domingo, 9 de mayo de 2021

1.049. La locura que todo lo cura

Eso decía un estribillo de Luis Eduardo Aute, que en realidad se refería a la locura del amor. Yo más bien me refiero a la locura de vida que llevo, que también lo cura todo, desde los males de amor hasta las derrotas políticas, como la que acabamos de cosechar en Madrid. Ya saben lo que solía decir Alfredo Di Stefano cuando perdía su equipo: jugamos como nunca, perdimos como siempre. En este caso, hay que reconocer que no hemos jugado una mierda, salvo Mónica García y su gente, pero esto nos debe de servir para aprender. Si los argumentos y las razones no sirven en este tipo de contiendas, habrá que hacerse con otro tipo de herramientas (mensajes claros y escuetos, eslóganes, caras simpáticas y buenos asesores de imagen, qué sé yo), para poder al menos competir. Porque si seguimos con lo mismo, la derecha seguirá arrasando. Es que el tipo de la foto de abajo es ciertamente un genio en estas cosas: en su día nos vendió a Aznar como el súper líder del mundo libre, y ahora se ha superado. Por cierto, la mirada de Ayuso delata también algunos gramos de locura.  

Ya ven, este hombre incluso logró remontar aquel episodio ignominioso en el que, regresando a su casa tras una noche de juerga salvaje, iba tan pedo que destrozó varios coches aparcados con el suyo y, cuando tuvo que soplar, prácticamente reventó el alcoholímetro. Esto le puede pasar a cualquiera, pero en una sociedad tan hipócrita como la nuestra, lo normal es que le hubieran hundido la reputación. Pues ahí lo tienen ustedes de nuevo, vivito y coleando. Ante un genio de la comunicación y la estrategia mediática como él, los demás hacen aguas. Aguas menores, diría yo, por seguir haciendo nuestro análisis (de orina). Por ejemplo, el tal Iván Redondo que asesora a Sánchez, no puede ser más inútil. A Gabilondo le hicieron una campaña nefasta, como si le hubieran confeccionado un traje de otra talla. Luego, en la derrota, lo dejaron solo. Iván Redondo trabajaba para el PP antes de fichar por Sánchez. Llega uno a pensar que pudiera ser un infiltrado. Porque es que ni adrede se pueden hacer peor las cosas.

Pero ya estamos hablando demasiado de este tema que nos han metido por las orejas los medios, como si aquí se dirimiera el futuro de Occidente: comunismo o libertad. Un montaje para ganar una contienda regional de la capital de un estado de la periferia del imperio. Ya sé que muchos de ustedes me consideran un snob, un dandy y un diletante, pero a mí me interesa mucho más lo que está pasando en los USA, en donde Biden está sorprendiendo a propios y extraños. Sobre todo después de haber vivido la presidencia de Obama, que fue bastante bluf, pura imagen, y no se atrevió a proponer reformas tan radicales como las que está poniendo en marcha este hombre. No sé si han visto su discurso sobre el Estado de la Unión, después de 100 días de gobierno. Les traigo aquí un vídeo de los mensajes principales, debidamente subtitulado. Biden habla secundado por Kamala Harris y Nancy Pelosi, a las que apenas les da tiempo a sentarse cada vez, porque enseguida se tienen que poner otra vez de pie a aplaudir, porque a un mensaje sorprendente sucede otro todavía más insólito. Hasta se puede reconocer a Bernie Sanders entre los que aplauden atónitos al presidente.

A mí me parece muy importante que los Estados Unidos vayan en la dirección del progreso. Allí le han visto las orejas al lobo durante el intervalo Trump y pueden avanzar mucho en la línea correcta (siempre en mi modesta opinión). Biden me está sorprendiendo mucho y hasta me está empezando a entrar miedo de que se lo carguen, que los del lado oscuro no se andan con medias tintas y a Kennedy lo mataron por mucho menos. No demos ideas. Lo cierto es que, como les decía al principio, mi vida de jubilado ha derivado en una vorágine en la que estoy disfrutando como gorrino en lodazal templado y esa deriva enloquecida me cura de todos los males políticos y de cualquier tipo. Vean por ejemplo la de cosas que he hecho en esta semana que termina.

El lunes, festivo en Madrid, ya les conté que estuve a primera hora haciendo mi carrera por el Retiro. Tras desayunar y ducharme, cogí el coche, recogí a mi chica cinéfila favorita y nos llegamos hasta el centro Cinesa-Manoteras, en donde dan las pelis en versión original. Vimos Otra ronda, película danesa muy recomendable. Al salir comimos allí mismo en la pizzería La Tagliatella que está bastante bien. De vuelta en casa, me eché una pequeña siesta y me puse a escribir el post que les debía, según el ritmo que me he impuesto. Terminé en plazo por los pelos, es decir, cerca de las 12 de la noche. El martes fue realmente un día de locura. Empecé mi jornada con la clase de inglés. A continuación bajé a votar a mi colegio, porque había oído que la hora entre las 19.00 y las 20.00, a la que suelo votar siempre, se reservaba esta vez para los contagiados de Covid, que también son ciudadanos y tiene derecho a votar, así que había que aprovechar el hueco de la mañana.

Después de votar, cogí el coche y me acerqué a la clínica Virgen de América, en donde tenía consulta con el oftalmólogo a las 12.00, quien por cierto me dijo que sigue sin ver mis cataratas suficientemente maduras, así que quedamos en vernos otra vez antes de Navidad. Ya ven, un oculista que no lo ve claro; no seré yo quien le contradiga. Tras dejar el coche en mi garaje, caminé hasta Cibeles. Había quedado allí con dos amigas para ver una exposición sobre Madrid y el Agua, que ha dirigido una ingeniera de montes y que está muy bien. Desde allí caminamos hasta el restaurante La Flor de la Alcachofa, junto al Museo de Escultura al Aire Libre. Habíamos quedado con otras dos chicas más, todas antiguas colegas mías del curre, cuatro en total además de mí, con las que me reúno periódicamente para comer y vernos. Tras una larga y agradable sobremesa, caminé de vuelta a casa por la Castellana bajo el sol primaveral. No hice nada más por la tarde, salvo leer a Carlos Castán y ver vídeos de Samantha Fish.

El miércoles se requirieron mis servicios para hacer una ronda de llamadas a título de recordatorio a todos los miembros del Jurado y equipos finalistas de Reinventing Cities, para confirmar su presencia en las dos inminentes sesiones, en las que he de hacer de moderador, la primera mañana mismo, que me obligará a estar en el edificio APOT a las 8.30am. Mantuve también una larga conversación con mi amiga Elena González del Pino, la de la narración oral de relatos de mujeres. Elena es además profesora de Ashtanga Yoga y estoy yo interesado en introducirme también en esta disciplina, en la que se consiguen posturas como la que pueden ver abajo. Con 70 años no creo yo que llegue a tanto, pero al menos puedo recuperar un poco de mi flexibilidad perdida. La llamada a Elena era un primer contacto con el tema.

A las 13.30 tenía una cita con mi buen amigo Alfred, seguidor fiel de este blog, que andaba ese día por Madrid (había venido a votar). Me vestí y bajé a la terraza del Brillante, donde habíamos quedado. Nos obsequiamos allí con una buena jarra de cerveza y luego nos acercamos a comer al Matilda. Hace unos meses, había desarrollado un programa parecido con mi querido amigo X y en aquella ocasión subimos luego a casa y nos echamos una siesta en los sofás del salón. Le propuse lo mismo a Alfred y aceptó encantado. Igual que X, el bueno de Alfred se quitó los zapatos, que dejó bien colocaditos junto a su sofá y estuvo un rato roncando moderadamente, no de forma tan estentórea como X, pero con mucho convencimiento. Vean el selfie que nos hicimos en el Brillante, antes de venir al restaurante.















Después de la siesta, nos peinamos un poco y echamos a andar hasta el Instituto Francés, cerca de Colón. A las 19.00, mi admirada Leila Slimani, autora del tremendo libro Canción dulce, premio Goncourt 2016 y comentado en el blog, presentaba su nuevo libro, El país de los otros, el primero de una trilogía sobre la historia de su familia, centrado en la figura de su abuela materna, una mujer de Alsacia que se enamora de un soldado marroquí de los que combatieron por Francia en la Segunda Guerra Mundial y se va con él a Meknes, una ciudad preciosa que he visitado, en donde deberá adaptarse a una vida dura de campesina. La narración continúa, centrada ahora en el personaje de la madre, hija de aquella pareja, que a su vez se casará con un hombre de la tierra, tema que se desarrollará en el segundo libro, que Leila tiene ya casi acabado.

Leila nació en Rabat, donde pasó toda su infancia y cursó el bachillerato. Luego se fue a estudiar a París, en donde ya se ha quedado. Es una autora admirable, que escribe sobre la problemática de las mujeres de su tierra, machacadas por un contexto social-religioso muy machista. Leila incide especialmente en los temas sexuales, lo que le ha valido ser amenazada por los islamistas radicales. Al final, hicimos cola para que nos firmara nuestros ejemplares de su nueva novela (yo le llevé también mi libro de Canción dulce). Cuando le dije que me llamaba Emilio, dijo: Ah, como mi hijo. Luego Alfred nos hizo una foto. Con las mascarillas la cosa no da para mucho, pero ambos hicimos un movimiento de aproximación mutua, que deviene en una composición fotográfica muy sugerente.

En total, pasé con Alfred una velada estupenda, en la que pudimos hablar largamente de nuestras cosas, que no son de las que se cuentan en este blog. Me despedí de él al salir del Instituto y caminé de vuelta a casa, feliz con mis dos libros dedicados. Por si no se han percatado, esta semana me he saltado la clase de guitarra, porque lo de Leila Slimani era prioritario. Y llegamos al jueves. Menudo día también. Madrugué para correr temprano en el Retiro y luego tuve mi clase de inglés de una hora. A continuación cogí el Metro a Manuel Becerra, donde tenía una cita que había reservado por Internet. Era la primera actividad programada de un nuevo organismo que se llama el ICE, Instituto de Cultura Europeo: una conferencia sobre la historia del Palacio y Parque del Retiro. Al llegar, descubrí que el nombre del recién creado instituto tiene un subtítulo debajo: para mayores de 50. Es decir, que todo el auditorio eran puros viejales y señoras entradas en años, tirando a elegantonas (es barrio de Salamanca). Un ambiente como el de cualquier actividad del Imserso. Ya saben que a mí me gusta más el público joven, o al menos mezclado. No me van a ver mucho por allí, me temo.

Pero el conferenciante era un especialista, que se llama Pedro López y es buenísimo. Me senté a su lado en la primera fila y estuve hablando con él sin saber que era el artista invitado. Tomé luego muchas notas sobre las diferentes fases de este palacio de veraneo de los reyes que, después de que las tropas de Napoleón lo usaran como cuartel y lo destrozaran, se reconvirtió en parque. Ya les contaré los detalles en un post específico. Al final me quedé otro rato charlando con el conferenciante, a quién le aporté incluso algunas informaciones adicionales. Me acerqué de nuevo al Metro, para viajar esta vez a la estación Palos de la Frontera. Desde allí caminé hasta el bar Bodegas Rosell, donde había quedado con mi amigo suizo Werner Dürrer, a quien no veía desde que me acogió en su casa asturiana, hace ya cerca de año y medio.

Como quizá recuerden, Werner se dedica, entre otras ocupaciones, a organizar viajes de grupos de arquitectos, constructores y promotores inmobiliarios extranjeros a Madrid, en los que suele contar conmigo como conferenciante, actividad que se interrumpió drásticamente por la pandemia. Pero ha sido empezar a tener la sensación de que ya vamos a salir del túnel y reactivarse su negocio. En julio van a venir unos 20 arquitectos de Marsella, para ver Madrid durante tres días. Y su agencia ha enviado a una chica un par de meses antes para explorar el terreno y conocer a los anfitriones. La chica se llamaba Claudine y tuvimos una pequeña reunión en francés alrededor de unas cervezas. Luego la chica se marchó y Werner y yo comimos tranquilamente e hicimos una larga sobremesa. Tras despedirme de mi amigo caminé hasta mi casa, directo a mi siesta reglamentaria, seguida de la escritura de mi siguiente post, que también terminé casi al límite.

El viernes tuve un día más tranquilo. Aunque tuve que madrugar para incorporarme telemáticamente a la clase de las 8.30 de Darío Rivera en la ETSAM, en donde los diferentes grupos de alumnos defendían las propuestas que van a presentar al concurso Reinventing Cities Students. Estas sesiones de corrección son cansadas, porque al invitado lo instan a opinar de todos los proyectos y yo, ante algunas de las propuestas, no sabía muy bien qué decirles. La cosa se acabó a las 12.00 y media hora más tarde bajé a que mi amigo Jurgen me cortara el pelo, para estar presentable en el Jurado de mañana. Me pasé luego por el taller de Juanmi Guitar a pagarle la cuerda repuesta que le había dejado a deber y subí a comer a casa. Y tras la siesta tuve por fin una tarde para samanthing hard, practicar guitarra y leer a Carlos Castán.

Ayer sábado, después de desayunar sin prisas me acerqué caminando al Retiro a ver la exposición sobre el Bosque Metropolitano que ha montado la Dirección General a la que yo pertenecía hasta hace unos meses, en la glorieta junto a la Casa de Vacas. Esta exposición estaba prevista y programada para ser mostrada en la propia Casa de Vacas, que teníamos reservada desde Navidad. Pero se metió por medio la Junta Electoral de Madrid, que dictaminó que no podía inaugurarse una exposición durante la campaña electoral. Fíjense: una exposición de un proyecto del Ayuntamiento a largo plazo, que es más bien un proyecto de ciudad. Pues dice la Junta que eso es romper el juego limpio de unas elecciones regionales (en donde se insultaban y amenazaban sin freno). Hubo que joderse y lo malo es que ya perdimos la reserva de la Casa de Vacas. La expo ha habido que adaptarla a un formato en exterior, en donde ha quedado bastante aparente. Por allí me encontré a una amiga con la que me hice una foto que no me puedo reprimir de mostrarles a ustedes, queridos seguidores. 

Desde el Retiro, caminé en diagonal por el barrio de Menéndez Pelayo-Cavanilles, para alcanzar el restaurante Casa Tomás, en donde me di una comida opípara. Su dueño mi amigo y colega de carreras Marce me confesó que el negocio les va de puta madre, que han tenido que contratar a más gente porque es un éxito rotundo. Me alegro un montón. Este hombre tenía pensado abrir más o menos hace un año, pero vino la pandemia y tuvo que retrasar la apertura hasta junio/julio. Pasó unos meses muy malos, pero luego ha remontado. Y ¿saben ustedes a quién debe este hombre su prosperidad? No hace falta ni que lo digamos. No le pregunté por quién había votado, porque me sé la respuesta. Desde allí regresé a casa a mi siesta y luego me puse tranquilamente a escribir este post, por primera vez en la semana elaborado el día antes, con tiempo y sin prisas.

Pero a las 21.00 hube de parar. ¿Saben por qué? Pues porque tenía que ver un concierto fabuloso. Desde que veo conciertos de Samantha Fish, Tab Benoit y otros en riguroso directo, estoy suscrito a la página de la cadena de TV nugs.net, que me manda información periódica de todas sus retransmisiones. Y hace días que compré mi entrada para el evento de anoche: el concierto de presentación del álbum recién publicado del gran Van Morrison, del que ya les traje el otro día un anticipo. La entrada del concierto me costó exactamente 12,88€, después de hacer la conversión desde dólares. Van Morrison tiene en estos momentos 75 años y está en una forma física y musical impresionante. El concierto duró una hora y diez minutos y a lo largo de él este señor tocó el saxo, la armónica y dos guitarras diferentes, al frente de una big band de nueve músicos, la mayoría de los cuales seguramente también septuagenarios. Intenté una novedad: hacer algunas fotos directamente a la pantalla de TV. Aquí el resultado. 




La chica del final es una corista, la persona más joven del combo. Es increíble la vitalidad de este hombre. La serie de canciones que ha compuesto durante su encierro Covid es extraordinaria. Acabé bailando yo solo por el salón de mi casa con la música a todo volumen. Terminaré por contarles que esta mañana me he visto obligado a correr en interior por la llegada de otro filomeno de estos que han dado en atacarnos este año. Después de desayunar, he visto el partido del Dépor, aunque no se jugaba nada, por pura fidelidad, porque era el último de este año. A partir de mañana se pueden poner a planificar la temporada del año que viene, a ver si consiguen subir a Segunda. Al terminar el partido, me he puesto a cocinar una merluza a la gallega de puta madre, que me acabo de comer, y sólo entonces me he podido poner a repasar mi post y publicarlo. Para esta tarde tengo programadas algunas tareas de jardinería que ya les cuento otro día. Disfruten de este domingo lluvioso e invernal, que muy pronto echaremos de menos temperaturas como las de hoy. Que ustedes lo pasen bien. 

jueves, 6 de mayo de 2021

1.048. Momento para el análisis (de orina)

Me he cortado para no poner análisis de heces, que tampoco hay que pasarse. Mucha gente del universo de la izquierda se encuentra desolada o devastada después de los resultados de las autonómicas de Madrid y el triunfo sin paliativos de la señora Ayuso. Hombre, yo no es que esté feliz con el tema, pero la principal sensación que siento en estos momentos es de alivio: por fin se acabó el coñazo. Los agoreros del costado izquierdo pronosticaban que esto iniciaría la implantación de un régimen nazi en España (igual que los del otro lado anunciaban una dictadura comunista). A este respecto, yo les repito mi frase mágica tras cumplir 70, que rememoraba lo que suelen decir los que consumen por primera vez marihuana: ¡¡Pues yo no noto nada!! Lo único es que a mí no me va a dar la risa floja, pero frente a un resultado tan contundente, toca estudiarlo e intentar entender lo que ha pasado.

Sí señor, yo no noto nada. El miércoles y hoy he caminado por la ciudad y he visto que todo seguía igual, no me ha asaltado ninguna partida de la porra de rubios con tirantes de la bandera de España, igual que tampoco me había atacado nunca ningún mena. Dicho esto, hemos de empezar por lo más elemental: esto es una democracia, la gente se manifiesta (y no se suele equivocar; otra cosa es que nos guste más o menos el resultado). El pueblo ha hablado y, por lo que respecta a Madrid, vamos a tener dos años tranquilos, salvo por el hecho de que Ayuso utilizará el triunfo para seguirle dando el coñazo a Pedro Sánchez y comiéndose poco a poco al fraCasado. Por lo demás, pues a vivir. Y a trabajar, a ver si la próxima vez lo hacemos mejor. Y, por supuesto, felicitar a la ganadora. Me consta que Mónica García la felicitó personalmente, y también Pedro Sánchez públicamente, como debe ser; imagino que un tipo tan educado como Gabilondo lo habrá hecho también. Pablo Iglesias no, pero no por mala educación, sino porque está demasiado metido en su mundo y en su tragedia personal.

¿Qué ha pasado? Pues obviamente, que el discurso, o lo que sea, de Ayuso, ha calado hondo en los votantes, que lo han preferido a cualquiera de los que lanzaban los demás. Para mí, la única sorpresa ha sido la cantidad desmesurada de votos que ha reunido el PP. Haciendo una simplificación de las mías, yo creo que hay tres grandes grupos de gentes que han votado al PP. UNO, los que lo votan siempre. Estos no fallan nunca, son muy disciplinados y no se fijan en si el candidato es un corrupto (Rajoy), es pequeñito y feo (Almeida), no sabe muchas veces de lo que habla (Ayuso) o cualquier otro defecto. Ellos votan siempre, porque lo consideran como una obligación que no se discute: es el partido que les garantiza el mantenimiento del statu-quo, que la situación no derive en revoluciones ni partidas de desharrapados quemando iglesias y haciendo pintadas por todas las paredes. Suelen ser de clase alta o media alta, conservadores, serios, un poco miedosos y también tirando a anticuados.

DOS, los autónomos. Esto ya lo dije. En Madrid todos los carpinteros, fontaneros, electricistas, ferrallas, parquetistas, pintores o albañiles por cuenta propia, son de derechas, igual que los tenderos, los que regentan bares y restaurantes, los taxistas y los que tienen pequeños talleres. No hay más que escucharles cuando te hacen una pequeña obra en casa, o por ahí fuera en los diferentes tajos. O ir a cualquier bar o subirse a un taxi. ¿Por qué esta gente, que son más bien de clase baja o media baja, votan a la derecha? Pues porque todos tienen algo muy valioso que proteger: la posibilidad de seguir trabajando sin factura, cobrando en negro, defraudando a Hacienda hasta donde puedan y viviendo bien así. Son gente de muy poca cultura, muy insolidarios y suelen vivir en adosados de la zona sur de Madrid y conducir unos todoterrenos de los más contaminantes, que usan para ir a tomarse un vermú a quinientos metros, dejándolo en doble fila y, a menudo, hasta con el motor encendido.

Con esos dos estereotipos que he descrito (exagerando y caricaturizando para que se entienda lo que quiero decir), se lograba ya una mayoría bastante amplia, que era la que pronosticaban todos los sondeos, menos el del señor Tezanos que va por libre. Pero hete aquí que ha surgido un tercer bloque, que es el que ha llevado a esos números desmesurados: TRES, los que odian a Iglesias. No quiero culparle a él de la derrota de la izquierda, sería injusto, pero la verdad es que nos ha hecho un pan con unas tortas. Cierto que su presencia ha evitado que Podemos se quedara por debajo del 5%, como Ciudadanos, pero su entrada en campaña con el ceño fruncido, los pendientes de aros negros, su aire épico y belicoso y su referencia inicial a la derecha criminal, ha hecho que mucha más gente se movilice a votar a los partidos de la derecha y que algunos habituales de la izquierda se hayan abstenido o hayan cambiado de bando.

Yo conozco al menos a dos personas que iban a votar PSOE y no lo hicieron porque pensaban que luego iba a hacer coalición con Iglesias, a quien no quieren ver ni en pintura. Y también me han dicho amigos de Más Madrid que, si llegan a ir en una candidatura conjunta con Podemos, muchos de sus votantes se hubieran borrado de la votación. El odio a Iglesias se ha exacerbado desde la caverna, donde los medios afines, que son prácticamente todos, le han hecho una campaña en la que le han llamado de todo, pero eso es un mensaje que llega a su caladero de lectores. Yo estoy hablando de otro odio, el que le profesa gente que no es facha y que yo he podido pulsar. A mí no me cae bien, como saben, pero no le odio hasta ese extremo.

Pero, por ejemplo, el día de antes de la votación, me encontré por la calle a un amigo, que les juro que no es facha, ni siquiera de derechas. Estuvimos hablando de nuestras cosas tranquilamente y, cuando ya nos despedíamos, le dije: –Mañana votarás, ¿no? Me contestó enseguida con energía: –Claro, tenemos todos que apoyar, a ver si de una vez echamos a… (en este momento, yo me disponía a oír la última palabra de su frase, obviamente: Ayuso) …al Coletas. Me pilló tan de sorpresa que me dejó descolocado, y repuse: –¿Al Coletas? pero si ese no está en el gobierno ni en ningún lado ya, ¿echarle de dónde? Respuesta: –No, no, es que hay que echarle de la política. Como lo oyen.

A veces en estas cosas confundimos nuestros deseos con la realidad, y nos creemos que lo que piensa nuestro reducido círculo es lo que piensa todo el mundo. Este ha sido un caso claro. Después sigo con Iglesias, porque hay más cosas al respecto. La señora Ayuso nos puede gustar o no, pero hay que reconocerle algunas cosas. Su política de mantener abiertas las tiendas, los bares, los restaurantes, los cines y los teatros ha sido en muchos momentos única en todo el mundo civilizado. Y nuestras cifras de contagios son de las más altas de España, pero no son tan exageradamente diferentes como cabía esperar. Y mucha gente de los bares, etc. es que la adoran, porque gracias a ella no se han arruinado. En ese sentido, hay que reconocer que ha sido valiente y ha tenido suerte, porque le podía haber salido fatal. Pero, como no se sabe nada en realidad de cómo funciona el jodido virus, pues lo cierto es que le ha salido de puta madre. Al menos, después de superada la primera ola, la de marzo/abril del año pasado.

En esa ola, lo que pasó en las residencias de mayores es una tragedia y es de juzgado de guardia. Y las familias de los ancianos fallecidos, que cayeron como moscas, están organizadas y han presentado varias denuncias en los tribunales, que ya saben que van lentos pero seguros. Si se demuestra fehacientemente que se impidió el traslado de los enfermos a hospitales, pero se permitió el de los que tenían una tarjeta de Adeslas o Sanitas, como se dice que ocurrió, esto le pasará factura a Ayuso; no va a poder salir del tema con su sonrisa. Porque hay que tener en cuenta que la sonrisa y la cara amable de Ayuso, ha contado también. Estamos en una pandemia, que es una putada inmensa y de la que no se ve el final a pesar de las vacunas, y la gente está harta y quiere alegría, quiere sonrisas, quiere amabilidad. No quiere tipos aburridos como Gabilondo, o enfadados permanentemente como Iglesias.

Los que han podido mantener sus negocios abiertos tienen motivos para estar agradecidos a Ayuso y no quieren saber nada más. ¿Y qué ha pasado con los otros candidatos? Pues Gabilondo está muy mayor. La pandemia lo había entristecido, no hizo la menor oposición a Ayuso, ni una mínima crítica, ni siquiera en el tema de las residencias. Yo creo que estaba pensando en retirarse, o en pillar un puesto como el de Defensor del Pueblo como se rumoreaba. Y la convocatoria de elecciones le pilló con el pie cambiado. Ni tenía ganas, ni se lo ha pasado bien en una campaña en la que los argumentos, que son su fuerte, no importaban para nada. Y encima le han hecho la campaña desde Moncloa y la han cagado. No se le vio cómodo en ningún momento. Primero no quería saber nada de Iglesias, luego hasta le llamaba Pablo. Todo eso se lo decían desde Moncloa, es el estilo Sánchez. Y su resultado no puede sorprender a nadie.

Mónica García fue la que asumió el papel de jefa de la oposición a Ayuso en toda la pandemia y sus intervenciones demoledoras circularon profusamente por las redes. La convocatoria le pilló también por sorpresa, pero reaccionó con naturalidad, se dio a conocer a pesar del poco tiempo que tenía, y sus resultados son muy buenos, de lo cual me congratulo, porque fue mi opción de voto, como saben. Las intervenciones de Errejón en todos estos días, me parecen impecables. En cambio, el mito Carmena, se me ha caído, y lo siento. Como era tan evidente que no quería hacerse una foto con Mónica, que le hubiera dado aún más votos, la prensa la persiguió para ver qué le pasaba. Y dijo que por supuesto que Mónica le caía muy bien, pero que ella se tenía que ir unos días a Menorca a dar una conferencia a la que la habían invitado. O sea, igual que cuando Pablo Iglesias se fue Tenerife en el cierre de campaña de las locales. Parece claro que a esta señora se le ha subido el ego, después de tanto elogio.

Vox se ha mantenido más o menos en su nicho de votantes franquistas, cazadores, toreros y similares. Su discurso en toda la campaña ha sido lamentable, ellos son los que han crispado más las cosas. La señora Monasterio me parece vomitiva y me da mucho miedo. Pero estos son muy listos y saben que dan miedo. Por eso se quedan en un segundo plano, como están haciendo en el Ayuntamiento de Madrid y lo van a hacer así también en la Comunidad. Ellos saben que un mayor protagonismo perjudicaría a Ayuso que, por otro lado, ya casi firma su mismo ideario. Lo sorprendente es que Pablo Iglesias no era consciente del odio que suscita, y no sólo entre los fachas. En realidad, su intervención comunicando que se retira de la política, parece indicar que se acaba de dar cuenta del tamaño y profundidad de ese odio.

Dice mi admirado Sergio C. Fanjul que no se explica ese inmenso odio que le tienen a Iglesias sus enemigos, cuando en realidad a quienes más ha perjudicado y jodido es a los suyos. Estoy de acuerdo en lo segundo: la carrera de Iglesias ha sido una sucesión de tiros en el pie, que le ha llevado a donde está ahora. Les pido que lean el artículo que sobre él escribe en La Voz de Galicia el gran Pousa, uno de mis periodistas favoritos. Fíjense en la foto fundacional de Podemos y en cómo todos los demás se han ido cayendo del cartel. Han de pinchar AQUÍ.

A mí me parece lamentable el acoso a que han sometido a Iglesias y a su familia durante estos últimos tiempos, no sé ni cómo lo ha soportado. Pero yo sí entiendo que se le tenga manía. En mi caso ya he explicado por qué. Pero hay más cosas. No puedes ir por la vida presumiendo de ser de Vallecas, tener una radio alternativa y salir a tomar cañas por el barrio, a la vez que criticas a la casta por vivir en casoplones aislados de la gente, y luego irte a Galapagar a un chalé exento. Y no puedes meter de ministra a tu mujer, aunque sea más brillante que tú (opinión personal). Y estar en un despacho de vicepresidente, mientras apoyas los incendios por Pablo Hasel, la República y todo lo que aparezca por ahí. Y no renegar de cosas como el chavismo. Todas esas cosas le han pasado factura.

En fin, yo tengo claro que la gente ha hablado en las urnas. Y ha dictaminado que el discurso de Ayuso les llega, que Gabilondo es un aburrido, que Mónica es simpática y con proyección, que a Iglesias no lo quieren y que Vox les da miedo, pero no más que Podemos. Y tendremos que aceptarlo. Creo que MAR es un genio y ha conseguido que no se hable de las residencias de mayores, ni siquiera de que el hecho de convocar elecciones en plena pandemia sea una imprudencia (a Macron lo pusieron verde por celebrar unas locales en toda Francia hace un año). Por mi parte, yo no estoy triste por el resultado, hay que pasar página y ya está. Yo estoy pasándomelo de puta madre, como les seguiré contando en los posts sucesivos y no voy a dejar de escuchar a Samantha Fish, a seguir aprendiendo blues y a quedar con mis amigas. Ahora bien, admito que me preocupan algunas cosas que considero importantes para el medio/largo plazo.

UNO. Quedan dos años para las próximas elecciones locales y regionales. Es muy poco tiempo para que la izquierda revierta esta situación. Mónica García tendría que ponerse a trabajar ya, tiene ganada por derecho la plaza de jefa de la oposición y puede bregarse en estos dos años y aprender. Pero Errejón tiene que ponerse las pilas y también Rita Maestre, que está bastante desaparecida en el Ayuntamiento. Y a ver si rescatan a Carmena aunque sea para enseñarla, como una especie de espantajo. Veremos a ver cómo evoluciona la cosa. Pero yo tengo claro que a los socialistas no les da tiempo. El PSOE no está mucho mejor que Ciudadanos. Debe desprenderse de Gabilondo y también del invisible Pepu. Y no le veo yo a Pedro Sánchez con capacidad y talla de político como para recomponer el desaguisado.

Pedro Sánchez es un virtuoso del regate en corto, hablando en términos futbolísticos. A mí me recuerda a esos futbolistas que juegan mirando todo el rato al suelo, regatean a todo el mundo, hasta a su sombra, y luego, inevitablemente, pierden la pelota o la pasan mal. Había hace años en el Valladolid un jugador regordete de pelo rizado, que se llamaba Onésimo y era de ese perfil. El problema que tenemos en España es la falta de talla de TODOS los dirigentes actuales de los partidos. Ni Sánchez ni el fraCasado están a la altura. Y, en esta tesitura, como salga alguien con un poco de estatura política, ya sea de derechas o de izquierdas, arrasa. Incluso no necesitan ni talla política, como ha demostrado Ayuso. Este podría ser un cuarto tema que me preocupase, pero la verdad es que no es el caso, antes o después llegará alguien joven, tal vez mujer, que barrerá con todos los mediocres.

DOS. Desanima mucho que no se haya hablado nada de los dos temas clave de la Humanidad, el ecológico y el de la desigualdad social creciente. Especialmente el primero, preocupa mucho a la gente joven, que ha votado mayoritariamente a Mónica, porque es la única que lo llevaba en su programa, al haber integrado a EQUO. Esto es una muestra del retraso de nuestro país en este tema. Las políticas que está poniendo en marcha Biden en este sector revelan una cierta sensibilidad con el mundo que viene. Y, no sé si lo saben, pero en Alemania hay elecciones generales en septiembre y, en estos momentos, los sondeos sitúan en cabeza al partido Los Verdes, Die Grünen, cuya candidata a canciller es una mujer brillante y guapa, de esas que me gustan a mí: Annalena Baerbock, cuya foto tienen abajo. El movimiento verde tiene que crecer también en este país, es una simple cuestión generacional: que se vayan muriendo los insensibles y contaminadores y se vayan incorporando al voto los jóvenes ecologistas.



TRES. Esto es quizá lo que más me preocupa. En esta campaña electoral se han traspasado líneas que nunca se tendrían que haber cruzado. Es lícito que Ayuso presuma de su gestión, que se vaya a Barcelona a decirles a los de los bares de allí que les están engañando, que se proclame adalid de la libertad, aunque se olvide de la igualdad y de la fraternidad. Todo eso tiene un pase. Pero lo que no puede es decir que Pablo Iglesias es hijo de un terrorista, que es el mal absoluto y otra serie de barbaridades. Es un precedente muy peligroso que alguien haya ganado unas elecciones diciendo cosas como esas. Y esto deberían de dejarlo claro los medios, incluso los afines a la derecha. El ABC no puede apoyar esa degradación de la política. Lo pagaremos si no salimos de ese fango.

Por lo demás, aquí no va a pasar nada. ¿Saben por qué? Porque la izquierda sabe perder. No esperen ustedes oír hablar del gobierno ilegítimo de Ayuso, de la okupa de la Puerta del Sol, del Ayusismo, la banda y la habitación del pánico. La izquierda acepta las derrotas con deportividad. Y lo malo es que esto no ha hecho más que empezar y que Sánchez va a pasar dos años bastante jodidos. Pero es un resistente y esperemos que aguante el tipo, el resto de España no es como Madrid y el PP está prácticamente desaparecido en el País Vasco y en Cataluña, por ejemplo. Y les digo otra cosa: los socios de Sánchez en el gobierno están ahora mismo literalmente acojonados: el PNV, ERC, Bildu, etc. Yo creo que seguirán apoyando por la cuenta que les trae.

En cuanto a los catalanes, hay una lucha sorda, que se estaba librando mientras esperaban a ver qué pasaba en Madrid. De un lado, ERC, que quiere seguir templando gaitas y colaborando con Sánchez. Del otro Puigdemont y sus secuaces, cuyo sueño es llegar a provocar que España mande para allí unos tanques, única forma en que Europa aceptaría la secesión. Ya sólo con los porrazos que dio la policía en el seudorreferendum, recibieron oxígeno y varias vidas extra. En fin, que los políticos tienen mucho peligro en nuestro país y tenemos que protegernos de ellos y vigilarlos de cerca. Entre los tweets más graciosos que he leído al respecto, está el siguiente. El efecto Mariposa: un tipo se intenta colar en la fila de vacunación en Murcia y como resultado Pablo Iglesias vuelve a ser presentador de La Tuerka. Sean felices, hombre: ya se ha acabado el coñazo electoral, hasta la próxima cita, y podemos dedicarnos a luchar contra la pandemia y a vivir la vida, que es un regalo del cielo. Aleluya.

lunes, 3 de mayo de 2021

1.047. ¿Elecciones? ¿Qué elecciones?

No, de verdad, es que no sé de qué me hablan. ¿Tal vez de las elecciones para la junta directiva del Ateneo de Madrid? Ya les dije que estoy muy interesado en que se confirme la continuidad de la junta que preside mi amigo Juan Armindo, contra la que se presenta una candidatura renovadora con apoyos tan variopintos como Joan Manuel Serrat o Rosa Montero. Creo recordar que esas elecciones son el próximo día 15. Si sigue mi amigo, puede que me haga socio, como ya les adelanté. Respecto a (parafraseando a Rajoy) ese evento por el que ustedes me preguntan, ya les prometí hace dos posts que no volvería a decir nada. 

Según mis últimas costumbres, este texto lo tendría que haber elaborado ayer por la tarde, para darle esta mañana un rápido repaso y publicarlo tal cual, para disfrute de los reflexionantes de la jornada, pero ya saben que mi vida es un sinvivir y tengo tantas ocupaciones que no llego a donde voy. Así que les contaré algunas historietas de mi día a día, aderezadas con algo de Samantha Fish más las novedades del Depor, para que los que quieran distraerse del monotema, se entretengan un poco. Pero antes les anticipo una noticia. El próximo día 7 de mayo se publicará en todo el mundo el nuevo disco de Van Morrison, el refunfuñón de Belfast, con las canciones que ha compuesto durante su encierro por el Covid, que le hizo interrumpir su gira. Y ya ha adelantado alguno de sus temas, como este delicioso Love should come with a warning, El amor debería venir con un aviso. Una exquisitez para empezar el post.

Ya sólo por este tema les va a compensar haber entrado en este post. Bien, la semana pasada empecé por un lunes tranquilo, con una visita mañanera al dentista, que como les he contado otras veces, lo tengo al otro lado del Retiro, por lo que me tocó atravesar tranquilamente el parque, protegido con un paraguas, porque estaba lloviendo bastante. El dentista me encontró bien, gracias, y disfruté del doble paseo por el Retiro que está este año como hace tiempo que no se veía, debido a la menor presión de gente por causa del covid. Libre de filomenos contaminantes y tirapapeles, el medio vegetal está exultante. Por seguir el hilo de mi post anterior, les diré que siempre he sostenido que en Madrid se viviría muy bien sólo con que se fueran todos los protestones, negativos y cenizos. Los amantes de esta ciudad tendríamos más espacio.

En esta ocasión, tal vez los que se han ido son los acojonaos, los que se han refugiado en sus exilios interiores por miedo al virus. No es lo mismo, pero se nota. Por lo demás, dediqué la tarde a escribir mi post penúltimo, en el que me quejaba de no estar aun vacunado. El martes tuve una mañana muy atareada. Me tocaba correr y además mi hora de inglés, de 9.30 a 10.30. Así que ensayé una modalidad nueva: correr muy temprano y estar listo para la clase de inglés después de ducharme. No calculé muy bien el tiempo, por lo que no pude desayunar. Cuando terminé con el inglés tenía un hambre canina. Me tomé un desayuno súper y apenas tuve el tiempo justo para publicar mi post escrito la tarde anterior, porque a las 13.00 tenía el Proofreading Committee de Reinventing Cities II.

Es esta una reunión telemática en la que los del equipo de Madrid (mi jefa, mi compañera M. y yo) ponemos en común con la gente de C40 nuestras opiniones sobre los proyectos presentados, antes de las jornadas del Jurado. Por parte de C40 participaban mis amigas Hélène Chartier desde París, y la italiana Costanza desde Londres. Teníamos que analizar uno a uno los seis proyectos finalistas, con lo que la reunión se prolongó hasta cerca de las dos y media, toda en inglés y con mucho rifirrafe técnico. Acabé tan cansado que me bajé a comer al Matilda, porque no tenía ni ganas de cocinarme algo. Y a esas horas me entró el sms avisándome de que me vacunaban en dos días.

El miércoles, a las 9.30 me conecté con la ETSAM para presenciar la presentación por parte de mi amiga Sonia de Gregorio de su memoria con la que opta a un puesto de profesora titular de Proyecto Urbano. Duró casi toda la mañana, pero me gusta mucho el discurso teórico de esta mujer que lleva años investigando sobre el concepto Regeneración Urbana y que no hace mucho me invitó a su clase para que contara mi historia de las chabolas. Me había dicho que le hacía ilusión que presenciara su defensa y allí estuve hasta el final. A última hora me llamó otra amiga de estas jovencitas que me he agenciado últimamente, diciéndome que andaba por el centro para una gestión y que si nos tomábamos una caña juntos. Ya saben que siempre entro a estos trapos. Quedamos en la plaza de Santa Ana y allí nos cayó un diluvio que soportamos debajo de una de las sombrillas de lona fuerte que protegen las mesas. Fue muy divertido, como cuando te llueve en un camping.

A las siete me fui a mi segunda clase de guitarra de blues, aunque esta vez fui y volví en Metro. Enrique el profe, me dijo que veía progresión desde el primer día, yo creo que me va a venir muy bien esta clase. Entre las cosas que me corrige, me dice que procure no darle tanto swing a las notas, que aprenda los fraseos y acompañamientos de forma neutra para practicarlos, que ya luego le meteré el swing cuando los tenga dominados. El jueves tuve mi clase de inglés y luego fui a vacunarme, según lo que ya les conté. Por la tarde estuve descansando, por si tenía reacción, y también escribí mi elogio de la ciudad grande.

El viernes salí a correr de nuevo y a las 10.00 me conecté otra vez con Hélène y Costanza (esta vez sí me dio tiempo a desayunar primero). Se trataba de escuchar a una gente de una fundación que estarían interesados en participar en un Reinventing III. Mis dos compañeras de los dos concursos anteriores me habían dejado solo esta vez, yo creo que no están muy seguras de participar no estando yo en el equipo. Veremos. La conversación fue de una hora y luego tuve el tiempo justo de colgar mi post. Porque a la una tenía que bajar al Botánico, donde había quedado con una chiquita brasileña que está haciendo una investigación sobre el proyecto Madrid Río.

Se llama Ana, podría ser mi nieta y es un encanto. Ya estuvo en mi clase presencial en la ETSAM y también en la excursión por el río, aunque no está en el máster. Picamos alguna cosa con unas cervezas y me grabó con el móvil todo lo que le fui contando del proyecto. Ahora tiene que procesarlo y estudiarlo. Hemos quedado para dar una vuelta en coche por los túneles, porque me dijo que no tiene coche y estaba pensando en alquilar un Uber para hacer esa visita. Por cierto que dice que no tiene ninguna intención de volver a Brasil mientras las cosas no mejoren allí.

Por la tarde estuve descansando, después de una semana tan intensa. Samantha Fish daba ese día dos conciertos en el mítico Tipitina’s de New Orleans, ella sola, uno a las 7 y otro a las 9.30, en horario local. Y me enteré de que el segundo se ofrecía en streaming gratuito. Con el cambio de hora era a las 4.30 de la mañana, pero siendo gratis, entendí que al día siguiente se podría ver; no estaba yo para trasnochar. Y cuando estaba tranquilamente tumbado en mi cama leyendo a Carlos Castán, de pronto sonó en mi casa una sola nota redonda, magnífica, como un Re mayor. Corrí a la guitarra y confirmé mis temores: la cuerda cuarta se había roto y estaba por allí en completa ruina. Ejemplo típico del Principio de Murphy: la víspera de tres días de fiesta (1, 2 y 3 en Madrid) se va a tomar por culo una cuerda, cuando tengo que practicar un rato todos los días.

Le puse un Whatssap a mi amigo Juanmi Guitar Man pidiéndole socorro. Me contestó que él iba a venir a su tienda el día 1, como todos los sábados. Menos mal. Me acosté a dormir y el sábado por la mañana me conecté para ver el concierto de Sam. Lo vi sin desayunar ni nada, porque fue espectacular. Son dos horas de concierto sin parar, ella sola y todo el tiempo de pié. Y eso después de tocar otras dos horas en la sesión de tarde. El concierto completo está colgado en Youtube y les voy a poner el enlace, por si quieren ver algún rato. Yo les recomendaría que vieran el final, las dos canciones de propina. Tras casi cuatro horas de tocar de pié, con apenas media hora de descanso entre un concierto y otro, Sam toca una primera canción lenta, muy sentida y triste, con una de sus letras sobre familias desestructuradas que tanto le preocupan. Pero luego se marca un rock a toda pastilla para rematar, que es realmente espectacular. Y se despide repartiendo besos a diestro y siniestro. El enlace al concierto es ESTE. El concierto empieza en el minuto 6. Con ese trajín diario que ya lleva, no es de extrañar que esté recuperando la figura. Aquí una foto de una de sus últimas apariciones.

Por cierto, he encontrado una entrevista que le hacen a Sam telefónicamente desde un medio de Pittsburgh, donde va a tocar un día de estos. Le preguntan las cosas que le preguntan siempre y mantiene su discurso. Salvo alguna novedad, como cuando aclara que fue a clases de canto, porque no es lo mismo que aprender guitarra: tú ves a alguien tocar y puedes imitarlo. Pero el canto no sabes cómo lo hace. Y, al final, el periodista le hace la pregunta que yo le haría: –Acabamos de asistir a una gala de los Grammy caracterizada por la absoluta falta de talento y calidad musical de los nominados. ¿Cómo es posible que una mujer como tú, que es una compositora muy buena, que canta fenomenal, es una guitarrista excepcional y encima muy guapa, no esté ahí? ¿Cuáles son tus límites o tus planes al respecto?  

La pregunta del millón. Conociendo como conocemos a nuestra diva, si esta pregunta le hubiera pillado de sorpresa, habría contestado con mucho jijijí-jajajá-jujujú y agradecimientos generales por el elogio. Pero descubrimos a una Sam cautelosa al otro lado del hilo, diciendo algo así como que todo a su tiempo, que ella no vive para los reconocimientos aunque no renuncia a nada, pero que las cosas llegan cuando tienen que llegar. Yo eso lo uno al hecho de que se haya buscado un productor como Martin Kierszenbaum que ha trabajado para Madonna y Lady Gaga. Y con otra información que nos da: su nuevo disco, que se terminó de grabar en Navidad, no saldrá hasta el otoño. Esto huele a que el disco se va a lanzar en el momento en que se publican los discos que optan a ser nominados para el Grammy del año siguiente. Esa es mi intuición y pienso que desde luego se lo merece. Y si el disco es tan bueno como ella dice, creo que tendrá muchas posibilidades de llevarse algún premio.

Pero estábamos en mi jornada del sábado. Vi el concierto de Samantha, desayuné y bajé al taller de Juanmi. Me llevé mi guitarra, para que vea que es de su taller y que la funda tiene también su nombre. Nada más entrar, vi allí a un lado un patinete eléctrico, apoyado en el mostrador y el corazón me dio un vuelco. Miré a Juanmi señalando el patinete y con una interrogación en la mirada. Efectivamente: Mephisto era en realidad mi amigo. Me contó que ya se ha cruzado conmigo varias veces, pero que no me dice nada para no desconcentrarme. Pero ese día me vio salir a esa velocidad y no se pudo contener. Le aclaré que llevo el Slowdown en la cabeza y se rió mucho. Me dijo también que las cuerdas cuartas se rompen todo el rato y allí mismo me puso una nueva. De vuelta a casa me pasé por el Matilda para decirle a Alejandro que el misterio se había resuelto.

Y tengo que decir que todo esto es una muestra de lo mal que veo. Porque Juanmi es completamente calvo. Cierto que gusta de tocarse con diferentes gorras, algo clave para ir en patinete en los días fríos como ese. Seguramente llevaba una gorra negra desflecada por los bordes, que yo confundí con unos rizos negros diabólicos. Supongo que me creen si les digo que por la tarde me volví a ver entero el concierto de Samantha Fish en el histórico Tipitina’s, bajo la imagen del Pofessor Longhair. Y me queda contar el domingo, un día que dediqué en buena parte al Deportivo de la Coruña, lo que me impidió escribir mi post para hoy. El Dépor está este año en Segunda B (tercera división, para entendernos) y ayer se jugaba la posibilidad de seguir al año que viene en tercera o bajar una más hasta la nueva cuarta. Encima, el equipo femenino, que el año pasado hizo un papel fenomenal en su primera temporada en Primera, con el descenso de los chicos se descapitalizó, perdió a cuatro de su titulares sin un recambio adecuado y este año va de último.

Pero las chicas del equipo son guerreras y siguen peleando por salir del descenso, capitaneadas por mi admirada Athenea del Castillo. En el partido anterior habían jugado fenomenal, se habían adelantado en el marcador mediante una asistencia de Athenea y habían tenido incontables ocasiones fallidas de meter un segundo gol. Y, al final, el equipo contrario les empató en su único tiro a puerta. Athenea, que se había dejado el alma en el campo como de costumbre, salió llorando a lágrima viva, algo que fue muy comentado en la ciudad. Con motivo de eso, la Voz de Galicia le hizo una extensa entrevista, que pueden consultar AQUÍ. Como ven, es una chica admirable a sus 19 años. Por eso me gusta tanto, porque tiene esa misma cualidad fiera e indestructible que Samantha Fish.

Estas chicas saben que tienen que darlo todo para competir en un mundo dominado por los hombres, como Kathia Buniatishvili o Jacinda Ardern, y se esfuerzan al máximo en profesiones en las que ponen todo el corazón. Esas son las mujeres que me resultan más atractivas. He tenido la suerte de conocer y querer a muchas así. Como mis amigas internacionales. Mi querida Tantri, de Yakarta, me informa de que se casa el próximo día 16 de mayo. Con esto del Covid, van a hacer una boda virtual, por Zoom. Y nos dará el link para conectarnos a su gente de Indonesia, a sus amigos de Rotterdam y a mí. Tengo que preguntarle si tengo que ponerme un traje o alquilar un esmoquin para la ceremonia.

Pero estábamos con el Dépor. Por la mañana las chicas ganaron 3-0, con lo cual pasan a ser penúltimas (descienden cuatro). Y por la tarde los del primer equipo ganaron también 5-0, con lo que ya se han asegurado quedarse en tercera y a ver si suben al año que viene. Para completar una jornada futbolera perfecta, sólo me faltó que perdiera el Barcelona, porque ya les he dicho que mi único interés en la Primera División, no estando en ella el Dépor, es que pierda el Barcelona. Y hoy lunes, festivo en madrid, he vuelto a correr por el Retiro y luego he quedado con mi chica cinéfila más querida para ver la película danesa Otra ronda, ganadora del Oscar, que ya les comento otro día (el domingo anterior vimos Nomadland, antes de que triunfara en la gala de los Oscar). Por eso no he escrito mi post hasta tan tarde.

Cómo ven, tengo muchas cosas en que entretenerme y muchos frentes a que atender. Y algún otro que todavía no les he contado, aparte las cuestiones personales que no llegan a este blog. Uno de esos temas posibles tiene que ver con mi amiga Elena González del Pino, la chica especialista, entre otras muchas disciplinas, en el relato oral. Elena ha publicado ya su tercera entrega de su serie En voz alta y pelo largo. Lo de la voz alta no ha mejorado mucho, tal vez un poco pero yo les recomiendo escucharlo con unos auriculares. Esta vez el cuento es una narración maravillosa de Lucía Berlín, que se titula Atracción sexual. Les dejo con ella. Y que ustedes lo voten bien (¡¡huy, perdón, se me ha escapao!!).