martes, 18 de julio de 2023

1.235. Un combate amañado

En plena ola de calor, refugiado en casa con mi gato, llevo un par de días descansando entre mi viaje a Béjar para el Festival de Blues y mi próximo desplazamiento a La Coruña para el festejo familiar al que ya me he referido en el blog. Antes de salir para Béjar, cumplí con mi obligación de votar por correo, aunque la verdad es que, después del debate Sánchez-Feijoo, no me quedaban demasiadas ganas. Porque eso no fue un debate ni un cara a cara, eso fue un asesinato programado y retransmitido en directo para toda España. Parece mentira que un político que se precia de resistente y todo lo demás, se deje atrapar en una ratonera como esa. Es que, desde el minuto cero, Feijoo se lanzó a un ataque furibundo, trufado de mentiras y medias verdades, sin dejarle el más mínimo margen al oponente. Un oponente que se vino abajo de forma lamentable, parecía un niño protestando de que se le castigue injustamente, que repite todo el rato “señorita, que yo soy bueno, que no es verdad que haya hecho lo que usted dice”. Le faltó prorrumpir en pucheros.

Lo que más me impresionó del señor Feijoo, a quien había erróneamente catalogado de simple pailán, fue el gesto de suficiencia, la mirada de malvado que expresaba cuánto se estaba divirtiendo torturando de esa forma a su adversario. Feijoo compuso un malo de película, entre el tipo de papeles que borda su paisano y mío Luis Zahera y los malvados de las primeras películas de James Bond, como Goldfinger o el Doctor No. Frente a eso, Sánchez intentó de forma patética interpretar un 007, pero se quedó en la línea blandiblub de los que perpetraba Roger Moore, un actor con demasiado sugar para hacer de héroe. Feijoo disfrutó de tan desigual combate, con la misma suficiencia que mi gato despliega cuando captura un moscón y lo ensaliva bien para que sufra en el suelo e intente escaparse. A Sánchez lo llevaron a la encerrona sin enterarse. Parece que no sabe que Antena 3 es una pieza clave en el entramado mediático que lleva cinco años dispersando esa lluvia fina de la que les hablaba en el post anterior. Que no podía esperar el menor amparo de los presentadores, mudos e inactivos cual pareja de tancredos contemplando la masacre.

Pueden creerme si les digo que acabé el debate literalmente aterrorizado. Pensé: si este tío tan malvado es el inminente presidente, apañados estamos. Al otro día, me enteré de que detrás de la estrategia estaba el gran MAR, Miguel Ángel Rodríguez y ya me lo expliqué todo. Es que este tío es un genio de la comunicación, que logró hacer creíble a Aznar y ahora ha creado a Ayuso con estas técnicas. Si MAR estaba detrás, ya no tenemos que tener miedo. A Feijoo, como a la ventrílocua Ayuso, le tocó interpretar un papel y hay que reconocer que lo hizo bien, se preparó debidamente y cumplió el plan a rajatabla. Enfrente, Sánchez acudió como un pez al anzuelo, sin saber en dónde se metía. Es tan narciso que pensó que podía lidiar con semejante toro sin haberse preparado mínimamente, confiando sólo en su suerte y su buena planta de adonis. Y salió del set con la misma sonrisa, como si no se lo acabasen de comer con patatas (o con patacas, por tratarse de un gallego).

Yo doy a Sánchez por muerto y enterrado, hace bien de disfrutar de las cumbres de la OTAN y lo que le quede en el cargo porque, después del papelón en el debate, parece imposible que pueda renovar como presidente. Aunque yo le he votado, como les prometí, pero no porque me guste o me haya gustado nunca, sino por tratar de contener la avalancha de esta derecha trumpista que amenaza con arrasarnos. Ganarán, pero no lo harán con mi voto. Por la misma razón por la que seguiré siendo del Dépor aunque se tire una eternidad en la tercera división. Para mí, PP y Vox es lo mismo, es más, como les dije, eso de sacar ahora un programa de máximos como el que ha enseñado Vox, es claramente una estrategia conjunta, como les dije en el post anterior y, por cierto, me sorprende que nadie más se haya dado cuenta de ello, al menos yo no lo he leído en ningún medio de prensa explicado con la claridad que yo utilicé en el blog.

Frente a esto, ya casi es lo de menos que se demuestre que muchas de las cosas que dijo Feijoo son mentira, como se esfuerzan ahora en acreditar todos los medios de la izquierda. Eso hubiera sido de utilidad si los presentadores del debate lo hubieran dicho sobre la marcha, pero estaban bien aleccionados (¿cuánto les habrán pagado por hacer de tancredos?). Yo no soy un experto ni manejo cifras fiables al respecto, de eso ya se encargan los periodistas. Algunas de las mentiras de Feijoo son tan clamorosas, que se ha hecho acreedor de un mote que me parece muy bueno, hasta el punto de que yo ya lo voy a llamar así siempre en el blog: Fake-joo. Pero aunque no tengo datos fiables, sí tengo un par de anécdotas personales, que me parece que ayudan a entender todo esto.

La primera. Yo me jubilé en febrero de 2021 y empecé a cobrar mi pensión. Y, en febrero de 2022, me regularizaron la cuantía de esa pensión, de acuerdo con el sistema establecido por M. Rajoy (también lo voy a llamar así en el blog a partir de ahora). Y, en la hoja que me mandaron y que conservo, se detallaba un cálculo complicadísimo, casi con logaritmos neperianos. Resultado: mi pensión neta se incrementaba exactamente en 3€. Lo conté en el blog. En cambio, en febrero de 2023, por aplicación de los nuevos criterios de Sánchez (aprobados en el parlamento con el habitual voto en contra del PPVOX), mi pensión subió en unos 700€. Fin de la anécdota. La segunda historia, no la he contado nunca y remite exactamente al 12 de marzo de 2003, el día siguiente a la barrabasada de Atocha. Yo acudí a la masiva manifestación de repudio de los atentados y me encontré en medio de un personal heterogéneo, en el que seguía habiendo mucha gente convencida de que había sido ETA, como sostenía el Gobierno de Aznar.

A mi lado, caminaban dos chavales con la indumentaria típica de los pijos del barrio Salamanca, zapatitos bien lustrados, pantalones pitillo y jerseys del Cortefiel en los hombros. Hablaban entre ellos pero, en un momento dado, el que estaba a mi lado empezó a corear un grito, con el soniquete del graciosillo que se está aburriendo y quiere un poco más de ruido. El grito decía: ¡¡¡VAJCOS SÍ, ETA NO!!! Daba palmitas para intentar que alguien le siguiera. Pero, después de gritarlo dos veces, su compañero, más serio. le cortó hablando bajo y le dijo que no había sido ETA, que ya se sabía. Y quién lo dice, quiso saber el primero. Joder, lo están diciendo por todas partes, en la radio, en la tele. El promotor del grito paró de andar, puso una cara de desconcierto absoluta y, abriendo los brazos, proclamó perplejo:  ꟷEntonces, ¿qué cojones hacemos aquí tú y yo? Creo que esta anécdota es muy significativa. Por cierto, que el menos tonto de los dos dijo algo sobre protestar por una salvajada, hubiera sido su autor quien fuera. Pero el graciosillo respondió que se la sudaba y que mejor se iban a tomar unas cañas por allí cerca.

Sufriremos, pues, el gobierno del PPVOX. Pero yo no seré cómplice de ello con mi voto. Al fin y al cabo, El Topillo acaba de sacar mayoría absoluta en mi ciudad. A pesar de que cierra los parques cuando hace calor. Ahora se queja el personal de que también cierra las piscinas municipales a mediodía, para limpiarlas. Y de que la obra de la Puerta del Sol, que iba a estar para el día de Nochevieja, sigue empantanada, es que no dijeron de qué año era la Nochevieja. Y las partes que se van abriendo, han merecido el nuevo nombre que le ha puesto la gente: La Sartén de Sol (en este post están definiéndose una serie de motes que ya se van a convertir en permanentes). Este es el panorama y frente a esto no queda otra que evadirse, como he hecho yo el fin de semana pasado. Han sido tres días geniales, en los que me he olvidado de todo y he cargado las pilas para lo que viene. Pero el Béjar Blues Festival se merece un post específico y yo quería centrarme hoy en este tema, por si consigo rebañar algún voto más para la izquierda, de aquí al domingo.

Como les he dicho, la cosa está jodida. La derecha es disciplinada y vota en bloque. Les da igual que el candidato sea feo y paticorto como el Topillo, o tenga ojos de malvado como Fake-joo; ellos van siempre a votar y sacan de sus camas a los enfermos crónicos y de sus conventos a las monjas de clausura. En cambio, en la izquierda somos todos más puristas, le sacamos punta a todos los candidatos y nos estamos siempre peleando. Por eso nos ganan siempre. Esta vez, la cosa estaba bastante empatada, a pesar del machaque de los sondeos, y por eso el PPVOX ha urdido una estrategia que hay que calificar de brillante, como todo lo que idea MAR. Un solo combate, nada de eliminatorias de ida y vuelta, un match a partido único, jugando en casa y con las cartas marcadas. Y Sánchez acudió como un pánfilo al matadero que le habían preparado. Fake-joo cortó las dos orejas y el rabo y salió por la puerta grande. Y además demostró ser un buen actor, que si un día deja la política se podría ganar la vida haciendo de malo.

En realidad todo esto es la jugada final de una estrategia preparada minuciosamente desde hace mucho. La derechona no admite que gobierne nadie que no sean ellos y llevan desde la moción de censura preparando la revancha de ese hecho malhadado para ellos, aunque el culpable fue el señor M. Rajoy que se negó a dimitir y dejarle el gobierno a Soraya (mejor nos hubiera ido con esta señora). Por novatos, se les ocurrió hacer unas primarias (primera y única vez que eso sucede en el PP) y de ahí les salió el pobre fraCasado. Pero no tardaron mucho en verificar que con semejante líder iban de culo, así que se lo cargaron en una intriga palaciega bastante poco clara. Convencieron a Fake-joo, que para nada quería venirse a Madrid, porque vivía como un rey en su Galicia. Pero le garantizaron que le apoyarían a muerte. Y aquí estamos.

Hablo en un plural un tanto misterioso sobre quién está detrás de esta avalancha. ¿Quiénes son los que mueven los hilos? Porque MAR es un simple empleado. Eso sí, merecedor de ganar todo el rato el premio de empleado del mes. Pues miren, yo no sé responder a esa pregunta. Imagino que Aznar con su Fundación FAES. No es difícil de imaginar que este señor no ha dejado el mando en realidad, como tampoco Pablo Iglesias. Desde luego, el Opus Dei, que es como un estado dentro del Estado. Y muchos empresarios que no quieren para nada que se les suban los impuestos. Y muchos franquistas que temen que con lo de la memoria histórica se descubra cómo hicieron algunos sus fortunas. Pero, con todos estos sectores, no hay bastantes votos para ganar. Hace falta convencer a muchos de los de abajo de que los socialistas les roban y les suben los impuestos para poder costear los viajes del maldito Falcon.

Pero para eso está la lluvia fina, una lluvia realmente tóxica que es capaz de convencer a una parte amplia del pueblo para que voten contra sus intereses, porque a los poderosos hay que tenerlos contentos, que así crean mucho empleo y podemos todos comer bien. Así que: ¡Ole! ¡Vivan las caenas! No quiero insultar a los votantes de buena fe de la derecha, jamás leerán en este blog que el pueblo se ha equivocado y ha votado mal. Lo que decida el honrado pueblo, bienvenido sea, yo desisto de hacer análisis políticos (nunca he presumido de ello) y me dedicaré al blues, al yoga, al inglés, al running y a viajar por ahí mientras pueda. Les dejo de despedida una imagen premonitoria de lo que va a suceder el domingo. Yo ya he emitido mi voto y ese día no tendré obligaciones, estaré fresquito y podré dedicarme a mi ocupación favorita: tocarme las pelotas a dos manos a la orilla del mar. Sean buenos y, dentro de lo que cabe, voten con cabeza.



lunes, 10 de julio de 2023

1.234. Autocanastas, pinganillos y el cesto de las chufas

Hace ya un tiempo que varios de mis lectores me reclaman que me moje, que me pronuncie de una vez en relación con las inminentes Elecciones Generales y deje ya de hablar todo el rato de lo majo que soy con mi yoga, mis cervezas en el Ricla y mis conciertos de rock. Vale, me doy por enterado, pero permítanme que antes de entrar en harina les muestre una foto que me saqué en casa ayer, antes de salir a la calle de esa guisa maqueado, para acudir a mi clase de yoga de recuperación del lunes perdido por la luna llena. Me consta que a mi gato le gusta bastante esa imagen un poco canalla, pero siempre colega y optimista. Una imagen vale más que mil palabras, uno es lo que parece y es bueno que sepan ustedes con quién se están jugando los cuartos y juzguen mis opiniones en consonancia.

Sentado esto, vayamos al grano. Tengo que empezar por contarles la historia de la autocanasta, que seguramente ustedes desconocen, porque su aparición fulgurante tuvo lugar nada menos que en enero de 1962, hace más de 60 años. El inventor del concepto fue el gran Pedro Ferrándiz, uno de los mejores entrenadores de baloncesto de la historia, un genio según todos los que le trataron y por aquel entonces al mando del Real Madrid, al que dirigió en unos años gloriosos en los que conquistó, entre otros trofeos, cuatro Copas de Europa. Era precisamente una eliminatoria europea a doble partido la que se estaba jugando ese día en Varese (Italia), frente al Ignis, el peleón equipo local. El Madrid cobró una ventaja amplia en los primeros cuartos, pero luego empezó a desfondarse. Varios de sus jugadores se lesionaron o fueron eliminados por cinco faltas personales y el equipo llegó a los compases finales literalmente exhausto, con los de Varese acercándose cada vez más en el tanteo.

En un momento dado, el Ignis logró igualar el marcador. El reloj indicaba que quedaban sólo dos segundos y Ferrandiz pidió tiempo muerto. Ese empate llevaría el partido a una prórroga en la que al Madrid previsiblemente lo arrasarían, porque el contrario estaba mucho más entero y traía el subidón psicológico de la remontada. Y ahí viene la genialidad de Pedro Ferrándiz. Sacaba el Madrid para jugar los dos segundos que faltaban, sin tiempo para intentar llegar al aro contrario y anotar. Ferrándiz sacó a un suplente para perpetrar la travesura, un tipo gris que se llamaba Lorenzo Alocén. Un compañero sacó, le pasó la pelota y Alocén encestó en su propia canasta. La artimaña se había urdido sobre la marcha durante el tiempo muerto, hasta el punto que el mítico Emiliano confesó años después que él estaba preparado al otro lado para palmear en caso de que Alocén, que era un manta, se pusiera nervioso y fallara el tiro.

También estaba preparado el numerito de que todos los compañeros se echaran encima de Alocén regañándole ostensiblemente, como diciéndole: ꟷPero ¿tú estás loco o qué? mientras el autor de la superchería se echaba las manos a la cabeza desolado. Todo esto era un show perfectamente coreografiado para hacer pensar a los árbitros que no era algo preparado. Porque unos árbitros puñeteros podrían pitarle falta técnica a Alocén, anular la canasta y mandar el partido a la prórroga. Pero, después de consultar entre ellos, decidieron dar por válida la jugada. El Ignis ganó el partido de ida por dos puntos y luego perdió de 18 la vuelta, que se jugaría en Madrid dos semanas más tarde. El Madrid pasó de ronda y los italianos pusieron el grito en el cielo. Pero la FIBA hubo de reconocer que en el reglamento internacional del baloncesto no estaba contemplada sanción alguna por meterse una autocanasta.

La cosa trajo mucha cola y la federación se apresuró a cambiar el reglamento internacional del basket, estableciendo que el equipo que se autoinfligiera una canasta en su propio aro, sería multado con 1.000 dólares y excluido de todas las competiciones durante dos años. Así que nunca más volvió a producirse una autocanasta, lo que todavía engrandece más la figura y la leyenda de Pedro Ferrándiz, un tipo capaz de urdir un truco tan maquiavélico como el que les he relatado. Y ahora viene la pregunta del millón: ¿qué tiene esto que ver con el tema de las Elecciones Generales, del que más arriba acabo de prometer ocuparme por petición de unos cuantos de mis seguidores más fieles? Pues lo van a ver enseguida. Porque durante esta campaña y precampaña, hemos asistido por lo menos a dos autocanastas.

La primera hemos de atribuírsela a Pedro Sánchez. Después de la debacle de la izquierda en las Locales (mucho más grave de lo que los peores augurios anunciaban), Sánchez se dio prisa en convocar las Generales, en algo que yo entendí y justifiqué como un calentón: vale, si esto es lo que quiere la gente, si el personal es tan burro que se traga lo del sanchismo, el Falcon y mi intención de romper España, pues votemos ya de una vez y que el pueblo diga ya lo que quiere y me dejen en paz. Pasados los días, he llegado a la conclusión de que la cosa no vino de un calentón. En estas elecciones es mucho lo que nos estamos jugando (en mi opinión la decisión entre seguir adelante en el camino del progreso, la integración europea y el cuidado social y medioambiental, o por el contrario iniciar el camino hacia atrás, hacia el franquismo más rancio y desfasado). Es mucho lo que nos jugamos y aquí nadie da puntada sin hilo. El adelanto electoral no fue un calentón sino una autocanasta.

Tras los desastrosos resultados de las Locales, es creíble que el presidente se reuniera con sus asesores. Estos manejan datos reales y prospectivos y seguramente pronosticaron que, de aquí a diciembre (fecha normal en que se hubieran celebrado las elecciones), el deterioro de la imagen del Gobierno iba a seguir en aumento y la diferencia del PP frente al PSOE ampliándose cada vez más. Por eso el adelanto. Sánchez es un narciso y confía muchísimo en su capacidad de seducción cuando baja a la arena, como ha hecho estos días con un maratón de entrevistas de todos los tipos. Con ese tirón, cimentado en su autoconfianza, tiene la posibilidad de recuperar la diferencia que le saca ahora el PP, nunca la que le sacaría en diciembre. Es decir, se ha metido una autocanasta para evitar la dolorosa prórroga que le quedaba hasta final de año y en este momento parece que hay partido. Es una jugada muy arriesgada, pero no duden de que a Sánchez le pone eso de ir por el filo (como le gustaba a Gallardón). Y tampoco olviden que Sánchez es jugador de baloncesto y forofo de ese deporte: seguro que conocía la historia que les he contado.

La cosa viene también inducida por el hecho constatable de que Sumar no acaba de acercarse a los niveles que muchos esperábamos. La guerra fratricida con Podemos, la tesitura de vetar a Irene Montero (una persona que ahora mismo no suma, sino que resta, como Echenique), le ha hecho a Yolanda dejarse muchos pelos en la gatera. Sumar, como Vox, están relegados al papel de comparsas y lo que aquí finalmente se ventila es una pelea de gallos entre los dos históricos del bipartidismo. El PSOE considera crucial que Sánchez saque más votos que Feijoo. Y en eso está ahora su empeño principal. Y Feijoo, que tampoco da puntada sin hilo, se ha dado cuenta de esa estrategia y se ha puesto manos a la obra. Y eso nos lleva a la segunda autocanasta. Porque el programa que publicó anteayer Vox no tiene pies ni cabeza. Pone en cuestión el Estado de las Autonomías, el aborto y hasta el divorcio. Por un descuido se les ha olvidado prometer que se podrá volver a fumar en los bares.

Un programa como ese les va a hacer perder muchos votantes entre la gente de buena fe de la derecha que les ha votado en los últimos tiempos. ¿Y a dónde irán a parar esos votos? Sí señor, han acertado: al PP. ¿Lo van pillando? La publicación de ese programa en este momento (más la lona de Atocha y otras animaladas) tiene por objeto generar un miedo que induzca un trasvase de votos de Vox al PP. Un trasvase de vuelta, porque no olviden que Vox surge como una escisión del PP, promovida por gente descontenta con el excesivo centrismo del señor Rajoy. Esto es otra autocanasta, pero en este caso huele a kilómetros a una estrategia pactada entre ambos grupos. No es muy difícil imaginar que Feijoo y Abascal se han reunido en secreto y pactado una hoja de ruta conjunta. Mira, Santiago, tú sabes que puedes contar conmigo, que venimos de la misma raíz, has visto que no te he puesto obstáculos a entrar en los gobiernos regionales. Así que ahora, me vas a devolver el favor, vas a sacar a la luz un programa de máximos que asuste a tus electores y me permita a mí recuperar parte de los votos travasados a tu grupo, para quedar el primero; eso es básico. Una vez que yo sea el ganador, tú y yo nos vamos a entender.

¿Cabe imaginar una estrategia semejante en la izquierda? Yo creo que no. Para empezar, los dos grupos de esta tendencia no vienen de la misma raíz, de hecho socialistas y comunistas llevan décadas a la greña, casi desde sus respectivas fundaciones. Y, en este caso, Yolanda se está diluyendo sola, por culpa del boicoteo de muchos de los suyos que se están vengando del ninguneo a Podemos condenándola a jugar un papel similar al de siempre de Izquierda Unida (en torno a un 10/11% de los votos). En los medios de la izquierda hay una tendencia a pedir el voto a Sánchez como forma de voto útil; no es casualidad que a mí me haya llegado ese mensaje al menos por cuatro o cinco vías, de personas que no se conocen entre sí. A la vista de eso, la cosa queda reducida a una contienda Sánchez-Feijoo. Todo a cara o cruz. Young Sánchez contra Mano-de-Piedra Feijoo. Sánchez se sabe guapo y atractivo, por eso propuso cuatro o cinco debates, uno por semana.

Pero Feijoo sabe que, en ese tipo de ring, tiene todas las de perder: es feo, pueblerino, metepatas y poco ágil en las distancias cortas. Pero no lo subestimen: es muy listo y posee esa astucia de los gallegos de pueblo que tan bien usaba Rajoy (por no hablar de Franco). Para empezar, sólo ha aceptado un cara a cara, el de esta noche, a pesar del desgaste de imagen que supone el que la gente piense que no quiere mostrarse mucho por miedo a que Sánchez se lo coma. Es significativo que Feijoo haya propuesto un solo debate y jugando en casa (Atresmedia). Y supongo que saben que el PSOE, después de aceptar el reto, ha exigido que se prohíban los pinganillos, porque están convencidos de que Feijoo es incapaz de memorizar todos los datos estadísticos y económicos con los que podría rebatir la avalancha de cifras con que le va a atacar Sánchez, que es un memorión y lo tiene todo en la cabeza.

Lo de los pinganillos dicen las malas lenguas que lo usa con frecuencia la señora Ayuso, debajo de esa melenita tan coqueta que suele peinar, porque en ocasiones no tiene ni idea de lo que se está hablando y tienen que soplárselo subrepticiamente. La cosa es tan seria, que el PSOE no sólo ha pedido que se prohíban los pinganillos, sino que ha exigido que se instalen inhibidores de frecuencia, para que a Feijoo no le lleguen informaciones por el aire; este tipo de sistemas se ha sofisticado mucho y ahora puede hasta llevarse el pinganillo dentro del culo (con perdón). En realidad, esas condiciones que pide el PSOE son las que ahora mismo se suelen disponer en cualquier examen universitario. Así que, esta noche, tendrá lugar a la vista de todos el round decisivo. Preparen las cervezas y las palomitas, que la cosa promete. En realidad, yo no estoy seguro de que vaya a verlo, porque ya tengo mi voto decidido, algo que no creo que les sorprenda; llevo diez años mostrando cuál es mi orientación política (y hasta creo que ya lo he anunciado en textos anteriores).

¿Y por qué estoy tan seguro de mi voto? Hombre, yo siempre estaré a favor de una propuesta basada en la sostenibilidad económica, social y medioambiental. Y no veo eso por parte de los partidos más a la derecha. Es más, por ese lado veo sobre todo mucho negacionismo: climático, social, vacunas y demás. Para intentar explicar un poco más todo esto, creo que conviene repasar la historia reciente, que tenemos una memoria bastante frágil. La cosa arranca con la gran crisis económica de 2007/2008. Tal vez lo hayan olvidado, pero el momento en que los grandes poderes económicos que gobiernan el mundo asomaron la patita fue cuando el señor Zapatero, a la sazón presidente del Gobierno, se vio abocado a promover una reforma de la Constitución (creo que es la única hasta ahora) por la que se blindaba la obligación de pagar las deudas del país, por encima de cualquier otra consideración social o política.

El, también a la sazón, jefe de la oposición, señor Rajoy, se apresuró a votar a favor de una propuesta tan afín a sus postulados políticos. Además, como Rajoy no era un fraCasado, no le importó votar a favor del Gobierno; el fraCasado hubiera votado en contra para provocar la caída del Gobierno y ponerse él. El caso es que Zapatero con este movimiento terminó de cavar su propia tumba (ya empezada a excavar con tontunas como aquello de que bajar los impuestos es de izquierdas). En las siguientes elecciones, Rajoy fue el vencedor. Y ganó con un programa que prometía bajar impuestos, aumentar la inversión pública, disminuir la presión fiscal y otras medidas para fomentar la economía. Pero muy pronto, las autoridades financieras lo llevaron en sentido contrario, a cometer el llamado austericidio, que terminó con muchos de los derechos históricamente conquistados por los trabajadores españoles.

Preguntado años más tarde al respecto, Rajoy declaró que él no había hecho lo que había prometido en su programa electoral, sino que había hecho lo que había que hacer. Las autoridades financieras han comprendido luego que el austericidio fue un error. Por suerte, somos un país bastante potente y, como Italia, hemos logrado recuperarnos. Pero a Grecia la han hundido para siempre. En esas estábamos, cuando los procesos de la corrupción empezaron a llegar a buen puerto. Y, entre otras cosas, toda España pudo ver que, en los papeles de Bárcenas, figuraba una asignación periódica al señor M.Rajoy, en dinero negro y bastante sustanciosa. Pero el presidente se llamó andana y tuvo la cara dura de declarar que esas anotaciones no probaban nada, que podía ser otro (por ejemplo Manolo Rajoy). Parece mentira que no nos acordemos de todo esto. El chiste del momento de El Roto es, como siempre, genial.

Sánchez, a quien la cúpula del PSOE había echado de la Secretaría General porque no quería colaborar con Rajoy (el momento del famoso no es no), secretaría que luego recuperó, planteó una moción de censura, un procedimiento contemplado en nuestra Constitución. Y, contra todo pronóstico, ganó el órdago. Desde entonces, la derecha lo considera un presidente ilegítimo, un okupa de la Moncloa. Pasan por alto el hecho cierto de que después de eso ganó dos elecciones. Casi desde el minuto cero, empezaron a insultarlo en El inMundo, el ABC o la sinRazón, por no hablar de los libelos como OK Diario, Voz Populi o Libertad Digital, más todos los medios audiovisuales. Es una lluvia fina, cada día y cada noche, durante cinco años, que poco a poco ha ido calando a la gente. Yo tengo amigos que están convencidos de que Sánchez es un mentiroso y un falso. Yo les pregunto por qué y me contestan: ꟷ¡Ah! No sé, lo dice todo el mundo.

Vamos a ver: todos los políticos mienten. Es más yo quiero que mientan, es decir que no se atrincheren en líneas rojas ideológicas, sino que negocien y hagan política, para eso se les elige, incluso si para ello tienen que rectificar lo que han dicho o prometido. Como ha hecho la señora Guardiola en Extremadura. No pasa nada; lo de decir Diego donde hasta hace unos días decían digo, les viene de serie a los políticos de todos los grupos. Pero es que esto de que Sánchez es un mentiroso es una fake news, una posverdad. Algo que se inventaron para derribarle, entre el fraCasado y el nefasto Albert Rivera, el político más tonto de Europa después de la Segunda Guerra Mundial, a mucha distancia de Zapatero, Hollande y Cameron (aunque este último ha sido sin duda más dañino para su país). Al final del post diré algo más de este señor. Como digo, se empezó a difundir como algo irrebatible que Sánchez miente cada vez que habla. Sin embargo, les voy a pedir que vean un fragmento de una intervención ante unos jóvenes de su partido, justo hace siete años, cuando todavía no lo había echado su partido de la secretaría general para intentar poner a Susanita-tiene-un-ratón.

No sé qué piensan ustedes, pero a mí me parece que no hay una gran desviación ideológica o programática entre este discurso, su trayectoria como presidente y su programa actual para renovar el cargo. Por cierto, el sueldo mínimo es ahora mismo de 1.080€. Me encantaría que algunos de mis lectores, de los que piensan que este señor es un falso y un malvado, pusieran en cuestión esta especie de dogma inducido por cinco años de lluvia fina y analizaran lo que ha hecho este señor mientras ha sido presidente. Yo creo que ha gobernado bien en las áreas económica, laboral e internacional, basándose en el brillante desempeño de dos personas: Nadia Calviño y Yolanda Díaz. En una situación de excepcionalidad forzada por la pandemia y la guerra de Ucrania. Con Iglesias dando por culo cotidianamente desde dentro del Gobierno. Y con Irene Montero equivocándose clamorosamente con la ley de sólo sí es sí y no reconociéndolo ni bajo tortura.

Y con un fraCasado que se oponía a todas sus iniciativas legislativas, sin siquiera leerlas. La Reforma Laboral, que derogó de facto el austericidio de Rajoy, es ahora reconocida hasta por Feijoo. Pues recuerden que se aprobó de chiripa, sólo porque un señor gordo de Extremadura (a quien en el blog bautizamos como El de la Chacina) se equivocó reiteradamente en su voto telemático. No sé cómo la gente se olvida de esto. El fraCasado es uno de los peores políticos que ha pasado por España, ayudado por el nefasto Teodoro García Egea (recuerden que Cayetana dijo en su libro que el PP se había convertido en una teodorocracia). Pues El de la Chacina era la mano derecha de Egea (la de limpiarse el culo, como me dijo un amigo siempre certero en sus comentarios). Durante esos años, el PP se dedicó a ir reiteradamente a Bruselas a hacer de acuseta para intentar torpedear la política de Sánchez, esa misma que nos ha permitido generar empleo, no pagar demasiado por la luz, etc. El presidente ha salido adelante, muchas veces por los pelos, frente a un adversario que ha usado contra él todas las formas de la deslealtad. Pero nada, hay que echar a Sánchez porque miente todo el rato, quiere desmembrar España y viajar en Falcon. Realmente, si el PP gana con semejante discurso, nos mereceremos todo lo que nos pase.

Seguiré por esta línea, que ya saben que yo, cuando pillo la linde, ya nadie me aparta de mi camino, y hay muchas cosas que comentar, como el apaciguamiento del independentismo catalán, los ERTES, los contratos fijos-discontinuos, o las campañas de vacunación. Esto queda para el siguiente post. Pero he prometido concluir diciendo algo sobre el idiota de Albert Rivera, el culpable de haberse cargado un partido que podía haber jugado un papel crucial en España. Porque un partido de centro es una bisagra y tiene que saber bandearse a un lado o a otro según convenga. Y Rivera fue a entrevistarse con Sánchez, en una reunión de la que podría haber salido como vicepresidente del Gobierno. Y sin saber por qué, el tipo agarró el cesto de las chufas y se fue; ya no volvió a hablar nunca con Sánchez. ¿Cómo dicen? ¿Que no conocen esa expresión? Pues búsquenla en la Wikipedia.

Después de la espantada, Rivera se sintió graciosillo y empezó a parir expresiones que el PP hizo suyas enseguida: el sanchismo, el gobierno Frankenstein, este gobierno es una banda, la Moncloa es la habitación del pánico. Con esta tontuna se cargó su propio partido. Pero el PP sigue hablando del sanchismo, una denominación que no designa nada y empieza por ser una incorrección gramatical, porque sanchismo vendría de Sancho, no de Sánchez; en todo caso debería ser sanchecismo. Rivera no fue vicepresidente y en su lugar entró Pablo Iglesias. Ahora, según dice la prensa rosa, a Rivera lo ha dejado su pareja, la cantante Malú. Yo creo que no le perdona que rechazase la vicepresidencia, un puesto que le hubiera permitido a ella ser ministra de Cultura; eso es lo que hace un macho ibérico de verdad por su mujer y no tanta mandanga del sanchismo y el Frankenstein. El día que Albert agarró el cesto de las chufas cavó su propia tumba política y personal.

En fin, ya les dejo, listos para ver el debate de esta noche. Un guaperas narciso, contra un pailán, que es como se llama en mi tierra a los tipos de pueblo cuya pinta da el cante en la ciudad. Tradicionalmente se representaba al pailán con el paraguas enganchado en el cuello del abrigo, colgando para atrás, algo que un tipo urbano no haría nunca. Pero no subestimen al Pailán. Es listo y astuto. No habla inglés y, si llega a presidente, nos haría quedar muy mal internacionalmente, pero eso no quiere decir que sea tonto como el fraCasado. Feijoo es un político de larga trayectoria, que está en posesión de muchas mañas. Así que, como suele decirse: segundos fuera, no va más.  

viernes, 7 de julio de 2023

1.233. Take back the power

Van pasando los días en medio de un calor bastante asfixiante, aunque por ahora no deja de refrescar un poco por las noches. Anuncian que eso ya dejará de suceder desde el domingo, cuando en el centro se empiecen a alcanzar temperaturas del entorno de los 40 grados. De todas formas, el año pasado por estas fechas ya llevábamos un tiempo totalmente achicharrados, en una ola que se extendió más de dos meses. Fue un verano terrible, que yo soporté malamente con un par de escapadas a Cazorla y Jerez de la Frontera a ver a Samantha Fish, como ya se contó. El caso es que hoy viernes por primera vez he puesto el aire acondicionado en mi casa, porque ya no aguantaba más a pesar de la ventilación cruzada nocturna, que me aliviaba las noches.

En los primeros días del verano había mosquitos, que yo conjuraba con el típico enchufe antimosquitos que venden en cualquier colmado. Ahora ya no me hace falta ponerlo. Con este nivel de calor, los mosquitos desaparecen. Hasta hoy, yo andaba por la casa medio en bolas, soportando la chicharrina, por un mínimo resabio de proteger el medio ambiente. Pero hoy ya he tirado la toalla. En realidad, lo he hecho en buena parte por mi gato Tarik Marcelino Martínez, que no puede desprenderse del abrigo de pelo que lo recubre, y a quien ayer encontré enroscado dentro del lavabo, en busca de un poco de frescor. Pensé que, si no refrigeraba mi piso, al pobre animal le podía dar un perreque. A las cualidades de mi gato que he reseñado en posts anteriores, han de añadir ustedes otra: es súper aseado. Ni una sola vez se ha hecho pis fuera del arenero. Y vean ustedes los cuidados que se toma para limpiarlo bien, una vez que termina de hacer sus cosas.


A pesar del acoso térmico, yo sigo manteniendo todas mis rutinas y acudiendo a todas mis citas a pie, si es posible, eso sí, por la sombra. Por ejemplo, el lunes hube de cruzar el Retiro de ida y luego de vuelta para acudir a la clínica dental en donde estaba convocado para una limpieza rutinaria. Hasta hace poco, estas limpiezas me las hacía una señora que se ha jubilado a mediados de este año y ha sido sustituida por una chica más joven. La antigua hablaba todo el rato con un tono de voz soporífero, de fuertes efectos analgésicos, narrando todo lo que iba haciendo, con una utilización ciertamente abusiva del gerundio: abriendo un poco más la boca… apurando la parte de abajo con la cureta… inspeccionando una pequeña bolsa en este lado… La nueva ya no abusa del gerundio y, en cambio, utiliza unas comparaciones metafóricas de lo más divertido. Por ejemplo, dice que el sarro dental es como el gotelé y por eso cuesta tanto eliminarlo. O que los cepillos interdentales de molinillo son mejores que el hilo dental, porque hacen una limpieza similar a la de los lavaderos de coches.

Tenía la cita a media mañana y estuve en la consulta más de una hora. Así que llegué a casa cerca del mediodía sin haber sacado nada del congelador para la comida. Era lunes, pero no tenía yoga por ser la luna llena y había avisado a los del Ricla que no iría. Pero llegado a casa y con el Matilda cerrado, se me vinieron a la mente los manjares del Ricla, así que les llamé y les di la contraorden. Por la sombra y provisto de un sombrerito, eché a andar hacia el lugar por el camino habitual. Cruzando la plaza de Tirso de Molina, vi bastante revuelo de policías y gente por allí sobresaltada. No le di mayor importancia: en la plaza se reúne una panda de drogadictos, alcohólicos, marroquíes, negros del top manta, etc. que yo he de atravesar para ir al yoga, y no es la primera vez que vienen una o dos patrullas policiales que proceden a identificar a los habituales. En mi taberna favorita me obsequié con unas albóndigas súper, pero las acompañé con un vino blanco helado, en vez de los dobles de cerveza que suelo tomarme después de sudar hora y cuarto en el yoga.


De vuelta a casa, en la plaza de Tirso de Molina seguía el ambiente enrarecido, con una sombra de desolación entre los numerosos curiosos que ahora observaban las evoluciones de los polis desde detrás de unas cintas plásticas con las que habían acordonado el entorno de una vieja sastrería que se llama Vistebién (imagen de arriba) y que hasta ahora mantenía el negocio. A su lado, otras como Medias Puri se han reconvertido en discotecas o similares. Me detuve un momento y pregunté qué estaba pasando. Un tipo de acento rumano me dijo: ꟷLa señora de la tienda, que la han matado. Subrayó su frase con un gesto inequívoco pasándose el lateral del índice horizontalmente por la garganta. Supongo que ya han leído sobre el tema, ha salido en todos los periódicos. Y también cómo desde Vox se atribuyó el crimen a un magrebí, para sacar tajada electoral de esta desgracia, cuando la policía no tardó ni 24 horas en detener a una pareja de delincuentes españoles, identificados por las cámaras del local. Cualquier cosa vale para estos señores, como pude comprobar un poco más abajo, cuando descubrí en la acera de enfrente la lona de la vergüenza. Véanla.

Leo que ayer unos activistas antidesahucios se subieron con cuerdas y taparon la imagen de la ignominia con diferentes pancartas, que fueron pronto retiradas por la empresa que ha contratado la lona. Yo sería partidario de dejarla ahí, hasta las mismas elecciones. Para que la gente vea el grado de barbarie de esta gente. Leo también que el energúmeno vociferante cuya imagen aparece en la parte de la derecha, es el mismísimo director de la empresa Desokupa, un nazi convencido que usa métodos bastante menos sofisticados que los del Cobrador del Frac, por decir un grupo bastante conocido. Esto es lo que nos espera si finalmente gana el PP de la manita con Vox, como pronostican las encuestas. Aún podemos evitarlo, votando con cabeza. Yo ya tengo claro que voy a votar a Pedro Sánchez, basándome en criterios de voto útil y a pesar de haberme declarado yolandista irredento. A no mucho tardar, dedicaré un post específico a explicar mi postura y las razones que me llevan a ella, a ver si consigo convencer a alguno de mis lectores más propensos a la abstención o a votar a alguien estrambótico, como hice yo con los de Recupera Madrid, extravagancia por la que ya he pedido perdón en este foro.

Por cierto, sigo esperando que me llegue por correo el material para votar anticipadamente, dado que el fin de semana de las elecciones espero estar en mi tierra comiendo percebes y camarones. Cómo me gustaría poder celebrar una derrota de la derecha cavernícola que amenaza nuestro futuro y nuestra línea más europea. Pero la cosa está difícil, aunque no imposible. Un amigo que maneja en su trabajo técnicas prospectivas y encuestas, me dice que Sánchez ha saltado al ruedo demasiado tarde, que no le va a dar tiempo a remontar toda la desventaja que tiene, que él pensaba que gobernando bien y teniendo una imagen internacional potente le sería suficiente para ganar. Que lo normal es que pierda, salvo alguna debacle causada por un fallo garrafal de sus contrincantes. Por eso digo yo que la lona de Atocha no deberían de quitarla. Porque ese puede ser el fallo necesario. En cualquier caso, como suele decirse, hay partido. Y en los partidos de futbol pasan cosas inesperadas, como que el mejor portero de la categoría se vuelva loco, haga un par de cantadas memorables y luego se autoexpulse en el último minuto (estas cosas le suceden a mi Dépor).

Ya que estamos con el fútbol, les diré que estoy muy ilusionado con el juego de la selección española femenina, a la que veo por televisión siempre que puedo. El otro día jugó muy bien contra Dinamarca y muy pronto empieza el Mundial de Australia y Nueva Zelanda, en el que yo creo que podemos hacer un buen papel. Pocas selecciones cuentan con jugadoras de la categoría de Alexia Putellas, Aitana Bonmatí (que yo creo que es todavía mejor), por no hablar de mi musa Athenea del Castillo, o la explosiva sevillana Olga Carmona, cuya nariz confirma la etnia que sugiere su apellido. Con la diferencia horaria, creo que los partidos se van a poder ver en la tele a las nueve de la mañana, pero va a ser un buen espectáculo. España ocupa actualmente el puesto 6 del mundo en el ranking FIFA, sólo por detrás de USA, Alemania, Suecia, Inglaterra y Francia.

Pero, como les digo, yo procuro mantener mi agenda a pesar del bochorno y ayer asistí al primer concierto en España de mis admirados Interrupters, el grupo de Los Ángeles que formaron los tres hermanos Bivona (guitarra, bajo y batería), con la cantante Aymee Allen. En los últimos tiempos han añadido a un teclista gordo, barbudo y con gafas negras, que a ratos saca un trombón de varas y le pone un punto aun más potente al ska-punk que desarrolla el grupo. Quedé para el concierto con Joe, mi hermano mexicano, y un par de amigos suyos. Y nos citamos previamente en La Casa de los Minutejos, un bar bastante curioso por la zona de Marqués de Vadillo. Finalmente, los minutejos son una especie de mini sándwiches tostados que llevan dentro una fina capa de algo que puede ser oreja o morro de cerdo, no supe identificarlo. Con una cerveza bien tirada, son el combustible perfecto para un concierto en el que se podía intuir que íbamos a botar mucho, como siempre con el ska. En la puerta de La Riviera me hice un selfie con Joe, que pueden ver aquí.

Entramos y la sala estaba literalmente petada, con un público bastante intergeneracional, gente de mi quinta y chavales más jóvenes. Cuando accedimos al interior, ya estaban tocando (es un decir) una banda de teloneros, íntegramente compuesta por chicas jovencísimas que a voz en grito desarrollaban un punk aguerrido y no demasiado sutil, al pie de una gran pancarta con la A del anarquismo. No era un mal aperitivo, aunque los Interrupters son además músicos y muy buenos. Estas chicas eran pura energía, se apoyan en un bajo y una batería potentes y bastante correctos y lo que hacen las dos chicas guitarristas es arrollador, está trufado de fallos, pero no importa. Las chicas tocaron la media hora estipulada y enseguida entraron los técnicos del grupo principal para ajustar toda la maquinaria. Grabé un clip de las chicas, aunque les prevengo que mi móvil no graba demasiado bien cuando el ruido es tan elevado. 

En el ínterin, cargamos nuevas cervezas y yo aproveché para infiltrarme a las primeras filas, como me gusta hacer últimamente. Los de mi grupo optaron por quedarse más atrás y mis dos nuevos amigos debieron de pensar que era un borde y un huraño, pero Joe les aclaró que es una manía mía y que no se preocuparan por mí. Lo cierto es que en estos conciertos de ska, la gente salta mucho y se empujan (es lo que se llama el pogo) y a lo largo del concierto estuvieron a punto de tirarme dos veces y me llevé algún que otro pisotón. Pero a mí, a los buenos artistas me gusta verlos de cerca, caiga quien caiga. Era la primera vez que este grupo de LA tocaba en España, varias veces en sus parlamentos entre canción y canción, se disculparon por no haber venido antes y prometieron que nos visitarán más seguido.

El día 4 habían tocado en París y mi hijo Kike me mandó a las once de la noche, saliendo de verlos, el siguiente mensaje: padre, menudo conciertazo, se te va a poner celosa la Samantha y todo. La verdad es que el concierto fue fabuloso. Arrancaron con mi tema favorito Take back the power a toda pastilla y se sorprendieron mucho al ver que toda la sala se sabía la canción y la coreaba a voz en grito. La cantante se callaba, adelantaba el micrófono y no salía de su asombro al escuchar a toda la audiencia como una sola voz. La verdad es que este tema es un auténtico himno, con una letra única: ¿Cuál es tu plan para mañana? ¿Eres un líder o a quién sigues? ¿Eres un luchador o un gallina? Va siendo hora de que recuperemos el poder. Aquí pueden ver un pequeño clip a media actuación, con la salvedad del mal sonido de mis vídeos, pero para que vean cómo se desempeñaba el grupo.

Fue una actuación ciertamente memorable y al estar casi en primera fila tuve la oportunidad de estrechar la mano sudorosa de Aymee cuando pasó por allí saludando para preocupación de los de seguridad y también me hice con uno de los pins de solapa del grupo que ella repartió al final. Terminaron saludando emocionados, yo creo que no se esperaban un recibimiento como el que les dispensamos y no creo que sea muy diferente hoy en Barcelona o mañana en el País Vasco. Después, estuvimos en la tienda de merchandising donde me compré una camiseta negra del grupo para mis sesiones de yoga. En fin, una noche rockera como las de los buenos tiempos, que culminamos luego en una terraza de la calle Segovia, al pie del Viaducto, donde nos tomamos la penúltima. Desde allí subí a casa andando para no perder las buenas costumbres.

Hoy he tenido día de descanso en casa, con mi gato y el aire acondicionado, que los excesos hay que descansarlos adecuadamente. Mañana, el sinvivir sigue su curso, tendré una clase de inglés de recuperación de dos horas y luego cogeré el coche y me subiré a Torrelodones, en donde he quedado a comer con un amigo que hace un tiempo que no veo. El domingo tendré yoga matutino, para recuperar el día de la luna llena, y después espero obsequiarme con mi desayuno habitual en esas tesituras, en la popular Casa de las Torrijas. Continuará. De momento, aguanten el calor, sean buenos como de costumbre, y recuerden: Take back the power, es momento de recuperar el poder o, digamos, de no perderlo.