jueves, 13 de diciembre de 2018

793. Un espacio para la poesía

Al promediar la tarde de aquel día,
cuando iba mi habitual adiós a darte,
fue una vaga congoja de dejarte
lo que me hizo saber que te quería.

Hoy vamos a hablar de los poetas y de la poesía, un arte mayor que se disfruta con los sentidos, como la música, y del que obviamente no soy un experto. Lo mío es la narrativa, el rock, la autoficción, el humor y el análisis sociopolítico ligerito, sin entrar en mayores profundidades, siempre tan aburridas. No obstante, sí que leo poesía y tengo en mi mesita de noche algunos poemarios que de vez en cuando ojeo, como la antología de dos tomos con todas las letras de Bob Dylan, premio Nobel de Literatura largamente merecido aunque concedido con retraso, o Mujer lenta, de José Ovejero, o Danza de la Muerte, de Leopoldo María Panero. Incluso el libro de cuentos Lo llamaré frontera, de mi amiga María José Beltrán, está más cerca del mundo de la poesía que del de la narrativa. No soy un experto, como digo, pero a este blog hay que darle aire, si no queremos que languidezca, y la variedad de temas es uno de sus puntos fuertes, por lo que me dicen. Aunque yo tengo la impresión de que siempre escribo sobre lo mismo, que mis textos no hacen más que dar vueltas y vueltas sobre los tres o cuatro asuntos que me preocupan o me interesan.

Los versos que encabezan este post salieron de la pluma del gran Leopoldo Lugones, uno de los mejores poetas clásicos de Argentina, y constituyen el primer cuarteto del soneto titulado Alma venturosa, donde se describe con precisión esa primera emoción del amor que surge. El soneto habla luego del rubor de la chica y cómo ese tono rosado leve, casi imperceptible, expresa la duda, la atracción-temor de la inexperiencia. Cosas como ésta sólo se pueden explicar con un poema. Lugones fue un gigante de la poesía modernista latinoamericana, a la altura de Rubén Darío. Pero entiendo que ustedes prefieran estilos más actuales. Por ejemplo el de otro grande de la poesía argentina como es Juan Gelman. Abajo pueden ver cómo expresa este genial autor el anhelo y la tortura de la ausencia, la compulsión de poseer y ser poseído por el ser amado, otra de esas emociones que sólo pueden describirse en un poema. El título es Ausencia de amor.

Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.

Cómo será acostarme 
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobre cristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.

Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.


La poesía es un arte de larga tradición en el cono sur americano. En mis reseñas chilenas ya hice referencia de pasada al hecho de que Pablo Neruda, poeta aclamado unánimemente en todo el mundo, sea un personaje bastante más controvertido en su tierra. Han podido comprobar que no les mentía, si leyeron la información de que el proyecto gubernamental de renombrar el aeropuerto internacional de Santiago de Chile como Aeropuerto Pablo Neruda está levantando ronchas en el país. Desde ciertos sectores se acusa incluso al poeta de machista ajqueroso y maltratador de mujeres. Si no lo han leído, pueden hacerlo AQUÍ. A este respecto, les transcribo lo que me contaron algunos chilenos.

En el universo de la poesía chilena, hay tres gigantes reconocidos por todo el mundo literario: Vicente Huidobro, Gabriela Mistral y Pablo Neruda. Neruda es sin duda el más popular a nivel internacional pero, en Chile, la persona más conocida y más querida de los tres es sin discusión Gabriela Mistral. De hecho, su nombre se propone como alternativa para el aeropuerto. ¿Se debe esto al hecho de ser mujer y provenir la indignación de sectores feministas? No exactamente. En realidad, Huidobro y Neruda fueron algo más que poetas. Fueron hombres públicos cuyas opiniones se seguían y respetaban y que tuvieron una participación activa en la vida política de su país. Desde esa condición más integral, ambos se decantaron por opciones políticas opuestas y extremas. Huidobro, tal vez el más dotado de los tres para la poesía, terminó en las filas de la extrema derecha. Y Neruda en el Partido Comunista. Como se pueden imaginar, ambos se odiaban a muerte.

A Neruda lo mataron a los pocos días del golpe de Pinochet. Durante los siguientes 17 años sus libros estuvieron prohibidos en Chile. Mientras tanto, los libros de Huidobro y las descalificaciones que le lanzaba a Neruda, se difundieron libremente. Las nuevas generaciones de chilenos crecieron en la ignorancia de Neruda (como las nuestras con Alberti o Hernández), incluso algunos se han enterado de su existencia a través de determinadas películas, como la exitosa del cartero. Ahora se acaba de editar su obra completa y va teniendo un poco más de repercusión. De todas formas, las cosas que decía Huidobro tenían su fundamento. A Huidobro le hacía gracia que su enemigo mortal se las diera de progre y de desinteresado. Huidobro pertenecía a la clase alta y consideraba a Neruda un arribista social. Como prueba de su afirmación, argumentaba el hecho cierto de que Neruda se casó tres veces y todas ellas con damas adineradas, que le permitían vivir como un cura y poderse dedicar a la poesía y a vender su imagen. ¡Así soy yo también de izquierdas! –exclamaba el ultra Huidobro.

Como les conté, Neruda fue candidato a las primarias de la Unidad Popular por el Partido Comunista y se retiró para dejar paso a Allende. Según Huidobro y sus partidarios, ello se debió a que le había llegado el soplo de que casi tenía en la mano el Nobel de Literatura, que ganaría finalmente ese año. Frente a esta disputa un tanto pueril y ridícula, no es de extrañar que la gente imparcial, la clase media urbana de Santiago y Valparaíso, se decantara por Gabriela Mistral, una mujer entrañable y próxima, desprovista de orgullos absurdos, que siempre permaneció junto a los suyos, el pueblo del que se nutría su poesía, con los que compartió una existencia modesta que no le impedía componer unos poemas de una hondura sorprendente.

Pero habíamos quedado en hablar de poesía y no sólo de los poetas y sus egos. Tal vez ustedes crean que este es un arte sólo al alcance de ciertas élites exquisitas, paladares selectos, gentes que mean colonia y levantan el meñique al sorber de sus tazas de té. Para conjurar ese prejuicio e intentar engancharles a la poesía, les voy a poner un par de fragmentos, sin salirme de los libros de cabecera que pueblan mi mesita de noche. En el poemario de José Ovejero Mujer lenta (Pre-textos, 2018), se contiene el poema Escribir, que les transcribo aquí entero.

Escribir es idéntico a lamer tu coño;
paseo la punta de la lengua por cada pliegue,
por tus susurros y tus gritos, por el eco
cada vez más lejano del nombre
que me has dado
como quien pone un collar a un perro,
para que te pertenezca y me distinga
de todos los perros y perras
del barrio.
Muerdo y me alegro de que a pesar de todo
no brote la sangre, muerdo, lamo como escribo,
el mundo no es que esté ausente, lo llevo dentro,
no lo olvido pero lo contengo en mis venas
y en el vientre,
la saliva es tinta que no emborrona ni se corre
sobre tus rasgos,
aclara, permite el descenso de mis manos,
entrar en el núcleo de las cosas sin que duela tanto,
tanto, tanto
esa rabia con la que te deletreo
ese instante en el que podría afirmar que lo he visto todo,
ese penar y alegrarme,
para, al final, que no es el final, llegar
y haber creado un personaje salido del barro
y la trama infinita
de un pasado que cuento en presente
en tu oído, en tus labios, en tu coño,
y es un cuento antiguo, contado por otros,
y a la vez nuevo, una red de posibilidades
un bosque

en el que perderme.

No me dirán que este tipo de cosas puede expresarse por otro vehículo que no sea la poesía. Ovejero hace aquí un canto a la vida, a la sensualidad, a los sentimientos más intensos y un paralelismo entre la vida y el proceso de creación literaria, tan similares en su opinión. En el otro extremo del espectro anímico está Leopoldo María Panero, un tipo realmente loco de encerrar, como tuve ocasión de comprobar un par de veces en que estuve tomando cañas con él por los antros más infectos de Malasaña. Sucedió esto en la prehistoria de mi vida, porque teníamos un amigo común compañero de farras. Para Panero, la creación literaria es un proceso doloroso, de esos que te dejan exhausto. Leopoldo expresa todo el horror de una vida mirando a la mierda y al infierno de la propia existencia. El libro Danza de la Muerte (Igitur, 2004) no es ciertamente muy recomendable para los días de bajón. De aquí les he extraído este fragmento sin título.

Sólo soy un fantasma
a una piedra atado, porque ningún hombre quiere saber
el secreto oscuro de la vida
de la vida que apesta, como mujer vencida
como derrota que soy yo, como silencio
estruendoso de la vida
que apesta más que un pedo
el silencioso pedo de existir
aun frente a los hombres, en pugna por la vida
y con el secreto
cruel de la existencia
donde como un marino holandés borracho me tambaleo
y sobre el papel hago eses
para olvidar que soy una serpiente
y sobre el papel sólo me veo,
como un papel que estruja una doncella,
menos que un hombre y menos que doncella
menos aun que un árbol y menos que la nada

He de decirles que tengo también una amiga que hace poesía, la estupenda Valeria Correa Fiz, una exuberante argentina que vive entre Madrid y Milán, heredera de la mejor tradición poética de su tierra y muy buena también como narradora, como ha demostrado en su excelente libro de cuentos La condición animal, ya comentado en el blog. Valeria estuvo en la última Feria del Libro de Guadalajara, en donde le tocó participar en una mesa redonda con Leonardo Padura. Al final, se hicieron esta foto que ella colgó en su perfil de Facebook al que estoy suscrito.


Este post es, digamos, un respiro que me he tomado antes de que el ambiente prenavideño nos invada. Ayer hizo una niebla de la hostia y en mi curre vamos a la carrera para dejar los deberes lo más avanzados que se pueda, antes del día 21, en que iniciaremos esa interrupción anual del mundo durante tres semanas, en las que hemos de dedicar el tiempo a martirizarnos con villancicos y petardos, tocar la zambomba, comprar compulsivamente regalos y poner cara de felicidad. Espero que estos poemas les animen a comprarse algún libro de poesía, un arte que ayuda mucho a pasar el trago de las fiestas. La poesía es en cierta manera una forma de vivir, hay gente que hace poesía cada día, aunque no escriban nada. Y algunos letreros callejeros pueden resultar decididamente poéticos, como este que pueden ver abajo y que me mandó la propia Valeria.









Para los que tengan dudas sobre si iniciarse o no en la poesía, les dejo de regalo un poema maravilloso. Se debe a la pluma de un ya anciano Czeslaw Milosz, premio Nobel de Literatura 1980, fallecido en 2004. No cabe mayor sinceridad que la de este hombre, con cuyos sentimientos me identifico plenamente. Sean felices.

Honesta descripción de mí mismo bebiendo un trago de whisky en un aeropuerto, digamos que en Minneapolis

Mis oídos cada vez captan menos las conversaciones y mis ojos se han debilitado, pero son insaciables.
Veo sus piernas en minifaldas, en pantalones, en telas onduladas
Miro a cada una de ellas, sus nalgas y sus muslos, arrullado por las fantasías del porno.
Viejo libidinoso, ya es hora de que te vayas a la tumba, no de andar con juegos y diversiones de muchachos.
Pero hago lo que siempre he hecho: concebir escenas de esta tierra bajo las órdenes de mi imaginación erótica.
No es que desee a estas criaturas en particular; lo deseo todo y ellas son como un signo de la unión extática.
No es mi culpa que estemos hechos así: la mitad de contemplación desinteresada, la mitad de apetito.
Si algún día fuera al cielo, tiene que ser como aquí, salvo que me liberaré de mis torpes sentidos, de mis pesados huesos. 
Transformado en mirar puro, absorberé, como antes, las proporciones de los cuerpos humanos, el color de los lirios, una calle de París en un amanecer de junio, todo ello incomprensible, incomprensible la multitud de cosas visibles.

domingo, 9 de diciembre de 2018

792. Tras tres días triscando entre trasgos

Bien, aquí me tienen de nuevo después de una excursión senderista al interior de la provincia de Castellón, que me ha ocupado cinco días (dos de ida y vuelta y tres de triscar por los montes). El miércoles 5 salí directamente desde el curre, donde había aparcado el coche en un parque cercano con el equipaje hecho. Y llegué a dormir al hotel María de Luna, en el pueblo de Segorbe. El jueves hicimos una marcha de unos 10 kms, con más de 600 metros de desnivel y piso bastante malo. He de confesar que acabé un tanto cascado. El viernes la ruta fue de unos 14 kms, pero con un desnivel similar y mejor piso. Los colegas se quejaron de que era dura, pero a mí me resultó mejor, ya saben que soy de desarrollo largo. Estas dos primeras rutas fueron por la sierra del Espadán, un lugar lleno de parajes solitarios, donde es difícil encontrarse con nadie, salvo los trasgos y otros habitantes del bosque mediterráneo, con alcornoques, viejas instalaciones para la saca del corcho, balcones al abismo, formaciones pétreas monumentales y hasta trincheras de la Guerra Civil perfectamente conservadas. No olvidemos que la zona de Valencia fue donde se refugió el Gobierno Republicano cuando empezó el asedio de Madrid y la última en caer.  

Ayer viernes nos desplazamos al entorno de Sagunto y subimos al Picayo, la cumbre más oriental de la sierra Calderona, muy cerca del pueblo de El Puig. Fue una excursión pequeña, sólo de mañana y con unos 300 metros de desnivel, a modo de aperitivo del estupendo arros del Señoret con el que nos obsequiamos en el restaurante Noray, en la playa de El Puig. Las tardes/noches de los tres días las dedicamos a visitar los monumentos y los bares de Segorbe y otros pueblos cercanos. Hoy por la mañana he pillado el coche de vuelta para evitarme el atasco de entrada a Madrid y he llegado a tiempo de tomarme un vermú en el barrio, comerme un cocido que tenía en la nevera (y que después de casi una semana de cocinado, estaba mucho más bueno) y echarme una siesta en condiciones, que mañana me toca incorporarme a la oficina. Tras un té Earl Grey, me he puesto al teclado para escribir algo, mientras se juega el partido River-Boca en el Bernabeu, un acontecimiento de postín, que ayuda a poner a nuestra ciudad en el mapa y, por tanto, me parece bien.

Está mi casa muy tranquila en este domingo final del puente más largo del año y, para que sintonicen con este ambiente reposado, voy a empezar poniéndoles una música ad hoc. Se trata de la versión del Secret Love que hace el excelente pianista yanqui de jazz Brad Mehldau, sobre las evocadoras imágenes viradas a blanco y negro de El paciente inglés, una triste película con dos actores muy buenos y muy guapos. Pueden elegir quedarse viendo las imágenes, o continuar leyendo y dejársela de fondo  




Nos habíamos quedado el otro día en que tenía pendientes algunas reflexiones sobre las elecciones andaluzas, pero se me ha cruzado por medio una información que no sé si han leído. Salió el otro día en El País y enlaza con dos temas sobre los que se ha hablado en el blog. En primer lugar, el terrorífico asesinato y eliminación completa del cuerpo del periodista Khashoggi en Estambul. Les comenté que me sorprendía mucho esa saña, ese auténtico odio africano que había llevado al príncipe heredero saudí a eliminar de una forma tan cruel a un simple periodista difusamente crítico con su régimen, un tipo que escribía en el Washington Post unos artículos en los que reclamaba un poquito de libertad de expresión en su tierra. Pues bien, en este artículo, se desvela la verdadera causa de su asesinato. Y además, la cosa conecta con el mundo de los algoritmos del que se habló el otro día. Como ya está escrito, y muy bien por cierto, me parece inútil que se lo cuente; simplemente léanlo. Los mensajes de whatsapp que este pobre hombre enviaba a su socio han salido ahora a la luz y aparecen en el artículo como citas destacadas a derecha e izquierda. Para leerlo han de pinchar AQUÍ.

Impresionante. La verdad acaba siempre por salir. Sólo hay que buscarla. Pero teníamos pendiente analizar los resultados andaluces y aquí también les digo que es una inutilidad repetir lo que ya está escrito. Así que, ya con una semana de perspectiva y tras tres días triscando entre trasgos, intentaré decir algunas cosas que tal vez no se han dicho, o sí se han dicho y yo no las he leído, o al menos no se han dicho de la misma manera. Las voy a numerar y las cuento sin un orden predeterminado.

1.- Los sondeos fallaron estrepitosamente en lo relativo a Vox. Ni se olieron que iba a tener tantos escaños. Los más atrevidos aventuraban tres o cuatro y fueron doce. ¿Por qué? Pues está clarísimo. Porque la gente que pensaba votar a Vox no lo decía, porque no mola. Está mal visto. Es algo vergonzante. El encuestador preguntaba, el tipo decía que iba a votar a cualquier otro y nadie se daba cuenta de cómo le crecía la nariz. Pero ¡ojo! Eso ya no va a volver a pasar. En las próximas contiendas electorales, el que vaya a votar a Vox lo dirá bien alto, porque ahora se va a sentir respaldado por 400.000 andaluces.

2.-Yo confío en que Vox sea un fenómeno pasajero (cruzo los dedos). Buena parte de sus votantes han elegido esa opción para mostrar su descontento con una situación económica que no acaba de arrancar. A los gobernantes se les llena la boca diciendo que las grandes cifras de la macroeconomía van mejorando, pero la crisis nos ha dejado una situación de polarización social muy peligrosa, los de abajo están cada vez más abajo y los ricos cada vez son más ricos. Ese descontento alimentó hace unos años a Podemos y ahora lo ha hecho con Vox. Podemos se está diluyendo y a Vox le puede pasar lo mismo, aunque es difícil que consigan tener un líder tan torpe como Pablo Iglesias.

3.- La situación creada podría hasta ser buena para la izquierda. Quiero decir que, hace unos años, toda la derecha votaba en bloque al PP (incluidos muchos de los 400.000 de Vox) y ganaban siempre, porque la izquierda estaba fraccionada entre PSOE e Izquierda Unida, que muchas veces defendían propuestas políticas similares, pero perdían por estar divididos en dos bloques. Ahora que Podemos se está yendo a la mierda, tal vez se refuerce el PSOE y, al otro lado, la derecha se fraccione. Al fin y al cabo, Ciudadanos y PP defienden opciones políticas bastante similares. Vox, no; Vox es otra cosa. Pero les quita votos.

4.- La debacle del PSOE andaluz es muy fácil de explicar. Que un partido esté tantos años en el poder es algo muy malo. Es una situación que, de forma inevitable, genera rutinas perversas, clientelismo, putrefacción y corruptelas sin número. Cuando Felipe González perdió finalmente unas generales y le dejó el sitio a Aznar, les puedo jurar que mi primera sensación fue de alivio, aunque Aznar estaba entonces bastante lejos de mis anhelos políticos. Pero yo estaba harto de Filesas, de Roldán, del GAL, de la chulería de mirar a la cámara cuando la prensa acorralaba a Alfonso Guerra para decir que a ver si iban a tener dos por el precio de uno (por citar un detalle). Y Felipe llevaba sólo 14 años. ¿Se imaginan ustedes lo que han sido los 26 años de la derecha en el Ayuntamiento de Madrid? Ya les dije que yo era un chaval cuando llegaron y un anciano cuando se han ido. Pues ahora traten de visualizar lo que han sido 36 años de PSOE en la Comunidad andaluza. Algo sin parangón en Europa. Joder, es que en 36 años se muere mucha gente y nacen otros muchos. Y no se puede seguir con el mismo partido en el gobierno.

En Madrid, la descomposición del partido en el poder la simbolizaba en los últimos años Ana Botella. Pues Susana Díaz es una figura similar. Y eso explica la gran abstención y el descenso de votos del PSOE. Yo lo siento por ella, pero no se puede pretender ser la líder de una opción de centro-izquierda hablando de la forma en que habla esta señora. Con perdón, es como se oye hablar a ciertas señoras en el mercado o en la cola del pan. Un andaluz un poco culto con ideas, digamos, de izquierda moderada, no tenía más remedio el otro día que quedarse en su casa, o irse de excursión al campo. Porque las otras ofertas tampoco le resultarían muy tentadoras. Yo no sé qué más tiene que pasarle a Susana para que se dé cuenta de una vez de que la gente no la quiere. Que este país está ya muy por delante de su discurso rancio y pasado de moda.

5.- Un factor clave. Ni Pedro Sánchez ni Pablo Iglesias han bajado a la arena. No se han fajado en la contienda. Por motivos similares: su relación con las candidatas a la Junta no era ni es buena. Susana fue la que sacó a Sánchez de la secretaría de su partido, con un procedimiento bochornoso, petición de pizzas incluida. Y eso es difícil de olvidar. Además, no parece que le haya pedido ayuda. Tal vez pensó que podía ganar ella sola. Y el otro se ha pasado la campaña viajando por Cuba y otros lugares. El caso de Podemos es igual. La tal Teresa tampoco pidió ayuda, no quiso concurrir bajo las siglas de Podemos y hasta eliminó el color morado. Y el amigo Iglesias se pasó la campaña cuidando a sus gemelos. Casado y Rivera se dieron cuenta a tiempo y se dejaron la piel en la campaña. Estuvieron allí todo el tiempo, se lo curraron de lo lindo pueblo por pueblo y trajeron a todos los pesos pesados de sus partidos. Ellos son los que han ganado las elecciones para la derecha, lo de Vox es un efecto colateral.

6.- Una última cosa. Si Pedro Sánchez tuvo algún día la duda de adelantar las elecciones, esa vacilación ha desaparecido. Yo en su lugar me agarraba al sillón presidencial y me pegaba el culo con superglú. No me quitaban de ahí ni con agua caliente. Hasta los de El inMundo han dejado de insistir en el tema (¿se acuerdan de aquello del gobierno Frankestein?). Pero de las derrotas también hay que aprender y lo que no puede pretender el señor Sánchez es que nos creamos que la hostia se la ha llevado Susana ella sola por cabezota. El susanazo se lo ha pegado también él, con todo el partido, y más le vale que ponga las barbas en remojo si no quiere salir aun más escaldado en las próximas citas electorales. En cuanto al señor Iglesias, continúa demostrándonos que es el más humano de nuestros líderes (por aquello de errare humanum est) y se sigue equivocando a conciencia. De la derrota de su grupo ha sacado la conclusión de que hay que apoyar aun más a los independentistas catalanes (tiene huevos). Hasta que no se convenza de que esos señores comparten tendencia ideológica con Trump, el Brexit, Bolsonaro, Le Pene y Salvini, sus partidarios seguirán haciéndose la picha un lío y no pasará de encabezar un grupo marginal. 

Los nacionalismos son de derechas por definición, porque la izquierda de verdad es universalista. No existen diferencias entre el America first de Trump, el los españoles primero de Vox y el Catalunya davant de Puch Dem-un. Pero este es otro tema al que ya le dedicaremos el espacio que le corresponde. De momento, les anuncio que, en solidaridad con la huelga de hambre de los presos del prusés, y siguiendo el ejemplo del señor Torra (ese androide al que Puch Dem-un maneja desde Waterloo mediante un algoritmo), esta noche me voy a dejar el cuscurro de pan en la panera. Sean felices y hagan acopio de ánimo, que vienen las navidades. 

lunes, 3 de diciembre de 2018

791. Algoritmos, susanazos y yavoys

Pues el caso es que estaba yo preparando un texto sobre el suculento tema de los algoritmos, cuando me he visto arrasado por el tsunami, o tsusanami andaluz y nada: que me ha dejado empapado de arriba abajo, con las noticias que vienen del sur. Entonces me ha entrado la duda: escribo de los algoritmos o del susanazo que se ha pegado el PSOE. Esta mañana en el curre he escuchado a unas cuantas personas valorando los resultados de las elecciones andaluzas, el tema del día. Y he constatado lo que ya dije en alguna ocasión: que las opiniones son como los culos, que cada uno tiene la suya. Así que he decidido centrarme en los algoritmos y dejar un poco reposar el otro tema, a ver si se le quitan los posos y puedo rescatar de entre la maraña de opiniones una reflexión más reposada.

Lo del algoritmo me vino por lo siguiente. Mira que tengo yo claro que no hay que contar las novedades hasta que estén seguras y confirmadas. Que trae mal fario anunciar las buenas nuevas antes de que sean completamente seguras. Pues me ha vuelto a pasar. Soy un desastre. No aprendo. Me refiero a que, en mi último post, daba por hecho que desde esta mañana podría venir en coche al trabajo. Pues naranjas de la China. Lo explico. Como he contado otras veces, las plazas de garaje de mi oficina, se reparten a sorteo por períodos de seis meses. El sorteo se hizo sólo la primera vez; entonces se sorteó una letra y de ahí para abajo hasta llenar el parking. A los seis meses entraron los siguientes, hasta que se llenó de nuevo. Hay unas 200 plazas y somos unos 450 peticionarios. Así nos va tocando a todos, aunque cada vez hay unos 50 que repiten turno sin plaza. El 1 de diciembre empezábamos nuevo período. Yo me enteré de quién era el último del turno que finalizaba. Conté hacia abajo en la lista y encontré mi nombre 167 puestos más abajo. Por eso estaba seguro de tener plaza y por eso lo dije en el blog.

El jueves, de pronto, caí en la cuenta de que no me habían mandado el correo con el número de plaza y las condiciones de uso. Y comprobé que a todos les había llegado ya. Llamé a preguntar y me lo explicaron. Resulta que, los de Recursos Humanos, responsables del garaje, han decidido que todo el que se haga con el uso de una plaza mediante sorteo o cualquier otro mecanismo, tiene derecho a disfrutarla durante seis meses. A menos que la deje de usar antes de que pasen esos seis meses, porque se traslade a otra dependencia municipal, o venda el coche, o el médico le prohíba conducir o se jubile o se muera (hoy nos hemos desayunado con la noticia de un colega que se ha muerto en el fin de semana y otro en estado crítico por un infarto). En esos casos, la plaza pasa al siguiente de la lista, que se quedó en su día en espera. Pero este nuevo usuario también tiene derecho a usar su flamante plaza durante seis meses, a contar desde ese día.

Así que, con la cantidad de incidencias que suceden a lo largo de cada período de seis meses en un grupo de unas 800 personas, pues resulta que hay un baile de plazas continuo y un guirigay importante. En mi caso, me han dicho que todavía tengo a quince delante en la lista de espera. Deduje que ya no tendría plaza hasta el 1 de junio y me contestaron: –No creas, estás muy bien colocado, es muy posible que te hagas con una plaza no mucho más tarde de las navidades. Y aquí vino mi pregunta, trufada de estupor: –Pero el tipo que tenga que controlar ese quilombo, se vuelve loco; ¿cómo lo hace? ¿con un ábaco? Respuesta: –Es que el sistema no lo controla un funcionario. Eso sería prácticamente imposible. El sistema lo controla un algoritmo. 

Ahí es adonde queríamos llegar. El mismo jueves, salí del curre a la hora del café de media mañana y eché a andar bajo la niebla. Crucé un puente sobre las vías del tren y la M40 y me dirigí a una sucursal del BBVA, la más cercana ahora a mi oficina (antes tenía otra casi al lado, pero la han cerrado). Tenía que pagar el IBI de mi casa, que no tengo domiciliado por un viejo resabio de los tiempos en que Gallardón lo subía sin escrúpulos. Entré en la sucursal y me encontré un letrero que decía: Desde el 1 de octubre, el horario de caja será de 8.30 a 11.30. Miré mi reloj: eran las 11.35. Hablé con la directora de la sucursal. Le dije que, ya que había ido hasta allí, podía hacer una excepción conmigo y colarme como si hubiera llegado cinco minutos antes. Total por cinco minutos. Anda, mujer. La vida es eterna en cinco minutos, etc. Le puse la respuesta a huevo: –Caballero, yo no puedo hacer nada, a las 11.30 se cierra automáticamente la aplicación y ya no se puede utilizar hasta que se abre al día siguiente a las 8.30. Me fui por donde había venido, con un convencimiento: el horario de la sucursal lo maneja un algoritmo. 

Ustedes tal vez no se han enterado, pero buena parte de nuestras rutinas más cotidianas están en este momento gobernadas por algoritmos. Es un algoritmo el que ahora, cada vez que abro mi ordenador, me brea a anuncios de vuelos a Chicago y hoteles en esa ciudad. De Chile no me dicen nada, porque los billetes y las reservas de hotel las hizo un compañero de Ciudad Real. También saben qué tipo de noticias me interesan y a qué clase de ayudas solidarias soy más sensible. Ya quedó dicho que me hice socio de ACNUR, en una ocasión en que me llegó un dinero que no esperaba (también me hice accionista del Deportivo). Pues bien, desde que me apunté a ACNUR, no paran de entrarme mensajes de Amnistía Internacional y de UNRWA, que es como ACNUR, pero dedicada en exclusiva a los refugiados del conflicto palestino. Encima, estos últimos me llaman Vicente (aquí se ha liado el algoritmo). Cada día me desayuno con imágenes de niños palestinos heridos o hambrientos y mensajes desesperados que me imploran: –Vicente, tú no puedes consentir que suceda esto, Vicente. Tienes que ayudarnos, Vicente.

Para que vean que no les engaño, les pongo el enlace a un par de artículos sobre los algoritmos, sólo de las últimas 24 horas. No hace falta que los lean, sólo échenles un vistazo diagonal (a menos que les interese). Los tienen AQUÍ y ALLÁ Los algoritmos sirven también para reforzar las propias líneas de pensamiento de cada uno. Si saben que usted es un facha (o un rojo), le harán llegar noticias reales o falsas para que se reafirme en sus ideas. Incluso en casos de gente dubitativa pueden ayudar a inclinarles a uno u otro lado. Así se forjó la victoria de Trump, como la del Brexit y otras. Es decir, querido lector, que alrededor de usted hay unos algoritmos que le bombardean sutil e imperceptiblemente con mensajes, con los que usted forma lo que se llama una colmena de pensamiento, que luego refuerza si tiene un grupo de whatsapp o similar en el que la matraca se repite ad eternum. Los votantes de Vox del domingo, seguro que todos pudieron leer el sábado una noticia en libremercado.com, en la que se decía que la contaminación en Madrid había aumentado desde que se había cerrado el centro al tráfico el día anterior. Creen que me lo estoy inventando. Pues ACULLÁ la tienen.

Pero los algoritmos hacen muchas más cosas. Por ejemplo, controlan la mayoría de las fases de los procesos de selección de personal. A la gente de la edad de mis hijos, las empresas los seleccionan ayudándose de un algoritmo, hasta la etapa final, que suele consistir en una entrevista personal, para comprobar que el algoritmo no se ha equivocado de perfil. Y también se utilizan para timarte. Les pongo un ejemplo. El otro día intento localizar a un concursante de Reinventing Cities, para ver si está enterado de que lo esperamos esa tarde para una sesión de participación en la Junta de Distrito. Encuentro un número de contacto que nos ha dado y lo marco con mi móvil. Mientras espero a ver si lo coge, no me suena el típico pitido, sino un reggaetón escandaloso a volumen sideral. Miro el aparato y veo un letrero que dice algo así como: –Si acepta la llamada pulse uno, si desea continuar pulse dos. Pulso el uno, me sale el tono normal de llamada en espera y un rato después la habitual voz mecánica me remacha que mi interlocutor no contesta, como si yo fuera sordo o lelo y no me hubiera dado cuenta ya.

Continúo con mi trabajo y a la hora de comer se me ocurre mirar el móvil y veo que tengo dos mensajes SMS. Los consulto. El primero dice: –Yavoy info: Has copiado el yavoy Échame La Culpa, de Luis Fonsi, que acabas de escuchar. Yavoy es GRATIS el primer mes. Después, 2,49€/semana IVA incluido. Si no lo quieres, envía CANCELAR al 2210 antes de 30 minutos. Más información en el link xxxx. El segundo SMS, exactamente 30 minutos después, dice: –Yavoy info: Enhorabuena. Tu petición para copiar el yavoy Échame la culpa, de Luis Fonsi, que has escuchado cuando llamabas al número XXXXXXXXX, se está procesando. En breve, te informaremos de su activación por SMS y ya será escuchado por todas las personas que te llamen, hasta que descuelgues. Gracias por tu confianza. Ese era el segundo mensaje.

Aterrorizado, me apresuré a enviar CANCELAR al número que me decían. Tres veces lo intenté y las tres veces con el mismo resultado: Error al enviar. Entré en Internet y descubrí que se trataba de una trampa saducea de la que no era fácil salir y encima consentida o amparada desde el entorno Movistar. Un tertuliano se quejaba amargamente de que le habían colado uno de estos yavoy, que lo tenía adherido a su móvil como una lapa, que le estaban cobrando semanalmente y no conseguía anularlo y que, cada vez que le llamaba alguien, al comunicante le sonaba el Y Viva España de Manolo Escobar, con lo que encima tenía que afrontar la rechifla de todos sus amigos y parientes. En fin, les cuento todo esto para que no caigan ustedes en la misma trampa.

¿Y cómo se solucionó el asunto? Pues tuve más suerte que Jaime de Moratalaz con su tarjeta black. Resulta que la llamada la había hecho con la tarjeta del móvil municipal (por eso es de Movistar; el mío particular lo tengo con Orange). Y el móvil del trabajo está capao, de forma que sólo sirve para hacer llamadas y SMS en el territorio nacional. No me vale en el extranjero ni tengo whatsapp ni datos ni Internet ni nada. Así que la cosa se ha anulado sola. Aún así, de vez en cuando le digo a algún amigo que me llame y me confirme que no le sale el Échame la culpa de Luis Fonsi. Si me hubiera entrado esa garrapata virtual en mi móvil particular, hubiera sufrido una estafa digital, sin duda urdida por un algoritmo. Dentro de poco, los algoritmos te dirán por dónde has de seguir caminando para evitarte una pelea callejera, qué gel de baño le conviene más a tu piel, dónde están ese día las manzanas golden más baratas, etc.

Y no se detendrán aquí. En un futuro no muy lejano, uno tendrá que pedir permiso al algoritmo para cruzar la calle. Al que insista en cruzar con el semáforo en rojo, le sonará un mensaje que dirá: dése la vuelta, está poniendo en riesgo su vida y todos le mirarán por la calle. El algoritmo le buscará enchufes para encontrar trabajo, le conseguirá amantes para un apuro, le hará diagnósticos psiquiátricos instantáneos y analíticas exprés. Le encargará el árbol de Navidad directamente de la floristería. Y no será raro escuchar por la calle conversaciones como esta: Querida, ¿con quién cenas esta Nochebuena? Yo con el Algoritmo. Y, en el Ayuntamiento de mis penares, los puestos de Interventor y Secretario General Técnico de las diferentes áreas, podrán ser desempeñados sin ningún problema por sendos algoritmos.

Sean felices. Ya hablaremos del susanazo. Para que se animen les voy a dejar con un temazo histórico. 1962. El gran Chubby Checker. Let's do the twist. No me hubiera importado que me calzaran un yavoy con esta maravilla. Pónganselo en pantalla grande y a bailar.