lunes, 28 de septiembre de 2020

980. Dos mujeres

En medio de esta situación inaudita de pelea política absurda, mientras el virus avanza sin que nadie le ponga freno, quizá lo más prudente sería que nos quedásemos todos en casa hasta que pasara la tormenta. Pero ya saben que yo no soy un modelo de prudencia extrema. Por eso iré estos cinco días a partir de hoy a la sede de Billar de Letras a seguir mi curso de iniciación a la novela. Pero no me tomen como ejemplo. Ustedes quédense en casa bien calentitos, con el cerrojo echado y a resguardo de contagios. Lo que no les recomiendo es escuchar los noticiarios de la radio ni de la TV, esto es bastante perjudicial para la salud, porque contribuye a extender el otro virus: el del miedo y la paranoia. Mucho menos leer El País, que ayer alcanzó el clímax de su orgía de tremendismo. 

Según me levanté, conecté el ordenador mientras me preparaba el café y el gran titular a toda plana me saltó a los ojos: Un millón de muertos. No importa que aún faltaran 5.000 muertos para llegar a esa cifra, que probablemente se alcance el miércoles o jueves próximos, la cosa era sacar el titular el domingo, el día de más audiencia, para seguir dando miedo y adelantar la primicia, los Cebrián's boys a toda marcha. Por cierto, a media mañana el titular se cambió por Un millón de vidas menos, otra vez la intención de manipular y alguien que se da cuenta de que se han pasado y suaviza el mensaje. De manual. Así que yo les recomiendo que se olviden de las noticias y se dediquen a leer y escuchar música. Para ello les voy insistir en dos figuras de las que les he hablado en estos últimos posts, Bernardine Evaristo y Samantha Fish, a título de sugerencias para amenizar este encierro que amenaza con empezar de nuevo. 

La novela Niña, mujer, otras, de Bernardine Evaristo, creo que es lo mejor que he leído en mucho tiempo. Como saben, esta señora se llevó en 2019 el Man Booker, el premio literario más prestigioso de las islas británicas. Su novela tiene cerca de 500 páginas y carece de puntos, pero el otro día en nuestro Club de Lectura varios de los tertulianos coincidimos en que su lectura nos había resultado más fácil que la de un libro de puntuación ortodoxa. Esta señora escribe párrafos cortos, separados por saltos de renglón, un poco como pensamientos que se van enlazando cada uno con el anterior y el resultado es sorprendente. Por lo demás, el libro cuenta las historias de 12 mujeres, que tienen relación entre ellas a veces intensa o en otras ocasiones más episódica, de modo que cada una opina de vez en cuando sobre las otras. Todo ello compone una historia en puzzle realmente magistral.

Para que vean cómo está escrito este libro, con qué sentido del humor, con qué vitalidad, con qué tolerancia y con qué cariño por los personajes, les voy a transcribir un fragmento. Debo confesarles que los gestores de la página Blogger.com han eliminado ya la vieja interfaz, por lo que he de ajustarme a la nueva, que tiene sus limitaciones, por las que les pido disculpas. El fragmento corresponde a la historia de Amma, una de las doce protagonistas. Es esta una mujer de origen africano, que se mueve por el Londres de la gran movida rockera, Carnaby street, etc. Integrada en un mundo de artistas y escritores bohemios que van dando tumbos, acaba compartiendo un enorme edificio okupado, con un montón de gente que vive allí, desarrollando actividades culturales y lúdicas diversas, un lugar que han dado en llamar Freedomia.

Cuando parece que los van a echar, aparece en escena el dueño del inmueble, que resulta ser un antiguo combatiente antifascista de la guerra española, que luego se forró y vive en Montecarlo para no pagar impuestos. El tipo se siente progre y magnánimo y hace saber por escrito a las autoridades que da su permiso para que la casa siga siendo un centro alternativo, a cambio de que los okupas se responsabilicen de su mantenimiento y asuman las reparaciones que necesite. A partir de ahí, hacen contratos de agua y luz, que hasta entonces obtenían de pinchazos en las redes, y empiezan a funcionar. Y surge la necesidad de organizarse de alguna manera, para lo cual convocan una asamblea general en el patio. Así relata Bernardine dicha asamblea.

los marxistas exigieron que se instaurara un Comité Central de la República de los Trabajadores de Freedomia, lo que era echarle un poco de cara, pensó en su momento Amma, puesto que la mayoría de ellos había aprovechado su “fundamentada postura contra los perros de presa del capitalismo” como excusa para no dar golpe

los hippies sugirieron que se formara una comuna en la que lo compartieran todo, pero eran tan pánfilos y tranquilones que en cuanto empezaban a hablar les interrumpían

los ecologistas quisieron prohibir los aerosoles, las bolsas de plástico y los desodorantes, cosa que volvió en su contra a todo el mundo, incluidos los punkies, que no se caracterizaban precisamente por oler a eucalipto

los vegetarianos exigieron una política de carne cero, los veganos eran partidarios de extenderla a lácteos cero, los macrobióticos sugirieron que todos comieran repollo al vapor para desayunar

los rastafaris pidieron la legalización del cannabis y que se les destinara una parcela del solar de detrás en exclusiva para sus reuniones nyanbinghi

los hare krishnas quisieron que todos se les unieran esa misma tarde para aporrear sus tambores por Oxford Street

los punkies querían permiso para poner su música a todo volumen y fueron debidamente callados a voces

los gais querían que la constitución del edificio contemplara una legislación antihomófoba, a lo que todo el mundo respondió ¿qué constitución?

las feministas radicales querían dependencias sólo para mujeres, con su cooperativa autogestionada

las feministas lesbianas radicales querían sus propias dependencias lejos de las feministas radicales no lesbianas, también con su cooperativa autogestionada

las feministas radicales negras querían lo mismo pero sumando la condición de que a las suyas no se les permitiera el acceso a blancos de ningún sexo

los anarquistas se largaron porque cualquier forma de gobierno suponía una traición a todo en lo que creían

Fin de la cita. Un poco más abajo termina aclarando que, finalmente, se decidió crear un comité de gestión, con un sistema sencillo de rotación a la manera de las comunidades de propietarios. Este comité se reunió enseguida y emitió unas pocas normas que todo el mundo aceptó, cuyo objeto era prohibir terminantemente tres cosas: el menudeo de drogas, el acoso sexual y el voto al partido conservador. En fin, esto que les he transcrito es una sola de las 500 páginas de este libro extraordinario. Vamos, que me están entrando ganas de empezar a escribir así mis posts, sin puntos. He de decir que todos los personajes sin excepción (incluidos los varones) están tratados con un cariño exquisito; que a algunas de las protagonistas les suceden cosas terribles, pero que todas encuentran la forma de superarlo y, en definitiva, de redimirse y alcanzar una cierta estabilidad vital, a partir de su tenacidad y su mirada femenina. Por si con todo esto no les han entrado ganas de bajar a la librería y comprarse esta maravilla, les voy a poner un vídeo con una interesante entrevista con la escritora, presentada por su editor español y conducida por dos autoras también españolas.


Bernardine Evaristo y Samantha Fish son dos personajes de universos distintos, una es una intelectual que se mueve en el mundo de las letras y la otra es una artista que se desempeña en el ámbito de la música. Pero ambas comparten una mirada femenina y son un indicativo de cómo las mujeres van conquistando terrenos hasta ahora exclusivos de los hombres. Ambas se han abierto paso a codazos, con un suplemento de esfuerzo, de dedicación, de disciplina, hasta llegar al lugar que buscaban. Bernardine se lo lleva currando mucho tiempo, tiene 61 años, ha escrito con ésta ocho novelas y es la primera mujer negra que gana el Man Booker. Samantha tiene 31 y ha sacado ocho discos de estudio, más alguno en directo. Lleva más de diez años trabajando muy duro y su octavo disco Kill or be kind, publicado a finales de 2019, se presentó a los Blues Awards de este año y se llevó diez de los premios en juego, algo nunca sucedido anteriormente, por ningún artista del blues, hombre o mujer.

He leído algunas de las críticas de este disco, que gusta a la mayoría de los que lo escuchan. Uno de los críticos menos entusiastas describe a Samantha como una guitarrista prodigiosa, extraordinaria, una vocalista más que correcta y una compositora con muy buenos fundamentos y un largo recorrido de creación pendiente. Yo enfatizaría aún más, hace años que no escuchaba una guitarra como la suya, me parece muy buena cantante y puedo coincidir en que aún no ha compuesto todo lo que se puede esperar de ella. Pero, en realidad, lo que me maravilla de esta mujer no son sus discos sino su directo. Sobre un escenario es donde muestra su personalidad, su presencia única y toda su energía. Lo mismo me pasaba con Sheryl Crow. Los discos son correctos, hasta brillantes, pero lo bueno de Samantha es verla en directo.

Igual que he hecho con Bernardine, voy a ponerles una de sus letras con mi traducción, aunque con la nueva interfaz ya no puedo hacer dos columnas como antes y tendré que poner la traducción debajo. Las letras de Samantha no son un prodigio, pero su discurso es también el de las mujeres. Suelen tener un punto sombrío, en contraste con su talante siempre alegre, son poéticas y sencillas y, desde luego, está muy bien que esta mujer toque en lugares como Kansas City y les diga cosas como estas a los garrulos de la zona, que se acercan al lugar a ver si le ven el culo. Vean por ejemplo, una escogida al azar. Se llama Dirty, que vamos a traducir por sucio, aunque también podría ser cochino o guarro.

Dirty

Alone in a hotel room, your footsteps fade away

My love and misery couldn’t make you stay

A light shining thru my window illuminates you’re gone

Shadows I been running from hurt more than I let on


How can you sleep at night, by her side, when I’m on your mind?

How can you wash away the mess you made of me?

Your love is dirty

Taint my heart you made me feel unworthy

Pollute my mind with lies, baby it hurts me

Obscene the way your love it has no mercy

Your love is dirty


I was clean as a whistle babe, ‘til you came inside

Throwing dirt on my name like a cruel pesticide

Well I stayed and I prayed and I laid There so holy in your arms

But you took the fruit that I bear and left me in the dark


How can you walk away, unashamed, your love careless ways?

How can you take the best and leave the rest of me?


Your love is dirty

Taint my heart you made me feel unworthy

Pollute my mind with lies, baby it hurts me

Obscene the way your love it has no mercy

Your love is dirty

Aquí mi traducción

Sucio

Sola en un cuarto de hotel, mientras tus pasos se desvanecen

Mi amor y mi pena no pudieron hacer que te quedaras

Un destello de luz en mi ventana me confirma que te has ido

Las sombras de las que he estado huyendo hacen más daño del que muestro


¿Cómo puedes dormir por la noche a su lado, cuando soy yo la que está en tu mente?

¿Cómo puedes arreglar el desastre que me has causado?


Tu amor es sucio

Mancha mi corazón y me hace sentir indigna

Contamina mi mente con mentiras, tío, me duele

Es obscena la forma en que tu amor no tiene piedad de mí

Tu amor es sucio


Yo estaba limpia como un silbato nuevo, tío, hasta que entraste

Ensuciando mi nombre como un pesticida cruel

Bueno, me quedé y recé y me acurruqué tranquila en tus brazos

Pero tú tomaste el fruto que te daba y me dejaste en la oscuridad


¿Cómo puedes irte sin vergüenza por tu camino descuidado?

¿Cómo puedes tomar lo mejor y dejar el resto de mí


Tu amor es sucio

Mancha mi corazón y me hace sentir indigna

Contamina mi mente con mentiras, tío, me duele

Es obscena la forma en que tu amor no tiene piedad de mí

Tu amor es sucio

Bueno, no es Dylan o Springsteen, pero a mí me parece que es una letra que está muy bien (y así son todas las suyas). Pero, como les digo, el valor de esta mujer está en su presencia en el escenario. En 1980 yo viajé a Barcelona a ver a Bruce Springsteen (un completo desconocido entonces en España). Bruce era el rock, en aquel momento. Ahora, el rock es Samantha y yo viajaría a verla a cualquier lugar si no fuera por el maldito virus. Les dejo de propina un vídeo de esta mujer, si bien no corresponde a la letra que les he puesto. Con toda su banda, metales incluidos, Samantha termina de esta forma una actuación en un festival de blues de 2017. El vídeo está bien pensado, dado que Samantha enlaza casi siempre una canción con la siguiente (como hacía Springsteen). Así que empezamos por ver el final de la penúltima canción del día. Y ya sigue hasta la conclusión del show, probablemente después de más de hora y media dejándoselo todo en el escenario.

Y aquí está todo Samantha, una mujer que interpreta su música con todo el cuerpo, que consigue un sonido de guitarra único, que lleva con la lengua fuera a toda la banda. Una mujer mandando en un mundo de hombres y frente a un público redneck también mayoritariamente masculino. Aquí vemos todos sus tics: la presentación de sus músicos, la atención obsesiva por los botoncitos del sonido, el gusto por quitarse los incómodos zapatos de tacón, por salir a los medios y subirse en cualquier lugar, el final apoteósico con salto de la cabra incluido, el gusto por lanzar su púa al público a ver quién se la queda y, en general, sus formas de provocar el entusiasmo de la audiencia. Disfrútenlo. El virus no va a poder con la literatura ni con el rock. Sólo hay que tener paciencia. Y suerte. Si mis recomendaciones literarias y musicales les ayudan a ir pasando esta jodida situación, habré logrado mi objetivo. Y ojo, que mañana es el primer debate de las elecciones USA. A ver si el anciano Biden da la talla. Crucemos los dedos.

                       

viernes, 25 de septiembre de 2020

979. Ganemos a los garrulos

Una cosa que me gusta es empezar un post en donde acabé el anterior. Como el otro día concluí con la noticia de que Estrella Galicia había sido elegida la mejor cerveza del mundo, les voy a completar esta información con el mapa de preferencias de cerveza por comunidades autónomas, recientemente publicado en el ABC, después de un sondeo encargado a una empresa colaboradora habitual de ese provecto, monárquico y tradicional diario. El mapa es espectacular, y no se trata de que la cervecera de mi tierra esté haciendo unas campañas de marketing especialmente certeras: es que de todas las cervezas nacionales es la más rica con diferencia y los españoles empiezan a saber de cervezas (los gallegos ya sabíamos hace mucho). Vean, vean y asómbrense.

Pasan los días y estamos otra vez encerrados. Esta semana, la rentrée de Billar de Letras fue finalmente telemática, igual que las dos reuniones que teníamos programadas, inicialmente como presenciales, con equipos finalistas de Reinventing Cities, a las que me sumé a pesar de estar de vacaciones. Para cuando tenga que reincorporarme formalmente al curre tras estas supuestas vacaciones, es posible que ya hayan desistido de que vayamos a la ofi dos días por semana y un viernes de cada dos. La semana anterior la tuve llena de actividades sociales, culminadas con una salida al teatro con cerveza posterior, pero esta está siendo de encierro total. ¿Total? Bueno, les confesaré que el miércoles hice una escapada a Casa Tomás, a comer con mi amigo Ramón, como anuncié. Pasamos un buen rato, comimos fenomenal y, al final, mi amiga Jo, colega de muchas carreras que lleva la barra del lugar, quiso hacerse una foto con los dos, que les muestro abajo. 

Sin duda, Ramón es mucho más guapo y más famoso que yo, pero ya ven que Jo, por si las dudas, se acerca más a mí y parece señalar con quién se quedaría, si se viera forzada a elegir entre ambos. El caso es que estos son días de encierro, a la espera de empezar mi Curso Intensivo de Iniciación a la Novela, que he pedido hacer de forma presencial, porque nos han dado la opción de elegir modalidad. Como ya he contado, se trata de cinco sesiones de tres horas, de 19.00 a 22.00. Si finalmente es presencial, tengo el plan de ir y volver caminando a Malasaña, donde está Billar de Letras. No sé si mi producción bloguera se resentirá con esta carga adicional, pero ustedes sabrán entenderlo. De momento, en esta especie de calma chicha a la espera de días más movidos, es buen momento de pararse a pensar en las elecciones USA.

Veamos. Según los principales sondeos, Biden mantiene una ventaja holgada sobre Trump. Pero todo el mundo contiene la respiración a la espera de los debates, el primero dentro de cuatro días en Cleveland. Biden es hombre de larga experiencia política, pero está mayor y nunca se le han dado bien los debates. Pudiera ser que la elección la pierda él solito, si no da la talla en estos duelos. Porque ya está claro que Trump está haciendo todo lo posible para que haya un nivel de abstención y votos nulos alto, su mejor opción. Parece que el presidente sólo contempla dos posibilidades: ganar, o perder por muy poco, en cuyo caso ya ha proclamado que no aceptará el resultado, denunciará a Biden por pucherazo y puede llevar a su país a una situación realmente peligrosa, tal como están las revueltas callejeras contra el racismo.

El otro día leí una entrevista con Laurie Anderson, neoyorkina de pro y artista total, que fue la mujer de Lou Reed hasta su muerte. La entrevista era telemática desde su encierro en su casa de Long Island. Preguntada por las elecciones, contestó primero con ironía: Los chinos y los rusos tienen tan grandes intereses en mi país, que deberían poder votar. Y a continuación concluyó: Pero sobre todo hay que dejar clara una cosa: la Administración Trump no es de derechas, es fascista. Nos encontramos en una situación política que va más allá de la emergencia. No podemos seguir repitiéndonos: “¿cómo ha podido ocurrir esto?”. Ya no cabe ninguna duda de que ha ocurrido y está siendo una experiencia que le ha bajado los humos a muchos de mis paisanos. Es una apreciación bastante certera.

En general todos los intelectuales americanos están igualmente horrorizados. Lo de Trump es una cosa nunca vista. Ya no es una cuestión de que sea de derechas o de izquierdas. Es que es el fascismo, cruzado con el mundo de la telerrealidad. El tipo no se ha tomado apenas en serio su puesto, sigue haciendo el payaso sin gracia, como si tuviera una audiencia televisiva a su alrededor, manifestándose a través de Twitter. Es maleducado, basto, grosero. Mosqueón, prepotente, destemplado. Yo creo que mucha gente de bien que le votó, ha de estar asqueada. Un ejemplo. ¿Saben que este señor se plantea modificar una Ley que limita el volumen de agua que sale por los grifos y las duchas (por motivos de ahorro ambiental), porque dice que no se puede lavar bien la cabeza y él necesita llevar el pelo impecable? Parece una noticia de El Mundo Today. No lo es. Yo la leí hace un mes en el ABC. Pueden comprobarlo pinchando AQUÍ

Podríamos pensar que el descrédito de este señor decantaría claramente la elección del próximo 3 de noviembre, pero lo cierto es que va a estar reñida. ¿Por qué? Pues porque hay dos Américas. La gente que conocemos, los que salen en las series yanquis, los que pasean por Nueva York, Chicago o San Francisco, los guionistas de Hollywood, los profesores de Harvard, mis amigos de la red C40, todos estos son los americanos urbanos. Pero luego están los americanos rurales. La América profunda está formada por un montón de estados básicamente dedicados a la agricultura y la ganadería. Y las gentes de estos estados son tradicionales, ignorantes, puritanas, individualistas, obtusas y sin más horizonte que el que se ve desde sus ranchos. En una palabra: unos garrulos. Y estos garrulos, mayoritariamente blancos, descendientes de colonos europeos, miembros de comunidades religiosas retrógradas y partidarios del libre uso de armas, votan en masa a Trump.

Por ejemplo, en todos los estados sureños, como Louisiana, Missouri, Mississippi, Arkansas, la zona por donde se mueve Samantha Fish, los sondeos muestran a Trump por delante. Desde luego que Nueva Orleans es una urbe importante, cosmopolita, culta, abierta al mar y con un alto porcentaje de población negra. Pero Louisiana no es sólo Nueva Orleans. Además incluye grandes extensiones de campos de cultivo y zonas rurales. Y en estas zonas viven los cajun, de los que ya les hablé, descendientes de colonos franceses que fueron expulsados del Canadá y se instalaron en la región. Constituyen una comunidad cerrada, impermeable a la cultura, a cualquier evolución, a cualquier cambio en su cotidianeidad de licenciados en escardar cebollinos. Tienen su propia cocina, sus propias vestimentas y su propia música. Vean este ejemplo, que no es de hace cincuenta años, sino de ahora mismo.

¿Lo han visto entero? ¡Joder, qué paciencia! Yo no soy capaz. Y ahora, díganme: ¿Creen que uno solo de los que salen en el vídeo dejará de votar a Trump? Y esto es sólo un ejemplo local. En fin, este es un tema en el que reconozco que no soy imparcial. Yo soy de asfalto, como saben, odio el modo de vida y la forma de pensar de la gente del campo, a mí me darían los siete males si tuviera que vivir en una comunidad agrícola o ganadera, las veo como lugares con un control social agobiante, en los que, si te sales un poco de la vereda, al día siguiente todo el mundo te hace bromas al respecto: así que ayer, ¿eh?, que ya me he enterado. La ciudad es cultura, es progreso y es anonimato. Yo me siento libre en las ciudades, a pesar de la contaminación. Y ya me han visto llegar a urbes, como Hamburgo, San Francisco o San Petersburgo, que no había pisado en mi vida y orientarme perfectamente desde el primer momento. En cambio, si a mí me sueltan en paracaídas en una pradera de Arkansas, creo que me volvería loco.

Pero volvamos a un tema que hemos mencionado de pasada. Lo de que Trump, si pierde, no lo va a aceptar. ¡Joder, es que esto sí que es el fascismo! Esto es ponerse al nivel de Putin y otros autócratas vitalicios. Es increíble, e impresentable, pero suponiendo que sucediera, ¿cómo se soluciona? Pues está previsto en la Constitución. El Tribunal Supremo tiene la competencia para solucionar el conflicto jurídico creado, con una decisión en un sentido o en otro, contra la que no cabe recurso. Y debe hacerlo antes del 1 de febrero, día en que toma posesión el presidente que sea. Esto explica el follón que se ha montado con motivo de la muerte de la juez progresista Ruth Bader. Resulta que Trump se ha apresurado a decir que va a proponer a una juez conservadora, con lo que la proporción de jueces conservadores sería de seis a tres, frente a los progresistas. Una proporción muy interesante para Trump, si decide no aceptar los resultados electorales.

Los jueces del Supremo, que son vitalicios, los propone el presidente y los nombra el Senado. Y el jefe de la mayoría republicana del Senado ya ha dicho que hará el nombramiento antes del cambio de presidente. Resulta que este jefe de la mayoría republicana, es el mismo que, en situación similar, le negó esa misma deferencia a Obama. Obama se iba y propuso a un juez progresista para sustituir a uno que se acababa de morir. Y este señor ni siquiera permitió que el Senado lo discutiera. Directamente dijo que era más lógico esperar a que el nuevo juez lo nombrara el presidente entrante, que finalmente fue Trump. Jugada redonda. ¿Y quién es ese señor modelo de coherencia? Pues se llama Mitch McConnell y tiene el aspecto que ven aquí abajo (ya saben que la cara es el espejo del alma). No, no. No se le está cayendo la cara de vergüenza, es que la tiene así. La forma de actuar de este caballero sólo puede calificarse con un nombre: desfachatez. Des-facha-tez.

Pero el problema no es de una sola persona; es más de fondo. En realidad, el Senado USA ha estado casi siempre en manos de los republicanos, con excepciones contadas. ¿Saben por qué? Pues es sencillo. En el Senado tiene el mismo número de representantes Wyoming (580.000 habitantes) que California (39,5 millones). Naturalmente, la proporción de red-necks (o, dicho en cristiano: garrulos blancos con sombrero de cowboy y pistola al cinto) es abrumadora frente a los que provienen de las zonas urbanas de los grandes estados. Y ese sesgo rural del Senado, incide directamente en la composición del Tribunal Supremo. Eso es algo que está estudiado estadísticamente. De hecho, los demócratas, cuando han estado en el poder, se han planteado añadir como estados nuevos a Puerto Rico y Washington DC, además de dividir California en dos estados, para disminuir su desventaja de base, pero nunca se han atrevido a hacerlo.

Además de los estados sureños que hemos enumerado arriba, Trump domina en Alabama, Idaho, Oklahoma o Kentucky, cuyos mismos nombres tienen resonancias rurales míticas. En cambio, los demócratas van por delante en los estados de la costa Oeste: Washington, Oregón y California. También en Illinois y Minnesota. Y, por supuesto, en toda la zona Este: Nueva York, New Jersey, Massachusetts, Maryland, Pennsylvania. La elección puede que se juegue en estados dudosos, como Florida, Ohio, Georgia o hasta la misma Arizona. Arizona, tradicionalmente republicana, ha tenido una gran entrada de población inmigrante hispana, incluso tienen una potente emisora de TV en castellano, de la que ya les he puesto más de un vídeo. Además, curiosamente, en Arizona los hispanos son de origen mexicano. Y los que vienen de México son emigrantes económicos, de tendencia natural demócrata. Al contrario que los cubanos de Florida, emigrantes políticos, tirando a fachas y automáticamente inclinados a votar republicano.

La contienda que viene va a ser reñida y apasionante. Nos jugamos mucho. La anterior elección de Trump fue la culminación de una serie de movimientos en contra del progreso de la Humanidad, como el Brexit, los nacionalismos identitarios y los neofascismos en Europa, por no hablar del acceso al poder de personajes como Putin o Bolsonaro. Todos estos hechos suponen el triunfo de la ignorancia sobre la cultura, del autoritarismo frente a la democracia, de los localismos contra la hermandad mundial, de los garrulos frente a la población urbana. Los garrulos británicos inclinaron la balanza del Brexit y los del Ampurdán han llevado en volandas a los Puigdemont y Torra. Si ahora los electores americanos le dieran a Trump una patada en el culo, sería quebrar una tendencia regresiva mundial. Es una batalla entre la población urbana más culta y la masa rural inculta. Por eso es importantísimo ganarla. Vamos, que, si eso sucede, yo lo pienso celebrar por todo lo alto. Hasta con unos percebes.

El mundo de la cultura USA se ha pronunciado de forma unánime. Y, dentro del mundo de la cultura, también el del rock. Neil Young, Bruce Springsteen, Sheryl Crow, los Stones y tantos otros, han dejado clara su postura. En relación con Bruce Springsteen, he de decirles que anteayer cumplió 71 años. Y que sigue colgando en Youtube vídeos de los temas de su nuevo álbum, a punto de ponerse a la venta. El otro día vimos el correspondiente a la canción que da título al álbum: Letter to you. Ayer mismo colgó esta maravilla que les dejo de despedida. El Boss grita a todo pulmón que está vivo y que vuelve a casa. Está en plena forma física y creativa. Es una canción maravillosa y el video intercala imágenes actuales con antiguas escenas del joven Springsteen, todo lo cual compone un conjunto verdaderamente grandioso, impresionante, emocionante. Disfrútenlo. Y cuídense, que el virus está por todas partes y nos acecha en cada esquina. Que pasen un buen finde.


martes, 22 de septiembre de 2020

978. Sin oposición

Dice un comentarista malévolo, de esos que me dan sus opiniones por detrás, que Samantha no me deja ver el bosque. Tal vez tenga parte de razón, pero soy consciente de en qué bosque ando metido y estoy al tanto de la actualidad de este punto álgido a nivel mundial de la pandemia, que es Madrid en estos momentos. Lo que pasa es que intento que esta tribuna sea un lugar que utilicen ustedes, queridos lectores, para distraerse un poco de la avalancha de mensajes negativos y alarmistas, que les sirva de paraguas contra la lluvia ácida del miedo y el pesimismo. Yo no desfallezco y me he propuesto mantener mi optimismo contra toda clase de vientos y mareas. También me ha llamado otro para regañarme por ir al teatro y luego a un bar de La Latina y presumir en el blog de ese comportamiento incívico, al borde del negacionismo. Eso sí que no lo admito. Siempre he sido prudente, pero a la vez consciente de que la vida es riesgo y, si no, no merece la pena de ser vivida. Hay que contar con la suerte, por supuesto, y no tentarla demasiado. Pero no se puede vivir aterrorizado y recluido en casa, donde tampoco es posible conseguir una situación de riesgo cero absoluto. 

Sucede también que, personalmente, me resulta mucho más divertido y estimulante hablar del mundo del blues, que de la actualidad patria. Por eso no he dicho nada de temas como la penosa decadencia del Emérito, el cese de Cayetana, el enmierde vomitivo de Fernández Díaz o lo absurdo de las medidas de la señora Ayuso, en cualquier caso, adoptadas con retraso. Pero no he dejado de hablar del virus y de la campaña electoral USA, dos temas que me interesan muchísimo. Vale, hoy voy a echar un vistazo a la política local, con un tema que está en la cabeza de todos: nuestros políticos no saben hacer oposición. En realidad lo que no saben es hacer política. Aquí sólo se sabe actuar de una forma: con mayoría absoluta (en solitario o en coalición). Al que le toca estar en la oposición, no tiene la menor idea de cómo actuar. Ayer se reunieron Sánchez y Ayuso y pactaron una declaración sonrojante, que podemos resumir en cuatro palabras: que Dios nos ampare. ¿Cómo se explica esto? Pues porque ambos gobiernan sin oposición.

¿Y esto es igual en todos los países? Pues no. Les recuerdo que en Alemania, las últimas elecciones las ganó la señora Merkel con una mayoría que no le servía para gobernar. Entonces se sentó con el segundo partido nacional, el socialdemócrata SPD y estuvieron ¡seis meses! negociando. Eso es lo que no se sabe hacer aquí. En esta tierra de nuestras desdichas, todos los políticos se ponen estupendos y dicen: yo no me sumo a esa negociación, porque está Fulanito, que huele a facha, o porque participa Menganito que tiene coleta. Mientras Fulanito (o Menganito) esté en la mesa, yo es que ni siquiera me siento. ¿Les suena? Recordemos algunos casos.

El señor Sánchez fue el primero en instituir esa verdad de Perogrullo que es el No es no. Para no apoyar a Rajoy en ya ni me acuerdo qué mierda de asunto. Le costó la salida del partido, aunque luego agarró su Peugeot 407 y viajó por toda España para sentar las bases de su reelección como jefe del PSOE. Segundo: El De La Coleta. Tuvo la ocasión de apoyar el acuerdo de Sánchez con el marido de Malú, o al menos permitirlo absteniéndose, pero no lo hizo: votó no, al unísono con el PP, y se lo cargó. ¿Por qué? Pues porque en la mesa había uno que olía a facha. Se refería por supuesto al marido de Malú, tal vez uno de los políticos más nefastos que ha pasado por estas tierras (al menos hasta la llegada de la señora Ayuso). Así que, parafraseando a Rajoy declaro que ese señor del que ustedes me hablan, ya no merece que en este blog se mencione su nombre, y a partir de ahora lo vamos a llamar el marido de Malú.

El marido de Malú fue el siguiente en la línea que venimos comentando. Trazó un cordón sanitario a su izquierda, se sumó a la manifestación de Colón y proclamó a los cuatro vientos que no se sentaría a negociar con nadie del otro lado del cordón. Con todo eso, convirtió Ciudadanos en Ciudadanospedorros, partido marginal que estuvo a un tris de quedarse fuera del Congreso, porque a los españoles no nos gustan esas posturas. El caso es que actitudes como esas nos llevan a lo que decíamos: que aquí no sabemos hacer oposición, porque no sabemos hacer política. Eso hace que se practiquen únicamente dos formas perversas de hacer oposición. UNA: decir que todo está mal, está muy mal, está fatal, qué mal está. DOS: no hacer absolutamente nada e irse diluyendo en la irrelevancia.

Ejemplo primigenio del modelo UNO: el señor Fraga, hasta que lo mandaron a Galicia. Como jefe de la oposición nacional, hubo un momento en que su desempeño se redujo a decir con grandes alharacas que todo lo que hacía Felipe era horroroso. En el PP se convencieron de que con semejante actitud nunca ganarían y lo largaron para el noroeste. Entonces llegó Aznar, que más o menos aportaba algunos argumentos, a pesar del Váyase señor González. Con eso ganó por los pelos, lo hizo medianamente bien durante cuatro años y revalidó por mayoría absoluta. Momento en que se le fue la olla y mostró su verdadero talante. Pues eso mismo que hacía Fraga, es lo que intenta hacer el fraCasado, aunque con notable torpeza, porque todo el mundo se da cuenta de que, antes de que Sánchez adopte cualquier medida, la que sea, este señor ya tiene su discurso preparado para decir que es horrorosa y que no se va a sentar con él a hablar de dicha medida, pero no por la medida en sí, sino porque Sánchez huele mal, después de estar parte de su jornada al lado de la coleta de Iglesias.

Por cierto, los que practican la modalidad UNO, no sé si son conscientes de que disfrutan de un auténtico momio. El trabajo de estos señores consiste en levantarse de la cama, vestirse, desayunar y acudir al congreso o a donde sea, a decir que todo está fatal. Luego se vuelven a su casa por la tarde. Y entre todos los españoles les pagamos un sueldazo por eso. Pero al fraCasado ya le hemos dado mucha leña en este foro (no tanta como al marido de Malú y mucha menos que a Iglesias, a quien yo sigo culpando de la pérdida de la ciudad y la comunidad de Madrid, sin que nadie me haya enmendado la plana). Así que hoy me voy a centrar en esa otra forma de hacer oposición que gastan los políticos locales: no hacer absolutamente nada. Es lo que estamos viendo precisamente en Madrid-ciudad y Madrid-Comunidad. Por cierto, el trabajo de estos de la modalidad DOS, es todavía un chollo más grande: les basta con salir de vez en cuando a los medios, poner cara de pena y decir que las dudas no les permiten hacer otra cosa que sufrir en silencio.

En la Comunidad de Madrid, la oposición la lidera (es un decir) el cabeza de la lista más votada, el señor Gabilondo. ¿Y dónde está este señor? Pues nadie lo sabe. La señora Ayuso está llevando una línea política errática, nefasta, demostrativa de su incompetencia supina. Sería facilísimo hacerle oposición. Estaría tirado. Pero es que el señor Gabilondo no hace nada. Es un hombre muy preparado intelectualmente, de hecho ha sido un buen rector de universidad, pero no tiene carácter: es un auténtico mandiles. Con un gramo de la mala leche que tiene su hermano el periodista, haría trizas a Ayuso. Y, por cierto, si Iñaki Gabilondo no fuera su hermano, ya lo habría hecho trizas por absentista en uno de sus vídeos. Los de la Sexta, que no tienen ningún parentesco con él, le han sacado un cartel digno de El Mundo Today. Véanlo.

El colmo de la desidia política de este caballero ha sido llamar al jefe de Ciudadanos, actual vicepresidente regional, para rogarle que lo apoye en una hipotética moción de censura. Es que dice que, para no ganarla, no la presenta. Yo creo que esto ya es directamente vagancia. ¿Le importa a Abascal si gana o pierde la moción que va a presentar en el Congreso? Joder, que en estas esgrimas parlamentarias se puede uno lucir mucho, ser escuchado, aprender y hacer ruido. Si se pierde, se pierde. En la Escuela de Arquitectura yo me presentaba a todos los exámenes aunque no supiera nada. Intentaba improvisar mis respuestas a las preguntas, o trataba de copiar o lo que fuera. Me defendía como gato panza arriba. En esas situaciones se aprende mucho. Te suspenden pero, a la siguiente, sales ya con mucho terreno ganado.

Y qué decir del territorio a la izquierda de Gabilondo. Pues eso ya es la desolación absoluta, el llanto y el crujir de dientes. La izquierda beyond PSOE, gracias a los buenos esfuerzos del señor Iglesias, se dividió entre dos listas: Más Madrid, encabezada por Errejón, y Podemos, encabezada por Isa Serra. En cuanto a Errejón, tuvo un breve papel en la Comunidad, que sirvió para que todos viéramos que está neutralizado por el sistema. Pasó a ser candidato al Estado, donde ganó el escaño para ver como su figura se diluía aun más en el mar de la política nacional. ¿Y cómo ha hecho el sistema para neutralizar a este señor tan brillante? Pues sencillamente, le dejan hablar, conscientes de que, cuando termina y se calla, no sucede nada. Todo sigue exactamente igual. Le han dejado un papel entre busto parlante, Pepito Grillo y El Repelente Niño Vicente, totalmente inofensivo.

Al marcharse Errejón al Congreso, ocupó su lugar Clara Serra, su mano derecha y número dos de su lista, casualmente hermana mayor de Isa, lo que llevó a la extraña situación de que ambas hermanas se cruzaban por los pasillos de la Asamblea sin saludarse. Ahora me dicen que a Clara le han hecho la cama y la sustituye como portavoz de Más Madrid un tal Perpiñá, que era el número 9 de la lista. Con motivo de la defenestración de Clara, me cuentan que ya se ajunta con su hermana. Una de las dos ha sido madre, no he retenido cuál de ellas, me da igual, y parece que definitivamente se dedica ahora en exclusiva al cuidado de su bebé. Ambas son guapas y atractivas, según se aprecia en la foto que les aporto. 

Este panorama explica que la señora Ayuso haga y deshaga sin que nadie le lance la más mínima crítica en la Asamblea donde, por cierto, en un año y pico no se ha tramitado ningún proyecto de Ley. Pero, miren por dónde, resulta que la situación en el Ayuntamiento es idéntica. En el PSOE, tenemos nada menos que a Pepu (no sé cómo alguien se puede dedicar a la política llamándose Pepu). Este caballero es una excelente persona, el problema es que es muy lento, porque es tan concienzudo que no se atreve a aventurar una opinión hasta que se ha estudiado bien el tema. Año y pico después de ser elegido concejal en jefe de la oposición, parece que todavía no le ha dado tiempo de estudiarse el primero de los temas que se ha propuesto aprenderse, por lo que aún no hemos oído su primera opinión de nada.

Y más a la izquierda. Pues les recuerdo que Más Madrid fue la lista más votada, encabezada por la señora Carmena. A la que le hicieron la petaca desde las filas de Iglesias. Sé que mucha gente opina que la responsabilidad de la división de la izquierda fue compartida, pero yo lo viví en primera persona desde dentro del Ayuntamiento y puedo dar fe de que a esta señora, lo mismo que a Errejón, la obligaron a elegir entre convertirse en títere de Podemos o seguir su propia senda. Eligió el riesgo de la segunda opción y perdió por poco. Tal vez hubiera ganado de no ser porque Iglesias, cuando todos los demás líderes nacionales cerraban su campaña dejándose la piel en Madrid, eligió hacerlo en Tenerife y, en el mismo aeropuerto antes de salir para las islas, hizo unas declaraciones apoyando la candidatura de Sánchez Mato, que acabó de joder a Carmena. Todo esto se contó en el blog paso a paso, búsquenlo si quieren.

El caso es que Sánchez Mato no sacó un solo concejal y la oposición de izquierdas, aparte de Pepu, ha estado encabezada por dos mujeres Rita Maestre y Marta Higuera. Yo creía que ambas llevaban la portavocía al alimón, porque se llevaban bien y eran colegas. Y me he enterado de que no. Resulta que en Más Madrid-ciudad hay dos sensibilidades (manda huevos). Están los carmenistas y los errejonudos. Los carmenistas nunca han querido ser un partido político, sino una agrupación ciudadana. Así lo concibió Carmena, que recordarán que no participó en un solo mitin durante la campaña de las Generales (como sí hizo Colau). En cambio, los errejonudos sí quieren ser un partido. Como tales, han elaborado unos estatutos y los han aprobado por mayoría, entre el escepticismo de los carmenistas, que ahora se ven relegados: Marta Higuera ya no va a salir más a la palestra, la portavoz es ahora sólo Rita.

Además de la discrepancia de conceptos hay un corte generacional entre ambos bandos. Los carmenistas son mayores: Higuera, Luis Cueto, o la propia señora Carmena. Los errejonudos son jóvenes y pujantes, dispuestos a comerse el mundo. Una excepción a esta caracterización la constituye el que fue mi jefe durante cuatro años en calidad de concejal de urbanismo, José Manuel Calvo. Algunos explican su presencia entre los carmenistas porque es un viejo prematuro y otros porque tiene una puntería innata para apuntarse siempre al bando perdedor. Yo no digo nada, conmigo se portó siempre bien. Pero lo que quiero que entiendan es lo siguiente: ¿Cómo es posible que Más Madrid, un grupo que ya nació de una escisión de Podemos, albergue en su seno dos sensibilidades y acabe a bofetadas, tanto en la Comunidad, como en la ciudad? No tiene explicación. Es el triste sino de la izquierda.

Y ahora me preguntarán ustedes: ¿y todavía eres de izquierdas, Emilio? Bien, he de decir que yo creo en la lucha contra la desigualdad social, territorial y entre países y que estoy dispuesto a trabajar por ello. Creo en la regeneración urbana, en que cada persona tiene derecho a tener una vivienda digna y asequible, a vivir en un barrio con calidad de vida, a gozar de una enseñanza y una sanidad públicas eficientes. Y un buen sistema de transporte público. También estoy en contra de toda discriminación por sexo, raza, lengua, país o cualquier otra característica. Además de contra el cambio climático, por supuesto. La Humanidad es una y debemos de luchar porque todos progresemos y nadie se quede atrás o se vea relegado o discriminado. Si eso es ser de izquierdas, entonces sí: soy de izquierdas. Pero añadiré que como persona de izquierdas (acabo de proclamar que lo soy) en este momento no me siento representado por ninguno de los partidos políticos que operan en el territorio nacional. Si conocen ustedes uno que comparta mis ideales y no arrastre la mierda que hemos contado aquí, avísenme que me apunto.

Por eso, me van a permitir que siga dedicando mi blog a otros temas. Desde luego que voy a seguir hablando del virus y de las elecciones americanas, dos asuntos cruciales en el devenir de esa Humanidad de la que me siento miembro, como persona individual que no siente ninguna otra pertenencia, salvo por ser coruñés, del Deportivo y forofo incondicional de las patatas de Coristanco, los pimientos de Padrón, la merluza a la gallega, los percebes y la cerveza Estrella Galicia. Esas son mis señas de identidad, junto con el rock and roll, que no pretendo imponer a nadie, mucho menos por la fuerza. Por cierto, no sé si se han enterado, pero la cerveza 1906 de Estrella Galicia ha sido elegida la mejor cerveza del mundo, según pueden leer AQUÍ. Vean la foto que me hice en mi casa en cuanto leí la noticia.


El otro día les puse al corriente de los diez premios que se ha llevado Samantha Fish, merecidamente elegida artista del año en el mundo del blues. Ahora se suma la cerveza con un premio también merecidísimo. Me ufano de ser un entendido en varios temas, como el rock’roll y la cerveza (a los datos me remito) y también el running. Diría que también las mujeres, pero sería una presunción estúpida. Lo que puedo decir es que me sigue interesando muchísimo el universo femenino, aunque cuanto más me interno en él tengo la sensación de saber menos, lo que lo hace aún más atractivo y apasionante. 

En ese sentido, no niego que la figura de Samantha Fish me fascina también por ser mujer, aunque les repito que no había escuchado a nadie tocar la guitarra eléctrica de esa manera desde Stevie Ray Vaughan, que se mató en un accidente de helicóptero en 1990. Así que seguiré hablándoles de ella. Ahora mismo, en su página Web se mantiene la convocatoria de su primer concierto con público el 8 de octubre en su querido club Knuckleheads de Kansas City, donde empezó a entrar cuando sólo tenía 15 años. Les dejaré de propina una foto suya con la sudadera del bar, la que usaba para repartir sus pizzas entre los forofos locales del blues. Cuídense. Y sean prudentes, no me hagan caso a mí, minimicen los riesgos todo lo que puedan. A mandar.