martes, 1 de mayo de 2018

726. Siempre adelante

Ahora me llueven las críticas por manifestar públicamente mi intención de seguir en el curre más allá del prometido 1 de enero, después de llevar meses proclamando a los cuatro vientos que esa y no otra sería la fecha elegida para mi jubilación. Que si soy un veleta, que no tengo palabra, que si soy móbile cual piuma al vento. Los más displicentes tuercen el gesto antes de decir: –no, si ya lo sabía yo… Pues sabías tú más que yo, so listo. Porque yo tenía la decisión tomada y hace tiempo que se lo había comunicado a mi jefa. Por dos motivos: me aburría en el trabajo y me iban a dar un bajón en la pensión si continuaba. Desaparecido el primer factor a cuenta del Reinventing Cities, me entraron las dudas, aunque todavía subsistía la razón segunda. Pero, si se confirma que esta razón también desaparece, pues, como les dije: blanco y en botella. Yo, como no soy río, puedo dar la vuelta y ponerme a fluir para el otro lado. Conocen la canción: Tú que puedes, vuélvete, me dijo el río llorando. Los cerros que tanto quieres, me dijo, allá te están esperando. Bien es cierto que, como sostiene José Ovejero, difícilmente puede pensar en regresar, aquel que no sabe de dónde viene.

Así que déjenme en paz. Ya dije que no quería hablar mucho de este tema, al menos hasta que sea seguro. Los Presupuestos 2018 aún tienen un largo recorrido parlamentario y todavía se puede torcer la cosa. Así que no cantemos victoria, que ya saben que hasta el rabo todo es Seedorf. Anteayer, por cierto, se consumó el descenso matemático del Dépor, aunque todavía le faltan tres partidos por jugar. En cuanto se confirme el ascenso del Rayo, ratificaré mi cambio de chaqueta. Porque, como no soy río, también puedo cambiar de equipo cuando me pete. Pero siempre adelante. La incertidumbre sobre la aprobación de los presupuestos se va a mantener todavía un mes, por lo menos. El PNV ha dicho que sólo votará a favor, si antes el Gobierno ha levantado el artículo 155 en Cataluña. Y Puigdemont va a hacer todo lo que esté en su mano para que no se levante y así poder jugar al victimismo que tantos réditos le da y de paso aprovechar para joder un poco, tarea esta segunda a la que se dedica con fruición desde que se largó de España, tal como lo retrata el caricaturista de El Triangle. 


Yo más bien diría que es un grano en el culo, aunque comprendo que eso sería indibujable. Pero sigamos con las peticiones del oyente. Vuelve a decirme una amiga que hay poco rock and roll últimamente en este foro. Es verdad. En realidad llevamos sólo cuatro posts sin música, pero entiendo que mis seguidores la echen de menos. Así que, aprovechando ese recordatorio, hoy vamos a hablar de Sheryl Crow, una de las mujeres más queridas del rock norteamericano, siempre lista para acudir a cualquier causa solidaria y dispuesta a intervenir en cualquier debate, con opiniones fundamentadas que le han ganado el merecido respeto de todo su país. Sheryl tiene ahora mismo 56 años y arrastra una historia de superación continua de problemas y putadas de un calibre que, ante una sola, ustedes y yo nos vendríamos abajo. Esta mujer sufrió una depresión demoledora de muchos meses en torno a los 25 años, de la que salió convertida en una luchadora invencible. Más adelante, ya siendo un icono del rock, un cáncer de mama del que fue operada y tratada y está totalmente recuperada. Y, para remate, un tumor cerebral, que descubrió porque tenía problemas de visión y pérdida de memoria.

Y algo aun peor (discúlpenme la frivolidad): tres años siendo la pareja del ciclista Lance Armstrong, el deportista más tramposo de la historia. Demoledor. De todos estos asuntos ha salido hablando en público, con entereza y naturalidad, diciendo la verdad, como siempre hace. De Armstrong, cuando se descubrió el pastel, dijo que ella no sabía nada, pero que no le extrañaba, porque desde el primer momento había observado conductas y detalles muy raros que ahora encajaban como un puzzle. Y la gente la creyó. Cuando el tumor cerebral, salió a contarlo en la tele y, ante el horror de su entrevistadora, reaccionó con estupefacción: –Qué pasa, pero si es benigno… Como les digo, esta señora, que tiene dos hijos, creo que adoptados, a los que cuida ella sola, está en una forma fantástica y además, guapísima, como verán en el último de los vídeos que les traigo. Ella sigue, también, siempre adelante. Disculpen el entusiasmo, pero es que es mi ídolo. 

Tal vez ustedes piensen que Sheryl Crow hace un pop comercial, si no la conocen. Nada más lejos de la realidad. Sheryl es una artista monumental, un fenómeno de la naturaleza y lo van a comprobar en los tres temas que he seleccionado para que los escuchen y vean. Sheryl compone todos sus temas, aunque en directo a veces hace versiones, y tiene unas letras muy vívidas y ajustadas a la melodía. El primer vídeo que quiero que vean corresponde a 1996, o sea que Crow tiene unos 35 años. Entre 1992 y 2003, el tenor Luciano Pavarotti y su mujer organizaron regularmente unos festivales benéficos en Modena, su tierra natal, en los que participaban los artistas más destacados del show-bizness mundial, a los que arropaba con una orquesta completa.

El festival se celebraba en el hermoso marco del parque Novi Sad y se llamaba Pavarotti and Friends. Lo recaudado se destinaba cada año a una ONG diferente. En 1996, el dinero era para War Child, una organización británica que ayuda a los niños involucrados en las diferentes guerras. Sheryl quiso colaborar y se preparó a conciencia. Se maquilló, se peinó y se vistió de forma exquisita. Y salió a cantar una canción, tal vez de tintes autobiográficos, sobre una niña a la que su padre enseña a correr siempre, para librarse de todo mal. Cuando las cosas vengan mal dadas, corre, nena. La interpretación de Sheryl, suavemente acompañada por los fraseos de la inigualable guitarra de Eric Clapton, es fabulosa, apabullante, en un crescendo en el que su voz extraordinaria alcanza todos los registros que se propone. Disfruten de esta auténtica maravilla. 


Impresionante ¿verdad? ¿A que dan ganas de verla otra vez enseguida? ¡Que pasión, que hondura, cómo se nota que sabe de lo que habla, que lo ha sufrido en sus carnes! Por cierto, esta mujer no ha dejado de correr por los parques de Los Ángeles y Nueva York, donde ha vivido largas temporadas (era frecuente verla trotar por Central Park). Por eso se conserva tan bien. Pero Sheryl no es sólo una mujer guapa que canta como los ángeles. Y aquí la van a ver en un registro totalmente distinto. Ya con más de 40, con el pelo corto, tal vez debido a algún rapado subsiguiente a la quimioterapia, sin maquillaje alguno y vestida como si estuviera en su casa poniendo la lavadora (con una vieja camiseta de Bowie medio desteñida). Eso sí, acompañada por su grupo de siempre y con otro invitado de postín, nada menos que el gran Prince, que incorpora a la canción sus punteos característicos, y le hace unos coros que se nota que no han ensayado, porque los primeros les salen fatal y luego se van armonizando. Aquí puede apreciarse el lado más gamberro, menos contenido de Crow, así como el ritmo casi funk que tienen algunas de sus composiciones. Esta chica lleva el groove en la sangre. 


Por cierto, Prince, por aquel entonces no se llamaba Prince, sino The AFKAP, acrónimo de The Artist Former Known As Prince,  el artista antiguamente conocido como Prince. Por eso Sheryl lo presenta todo el rato como The Artist. Tal vez yo debería llamarme a partir de ahora El BACPE, El Bloguero Antiguamente Conocido Por Emilio. Vayamos con el último de los vídeos del día. Esta vez se trata de una actuación de hace menos de un año. En 2017, Crow publicó un nuevo álbum de estudio que se tituló Be myself y con el que salió inmediatamente de gira por todo USA y Canadá. La canción que le da título insiste en las letras de esta mujer luchadora: si no puedo ser cualquier otro, sólo me queda una salida: ser yo misma. Pero yo les traigo otra canción del álbum por insistir en el tema del groove y también en la calidad y la potencia de su directo. Aquí pueden ver que esta gran artista se mantiene en forma, física y mental, de lo que no podemos menos que congratularnos. Eric Clapton está medio sordo, dicen, y ya casi no toca. Prince lleva algo más de dos años criando malvas. Los propios músicos de su banda, que la acompañan desde sus primeros tiempos, están ya canosos. Pero ella, con 56 años, sigue al pie del cañón con la misma energía, con la misma alegría y con el arte de siempre. Y ustedes que la disfruten. Buen puente.


sábado, 28 de abril de 2018

725. Piernas

Bueno, pues aquí seguimos a caballo de la realidad líquida embravecida, como el mar coruñés en días de tormenta. Para cabalgar la ola hacen falta dos cosas: piernas y cabeza. En este presente vertiginoso, la posibilidad de que sucedan milagros es real y es algo que no debe causarnos sorpresa. Sin embargo hay temas a los que no alcanza el poder de San Benitiño de Lérez y otros santos milagreiros. Por ejemplo, que el Dépor se salvara del descenso era imposible y así lo entendí yo en enero, después de viajar a La Coruña para verlos jugar en directo. Lo que vi fue un grupo de jugadores abatidos, con plomo en las piernas, bajo el hechizo de un meigallo funesto. Era imposible hacer nada con ellos. Y la debacle se ha consumado: el año que viene jugaremos contra el Reus, el Alcorcón y el Nastic de Tarragona. En fin, yo seré siempre del Dépor, pero ya les he anunciado que el año que viene hincharé (como dicen los argentinos) para Rayo Vallecano, tíos, qué pasa, aquí el menda: bukanero de toda la vida. Lo siento sobre todo por Clarence Seedorf, un buen tío, currante y mediático como nadie, lo cual no quiere decir que sea buen entrenador. Sólo tienen que ver a Guardiola, un tipo bastante detestable, pero un gran entrenador. En cambio el señor Mourinho, que también es detestable, encima es malo de cojones profesionalmente, al menos en mi opinión.

He dicho que Seedorf es un tipo mediático. He aquí otra de las claves del mundo moderno. Hay tipos mediáticos y tipos que no lo son. Hay temas que venden y temas que no. Y temas trascendentes que pasan desapercibidos, bajo la marea de las noticias con más visibilidad. Por ejemplo, estos días nos han acosado por todas partes dos temas: Cifuentes y La Manada. No voy a decir mucho de ambos, hay que esperar a que baje el nivel de ruido. Cifuentes es una persona que padece una enfermedad (en la medida en que la ludopatía y otras adicciones lo son). Pero lo tremendo es que haya unos habitantes de las cloacas que se dedican a almacener imágenes y vídeos de nuestras miserias, para sacarlos en el momento oportuno. El caso del vídeo del mangue de cremas anti-aging, revela dos cosas que apenas se han comentado. UNO, que lo del Máster era sólo una primera escaramuza: alguien dio la orden de fuera con esta señora, por alguna razón que no conocemos, y empezaron con el fuego de infantería, antes de usar la artillería pesada.

DOS, que ese vídeo revela una premeditación por parte del que lo obtuvo. Que esta señora no ha robado una vez sola, que seguramente lo suyo era compulsivo y andaban detrás de pillarla. Porque la casualidad no existe, queridos seguidores del blog. Aquí hay un tipo que opera de productor de la cinta, que está al loro, que aparece en el momento justo para ofrecer una compensación suficiente al vigilante que custodiaba las grabaciones antes de que se destruyeran. Que todo eso requiere un plan, un presupuesto, una logística y unas necesidades de montaje y post-producción. Las razones de por qué se han cargado a esta señora no las sabemos y puede que no las sepamos nunca. En cualquier caso, hay algo claro: que Cifuentes no era uno de los suyos. Que se trata de una trepa, que se declara agnóstica y proabortista, que lleva un tatuaje étnico encima del culo, que es motera y se pega unas chufas monumentales con la moto y que probablemente le gusta el rock duro. Un personaje muy alejado del estereotipo de señora del OPUS que ve con naturalidad cómo le crecen los Jaguar en el garaje.

De La Manada, poco hay que decir. Yo, si fuera el juez, les habría recetado la prisión permanente renovable y comprendo la indignación callejera. Pero la partida judicial no se ha terminado. Veremos qué sucede con los recursos. A la calle hay que tenerla en paz que, si no, es un factor que puede adquirir mucho peso. Los pensionistas se movilizaron a tiempo y ya conocen el resultado. Ahora todo son concesiones, lo cual me parece muy bien, por la cuenta que me trae. Pero de esto es de lo que yo quería hablarles: atronados por el ruido de Cifuentes y La Manada, a muchos de ustedes seguro que se les ha pasado un tema bastante trascendental. Hablo del acuerdo Gobierno-PNV que ha permitido desbloquear la tramitación de los Presupuestos del Estado 2018. Merece la pena leerse los detalles de ese acuerdo, que incluye nada menos que el aplazamiento de la aplicación del factor de sostenibilidad a las pensiones, previsto en la Ley de diciembre de 2013 para que entrara en vigor el próximo 1 de enero y que, en virtud de ese nuevo acuerdo, retrasa su aplicación hasta el comienzo de 2023.

Sobre ese presunto cambio inminente del régimen de actualización anual de las pensiones había yo edificado mi plan de jubilación, aunque ya estaba empezando a flaquear en mis convicciones, como se evidenció en el Post #722 Proyectos de futuro. Les diré que, a lo largo de las caminatas de mi excursión senderista de este fin de semana, tuve ocasión de comentar mis dudas con sucesivos colegas, la mayor parte jubilados, y escuchar sus sabios consejos. Y llegué a una conclusión. A la hora de decidir la fecha de jubilación (pudiendo elegir, como es mi caso) lo más importante no es el tema económico, sino tus propias sensaciones. Los que así me hicieron pensar me decían que los recortes no serían en ningún caso muy drásticos; que, en caso de que lo fueran, afectarían por igual a todos, sin importar que se hubieran jubilado antes o después del 1 de enero de 2019. Y una razón más: Rajoy es tan vago que hasta es posible que no haga el Reglamento que tiene que hacer por pura desidia, con lo cual, la Ley podría no llegar a aplicarse por falta de Reglamento.

Eso es lo que me traje yo en la cabeza de Priego (Cuenca), después de poner a prueba mis piernas con unas rutas de 21 y 12 kms. respectivamente. Por cierto, dice Inmaculada que no he ponderado suficientemente la calidad de los tomates de esa tierra: son ciertamente extraordinarios, me traje un par de kilos que todavía me estoy comiendo. Pero subsistía la espada de Damocles de la aplicación en enero del factor de sostenibilidad. Y el lunes se anunció el acuerdo con el PNV. Así que, en este mundo en permanente transformación, mis coordenadas han dado un vuelco espectacular: hace un año estaba aburrido y me amenazaban con bajarme la pensión si insistía en quedarme. Ahora me lo estoy pasando bien en el trabajo con el tema Reinventing Cities y ya no voy a perder pensión si me quedo después del 1 de enero. Esa es la nueva ecuación. Hasta finales de septiembre tengo tiempo de pensármelo. En este ínterin pueden suceder muchas cosas y puede que vuelva a cambiar de opinión. Creo que es este un tema del que ya no voy a hablar mucho más en el blog pero, en las condiciones actuales, como suele decirse: blanco y en botella.

Otro tema es que, independientemente de que este acuerdo con el PNV me beneficie a mí a título personal, mi opinión sobre el mismo no es muy positiva. Creo que, en términos futbolísticos esto no es más que echar el balón para adelante y esperar a ver qué pasa. El sistema de pensiones ha de ser revisado, porque es insostenible, como les demostré en el Post #714 Las pensiones. Todo esto no es más que una estrategia de Rajoy para seguir en el puesto hasta las elecciones, lo cual me parece muy bien, dada la talla política de las alternativas que tenemos. Pero, antes mejor que después, habrá que afrontar esa reforma. El lado positivo es que se demuestra que la situación económica no es tan desesperada como lo era a comienzos de esta década. Que hay dinero para soportar el gasto que supone la mejora de las pensiones. Que la mejora de nuestro país en las calificaciones de las agencias de rating (a pesar de que mantienen a Cataluña a la altura de Zimbabwe), nos permite tener la prima de riesgo por debajo de 70, lo cual es cojonudo, lo miren como lo miren.

Todos estos movimientos son preparatorios de las elecciones locales y autonómicas de 2019 y, sobre todo, de las generales de 2020. El PP, dentro de su desmoronamiento por el tema de la corrupción, se defiende como gato panza arriba del avance de Ciudadanos, la cuña de la misma madera y el enemigo real, dada la inconsistencia de las propuestas del PSOE y Podemos. Asistiremos a este interesante duelo desde la barrera, que es desde donde mejor se ven los toros. Pero este blog es un foro ligero, casi siempre humorístico. Y resulta que hay otro asunto que también, seguramente, se les ha pasado por alto, entre el fragor de las batallas de los trending topics Cifuentes y La Manada. Hace unos días, el presidente Macron visitó a Trump en Washington. Los dos presidentes, con sus señoras, asistieron en los jardines de la Casa Blanca a la interpretación de los himnos nacionales. Ambas primeras damas dieron en venir vestidas del mismo color blanco inmaculado y fueron objeto de los flashes de los fotógrafos. Empecemos por ver una foto de las piernas de ambas señoras.


Según la Wikipedia, Brigitte Macrón tiene 65 años recién cumplidos. En cambio, Melania Trump tiene 48, también recién cumplidos. A la vista de las piernas que les muestro, les hago una pregunta: ¿a quién pertenecen esas maravillosas parejas de extremidades que vemos en la imagen? La respuesta parece clara: las que vemos a la derecha son unas piernas más baqueteadas, parecen sugerir una trayectoria más veterana, una sucesión de trabajos, carreras y episodios más longeva. Los pies están mucho más hinchados y llenos de venas que sobresalen; parecen sin duda los pies de una persona mayor. No se olviden que los pies, piernas y manos son las partes más reveladoras de la edad de una persona, que la cirugía estética no ha encontrado soluciones para la mejora de la apariencia de estas partes del cuerpo. Las piernas que vemos a la izquierda son en cambio estilizadas, torneadas, de piel tersa y tobillo fino. Así que supongo que coinciden con mis apreciaciones: las piernas de la derecha son las de la sexagenaria Brigitte y las de la izquierda las de la cuarentona Melania. Ahora vean la imagen completa.


Las apariencias engañan, queridos amigos. Parece que la señora Macron cuida más sus piernas que la señora Trump, a pesar de que la segunda se ajusta más a los cánones que parece admirar el señor Trump, a quien todo el rato se le relaciona con actrices del porno, con tetas de plástico y enormes tacones. En realidad, está claro que Trump se fija más en otras partes de la anatomía femenina. La solución a este acertijo está en la foto de estas dos señoras en contraplano, desde la propia fachada de la Casa Blanca. Aquí se ven muy claramente cuáles son las preferencias del estrambótico presidente del pelo zanahoria.


Lo dejaremos por hoy. Disfruten del fin de semana. Y recuerden: no se fíen de las apariencias. Lo que hoy es negro, mañana puede ser blanco. Excepto la invariante del Dépor, que se va a Segunda, todo fluye, nada permanece. Ya lo dijo Heráclito de Éfeso, un precursor de las teorías de la realidad líquida.

miércoles, 25 de abril de 2018

724. En una realidad líquida

Hace poco más de un año que falleció a los 91 años el pensador polaco Zigmunt Bauman, el hombre que mejor ha radiografiado nuestro mundo acelerado, en el que las cosas cambian de un día para otro. Bauman habla de una realidad líquida, en permanente cambio, por contraposición a la realidad sólida de nuestros antecesores, en donde existían unos valores inamovibles sobre los que se sustentaba todo el entramado social: el matrimonio, la crianza de los hijos, el valor del trabajo, la acumulación de un capital para blindar la vejez y la descendencia, la importancia de la cultura, del arte, de la educación. Ese mundo se ha ido poco a poco sustituyendo por una realidad que fluye y que se caracteriza por otros valores muy distintos: la aceleración, la precariedad, el vértigo, la inseguridad, el cuestionamiento de lo más básico.

En ese mundo móvil, lábil, precario y evanescente, no caben muchas actitudes, salvo la de estar muy atento y tratar de subirse a la ola favorable cuando toca. El que se duerme, se lo lleva la corriente, como al camarón del refrán. Y el que se intenta afirmar en el suelo para oponerse al movimiento predominante, pues la realidad lo arrasa. Una realidad en continua mutación. Adaptarse y tener la facultad de observarla es realmente un espectáculo apasionante. Hace apenas una semana que escribí mi último post y ya las cosas están cambiando un montón. La señora Cifuentes se ha tratado de oponer a ese movimiento y ha acabado arrasada, en un episodio del que ya hablaremos más adelante, porque encierra muchas de las claves de la sociedad que vivimos. Muchos de nuestros pilares se tambalean y hay que seguir con la intuición despierta al ciento por cien.

Eso es lo que trato yo de hacer con mi vida, algo que me exige un esfuerzo no siempre sencillo, porque no olvidemos que yo pertenezco a una generación que se sustentaba en un importante ramillete de certezas. Sirva todo esto de prólogo a mi relato de estos últimos días, que es lo que esperan muchos de mis lectores más fieles, y que les presento también a modo de disculpa por no haber escrito nada en el blog en un período un poco más largo de lo normal. Tras leer lo que les cuento ahora, ya me dirán de dónde podía yo haber sacado tiempo para cumplir con esta tribuna. Nos habíamos quedado en que el viernes salí de mi oficina directamente a la carretera en dirección a Priego (Cuenca). Allí cenamos los del grupo senderista y elaboramos el programa del día siguiente.

El sábado, nos desplazamos en coches a Carrascosa de la Sierra. Desde allí, caminamos hasta la Herrería de Santa Cristina, donde dimos cuenta del almuerzo que llevábamos, a base de bocatas, tomates de la huerta de Cuenca y agua repuesta en las fuentes del camino. Luego, vuelta a Carrascosa. En total, haciendo una media de los registros de los tres podómetros que llevaban algunos colegas, unos 21 kilómetros, con buen piso, pero con importantes cuestas arriba y abajo. De vuelta en Priego, apenas tuvimos tiempo de una ducha rápida, porque teníamos una cita con un alfarero que redondea sus ingresos como artesano del barro con su actividad de guía turístico. Nos llevó primero hasta el convento de San Miguel de las Victorias, que entronca directamente con la fundación de la ciudad (Priego ostenta el título de ciudad desde 1440, cuando lo obtuvo de Juan II, padre de Isabel la Católica). En efecto, Priego adquiere todo su esplendor a partir de la victoria en la batalla de Lepanto, 1574, en donde el Conde de Priego participa como mayordomo de Don Juan de Austria.

Tras la victoria, el Conde edificó el Convento en un emplazamiento privilegiado con unas vistas fastuosas. De vuelta en el pueblo (perdón, en la ciudad), el alfarero nos mostró otros monumentos, como la Torre de Despeñaperros, único resto del castillo árabe, desde cuya azotea arrojaban a los perros, es decir, a los cristianos. El chalet que se construyó el ciclista Ocaña, ganador del Tour de Francia. Ocaña había nacido en Mont de Marsan (Francia), pero sus padres eran emigrantes de Priego. Más allá, la descomunal iglesia de San Nicolás de Bari, en donde pillamos la salida de misa; la Plaza Mayor con el Ayuntamiento. Hacia el norte sale la llamada Calle Larga, que termina pasando por un arco de piedra bajo una casa, ahora en obras. De ese arco, parte el camino hacia el norte que siguió Don Quijote y que, pasando por Molina de Aragón y Zaragoza, terminaba en Barcelona, adonde el esforzado caballero quería llegar para conocer el mar. Allí, Don Quijote es derrotado por el Caballero de La Blanca Luna y, desanimado, decide regresar a casa.

Se pueden imaginar la cena que nos pegamos después de un día tan largo, en el propio restaurante del Hostal Los Claveles, donde nos alojábamos. El domingo, ya con las maletas hechas, fuimos en coche a Cueva del Hierro, en donde comenzamos una segunda caminata hasta las mismas fuentes del Guadiela, unos 12 kms. ida y vuelta. El campo estaba verde como en los mejores tiempos, después de las lluvias recientes. Esta vez comimos en el cercano pueblo de Beteta, en Casa Tere, un lugar especializado en judiones y guisos de caza. Después, un corto paseo y al coche para desandar el camino hasta Madrid, a donde aún llegué de día. Les dejo unas fotos: el mimbre recogido, el líder del grupo conmigo ante un rebaño que cruzó nuestro camino, y una foto de gran parte del grupo (no todo).




El lunes, estaba bastante reventado, pero el día no me dio mucha tregua. Estaba a mi hora en la oficina, donde hube de resolver a la carrera algunos temas del Reinventing, antes de salir en un coche para Cibeles. A las 10.30 estaba convocado para participar en un encuentro con la ciudad china de Chongqing, que se ha hermanado con la de Madrid. Chongqing es la mayor ciudad de China (más de 30 millones de habitantes en su área metropolitana). Y es una de las cuatro grandes ciudades que no tienen región, sino que, por su relevancia, son ciudades estado o distritos federales que dependen directamente del gobierno del Estado. Las otras tres son Pekín, que ahora se dice Bei-jing, Shanghay y Shenzhen, la gran aglomeración vecina de Hong Kong. La delegación de Chongquing (pronúnciese Chon-chin) estaba formada por más de veinte personas. Traían una intérprete muy buena, pero el tema de la traducción sucesiva es muy cansino y hace los actos interminables.

Me tocó contarles mi presentación sobre Madrid, durante unos 45 minutos y después me siguieron otros oradores. En un momento dado, irrumpió en el lugar la señora Carmena, con toda su cohorte. Había abandonado unos minutos el Pleno para venir a firmar el MOU con el alcalde de Chongqing. ¿Cómo? ¡Ah! Que no saben lo que es un MOU. Es como llamamos los modernos a los acuerdos entre ciudades y viene del inglés Memorandum of Understanding. Hala, ya saben una cosa nueva. Después del breve interludio de los alcaldes, continuamos con el acto. El alcalde chino y sus ayudantes me hicieron muchas preguntas Y seguimos casi hasta el mediodía.

A continuación, la delegación china nos invitaba a comer en el Hotel Intercontinental, en la Castellana. Pregunté si estaban alojados allí y me dijeron que no, que estaban en el cercano Hesperia. Que éste había sido su primera opción, pero que habían ido a conocer el restaurante y habían comprobado que estaba en la planta sótano. Y parece que a los chinos no les mola eso de comer bajo la superficie de la Tierra por una cuestión cultural. Nuestro Vicealcalde Luis Cueto se incorporó al banquete y me las ingenié para sentarme a su lado y averiguar qué horas tenía libres en las próximas semanas, para pedirle que presida un encuentro que vamos a tener con ASPRIMA, la mayor asociación de promotores inmobiliarios de Madrid, para tratar de que nos ayuden en lo que ya se imaginan y no hace falta que se lo repita. El banquete fue pantagruélico y muy divertido. Con eso de la traducción sucesiva se alargó hasta más allá de las 17.30. En la sobremesa, bien cargados de alcohol, hice una inspección somera del personal, por aquello de la problemática de género. Y comprobé, que entre el género circundante, la chica más atractiva era la fotógrafa que traían desde China. Le pedí que se hiciera una foto conmigo y abajo tienen  el resultado.


Me despedí, pero apenas pude descansar media hora en casa. A las 20.00 me acerqué hasta el Círculo de Bellas Artes en donde se inauguraba una exposición de bocetos al natural de mi amigo, arquitecto y colega senderista Chema, que firma como Isómero, porque se apellida García García. Un día agotador, pero el martes no fue mejor. Se lo voy a resumir, para no alargar más este post. Primero media mañana a la carrera, organizando la jornada de ASPRIMA, a partir de las horas que me había ofrecido Cueto. A las 12 estaba en la Escuela de Arquitectura, en donde participé como jurado honorífico en la presentación de los trabajos de fin de Máster (con perdón) de Planeamiento Urbanístico, que dirige mi amiga Ester Higueras y de cuyo consejo asesor soy miembro. Acabamos a las dos de la tarde y nos fuimos todos a tomar unas cervezas en el bar de alumnos. Después de varias latas con los chicos, Ester me propuso terminar la cosa en el restaurante del Museo del Traje, ella y yo mano a mano con una cerveza más. Ya saben que propuestas como esa no me las tienen que hacer dos veces. Para rematar, entre las ocho de la tarde y las once de la noche, tenía un último sarao: la fiesta de cumpleaños de una amiga en un bar de mi barrio. Abajo les pongo una foto de este último festejo.



Hoy estoy de bajón, de cura de alcohol, de escritura de blog. Iba a publicar ya este post, pero está a punto de empezar Fariña en Antena 3. Así que creo que saldrá después de medianoche. He de contarles que se me han vuelto a infiltrar los italianos, que han entrado en una noche non, ante el bloqueo de las noches pares. El toque de queda se va a extender, por tanto, a todas las noches. Durante un tiempo. Luego ya veremos. Otro síntoma de esta realidad líquida de la que les hablaba al principio. Sean buenos. (Lo estoy publicando en el descanso de Fariña y esta noche me voy a saltar el toque de queda)