSA o Telefónica. A mí su huelga no me afecta porque es un servicio que uso solamente en caso de apuro, si veo que por otros medios voy a llegar tarde a una cita. Lo que me afecta es que corten las calles. Su matonismo se expresa agrediendo a conductores de Uber y Cabify, destrozándoles los coches y aprovechando para montar este pollo cuando hay un Gobierno débil y encima a la vuelta del 1 de agosto. Yo que Pedro Sánchez, no cedía ni un milímetro. Disculpen, ya he dicho que no soy imparcial, ni este blog pretende serlo.

Otro síntoma de que entramos mañana en agosto es que El Roto se ha despedido hoy como cada año, hasta el 1 de septiembre. Se ha hablado poco en este blog de El Roto, una auténtica referencia ideológica para mí. Sus dibujos son extraordinarios y la precisión de sus mensajes, prodigiosa. Me vienen a la memoria algunos ciertamente históricos. El dibujo muestra a un tipo tapándose la cara con un pañuelo, bajo un texto que dice: Cuando el juez abrió el sumario de la corrupción, el hedor se hizo insoportable. Dos cadáveres en sendas camillas paralelas; uno de ellos dice: Pues a mí me han hecho la autopsia por lo privado. ¡No veas la diferencia! Un tercero. Un tipo dando un discurso, señala con el índice: No hemos cumplido nuestras promesas, pero cumpliremos nuestras amenazas. En fin, prometo incorporar más chistes de El Roto, como de Forges, en textos venideros. He de decirles que El Roto ha sacado recientemente un libro de viñetas que se llama Contra Muros y Banderas. Cuando lo presentó a finales de mayo, le hicieron una entrevista. Es acojonante: yo podría firmar hasta la última coma de lo que dice este señor. Les recomiendo que lean el artículo, para lo cual han de pinchar AQUÍ.

Todos estos últimos años he tratado de empezar a correr por el Retiro en torno al 15 de agosto, para rememorar lo que, en mis años dorados, llamaba la temporada. Se trata de iniciar el entrenamiento con calor, para luego, cuando bajan las temperaturas, directamente volar. Lo que pasa es que en cada uno de estos años, me he encontrado enseguida con viajes que me han cortado la progresión y luego ya lo he dejado. Este año, la perspectiva es la misma, puesto que el 23 de octubre me voy de viaje tres semanas a un lugar que ya se dirá en su momento. Así que, aprovechando que agosto ha empezado para mí mentalmente a mediados de julio, ayer bajé a hacer mis cinco kilómetros por el Retiro. ¿Que hacía un calor horrible? Desde luego. Pero ya saben que soy un poco cabezota, que me gusta ir a la contra y que, además, esto de entrenar consiste precisamente en eso: hacer tu tramo de carrera sin importarte que llueva o granice. Con estos calores, basta con ir más despacio. Bueno, soy consciente de que hay variables nuevas, nunca antes había hecho esto con 67 años. Pero todo es probar y ver.

Para los que se interesen por mi trabajo de reconstrucción del blog, pues les diré que va bien, a punto de rematarlo, pero no quiero hablar más de este tema, que es un poco endogámico y obsesivo, cuando están pasando tantas cosas en España y en el mundo. Sí que diré que me he tenido que releer los posts reconstruidos y que me ha sorprendido encontrar algunos sublimes, aunque esté mal que yo lo diga, como por ejemplo la surrealista historia de los daneses birreros, cuyo enlace les pongo abajo, por si alguno de ustedes no la conoce y quiere echarle un vistazo, para amenizar este tiempo de vacaciones. Es un ejemplo de que a mí me saltan a la cara las historias y yo me limito a contarlas. Les estoy hablando del Post #562.

En fin, ya va siendo hora de que diga que estoy encantado con el señor Pedro Sánchez. Estaba de Rajoy hasta la coronilla y me quito el sombrero con la jugada de billar a tres bandas con que Sánchez se lo ha quitado de en medio. Hace como un año, mi amigo y compañero Billy llegó al curre diciendo que había escuchado a Pedro Sánchez en no sé qué acto y que estaba seguro de que acababa de ver al próximo Presidente del Gobierno. Los colegas recibimos este mensaje con escepticismo, yo el primero. A mí, Sánchez, hasta el segundo día de la moción de censura, me parecía un tipo muy guapo y poco más. Me gustó su propuesta de alianza con Ciudadanos, que se frustró por culpa de Pablo Iglesias y que dio con él en las tinieblas, expulsado del partido con susanidad y alevosía. Lo del Peugeot recorriendo toda España me resultó simpático sin más y después, cuando Rajoy consiguió aprobar los presupuestos, creí que ya caminábamos por una senda política estable para dos años. Los manejos del apolíneo y ebúrneo joven que comandaba el Partido Socialista no me suscitaban demasiadas expectativas.

Pero llegó el segundo día de la moción de censura. Y se supo que el PNV abandonaba el barco de Rajoy (por cierto, una actitud coherente con la historia de este partido, tema que comentaré en otro post). Y entonces vi a Pedro Sánchez como revestido de un aura especial. Hablando ya en presidente. En el vértigo del momento me pareció hasta una jugada peligrosa para la estabilidad del país. Pero eso se me pasó en cuanto vi con asombro el Gobierno que formaba este señor. Para empezar, eso no se improvisa en tres días; para mí está claro que es una jugada planificada con tiempo. No es posible que en tres días todos le dijeran que sí, si no estaban ya advertidos y tanteados de antemano. En segundo lugar, es un gobierno con mayoría amplia de mujeres, algo que no se ha visto en ninguna parte, ni siquiera en Suecia o en Islandia. ¡Y qué mujeres! Las primeras en sus terrenos respectivos. Lejos de las mujeres-florero de los gobiernos peperos (tocinos, matos y báñezes), por no hablar de las bibianas, mandalenas y leirespajín del señor Zapatero. Estas son unas señoras de rompe y rasga. Aquí una imagen significativa.


Pero, sobre todo, este señor me tiene ganado desde que puso a Borrell al frente de Exteriores. Mientras mantenga ahí a Borrell, tiene todo mi apoyo; creo que es la persona perfecta para revertir la opinión que se tiene de nosotros en el extranjero después de años dejando que los del PRRRRU-sés extendieran sus insidias a diestro y siniestro. Sobre todo, siniestro. Además, este señor tiene una larga trayectoria en diversos Ministerios en los que tengo amigos que se deshacen en elogios sobre su paso por el cargo. Ya sé que Sánchez está en una minoría precaria. Pero yo espero que aguante todo lo que pueda. Al fin y al cabo se trata de hacer una ficción, como si tuvieran mayoría holgada. Ellos proponen leyes progresistas y buenas para el pueblo. Y vienen sus impresentables compañeros de viaje y se las tumban. Pues la gente, que no es tonta, se dará cuenta de quién está trabajando para el país y quién se debe a dogmatismos y prejuicios ideológicos que les impiden actuar de otra manera.

Por otro lado, el relevo en el PSOE hay que unirlo al cambio en la jefatura del PP. No sabemos cómo va resultar Pablo Casado, pero, joder, por lo menos es joven y no tiene barba rancia ni camina sacando los codos como pollo perseguido. A mí, si tiene o no un máster, me la trae al pairo. Es un tipo joven y ya va siendo hora de que dejemos paso a las nuevas generaciones. En ese sentido, la foto que más me gusta de lo sucedido en los últimos días es la que les voy a dejar de despedida, publicada hoy en los medios. Ya saben que el rey Felipe ha recibido en su palacio a las diferentes autoridades de la comunidad balear. Entre ellos al President del Parlament. El tipo se llama Balti Picornell y es mecánico ferretero y carpintero de estructuras metálicas. Esta foto me ha alegrado el día. Esto es mucho mejor que lo de los daneses birreros. Es que veo la foto y me entran ganas de salir a la calle dando aturuxos y saltos de pinchacarneiro. El futuro ha llegado, señores. Y vienen tiempos apasionantes. Hagan por no estropeárselos a sí mismos con prejuicios y sesgos ideológicos del pasado. Que tengan una buena semana. 



viernes, 27 de julio de 2018

757. Los algoritmos y el sentido común

Bien, empezaré por informar del proceso de reconstrucción de mis posts perdidos. Pues va viento en popa, pero con accidentes nuevos que les cuento. La verdad es que me estaba resultando más fácil de lo que esperaba. Con cada post, yo reunía texto con fotos y vídeos (en ocasiones mejores que las originales), publicaba forzando la fecha para que se colocara en su sitio y luego iba al archivo de comentarios a buscar los correspondientes, que añadía por el procedimiento del corta y pega. Venía haciendo unos seis diarios, sin apuros y con buenos resultados. Hasta que, en un momento dado descubrí que los comentarios de los posts que me faltaban por reconstruir, se habían borrado todos. Así de un plumazo. La causa de esto es que el archivo de comentarios tiene un límite de capacidad de 1.000. Me fui hasta el final del archivo y comprobé que el último registrado era de 2015. Es decir, que los de los tres primeros años ya no están en ese archivo (aunque cada comentario sigue al pié de su post).

Ese archivo está gobernado por un algoritmo y, como en estos días le he metido presión publicando muchísimos comentarios reconstruidos, pues lisa y llanamente se ha petao. Es decir, en lugar de seguir eliminando comentarios por el final como hasta ahora, pues ha decidido borrar los de los posts inexistentes, suprimidos por mí por error en una noche funesta y todavía sin reconstruir. Es que estos paratos no están hechos para pensar. Y, en cuanto se ponen a pensar, la cagan. Es como los obreros que te hacen una reforma en tu casa. Como no estés encima de ellos, toman siempre la decisión equivocada. El jodido sistema podría haber borrado cualesquiera otros comentarios sin problemas para mí. Pues ha tenido que eliminar justo los que yo no tenía en ninguna parte. Resultado: los posts del #619 al #654 están ya reconstruidos con comentarios y todo. Los posts #555 al #618 han perdido en su gran mayoría los comentarios de mis queridos lectores. No todos: por en medio hay seis que recuperé del teléfono. Eso deja 57 posts sin comentarios, entre los que puede que hubiera otros seis o siete que, ya de por sí, no hubieran suscitado ningún comentario.

Pero en torno a 50 de mis textos se han quedado sin sus aportaciones, queridos lectores, y de verdad que lo siento. La cosa tiene una ventaja y es que, al no tener que hacer esa tarea adicional, la reconstrucción de lo perdido es mucho más rápida y espero tener el trabajo terminado a mediados de agosto. Es algo que debo hacer en los ratos libres de por la tarde, porque en mi ordenador del curro no tengo copia de mis archivos del blog. En esa tarea, ya me he encontrado en ciertos textos referencias a comentarios anteriores, que ya no existen. Incluso hay un post, el #582 A Dios para ser bueno le falta una O, cuyo título parte de un comentario de Alfred, que con esa estupenda frase me advertía de que tenía una errata en el título de un post anterior, en donde había puesto Good save America, en vez de God save América. En fin, se hace lo que se puede. Que todos nuestros problemas sean estos.

Lo cierto es que yo no sabía que los comentarios que se guardan en el archivo están limitados a 1.000. Y, al hilo de ese descubrimiento, me entró una neura, la de que el número de posts también estuviera limitado a 1.000, posibilidad muy preocupante, teniendo en cuenta que ya vamos por el #757 y yo no aflojo el ritmo de producción. De pronto imaginé que escribo el post #1.001 y el jodido sistema me borra el #1, con el cariño que le tengo. Con esa preocupación, me he puesto en contacto por escrito con los gestores de la página, esa especie de reino de las sombras que gobierna nuestras vidas desde el lado oscuro y a los que a menudo me refiero como Matrix. Me han contestado muy amable y detalladamente y me han asegurado que el blog tiene una capacidad ilimitada. Y estoy tranquilo por ese lado.

Lo que me han explicado desde las tinieblas, supone que los gestores de blogger.com saben con quién se juegan los dineros. Saben que muchísimas personas estamos haciendo blogs en estos momentos; que este es un juguete que la tecnología nos ha brindado a un cierto tipo de gente, de un rango de edad, nivel cultural y circunstancias personales determinadas (un chaval de 20 años lo suyo es que esté atendiendo a la hormona y no manteniendo un blog). Y saben también que la gente no tiene límites, si no hay alguien que se los ponga. Con esa idea, han introducido en la página unos límites basados en el sentido común (el subrayado es mío). Por ejemplo: los títulos de las entradas no pueden tener más de 90 caracteres. Los comentarios de los lectores están limitados a 4.096 caracteres. Un post no puede tener más de 20 etiquetas. Un solo autor no puede tener más de 100 blogs (si han puesto este límite es porque puede suceder, que manda carallo). Bien, pues el límite de 1.000 en el archivo de comentarios está en ese mismo paquete. Es éste un archivo en el que sólo puedo entrar yo y donde se guardan los últimos, por si a mí me resulta de utilidad (los originales están en los posts en que se han publicado, sin límite alguno). Y el archivo va guardando los 1.000 últimos. Salvo que le presiones y se ponga a pensar por su cuenta.

A eso es a lo que voy. Estos límites están basados en el sentido común, y eso quiere decir que detrás de ellos hay una persona, no una máquina, ni una aplicación, ni un algoritmo. Punto clave. En este momento de la evolución humana, estamos dejando en manos de algoritmos cosas que sólo puede hacer un humano. Y la máquina no piensa. No tiene sentido común. Por ejemplo. En ciertos Ayuntamientos se ha impuesto un sistema de concurso-subasta para las obras, que sólo tiene en cuenta la oferta económica. Para elegir al adjudicatario, es suficiente un sistema que compruebe quién ha presentado la oferta más baja. Y se ha llegado a la aberración de que sea una aplicación quien adjudique los contratos (esto es auténtico, no me lo estoy inventando). Naturalmente, una aplicación no puede detectar una cosa de límites tan difusos como las llamadas bajas temerarias. Y hace mal su trabajo.

Más ejemplos. Los correctores de los periódicos. Ayer por la tarde, durante un buen rato, figuró en la página de El País el siguiente titular: Condenado a 18 años de fútbol por abusar de una menor. El titular correcto era Condenado a 18 años de prisión un ex-entrenador de fútbol por abusar de una menor. Pero un algoritmo, o una aplicación, estimó que era un título muy largo y había que acortarlo. Y lo hizo al estilo de las máquinas: sin sentido común (enseguida lo corrigieron y yo no estuve rápido para capturar el titular equivocado). Esto es aplicable también a los sistemas de atención telefónica. Durante los últimos años se ha impuesto ese maldito soniquete que te dice pulse almohadilla y otras simplezas. Vale, las empresas se ahorran puestos de trabajo y costes. Pero el resultado, en cuanto tienes una pregunta que no se ajusta a lo que tienen programado, es muy malo. Más de una vez he acabado yo a gritos, cagándome en la madre del aparato.

Sin embargo, recientemente he comprobado que las grandes empresas empiezan a volver atrás de esos sistemas de atención telefónica diabólicos. Por distintos motivos que no vienen al caso, he tenido que dirigirme a los servicios de atención al cliente de Apple y Amazon. En los dos casos, me han atendido, nada más marcar, dos señoras súper amables, con sentido del humor, sin prisa y muy eficientes. La de Apple, incluso se choteaba de mi forma de pronunciar Google (ha de decirse Gu-guel y yo suelo decir Gu-gle). Así que ella me iba guiando para incorporar una novedad a mi Ipad. –Ahora ya puede abrir el Gu-gle, como usted le llama. –No se ría de mí. –No, si es que me parece muy gracioso.

Resumiendo. Que estamos ante un rasgo distintivo de estos tiempos modernos: la incapacidad de los algoritmos para el sentido común. Y su radical inadecuación para ciertas funciones, que han de ser desempeñadas por humanos si queremos dar un buen servicio. En mi reciente periplo por California me he encontrado con diversos sistemas automáticos en aeropuertos, transportes públicos o similares. Pues, al lado de todas las máquinas, suele haber una persona para ayudar a los que no se aclaran. En muchos casos son señoras mayores muy amables y maternales. Y se me olvidaba el sistema mecánico diabólico por excelencia: el corrector ortográfico del Whatsapp. Un ejemplo. Yo tengo un sobrino-nieto al que llamamos Pepiño. Pues en cuanto me descuido, me lo convierte en Pepino. Se pueden imaginar la cara de su padre cuando recibió un mensaje mío que decía: dale un achuchón al Pepino de mi parte.



Y una nueva categoría emergente: las erratas atribuibles a la informática. Lo que pasa es que las de los humanos eran también muy divertidas. Es famosa la de la imagen que les voy a dejar de despedida. No he logrado saber en qué ciudad del mundo está el garaje de la foto. Se ve que le encargaron la confección del letrero a un sabidillo o resabido, de esos que lo quieren hacer todo tan perfecto que la cagan. Échenle un vistazo a la foto. Lo que debía haber sido Pague antes de salir, al añadir una ese a exiting se ha convertido en Pague antes de existir. Se pueden imaginar las coñas: Pago luego existo. Dios no descansó el séptimo día, es que tuvo que parar para pagar el parking. Joder, se me olvidó pagar y ahora sólo soy una idea. Nadie ha expresado mejor lo que es una crisis existencial. Etc. Que pasen una buena semana.