domingo, 8 de diciembre de 2019

891. Emociones, afinidades y conductas censurables

Como vieron en el post anterior, a veces el componente emocional pasa a primer plano y sin que uno sepa por qué, de pronto los sentimientos afloran y condicionan todos tus razonamientos. Se lo creerán o no, pero aun ahora yo no puedo escuchar el vídeo de Melissa Etheridge y Bruce Springsteen sin que se me ponga un nudo en la garganta. No sé si es la puta Navidad, o el trance de haber tenido que decidir si quedarme en el curre hasta el final o no, o las historias de penurias físicas que me han contado algunos amigos muy próximos y que obviamente no voy a desvelar aquí. Si que les contaré que me ha escrito mi amiga Barbara Chabbal desde Tours, para anunciarme que vendrá uno de estos días a Madrid con su familia (marido e hija pequeña) y que estaría encantada de verme para presentármelos. 

Barbara formó parte del equipo que trabajó conmigo en Sri Lanka, trabajo en el que ambos llegamos a estar muy unidos, porque Philippe le cogió manía y se dedicaba a putearla, estrategia ante la que los demás miembros del grupo miraban para otro lado, mientras yo me erigí en su protector y paño de lágrimas (sin que ello implicara que yo no reconociese que Philippe tenía parte de razón). Philippe es alguien muy austero y estoico, que hace bandera de esa doble cualidad, muchas veces cercana a la cutrez, lo que chocaba con Barbara, que sostenía que unas mínimas condiciones de confort son necesarias para poder trabajar mejor. 

Recuerdo una ocasión en que Barbara decidió que ella se iba a un hotel bueno en Colombo. Yo la apoyé y nos alojamos los dos en el Galadari, un lugar bastante lujoso, mientras el resto del equipo se pillaba un apartamento en el centro, con unos muebles mínimos en los que no se podían ni desplegar unos planos, sin aire acondicionado (en pleno ecuador) y con un baño de higiene regular. Pongo esto como ejemplo puntual de una grieta que se formó en el equipo y que afectaba a la concepción y desarrollo de todo nuestro trabajo. Desde que entregamos el proyecto LASDO en Colombo, a finales de 2003, los franceses del equipo apenas se veían entre ellos, eso solamente sucedía cuando yo iba a París y los llamaba uno a uno para reunirnos todos a comer (en el blog subí alguna foto de estas comidas, enhebradas en torno a la nostalgia). 

Hablé pues con Barbara el otro día y enseguida caí en la cuenta de que no sabía nada de la actual situación de salud de Philippe, internado en una residencia en las afueras de París con la mitad de su cuerpo paralizado. Ella no ha tenido contacto con él desde que se fue a Tours hace unos tres años. Allí su marido tiene un buen trabajo y ella ha empezado a currar como decoradora de interiores, algo que siempre le gustó. Me tocó, pues, contarle las penosas novedades de Philippe, y se echó a llorar y estuve yo también a punto de lo mismo. Nuestra conversación tuvo lugar antes de mi decisión de seguir en el curre un año más, así que le conté mi proyecto de dar la vuelta al mundo visitando a mis amigos de todas las ciudades. En tono perentorio me dijo que se iba a enfadar mucho conmigo si no incorporaba una parada en Tours, para estar unos días con ella y los suyos.

Todo esto me lleva a un tema que hemos podido ver estos días en la prensa. A Pablo Iglesias lo han pillado en el congreso hablando distendidamente y entre risas con Espinosa de los Monteros, de Vox, Inés Arrimadas y otros. Y rápidamente han salido a criticarlo algunos gilipollas, como Rufián, un tipo que me estaba empezando a caer mejor, pero que de nuevo ha hecho honor a su apellido. La deriva un poco más moderada y pactista de Podemos en estos últimos tiempos ha llevado también a toda la plana mayor del partido en Baleares a dimitir, encabezada por un señor de largas melenas, llamado Balti Picornell, que fue presidente del Parlament balear y como tal se reunió con el rey Felipe en unas vacaciones, provocando una foto que me pareció cojonuda y subí al blog con una serie de comentarios. Parece que ese contacto con el Rey no le ha hecho a este hombre abjurar de sus prejuicios y ahora abandona Podemos, porque, en sus propias palabras, Pablo Iglesias lo está convirtiendo en un apéndice del PSOE.

Pero, vamos a ver, ¿en qué quedamos? ¿No estamos pidiéndoles a los políticos que negocien, que hagan coaliciones aunque sus ideas sean diferentes, que formen gobierno de una puta vez? La actitud de Pablo Iglesias en estos momentos me parece impecable y mejor le hubiera ido si hubiera aplicado ese pragmatismo a la hora de afrontar las pasadas elecciones locales y autonómicas. Discúlpenme, pero este es un tema que no le puedo perdonar a Iglesias. Si hubiera tenido un poco de talento político, si hubiera sido más listo, ahora tendríamos a la señora Carmena de alcaldesa (y tal vez de presidenta del C40) y a Gabilondo de presidente autonómico, con Errejón de vicepresidente. Nunca ha tenido tan fácil la izquierda ganar en Madrid, nunca se ha enfrentado a unos candidatos de la derecha tan flojos.

Pablo Iglesias la cagó entonces y ahora lo está haciendo bien, en mi opinión. ¿Por qué? Pues porque sería de tontos ponerse estupendo y purista y dejar perder la posibilidad de formar un gobierno de izquierdas. Mucho mejor colaborar a que se forme ese gobierno y luego desde dentro tratar de que sus políticas sean de verdad sociales y distributivas, pero sin extremismos ni urgencias. Ya sé que la cuadratura del círculo depende en última instancia de los catalanes, cuyo fin último (mientras no nos demuestren lo contrario) es dar por culo y cuyo debate interno es ahora mismo si es más útil dar por culo evitando que se forme gobierno, o dejar que se forme para dar por culo luego desde el sistema. Pero al menos hay que intentarlo y creo que Pablo Iglesias se está esforzando en ello.

¿Y por  qué creen ustedes que este señor ha dado un cambio tan radical? Pues yo lo tengo muy claro: porque tiene tres niños pequeños y eso de enseñar a los nenes a hacer los cinco lobitos es algo que marca emocionalmente y lo digo por propia experiencia. Entre otras cosas, si no fuera por eso no viviría en un chalé en Galapagar. Y esto nos conecta con el arranque de este post: la importancia del factor emocional. Este Pablo Iglesias es otro, sin duda. ¿Y qué decir de Arrimadas? Durante los últimos años se comportó como una bruja, tal vez por fidelidad a Rivera, protagonizando episodios tan penosos como el del desfile del orgullo gay del año pasado. Sin embargo ahora está iniciando una deriva mucho más pragmática y razonable. Incluso ha quedado a tomar un té con pastitas con Sánchez, ese mismo con el que Rivera no quería ni encontrarse por la calle, el de la banda, el sanchismo y la Moncloa como habitación del pánico. Lo que era antes Arrimadas, se intuye en esta imagen, no muy conocida entre el público (ya saben que yo me consigo fotos que nadie tiene).


Tal vez de esa sabidilla pizpireta y medio bruja que se ve en la foto ya no quede nada. Ojalá que en ese té con pastitas con Sánchez surja la chispa de Cupido (políticamente hablando). ¿Y a qué creen ustedes que se debe esta transformación? Pues yo no tengo dudas: Inés está embarazada, por primera vez en su vida. Y, si hay una tesitura que trastorna la idiosincrasia de una mujer hasta extremos que nunca sospechó alcanzar, esta es la maternidad, una situación en la que la mente se ve asaltada por un torrente de emociones nuevas que te cambian completamente. Yo siempre he tenido las cuestiones personales y las mayores o menores afinidades en el centro de mi práctica profesional. Quiero decir que, con la gente que me cae bien, me resulta mucho más fácil trabajar, y viceversa. Tengo algunos compañeros que se consideran más profesionales que yo y que presumen de dejar estas cuestiones a la puerta de la oficina y trabajar igual con un buen tipo que con un cabrón. Yo no. Yo, si llego a la conclusión de que un sujeto es un miserable, ya no quiero tenerlo en mi equipo (algo así ha dicho estos días Luis Enrique, el seleccionador de fútbol de España).

Cuestión compleja. Hace unos días escuchábamos un par de temas de Ike Turner, cabrón, machista y maltratador confeso, pero excelente guitarrista. Mi amigo Paco Couto aportó un comentario muy esclarecedor. Él tiene una mayor afinidad con la música de Ike&Tina del principio, puro blues, que con las canciones más melódicas y de gran formato que cimentaron luego la carrera en solitario de Tina. Diré que a mí me gustan ambas líneas, porque adoro todo lo que ha hecho a lo largo de su vida esta mujer admirable. Pero, a lo que vamos: yo puedo estar convencido de que Ike Turner era un canalla. Pero no se me cae ningún anillo por seguir escuchando su música, algo que hago sin asomo de mala conciencia alguna. También pienso que, por ejemplo, Camilo José Cela era un tipo detestable a nivel personal y, sin embargo, su Viaje a la Alcarria es un libro que tengo en mi mesita de noche y consulto de vez en cuando, incluso diría que ha influido en mi manera de observar la realidad y en el modo que tengo de contar historias. Parecido comentario podría hacer sobre Francisco Umbral y muchos otros.

Es decir, que creo que la calidad de un artista, está por encima de lo que haga o haya hecho en su vida privada. Más ejemplos. Parece que Polansky no era un ejemplo de buenas prácticas en su relación con las mujeres, especialmente las jovencitas. Debe de ser cierto y es bueno que se sepa. Pero yo voy a seguir admirando su cine, viendo una y otra vez películas como El Escritor, El Pianista, Un Dios Salvaje, La Semilla del Diablo. Y, por encima de todas, en mi modesta opinión, Chinatown, película de 1974, que yo tengo en casa y me pongo de vez en cuando, pero sólo cuando me siento entero anímicamente, no como ahora, porque es una auténtica putada de película. Y luego está Woody Allen, que para mí ha sido siempre una referencia vital y mental y lo sigue siendo, hasta el punto de que pienso que sus posibles malas actuaciones en el pasado, se debieron a que se acabó creyendo su propio papel público y se dedicó a interpretar al personaje de una de sus películas. Es decir, que si un personaje público ha hecho algo despreciable, es bueno que se sepa, pero no veo que haya que dejarle sin posibilidad de seguir trabajando ni que abjuremos de toda su obra, y menos si las supuestas sevicias corresponden a hace veinte o treinta años, como con Plácido Domingo.

Definitivamente, esto es algo que tengo muy claro: la tarea artística o creativa de un escritor, un cineasta o un músico está por encima de lo que haga en su vida privada. Pero hay que ir un poco más allá, con otro tema relacionado. ¿Qué pasa cuando una figura del arte o la literatura aprovecha su posición para difundir públicamente mensajes perversos, fascistas, racistas, o negacionistas del holocausto judío, por ejemplo. Esto ya es otra cosa. Hombre, yo no voy a dejar de leer textos de Celine, Ezra Pound o Heidegger, genios de sus respectivas disciplinas que manifestaron en su día sus simpatías por el nazismo. Pero, ¿me parecería bien que se les diera un premio literario? Pues tal vez no. Ya saben por dónde voy. Pasado mañana se otorgan en Estocolmo los premios Nobel de Literatura correspondientes al año pasado y a este. El año pasado no se pudo hacer la ceremonia por un incidente que ya casi ni recuerdo, relacionado con algún escándalo sexual que afectaba a la esposa de uno de los miembros del comité que otorga los premios. Otra de las estúpidas secuelas de estos tiempos en los que el péndulo moral nos está llevando a las orillas del puritanismo.

El problema es que uno de los dos premiados es el austriaco Peter Handke. Hace años estaba muy de moda su literatura y yo recuerdo haber leído alguno de sus libros de éxito, como El miedo del portero ante el penalti. Luego fue un dramaturgo de moda, se trasladó a vivir a las afueras de París, donde sigue viviendo y continuó haciendo, entre otras tareas literarias, unos excelentes relatos de viajes, entre ellos uno por la antigua Yugoslavia, que recorrió hasta sus últimos rincones. Cuando empezó la terrible guerra civil que destruyó el país, Handke se posicionó, sin el menor matiz, del lado serbio. No sólo eso sino que, cuando los serbios separaron de sus familias a 8.000 varones en Srebrenica y los mataron como a perros, Handke puso en duda la veracidad de esta historia y habló de los musulmanes bosnios como terroristas, dijo que se dedicaban a provocar a los serbios y casi insinuó que lo de Srebrenica era merecido.

Es muy fuerte. Pero, incluso en ese caso, hay que pensar que la gente se puede equivocar y hay que darles la oportunidad de rectificar, disculparse o matizar sus declaraciones. Lo mismo que cualquier criminal tiene derecho a una oportunidad de reinsertarse. Pero Handke reaccionó como un león enjaulado, se ratificó en sus barbaridades y llegó a asistir al funeral por el genocida Milosevic en Belgrado, en donde leyó un texto hagiográfico. Desde entonces toda la comunidad literaria le dio la espalda y lleva casi dos décadas encerrado en su casa de campo cerca de París, enfurruñado y escribiendo nuevos libros de relatos que nadie le impide seguir publicando. Por eso ha sorprendido que ahora le den el Nobel.

Eso ha causado un nuevo escándalo. Cuando los periodistas le han ido a ver a su encierro, se ha pillado un nuevo y sonoro berrinche, porque nadie le preguntaba por cuestiones literarias, sino que todos le chinchaban con el tema serbio. Veremos qué sucede pasado mañana. Pero, de momento, un miembro del comité de los premios Nobel ha dimitido y ha justificado esta decisión en que “la literatura no puede estar nunca por encima de la política y de la ideología”. Tengo que decirles que estoy plenamente de acuerdo. Pueden pensar que esto es contradictorio con mi declaración anterior, pero yo creo que no. Me explico: la calidad artística o literaria está para mí por encima de que su autor sea un impresentable en su vida privada, pero no de que haga declaraciones públicas inasumibles por la sociedad. Ese es mi punto de vista; ustedes, queridos lectores, pueden tener cualquier otro. Es decir, que no me parece bien que le den el Nobel a Handke. Alfred Nobel dejó dicho que el premio de literatura debía recaer en alguien "que haya producido en el terreno literario una obra destacable de una tendencia idealista". Más claro, agua.

Lo que sí me parece bien es que se lo den a Olga Tocarczuk. Los errantes, recién editado, es de lo mejor que he leído en años. Vamos, que si yo fuera usted, querido seguidor de este blog, ahora mismo apagaba el ordenador y me bajaba a la librería más próxima a comprarme esa maravilla. Les voy a dejar de propina una foto de esta gran dama de la literatura. Sean buenos. Y pórtense bien, a ver si van a meter la pata y dentro de 20 años, cuando se lleven ustedes algún galardón público, les sacan a relucir los trapos sucios.


jueves, 5 de diciembre de 2019

890. De Thunder Road a Supermassive Black Hole

Discúlpenme, pero estoy en un momento un poco emotivo o, como dicen las mujeres, lábil, por motivos de esos que no se cuentan en este blog, a veces algunas historias se aceleran y hay que correr mucho para poder permanecer en el sitio y no perder la posición. Así que hoy voy a empezar mi post proponiéndoles que vean un vídeo muy intenso. En este blog creo que no he hablado nunca de Melissa Etheridge, todo un símbolo del rock femenino americano. Melissa es una luchadora, lesbiana declarada, se ha casado dos o tres veces con mujeres bastante famosas también, ha superado un cáncer de mama y no dejó de salir a cantar incluso con la cabeza rapada a causa de la quimioterapia. Es una de esas mujeres que no tienen pelos en la lengua, que hacen y dicen lo que les da la gana, representante de esa mitad de América progresista que odia a Trump, como la estrella del fútbol femenino Megan Rapinoe y otras. Y en el escenario Melissa es un prodigio de energía, de entrega y de simpatía. 

El caso es que el referente musical de esta mujer ha sido siempre Bruce Springsteen, lo dice en todas sus entrevistas. Y quiero que vean el vídeo de un dúo entre los dos. Por las pintas de ambos, imagino que el vídeo tiene unos 25 años. Melissa está iniciando un tramo desenchufado de uno de sus conciertos y se larga un extenso parlamento (tengan paciencia), del que les traduzco aproximadamente lo que dice. Va a pasar a modo desenchufado y podría sentarse en una silla, pero no lo va a hacer. Cuenta luego que, cuando era joven, escuchaba un montón de músicas y hubo muchos artistas que le influyeron, entre ellos Bruce Springsteen (ruge el público), al que se refiere como a su colega (my fellow). Añade que, cuando ella metía un pen-drive en el aparato de música del coche, o escuchaba uno de esos casetes gigantescos, esa música la hacía soñar. Y su primer sueño era tocar un día con el Boss. Así que le llamó por teléfono, le dijo: Hola Bruce y se lo propuso. Y él le dijo que sí, y aquí lo tenemos. Y entonces sale el Boss al escenario, con su aire de leñador recién bajado de las Montañas Rocosas, y es acojonante la cara de bueno que tiene este hombre, la timidez de sus gestos y la humanidad de su lenguaje gestual conjunto.

Después, ella propone cantar una de las canciones de él y acometen la mítica Thunder Road, realmente una elección brillante. Porque Thunder Road resume toda la poesía, toda la épica de la narrativa del Boss en la romántica historia de un tipo que va a buscar a la mujer amada, la despierta en mitad de la noche y le propone subirse a su viejo Cadillac o Chevrolet para conducir hasta la madrugada, en busca de la tierra prometida junto al mar. Con versos magistrales como: La puerta se cierra de golpe/el vestido de Mary ondula/como una visión, baila a través del porche/mientras suena la radio/Roy Orbinson cantando para los solitarios/Hey, ese soy yo, nena y te quiero sólo a ti. O estos otros: Yo no soy un héroe/eso está claro/la única redención que puedo ofrecerte está bajo este sucio capó/que es una oportunidad de conseguirlo de alguna forma/¿Qué otra cosa podemos hacer ahora/salvo bajar la ventanilla/y dejar que el viento agite tu pelo? Y la emblemática estrofa final: Esta es una ciudad de perdedores/y yo me largo de aquí para ganar. Como diciendo: si quieres, te vienes. Esto es lo que canta Melissa Etheridge, con su voz rasposa como un fósforo que pugna por encenderse, a dúo con su autor Bruce Springsteen, con su tono de voz más acariciante. El público chilla porque casi no puede soportar tanta intensidad, tanta pasión, tanta belleza. Les pido que se lo pongan en pantalla grande y al máximo volumen. Y procuren que no se les salten las lágrimas.


No sé a ustedes, pero a mí se me ponen los pelos de punta con esta grabación. Debe de ser porque estoy lábil. Hay muchas cosas en el aire, vagas amenazas, mientras sigue la lluvia fina, que llamaremos calabobos, puesto que no estamos en Galicia. Hay huelgas en el transporte público, porque el Metro lo dejó jodido el señor Borja Carabante y la EMT empieza a ver lo que es la gestión de este caballero, anterior consejero delegado de la empresa Metro y actual concejal de movilidad, a quien desde la oposición se ha rebautizado como Borja Carburante, mote que me parece muy afortunado. El portavoz José Manuel Calvo estaba sembrado el día que le puso tal mote, y dijo también otra cosa graciosa: que la propuesta del PP es llenar la ciudad de túneles y la gente se cree que es para meter en ellos los coches, pero es al contrario, porque el PP lo que quiere es meter en los túneles a los peatones, para que la ciudad se quede libre para los automóviles. Hay que reconocer que Carburante estuvo elegante en su respuesta, diciendo que era una pena para Madrid que el señor Calvo se hubiera dedicado al urbanismo, materia en la que había mostrado una inutilidad manifiesta, porque ese día los madrileños habían perdido a un excelente humorista. No está mal. Carburante, estuvo elegante, vaya por delante, no lo duden ni un instante.

Entre la lluvia, que hace que los conductores se atocinen (en Madrid, no en La Coruña), las huelgas en el transporte y la incidencia de la conferencia COP25, la ciudad es un caos. La proximidad de las navidades tampoco ayuda a mantener el ánimo. Menos mal que las condiciones atmosféricas no favorecen la acumulación de la contaminación, que se ha reducido un 20% gracias a Madrid Central, aunque Carburante no lo quiera reconocer. Inmunes a todo ese caos urbano, los de la conferencia del clima siguen encantados de haberse conocido. Anteayer estuve en un debate en el que intervenían varias amigas mías. Me había conseguido un pase para la Zona Verde, en la que tienen lugar los llamados side events. La otra, la Zona Azul, por la que pululan los jefes de Estado, la tengo vedada. En la zona azul parece que se obsequian con los menús de Can Roca. En la verde, apenas puedes conseguirte una botellita de agua en una máquina de vending. Ese ensimismamiento de los líderes mundiales lo simboliza una instalación escultórica urbana que se ha montado estos días en Berlín. Se titula Políticos discutiendo sobre el cambio climático y es cojonuda, como pueden comprobar abajo.


Por lo demás, en el post anterior les planteé una falsa consulta a la que casi nadie se ha molestado en contestar. Como muchos se han maliciado, lo único que pretendía era hacer una crítica de esa moda de consultar a las bases, que no es más que un recurso para manipular aun más el cotarro. Tanto Podemos, como el PSOE, como ERC han consultado a las bases para ver si hablan entre ellos o no y han sacado porcentajes similares, por encima del 90% a favor del sí. No hace mucho, Ada Colau consultó a sus bases para ver si rompía su alianza con el PSC y le salió que sí. Es lo que ella quería. Porque lo primero que se manipula es la pregunta. Sólo les falta redactar las consultas de esta guisa: ¿Es usted tan gilipollas que piensa que nuestro partido debe firmar un acuerdo transversal con el partido X? O esta otra: ¿Aprobaría usted la imbecilidad de que formásemos una coalición con Y? Mi consulta planteaba una pregunta tan complicada, que, por ejemplo, mi amigo Paco Couto, me responde que no y, honradamente, no sé qué me quiere decir, si me está aconsejando que me jubile ya o que no. Pues les aseguro que la pregunta de la consulta de ERC no era menos enrevesada.

La realidad es que yo ya tengo la decisión tomada desde hace unos días, como ya se han imaginado muchos de ustedes. Y mi decisión es seguir en el trabajo hasta el final, es decir, hasta febrero de 2021. Me lo estoy pasando bien, me siento útil, mi jefa y mis compañeros me animan a quedarme, estoy haciendo un trabajo bonito en el que no estoy especialmente sobrepresionado y me pagan bien. Lo que he venido diciendo de que me parecía penoso quedarme hasta el día en que cumpla 70, y al día siguiente no poder ni entrar a mi oficina, no deja de ser una cuestión retórica o, digamos, adjetiva, algo que se me había metido en la cabeza, pero que no desequilibra la balanza frente al resto de los factores a considerar. En la recta final de mi carrera profesional, he tenido la suerte de encontrar una línea de trabajo apasionante y tengo que aprovecharla. Así que ya lo saben. Seguiré hasta la Navidad siguiente a ésta que está a punto de iniciarse, luego tendré un mes de enero para recoger mis cosas y medio febrero para disfrutar de los moscosos y días de vacaciones que me correspondan.

Y en este punto aparecen los listillos (y listillas) que dicen: no, si yo ya lo sabía. ¿Pero qué sabías tú, tonto’lhaba? Tú lo que eres es un listillo, porque, mira tú por dónde, resulta que sabías más que yo, que no lo tenía nada claro. Lo de emprender una vuelta al mundo por las ciudades donde tengo conocidos, es algo que me hace mucha ilusión y ya lo tenía bastante planificado. Y, si lo dejo para el 2021, es posible que no lo pueda hacer, porque ya no tenga ganas o por alguna cuestión física, que no hay que olvidar la edad que tengo. Tan planificado lo tenía que ya se lo había contado y planteado a mis amigas Svetlana, de San Petersburgo, Tantri, de Yakarta y Shannon, de LA. Todas estaban encantadas de que las fuera a visitar y ahora tengo que escribirles para decirles que me he vuelto a enganchar en la oficina. Shannon me dice que todavía tiene muchas cosas que enseñarme, frase que acompaña con un corazoncito muy rojo, un mensaje que resuena en mi cabeza lleno de imágenes sugerentes. Me cuenta también que ha dejado la oficina del alcalde Eric Garcetti, para volver al Departamento de Planeamiento Urbano, de donde provenía. Desde el 1 de diciembre, Garcetti es el presidente de C40, donde ha sustituido a la señora Hidalgo, que en abril afronta una cita electoral en París, en la que se propone para la reelección.

Svetlana también ha cambiado de trabajo y ahora está en una oficina diferente, que compagina con su dedicación a la coreografía de ballet clásico. Hablando de Svetlana, recordarán que este verano asistió a un concierto del grupo Muse en Milán, en medio de sus vacaciones italianas, en donde se hizo un selfie que colgó en su página de Facebook y que yo traje al blog, con un comentario sobre lo guapa que estaba. Me contó que el concierto había sido fabuloso. Muse no es un grupo que yo controle, surgieron cuando ya estaba algo mayor y desentendido del rock. Pero he buscado información sobre ellos y he descubierto que son muy buenos. En realidad, todo lo destacado lo hace el líder, que es el compositor, cantante y guitarrista. Le acompañan sólo un bajo y un batería, además de un cuarto miembro que toca panderetas y cosas así. Vean esta canción en directo. Se llama Supermassive black hole y se sustenta en un riff muy poderoso. El líder hace gala de una cultura guitarrera importante, puesto que al inicio y al final homenajea a Jimmy Hendrix, y en los punteos de en medio hace una referencia inequívoca a Rage Against the Machine. Disfruten de ello. Es toda una modernidad. Y que pasen un buen puente.





viernes, 29 de noviembre de 2019

889. La consulta

Pues aquí me tienen disfrutando de una tarde más de este tiempo gallego de lluvia fina y temperaturas suaves, con algunos picos de frío, en el que yo me muevo como pez en el agua y se me curan todos los constipados y carrasperas de garganta. No sé si he contado ya el chiste del tipo que llega a Galicia en medio de esa lluvia fina y le dice al paisano: –O sea que aquí tienen siempre este calabobos. A lo que el gallego se pone tenso y responde muy serio: –Ay, no señor, no, aquí lo que tenemos es orballo. También me viene a la cabeza el magnífico cuento del chileno Roberto Bolaño, titulado El gaucho insufrible, en el que el protagonista se va moviendo por la Pampa inmensa y desolada y, cada vez que abandona un pueblo o una hacienda en donde ha estado unos días, se despiden de él con la misma frase: –Adiós, y que le llueva finito. 
  
He de confesarles que ahora mismo no tengo ni puta idea de sobre qué les voy a escribir. Mi homenaje a Tina Turner ha causado sensación y he recibido parabienes varios que me sorprenden un poco, porque tampoco me parece que sea uno de mis mejores textos. Sí que es emotivo y toca algunos temas difíciles de plantear sin caer en el melodrama. En ese sentido, una de mis prioridades era no dejarme deslizar al amarillismo de la prensa rosa (supongo que captan la discordancia cromática). A mí me parece que la vida de Tina es interesante y resulta de ella una moraleja hermosa, en la que la diva comprende por fin que el amor no es una emoción de segunda mano, como proclamaba en una de sus canciones más celebradas. Pero miren ustedes por dónde, resulta que uno de mis lectores viene y me hace el siguiente comentario: hay que ver qué pena, con la energía que tenía esta mujer y qué arrugadita y pocha se la ve en las imágenes más recientes. ¡Joder! ¿Pero tú qué quieres? Que tiene 80 años, coño, y está espléndida. Pues insiste: no, es que con las que ha pasado y encima ahora con un trasplante de riñón; eso no es algo baladí. Desde luego: el que nace pesimista, lo será pa siempre (que diría José Mota). Hay que ser cenizo y triste para sacar una conclusión negativa de un texto como el de mi post precedente. 

Por supuesto que un trasplante no es un juego de niños. Además obliga a tomar inmunosupresores de por vida, que tienen efectos secundarios a veces duros. Pero me consta que Tina, con sus 80 tacos, está fenomenal. ¿Y saben por qué estoy tan seguro? Pues porque lo ha dicho ella misma. Tina tiene un blog que ha aprovechado para dar las gracias personalmente a toda la gente que la ha felicitado en estos días. Con ese objetivo ha colgado el breve mensaje que pueden ver abajo. Pueden ustedes comprobar que dice que se encuentra fenomenal y aprovechando esta segunda oportunidad que le ha dado la vida.


Además, ahora mismo hay un musical sobre su vida que está representándose por todos los países. A primeros de este mes de noviembre se estrenó en Broadway y allí estaba Tina, acompañada por su marido y su amiga la presentadora Oprah Winfrey. Al final subió al escenario y felicitó una a una a las actrices que la representan en las distintas fases de su vida, desde niña. El vídeo que he encontrado de esta efeméride es de bastante mala calidad y por eso no lo traigo al blog (pueden encontrarlo fácilmente en youtube). A cambio, les animo a ver este otro. Corresponde al estreno en Alemania, en concreto, en Hamburgo, en marzo de este año. Tina aparece también al final, saluda a los actores y lanza el mismo mensaje que lanzará en Broadway seis meses más tarde: mi vida es la demostración palpable de cómo a veces el veneno se convierte en medicina.


Tina fue siempre una mujer enérgica, vital y muy simpática, cuya empatía se desbordaba a raudales. Su vida es una lección de supervivencia, inspiradora para todos nosotros en estos momentos difíciles en que el mundo parece estarse rompiendo por las costuras, y me refiero a todos los lugares en que está habiendo revueltas populares resultado de que los ciudadanos ya no aguantan más. Hablo por ejemplo de Hong Kong, donde la gente quiere seguir viviendo en una sociedad democrática de modelo occidental, y no caer en las garras del sistema chino, que les tiene muchas ganas. Es un conflicto de solución muy difícil. Lo mismo pasa en Irán, donde la población está harta de los ayatollahs y lo único que se le ocurre a Trump es ponerles sanciones económicas, que a quien joden es a esa población descontenta. Y en Irak, donde añoran los tiempos tranquilos y ordenados de Sadam Hussein. Y en Colombia, donde reclaman que se cumpla el proceso de paz iniciado. 

¿Y qué decir de mi querido Chile, que visité el año pasado? Pues que la rigidez del régimen supuestamente democrático, que aun mantiene la Constitución que elaboró y aprobó Pinochet, ha terminado por colmar la paciencia de la gente. ¿Se imaginan que aquí siguiéramos todavía con los Principios Fundamentales del Movimiento? En Chile, lo que se está generando es una verdadera revolución. Mi último post, además de Tina Turner, estaba centrado en el día mundial contra la violencia de género. ¿Saben cómo se celebró ese día en Chile? Pues las mujeres salieron a la calle y se plantaron delante del Ministerio de Justicia, para hacer la performance que pueden ver aquí.


Impresionante. Si usted, querido lector, se siente concernido cuando estas mujeres señalan hacia delante y gritan el violador eres tú, pues ya puede ir poniendo las barbas en remojo, que estas mujeres vienen fuertes y le cortan los cojones al que lo intente. Así está el mundo. Pero ya saben que hay también otros movimientos que, en mi opinión, son reaccionarios y muy peligrosos. El prusés, por ejemplo. Creo que el conflicto catalán no se arreglará hasta que sean los mismos catalanes los que lo desactiven desde dentro. Hasta que se desintoxiquen de esa ameba comecerebros que les ha inoculado su propia clase dirigente, para poderlos mangonear con más facilidad. Les traigo aquí dos textos básicos al respecto. En primer lugar, el discurso de Javier Cercas al aceptar el premio Cuco Cerecedo de periodismo. Pueden consultarlo AQUÍ. Y ¿cómo no? el último artículo de Jaume Reixach. Tal vez piensen que estoy un poco pesado con este señor, pero es que me parece que está haciendo una tarea gigantesca y muy necesaria. Es que lo que este señor cuenta es la clave y el origen del conflicto catalán. Les recomiendo encarecidamente que lo lean, para lo que han de pinchar AQUÍ.

Vale, yo empecé a decir que el movimiento independentista era retrógrado hace más de siete años, al principio de este blog, y tenía entonces la sensación de estar solo, predicando en medio del desierto. Ahora ya lo dice todo el mundo (importantes también las declaraciones de Borrell al respecto). Y estamos de acuerdo en que, mientras reúnan un apoyo inferior al 50% de la población, no se van a comer una rosca. Pero no sería de extrañar que un día lleguen al 60 o al 80, a partir del adoctrinamiento que se lleva impartiendo en las escuelas desde hace 30 años. Entonces habrán ganado y habrá que dejarles que se separen. Pero ¡OJO! Aún en ese supuesto, el movimiento seguirá siendo reaccionario, nazi, absurdo, pedorro y destructivo. Muy peligroso. No es el único ejemplo de movimientos de este tipo, que van para atrás. Sin ir más lejos, el Brexit y su adalid, el impresentable Boris Johnson. Ahora mismo son mayoritarios en Gran Bretaña y parece que van directos a ganar las elecciones convocadas. ¿Es por eso menos lamentable su movimiento? Rotundamente no.

Un inciso. Lo de pedorro lo he dicho literalmente. No sé si leyeron esta noticia acerca del ectoplasma Torra. Parece de El Mundo Today, pero no lo es. Es de verdad. El president se jactó de haberse estratégicamente comido unas mungetas amb butifarra antes de su comparecencia ante el tribunal. Pinchen AQUÍ y comprueben que no les engaño.

Y hay también otro movimiento popular que yo alinearía con el Brexit, el prusés, la elección de Trump y similares. Hablo de lo que está sucediendo en París con los conductores del transporte público. Me tocó pasar allí el vendredi noir en el mes de junio y ahora parece que eso fue sólo un ensayo. En realidad fue pacífico y no han conseguido sus reivindicaciones. Así que ahora preparan la madre de todas las movilizaciones, la macrohuelga general convocada para el próximo 5 de diciembre. La ciudad arderá, sin que intervenga ningún general nazi enloquecido. ¿Y cuál es el motivo por el que se va a armar semejante merdé? ¿Acaso la amenaza del régimen chino? ¿O que en Francia siguen con la Constitución de Napoleón? ¿O que hay cárteles de la droga, paramilitares y guerrilleros emboscados en la selva del Bois de Boulogne? No, señor. Nada de eso. La madre de todas las revueltas se debe a que la ministra de Trabajo de Macron quiere unificar la jubilación de todos los franceses a los 65 años, y los conductores de Metro, RER, etc. la tienen acordada en sus convenios a los 62.

En fin, admito que es un poco excesivo meterles en el saco del Brexit-prusés-Trump. Pero estarán conmigo en que se trata de una reacción gremial de un colectivo que quiere proteger sus privilegios del avance lógico del mundo. Al menos así lo veo yo. Y esto nos retrotrae al tema del principio. Porque Tina Turner estuvo trabajando con la misma energía de siempre hasta los 70. No quiero cansarles con más vídeos, pero Youtube está lleno de archivos de actuaciones suyas con 65 años y más, que te dejan literalmente boquiabierto. Y en ese mismo caso estoy yo, que tengo ahora la duda de siempre. ¿Me jubilo, o sigo un poco más? Ya les puse en su día una canción que refleja mi duda, pero no he encontrado otra mejor, así que se la repito. Should I stay or should I go? ¿Debo quedarme o debo irme?


Hace tiempo que no les hablo de esto, pero es que la verdad es que tengo hecha la picha un lío. Por un lado me parece un poco penoso aguantar hasta el último día y al día siguiente ya no poder ni entrar en la oficina. Pero al mismo tiempo reconozco que el trabajo que hago ahora es apasionante y que me lo estoy pasando muy bien (en próximas entregas hablaré al respecto). Para el momento en que me jubile tengo proyectado un viaje fastuoso, por todo el mundo, visitando a todos mis conocidos europeos y transoceánicos y sin límite de tiempo. Si pensamos en que donde más gente conozco es en el hemisferio norte, el momento ideal para hacer ese viaje es en mayo/junio, cuando los días son más largos y el personal aun no se ha ido de vacaciones atestando todos los lugares apetecibles del planeta.

Así que contemplo ahora mismo dos alternativas. 1.- Me jubilo el 1 de mayo y me voy de viaje. 2.- Sigo hasta el final y hago el viaje al año que viene, con más tiempo para prepararlo. Honradamente, no sé qué hacer. Pero ya saben que yo soy un blogger y un influencer y no sé cuantas cosas más (feminista, ecologista, errejonudo y colaborativo). Es decir, que soy un vértice de la modernidad. Y un moderno como yo, ha de resolver este dilema con el instrumento de moda: una consulta a las bases. Esto consiste en hacer una pregunta lo más enrevesada que se pueda, a base de negaciones sucesivas entre otros trucos, para que el consultado no entienda nada, no sepa qué contestar y acabe por decir que sí, por si acaso, lo que lleva a apoyos del 95% para arriba. No me dirán que no les suena.

Teniendo en cuenta que mis bases son ustedes, los lectores, permítanme que les formule la siguiente pregunta:

¿Estaría usted en contra, en su caso, de que yo no pida la jubilación para el 1 de mayo, aun en el caso hipotético de que me ofrezcan un puesto de confianza política que no me suponga una presión excesiva ni contravenga mis convicciones ideológicas?

Ahí queda dicho. Para contestar pueden utilizar los comentarios a pie de post, mandarme un mail o llamarme por teléfono. Da igual, los resultados los voy a manipular adecuadamente para que vayan por donde yo quiera, que de eso va esta vaina. Para despedirme les voy a dejar un par de fotos que me ha mandado la organización de la carrera del domingo pasado. En la primera pueden entender por qué en el Retiro me dijeron eso de excelente ritmo, jefe. En la de la meta se me ve un poco más asfixiado, pero es que era cuesta arriba y mi amiga esprintó y traté de seguirla. Por cierto, el reloj no se ve muy bien, pero marcaba 30.01. Mi cronómetro, que puse a cero al pasar sobre la línea de salida, marcó 29.47. En fin, que pasen un buen fin de semana. Y que les llueva finito.